Título:
Percusión persuasiva. Vol. 1 (Persuasive Percussion)
Sello
y Nº: Command Records (Fabricado en España por Hispavox) - HCMS 281-07 / RS
33-800 SD
Año
de esta edición: 1964 (Lanzamiento original en EE. UU.: 1959)
Detalles:
LP. 12 canciones instrumentales. Carpeta abierta (gatefold) con un cuadernillo
interior explicativo sobre la grabación.
El comentario de
la aguja: El sonido que se podía tocar
A
finales de los años 50 y principios de los 60, el mundo de la música
experimentó una revolución equiparable a la llegada del color al cine: el
sonido estereofónico. De pronto, los hogares ya no tenían un solo altavoz
aburrido en el centro de la sala, sino dos. El problema era que el público de
la época no terminaba de entender por qué debía gastarse los cuartos en un
equipo nuevo si "aquello sonaba igual".
Para
solucionar esto, el genio Enoch Light fundó el sello Command Records y reclutó
al director de orquesta y percusionista Terry Snyder. ¿El objetivo? Crear un
disco que no solo se escuchara, sino que sirviera para presumir de equipo de
alta fidelidad ante los vecinos. Así nació Percusión persuasiva.
El
álbum es un festín instrumental donde clásicos como I'm in the Mood for Love,
Whatever Lola Wants o Love is a Many-Splendored Thing se desarman por completo
para convertirse en un laboratorio acústico. La genialidad de Snyder radica en
que la melodía salta de un bafle a otro con una nitidez pasmosa. Escuchar este
vinilo es ver cómo una guitarra española puntea a la izquierda, mientras una
batería responde a la derecha, para luego ser sepultadas por bongós, marimbas y
bloques de madera que cruzan el salón de lado a lado.
Mención
especial merece su mítica portada geométrica y abstracta, diseñada por Josef
Albers, y ese fascinante cuadernillo interior que traían las ediciones de
Hispavox. En él se explicaba al oyente, casi de forma científica, qué
instrumento sonaba en cada canal y cómo se había microfoneado la sesión en
cintas de 35 mm. Era la pedagogía del lujo sonoro.
Mi experiencia
de surco
Para
conocer cómo es y funciona de verdad eso de la música en estéreo, no hay nada
mejor que este disco. Juega magistralmente con el espacio y el sonido para
hacernos diferenciar todos sus matices. No es solo música para los oídos; es un
mapa tridimensional que te demuestra de lo que es capaz un tocadiscos cuando se
encuentra con unos surcos grabados con inteligencia.
Si
tenéis la suerte de poseer esta joya de 1964 y la escucháis sentados justo en
el centro de vuestros dos altavoces, comprenderéis al instante por qué el
vinilo jamás podrá ser superado por un frío archivo digital. Es, sencillamente,
magia acústica embotellada; una auténtica leyenda del sonido estereofónico.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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