Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Donovan
Título:
El soldado universal (Universal Soldier)
Sello
y Nº: PYE Records (Inglaterra) / Hispavox - HPY 337-12
Año
de esta edición: 1965
Detalles:
EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición original española en formato acústico de
protesta.
El comentario de
la aguja: El bardo escocés que desafió a la censura en los sesenta
A
mediados de los años sesenta, la canción de autor de corte político y pacifista
lo tenía muy difícil para circular por los canales oficiales en España. Sin
embargo, el empuje de la juventud y el olfato de sellos como Hispavox —que
licenciaba el catálogo británico de PYE Records— permitieron que viera la luz
este EP fundamental de Donovan, editado en las postrimerías de 1965. El músico
escocés, armado únicamente con su guitarra acústica y una armónica, insuflaba
al panorama pop una madurez lírica desgarradora.
El
corte que abandera el vinilo, «El soldado universal», es una de las canciones
pacifistas más perfectas y punzantes jamás escritas. Al contrario que otros
himnos que culpaban a los gobiernos, la letra de Donovan ponía el foco en la
responsabilidad individual del soldado que obedece órdenes sin pensar. Con el
sonido limpio y crudo característico de las producciones analógicas de PYE,
este EP de cuatro temas demostraba que para agitar conciencias y abrir nuevas
perspectivas conceptuales en el oyente no hacían falta grandes amplificadores,
sino verdades cantadas con el corazón.
Mi experiencia
de surco
Hasta
que este disco llegó a mis manos, yo solo conocía a Donovan de oídas, por meras
referencias y por haber escuchado alguna que otra canción suelta en las ondas
de la radio. Sin embargo, mi participación en un sorteo del desaparecido e
histórico “Diario SP” —que ostenta el honor de haber sido el primer diario
nacional que introdujo el color en sus páginas— se convirtió en el inesperado
regalo que la suerte trajo hacia mí. Un premio fortuito que terminó abriéndome
los ojos hacia nuevas e insospechadas perspectivas musicales.
Al
volver a pincharlo hoy, uno se da cuenta de que este vinilo es el testigo
absoluto de una época irrepetible y de una generación inconformista que pedía a
gritos un cambio en el mundo.
Un
auténtico viaje en el tiempo a través de la memoria musical y periodística de
nuestro país. Una pieza de coleccionista soberbia que demuestra que, a veces,
la suerte se alía con los mejores surcos para cambiar nuestra forma de entender
la música.
Biblioteca
Fisac
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Johnny Rivers
Título:
El séptimo hijo (Seventh Son)
Sello
y Nº: Gamma (México) / Imperial - GX 07-178
Año
de esta edición: 1965
Detalles:
EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición original mexicana de exportación.
El comentario de
la aguja: El pulso eléctrico de 1965 que cruzó el océano
Si
1964 había sido el año de la eclosión de Johnny Rivers, 1965 fue el de su total
consagración internacional. Con una fórmula perfectamente engrasada, el músico
de Luisiana seguía facturando “rompe pistas” basados en el rhythm and blues
dotados de un ritmo beat contagioso. El sello mexicano Gamma no dejó pasar la
oportunidad y editó este EP encabezado por «El séptimo hijo», una vibrante
lectura del clásico que Rivers llevó a los puestos más altos de las listas
mundiales gracias a su inconfundible juego de guitarra y su ritmo directo.
Se
percibe de inmediato la continuidad de esa atmósfera sudorosa y enérgica que
caracterizaba los lanzamientos de Rivers en el sello Imperial. Al igual que su
predecesor, el prensado de Gamma de 1965 exprime al máximo la dinámica
analógica: el bajo camina con un aplomo fantástico y los coros arropan la voz
principal transportando al oyente al centro mismo de una pista de baile de
mediados de los sesenta.
Mi experiencia
de surco
La
historia vuelve a repetirse en mi discoteca de la forma más maravillosa
posible. Nos encontramos ante otro de aquellos dinámicos EP
"viajantes" que, metidos en las maletas de discos de la época, iban
de guateque en guateque animando las tardes de toda una generación de jóvenes.
Al
igual que ocurrió con el volumen anterior, este ejemplar terminó de manera
completamente fortuita e inesperada mezclándose entre los plásticos de mi
propia colección de vinilos al acabar alguna fiesta. Una segunda y feliz
coincidencia que, con el tiempo, se ha convertido en un regalo musical
extraordinario que sigo disfrutando enormemente.
Un
vinilo que, en definitiva, tras sobrevivir al trasiego de las fiestas de
juventud, encontró su hogar definitivo en mis estanterías para seguir
demostrando por qué el rock y el ritmo melódico de Johnny Rivers eran los reyes
indiscutibles de cualquier reunión.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Johnny Rivers
Título:
Memphis
Sello
y Nº: Gamma (México) / Imperial - Vol. 4 / GX 07-062
Año
de esta edición: 1964
Detalles:
EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición especial mexicana de importación.
El comentario de
la aguja: De las noches de Los Ángeles al prensado mexicano
A
mediados de los años 60, Johnny Rivers se convirtió en el rey absoluto del
ritmo nocturno estadounidense gracias a sus magnéticas actuaciones en el club
Whisky a Go Go. Su fórmula era imbatible: coger clásicos del rock and roll y
del rhythm and blues primitivo y acelerarles el pulso con una guitarra
eléctrica afilada, una batería contundente y un dinamismo contagioso. El sello
mexicano Gamma, muy avispado, licenció en 1964 este cuarto volumen en formato
EP para el mercado hispanohablante, convirtiéndose en un codiciado objeto de
deseo para los jóvenes melómanos de la época.
El
corte que da título al disco, «Memphis» (la inmortal composición de Chuck
Berry), suena en este vinilo con una frescura indómita. Al ser un formato EP de
cuatro pistas, la aguja extrae un sonido con un relieve analógico fantástico:
la sección de ritmo empuja con una fuerza tremenda y la voz de Rivers rasga el
ambiente con la cercanía típica de los directos de la época. Un plástico
diseñado para ser exprimido al máximo en cualquier tocadiscos portátil.
Mi experiencia
de surco
Nos
adentramos por fin en el nostálgico universo de los formatos cortos. Este disco
es el ejemplo perfecto de aquellos maravillosos EP de cuatro canciones que
viajaban constantemente metidos en fundas de guateque en guateque para el
disfrute absoluto de todos los jóvenes de la época.
En
el caso particular de este ejemplar, el destino quiso que, de manera totalmente
fortuita, alguien lo traspapelase al final de una fiesta y acabase mezclándose
entre los discos de mi propia colección. Mirando atrás, la verdad es que no
puedo más que agradecer aquel dichoso descuido, porque es un plástico que me
encanta y que atesoro con un cariño enorme.
Escucharlo
es conectar directamente con la intrahistoria de las reuniones juveniles de los
sesenta. Un vinilo que llegó por accidente para quedarse para siempre gracias a
su ritmo contagioso y a su innegable encanto analógico.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista: The Moody Blues
Título: The Moody Blues
Sello
y Nº: Deram / Columbia - CPS 9032
Año
de esta edición: 1969
Detalles:
LP. 13 canciones. Edición especial de catálogo enfocada en la vertiente más
rítmica y pop del grupo.
El comentario de
la aguja: La síncopa pop que conquistó las pistas
Cuando
un grupo alcanza la cima con una obra tan masiva y compleja como Days of Future
Passed, las discográficas se enfrentan a un bendito problema: el público quiere
más, pero la banda necesita tiempo para componer su siguiente gran obra
conceptual. En España, el sello Columbia (a través de su sello de vanguardia
Deram) resolvió el dilema en 1969 con este álbum homónimo de 13 cortes. Se trataba
de una astuta selección que mostraba una cara muy distinta, pero igualmente
brillante, de los de Birmingham.
Al
pinchar la referencia CPS 9032, el oyente se encontraba con una grata sorpresa.
Desaparecía la pomposidad de la London Festival Orchestra y, en su lugar,
emergía un combo de pop-rock de primerísimo nivel. Los Moody Blues demostraban
aquí que, antes de vestir de frac orquestal, sabían componer canciones
directas, ricas en armonías vocales, con guitarras acústicas vibrantes y el uso
juguetón del melotrón. Era la cara B de su éxito: menos mística, pero mucho más
accesible y rítmica, ideal para las emisoras de radio que buscaban frescura
para la juventud de finales de la década.
Mi experiencia
de surco
En
las pistas de este vinilo, los Moody Blues rebajan notablemente su denso toque
sinfónico para dar vida a 13 canciones eminentemente bailables. Es un trabajo
concebido sin tanta pretensión ni complejidad conceptual como su anterior y
celebrado disco, “Días del futuro pasado”, pero que resulta absolutamente
redondo y funcional.
Un
álbum que se convirtió en el aliado perfecto de las reuniones de la época,
resultando ideal tanto para sentarse a escucharlo con atención como para salir
a la pista y disfrutar del baile.
Hacer
girar este ejemplar de 1969 en el plato es el ejercicio perfecto para
reivindicar la versatilidad de una banda irrepetible. Un cierre magnífico para
la sección de grandes álbumes de mi blog, que demuestra que hasta los reyes del
rock sinfónico sabían cómo hacer sonar un guateque.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
The Moody Blues (Acompañados por la London Festival Orchestra)
Título:
Días del futuro pasado (Days of Future Passed)
Sello
y Nº: Deram / Columbia - CP 9019
Año
de esta edición: 1968 (Lanzamiento original: 1967)
Detalles:
LP. 7 extensas canciones unidas en una suite conceptual. Uno de los primeros
discos grabados en sonido estéreo panorámico.
El comentario de
la aguja: Cuando el rock se vistió de frac orquestal
A
finales de 1967, el sello Decca quería demostrar al mundo las virtudes de su
nuevo sistema de grabación estéreo de alta fidelidad, bautizado como Deramic
Sound System. Para ello, propuso al grupo de Birmingham The Moody Blues que
grabara un disco combinando el rock con texturas clásicas y
les dio dinero
para grabar una versión rock de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvořák para
promocionarlo. Lo que nadie sospechaba es que la banda, aliada con el director
de orquesta Peter Knight y la London Festival Orchestra, terminaría pariendo un
disco conceptual absoluto: Days of Future Passed (editado en España por
Columbia bajo el título Días del futuro pasado), una suite conceptual sobre un
día en la vida de un hombre.
Este
álbum fue el Big Bang del rock sinfónico y progresivo. Estructurado como un viaje
cronológico que narra las distintas fases de un día, desde el amanecer hasta la
noche. La fusión fue pionera: la orquesta no se limitaba a hacer un colchón de
fondo, sino que dialogaba, abría los temas y se entrelazaba con los
instrumentos de rock y el novedoso mellotron del grupo. El corte final, «Noches
de blanco satén» (Nights in white satin), con su desgarrada melodía, su
crescendo orquestal y su declamación poética final, se convirtió en un éxito
planetario masivo y en un monumento imperecedero de la música popular.
Mi experiencia
de surco
Este
fue, sin duda alguna, uno de mis discos favoritos en aquellos años de juventud.
Es cierto que hoy, al escucharlo de nuevo con el paso del tiempo, me suena un
poco “antiguo”, acusando el paso de las modas de una manera que no le sucede a
otros grupos inmortales de la época, tales como The Beatles, cuyas canciones
parecen inmunes al calendario.
A
pesar de ello, su imbatible «Noches de blanco satén» era una canción que bajo
ningún concepto podía faltar en los guateques cuando por fin llegaba ese
ansiado momento íntimo y las luces del salón se apagaban. Escuchar hoy a los
Moody Blues en este vinilo es, en definitiva, realizar un viaje fascinante a
los mismísimos comienzos de lo que más tarde dio en llamarse rock sinfónico.
Poseer
esta edición original de Columbia/Deram con la referencia CP 9019 es atesorar
el acta de nacimiento de un género musical entero. Un vinilo indispensable que,
aunque exhale el aroma de su época, sigue sobrecogiendo cada vez que la orquesta
estalla en el último surco de la cara B para recibir a la noche.
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