martes, 1 de febrero de 2011

¿Un cigarrillo?

Más allá de la adicción incuestionable que provoca el tabaco, está el peligro de utilizarlo como una herramienta “socializante”, algo así como un “rompehielos” que ayuda a entablar conversaciones y a facilitar la relación con los demás. Se ha venido utilizando así desde hace muchas décadas y frases como “¿Un cigarrillo?” ó “¿Fumas?”, al tiempo que s eofrecía un cigarrillo tras el primer saludo, ha formado indisoluble de nuestra conducta social. Tan correcto como decir “buenas tardes” era ofrecer a continuación un cigarrillo.

Para la Asociación Española de Pediatría (AEP) la entrada en vigor de la nueva Ley del tabaco es una excelente oportunidad para poner en marcha medidas educativas y programas de deshabituación tabáquica que se dirijan a cambiar esta costumbre. Según ha declarado el vicepresidente de la AEP, Antonio Nieto, hay que exponer "con toda su crudeza" los efectos nocivos del tabaco y sobre todo despojarlo de esa imagen que siempre lo ha acompañado de producto placentero y socializante.

Podríamos empezar por llevar siempre una cajetilla de tabaco en el bolsillo y cada vez que nos paremos a saludar a alguien mostrársela ofreciéndole un cigarrillo al tiempo que le decimos “¿te apetece tener cáncer?” o algo similar.

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