(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Miguel Ríos
Título:
Memorias de un ser humano
Sello
y Nº: Hispavox / Philips - HHS 11-268
Año
de esta edición: 1974
Detalles:
LP a 33 RPM. 8 canciones de larga duración. Edición original española en sonido
estéreo. Incluye funda interior especial con los textos de las canciones
impresos.
El comentario de
la aguja: Arquitectura progresiva, dinámica orquestal y profundidad estéreo en
1974
Al
depositar la aguja con pulso firme sobre la preciada referencia HHS 11-268 de
1974, la sala de audición se convierte en el escenario de una mutación sonora
fascinante. La instrumentación de este larga duración abandona definitivamente
las estructuras comerciales cortas para edificarse sobre un suntuoso y
majestuoso fondo orquestal de una riqueza técnica fastuosa. Las secciones de
cuerda ejecutan unos fraseos amplios, fluidos y de un lirismo bellísimo, que en
este plástico conviven en perfecta simbiosis con teclados planeadores,
guitarras eléctricas de corte rockero-progresivo y unos vientos sumamente
limpios, confiriendo un abrigo instrumental imponente y complejo a las
ambiciosas composiciones.
Técnicamente,
el tallado del microsurco a 33 revoluciones por minuto para esta edición ofrece
unas prestaciones de alta fidelidad sobresalientes, preparadas para exprimir la
dinámica de un equipo de alta gama. Al albergar piezas complejas de extenso
desarrollo, el rango dinámico se procesa con una holgura física encomiable,
arrojando unos graves redondos y unos medios de un relieve físico asombroso. La
personalísima, cálida, nítida e intimista voz de Miguel Ríos se proyecta desde
un primer plano central nítido, nítido y provisto de una presencia física y una
tridimensionalidad colosales. Su canto, teñido de una madurez interpretativa
imponente, flota sobre los surcos con una solera analógica reconfortante,
mientras que la compleja amalgama sinfónico-rockera se despliega hacia los
flancos con una separación estéreo ejemplar.
El
"Cantante Guadiana" encuentra su voz: El nacimiento del rock con
mensaje
En
el devenir de su trayectoria intermitente, este disco representa el momento en
que las aguas del «cantante Guadiana» volvieron a brotar a la superficie
teñidas de un compromiso ideológico y artístico inquebrantable. Tras haber
tocado el cielo comercial y haber desaparecido temporalmente de las listas
convencionales, Miguel Ríos regresó a los estudios en 1974 transformado en un
creador maduro.
La
fisonomía del plástico habla por sí sola: huyendo de los imperativos de las
radiofórmulas, el vinilo se arriesga a incluir únicamente 8 canciones debido al
extenso y pausado minutaje de las composiciones, algunas de las cuales superan
con creces los 5 y 6 minutos de duración. Pero el verdadero salto cualitativo
reside en la poesía de sus textos. Las letras abandonan el divertimento juvenil
para cargarse de un "mensaje" crudo y reflexivo, desnudando las
contradicciones de la sociedad contemporánea. Es el adiós definitivo a la
inocencia y la confirmación de que el viejo rockero había encontrado, por
derecho propio, una propuesta artística de una solera histórica imbatible.
Mi experiencia
de surco
Nos
adentramos bajo el flexo de nuestra bitácora en el sexto y penúltimo capítulo
del monográfico de Miguel Ríos, situándonos ante un LP de gran formato
verdaderamente crucial para entender su crecimiento musical: el álbum “Memorias
de un ser humano”, editado en el año 1974 y compuesto por 8 composiciones
soberbias que podemos repasar al milímetro gracias a las letras impresas en su
cuidada funda interior.
Al
ver girar hoy este vinilo en nuestro plato, asistimos en primera persona a los
nuevos experimentos musicales de un artista constantemente renovado y valiente.
Nos encontramos ante un plástico donde sólo se incluyen 8 canciones debido a la
larga duración de algunas de ellas, alcanzando los 5 o 6 minutos en varios de
sus cortes para permitir que la música respire con desahogo. Es el testimonio
físico de una evolución imponente: las letras comienzan a llevar un profundo
“mensaje” y un compromiso social de primer orden, situándose ya muy lejos de
aquellas “cosas tontas” que el granadino cantaba al inicio de su carrera en los
años de los guateques. Un vinilo provisto de una solera histórica
inconmensurable y un señorío instrumental imponente que engrandece nuestro
rincón de audición.
Hacer
girar este LP de 1974 es refrendar que los artistas alcanzan su verdadera
distinción analógica cuando se atreven a desafiar las pautas del mercado para
cantar la verdad de sus surcos.
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Miguel Ríos
Título:
Cantares / Un castillo de arena
Sello
y Nº: Hispavox - HS 848
Año
de esta edición: 1972
Detalles:
Single a 45 RPM. 2 canciones. Edición original española en sonido estéreo.
Versión rockera del clásico de Joan Manuel Serrat.
El comentario de
la aguja: Tensión eléctrica, cuerdas suntuosas y vigor analógico a 45 RPM
Al
depositar la aguja con pulso firme sobre la preciada referencia HS 848 de 1972,
la sala de audición es testigo de un extraordinario ejercicio de fusión
estilística y potencia sonora. La instrumentación de este icónico sencillo
esquiva los arreglos planos de estudio para edificarse sobre un suntuoso y
majestuoso fondo orquestal de un dinamismo sobrecogedor. Las secciones de
cuerda ejecutan unos fraseos amplios, fluidos y de un lirismo bellísimo, que en
esta ocasión se baten en un duelo electrizante con guitarras de rock punzantes
y una sección rítmica sumamente limpia que sostiene el pulso poético de la obra
con un aplomo imponente.
Técnicamente,
este prensado de principios de los setenta destaca por unas virtudes de alta
fidelidad sobresalientes para el formato de siete pulgadas. El tallado del
microsurco a 45 revoluciones por minuto procesa el rango dinámico con un
relieve físico generoso, nítido y sumamente limpio, permitiendo que la
personalísima, cálida, enérgica e intimista voz de Miguel Ríos se sitúe en un
primer plano central nítido, nítido y provisto de una presencia física y una
tridimensionalidad asombrosas. Su rotundo registro vocal, preñado de una fuerza
soul arrebatadora para morder los versos de Machado, flota sobre la orquesta
con una solera analógica reconfortante, mientras los arreglos se expanden hacia
los flancos con una separación estéreo modélica.
El
pacto de los poetas: De los surcos de 1972 a "El gusto es nuestro"
Detrás
de este plástico late la intrahistoria de una devoción fraternal que constituye
la aristocracia de nuestra música popular: la profunda y sincera amistad que
siempre ha unido a Miguel Ríos con Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Ana
Belén. Grabar esta versión en 1972 no fue una mera maniobra comercial; fue un
homenaje de Miguel hacia el genio de Serrat, quien había popularizado tres años
antes estos poemas de Antonio Machado en su mítico LP homónimo.
La
intrahistoria de este vinilo es, además, el reflejo de una de las alianzas
personales más sólidas, nobles y duraderas de nuestra cultura: la
inquebrantable amistad de Miguel con Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Ana
Belén. Este single de 1972 es la semilla analógica de un afecto mutuo que
desafió el paso de las décadas y que, muchos años más tarde, se materializó en
acontecimientos escénicos verdaderamente históricos. ¿Cómo no recordar la
legendaria gira «El gusto es nuestro» en 1996, donde los cuatro titanes
compartieron escenarios de forma multitudinaria, llenando plazas de toros y
estadios de punta a punta del país, fundiendo sus cancioneros en un abrazo
fraternal? Aquella gira demostró que por encima del éxito y de las diferencias
de estilo —el rock de Miguel, la poética mediterránea de Serrat y el compromiso
folclórico y teatral de Víctor y Ana— imperaba una lealtad humana
inquebrantable. Y ver que en 1972 Miguel ya reivindicaba el cancionero de su
amigo Serrat en un microsurco a 45 RPM demuestra que esa complicidad venía de
muy atrás.
Esta
hermandad artística, forjada en los años difíciles de la contracultura, se
mantuvo incombustible al paso del tiempo y terminó haciendo historia de los
escenarios décadas más tarde. En 1996, esa complicidad latente en este vinilo
brotó con una fuerza torrencial en la mítica gira multitudinaria «El gusto es
nuestro». Aquella histórica reunión, donde los cuatro amigos compartieron
micrófonos, risas y carreteras recorriendo estadios repletos, tuvo su origen
directo en gestos de generosidad analógica tan puros como el que atesora este
sencillo de 45 revoluciones.
Mi experiencia
de surco
Encendemos
el flexo de nuestra bitácora para adentrarnos en el quinto capítulo de nuestro
monográfico sobre Miguel Ríos, deteniendo nuestro plato en el año 1972 ante un
single de los llamados “sencillos” pero que desborda un señorío y una solera
históricos indiscutibles: la referencia que encierra su portentosa lectura de
“Cantares”.
Al
ver girar hoy esta codiciada galleta a 45 revoluciones, resulta verdaderamente
emocionante paladear el respeto entre grandes creadores. Este vinilo nos
muestra una soberbia e imponente versión rockera de la canción “Cantares”, la
emblemática pieza que Joan Manuel Serrat hizo eterna sobre los inmortales poemas
de Antonio Machado. Escuchar la garra de Miguel reinterpretando el cancionero
de Serrat bajo la aguja de nuestro tocadiscos es revistar los cimientos de una
amistad legendaria. Un plástico provisto de una solera histórica inmensa y un
empaque instrumental aristocrático que suena con una distinción suprema en
nuestro rincón de audición.
Hacer
girar este single de 1972 es certificar que el rock y la poesía caminan de la
mano cuando hay nobleza en los surcos y lealtad entre los artistas.
Biblioteca
Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Miguel Ríos
Título:
Despierta
Sello
y Nº: Hispavox - HH11 182
Año
de esta edición: 1970
Detalles:
LP a 33 RPM. 12 canciones. Edición original española en sonido estéreo. Álbum
que consolidó su proyección mundial.
El comentario de
la aguja: Apoteosis sinfónica, relieve coral y alta fidelidad en los talleres
de Hispavox
Al
depositar la aguja con pulso firme sobre la codiciada referencia HH11 182 de
1970, la fonoteca se estremece ante la producción más ambiciosa e internacional
de la historia del pop español. La instrumentación de este trabajo de cabecera
de Miguel Ríos esquiva las soluciones lineales de estudio, edificándose sobre
un suntuoso y majestuoso fondo orquestal de una riqueza dinámica sobrecogedora.
Las secciones de cuerda ejecutan unos fraseos amplios, fluidos y de un lirismo
bellísimo, que se entrelazan de manera magistral con metales imperiosos y unos
coros de una presencia física y un relieve catedralicios, tejiendo un abrigo
instrumental imponente para arropar el desgarrador y universal mensaje de las
composiciones.
Técnicamente,
este prensado original de principios de los setenta destaca por sus excelentes
propiedades mecánicas. El tallado del microsurco a 33 revoluciones por minuto
procesa la ingente y compleja masa orquestal-coral con un rango dinámico
generoso, nítido y sumamente limpio, libre de cualquier distorsión por
modulación en los pasajes de máxima intensidad. La personalísima, cálida,
nítida e intimista voz de Miguel Ríos se proyecta desde un primer plano central
impecable, nítida y provista de una presencia física y un relieve
tridimensional asombrosos. Su portentoso registro vocal, capaz de transitar
desde el susurro melancólico hasta el grito rockero más desgarrado, flota en la
sala con una solera analógica reconfortante, mientras que los fastuosos
arreglos de Waldo de los Ríos se despliegan hacia los flancos con una
separación estéreo ejemplar.
El
"Himno a la alegría": Cuando el rock en castellano doblegó a las
listas mundiales
La
intrahistoria de este álbum custodia el mayor hito internacional de nuestra
discografía. En sus surcos late el imperecedero "Himno a la alegría",
una audaz y revolucionaria adaptación del movimiento final de la Novena
Sinfonía de Ludwig van Beethoven. Con los soberbios e imperecederos arreglos
del maestro Waldo de los Ríos, la pieza tendió un puente de oro entre la
solemnidad de la música clásica y el vigor rítmico del pop-soul contemporáneo.
Hacer girar este LP de 1970 es certificar que la grandeza de un vinilo se mide por la eternidad de sus surcos y su capacidad para emocionar a todo un planeta sin importar el idioma. Sostener este LP de 12 canciones, titulado con el grito de una era como es «Despierta», es poseer el testimonio analógico del momento exacto en el que un rockero granadino rompió todas las fronteras físicas de la industria musical, logrando una gesta internacional jamás repetida a semejante escala por un artista español. Y es que el resultado de el “Himno a la alegría” no fue un simple éxito radiofónico; fue un terremoto ecuménico. Cantada en inglés como «A Song of Joy», la portentosa interpretación de Miguel Ríos escaló de forma inaudita hasta el número uno absoluto en las listas de éxitos de Estados Unidos, Alemania, Canadá, Australia y media docena de países europeos, despachando la friolera de más de siete millones de copias en todo el planeta. Que un microsurco gestado en los estudios madrileños de Hispavox lograse disputarle el trono de las listas mundiales a los mismísimos Beatles o a la plana mayor del rock anglosajón es una hazaña de un señorío inconmensurable.
Mi experiencia
de surco
Avanzamos
en nuestro apasionante monográfico dedicado al gran Miguel Ríos bajo el flexo
de nuestra bitácora, deteniendo nuestro plato en el año 1970 ante un LP de doce
pulgadas verdaderamente histórico y provisto de una proyección ecuménica sin
parangón dentro de mis archivadores: el álbum “Despierta”, compuesto por 12
canciones extraordinarias editadas bajo el sello Hispavox.
Al
ver girar hoy este codiciado vinilo bajo el brazo de nuestro tocadiscos,
resulta inevitable conmoverse ante la magnitud de su contenido. Nos encontramos
ante el LP de gran formato que contiene su primer y más gigantesco éxito
internacional, el imperecedero “Himno a la alegría”. Escuchar esta pieza en
alta fidelidad es rememorar el momento exacto en el que la voz de aquel joven
granadino traspasó todas las fronteras imaginables, conquistando los números
uno de medio planeta y demostrando que la música de autor hecha aquí poseía una
fuerza universal incontestable. Un vinilo provisto de una solera histórica
inconmensurable y un empaque instrumental aristocrático que suena con un
señorío absoluto en nuestro rincón de audición.
Biblioteca
Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Miguel Ríos
Título:
Mira hacia ti
Sello
y Nº: Hispavox - HH (S) 11-171
Año
de esta edición: 1969
Detalles:
LP a 33 RPM. 11 canciones. Edición original española en sonido estéreo. Incluye
funda especial con lámina firmada por el artista reproduciendo la fotografía de
portada.
El comentario de
la aguja: Opulencia sinfónica, la mano de Waldo de los Ríos y relieve estéreo
en Hispavox
Al
depositar la aguja con pulso firme sobre los surcos de la cotizada referencia
HH (S) 11-171, la sala de audición se convierte en el escenario de uno de los
mayores hitos sonoros de finales de la década de los sesenta. Bajo la dirección
de arreglos del genio argentino Waldo de los Ríos, la instrumentación de este
larga duración esquiva los esquemas planos de los conjuntos de la época para
edificarse sobre un suntuoso y majestuoso fondo orquestal de una finura
acústica abrumadora. Las secciones de cuerda ejecutan unos fraseos amplios,
fluidos y de un lirismo bellísimo, entrelazándose de manera magistral con unos
metales impetuosos y coros de un relieve catedralicio, tejiendo un abrigo
instrumental imponente que confiere a los 11 cortes un empaque sonoro colosal.
Técnicamente,
este prensado original en estéreo de Hispavox de 1969 ofrece unas virtudes de
alta fidelidad excelsas. El tallado del microsurco a 33 revoluciones por minuto
procesa la señal con un rango dinámico generoso, nítido y sumamente limpio,
capaz de gobernar la tremenda masa orquestal sin distorsión alguna. La
personalísima, cálida, nítida e intimista voz de Miguel Ríos se proyecta desde un
primer plano central impecable, nítida y provista de una presencia física y una
tridimensionalidad asombrosas. Su canto, lleno de fuerza soul y dramatismo
rockero, flota en el ambiente con una solera analógica reconfortante, mientras
que la fastuosa instrumentación se expande hacia los flancos con una separación
estéreo modélica para los equipos de alta gama.
Mi experiencia
de surco
Avanzamos
con paso firme bajo el flexo de nuestra bitácora musical para detener nuestro
tocadiscos ante un LP verdaderamente crucial, histórico y de un señorío
absoluto dentro de mis archivadores: el álbum “Mira hacia ti”, editado por el
sello Hispavox en el año 1969, compuesto por 10 canciones de su nueva etapa más
el monumental éxito que da sentido a toda una trayectoria. Custodiado además
por un precioso detalle de época: una lámina firmada por él que reproduce la
icónica portada.
Al
ver girar hoy este codiciado vinilo, resulta fascinante constatar que a lo
largo de toda su dilatada carrera —en la que milagrosamente sigue activo a día
de hoy— Miguel Ríos ha sido el más claro ejemplo del “cantante Guadiana”. Ha
sido un artista que cada cierto tiempo desaparecía de los escenarios,
sumergiéndose en el silencio, para después volver a brotar a la superficie con
renovadas energías y algún cambio sustancial en la propuesta de sus canciones.
En este sentido, la historia de este disco roza la poesía: una vez “fallecido”
el nombre artístico de Mike Ríos, el granadino se presentó como Miguel, pausó
otra vez su andadura al poco tiempo y, de repente, volvió a renacer con un
éxito arrollador e incontestable titulado de la manera más apropiada posible
para su naturaleza intermitente: “El río”. Un vinilo provisto de una solera
histórica inmensa y un empaque instrumental aristocrático que suena con una
distinción suprema en nuestro equipo. Después de este álbum, como bien sabemos,
vendrían más desapariciones y más reapariciones, pero el cauce original quedó
sellado aquí para siempre.
Biblioteca
Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Miguel Ríos (bajo el ropaje de su primera época como Mike)
Título:
Érase una vez
Sello
y Nº: Philips - 826 401-1
Año
de esta edición: 1985
Detalles:
LP a 33 RPM. Edición especial recopilatoria con 24 canciones (12 por cada cara)
en un único vinilo. Incluye créditos y cronología original.
El comentario de
la aguja: Un milagro del microsurco, orquestaciones sesenteras y la precisión
de Philips
Al
llegar a la referencia 826 401-1 de 1985, nuestra fonoteca se enfrenta a un
verdadero tour de force de la ingeniería analógica, presentándonos una carpeta
con dos LPs de 12 canciones cada uno. Albergar doce cortes por superficie es un
ejercicio extremo de microtallado que Philips resolvió con una finura
encomiable para ofrecernos en 1985 este recopilatorio de 24 canciones
originales de los años sesenta.
Mi experiencia
de surco
Avanzamos
en nuestra andadura por los casilleros de Miguel Ríos dando un salto de gigante
hasta el año 1985, para situarnos ante un vinilo que considero una auténtica
rareza técnica y editorial dentro de mis archivadores: el álbum recopilatorio
“Érase una vez”, editado bajo el sello Philips en un único vinilo que alberga
la asombrosa cantidad de 24 canciones, distribuidas a razón de 12 por cada
cara.
Al
escuchar ahora estas canciones, resulta inevitable reflexionar sobre la
tremenda evolución del artista. En el momento en que se editó este LP, los
inicios de aquel joven granadino como Mike Ríos habían quedado muy atrás; ahora
el público ya aclamaba a un Miguel Ríos consagrado, con un catálogo
impresionante de éxitos contemporáneos a sus espaldas y capaz de llenar
estadios de par en par para asistir a sus multitudinarios conciertos. Y sin
embargo, la discográfica Philips tuvo el inmenso acierto de recuperar estas 24
composiciones de su etapa inicial y ofrecerlas condensadas en este doble LP. Se
produce así una curiosa e impagable paradoja que deleita a cualquier
coleccionista: aunque en los créditos y en la hermosa carpeta del disco se lea
con letras grandes el nombre de “Miguel”, en realidad lo que brota de los
surcos y se escucha dentro es al primigenio Mike Ríos en estado puro. Es un viaje en
el tiempo en toda regla, una cápsula que permite confrontar al mito de los
estadios con el atolondrado muchacho de los guateques.
Biblioteca
Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/