martes, 3 de noviembre de 2026

Miguel Ríos – Érase una vez: Así era Miguel cuando se llamaba Mike

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Miguel Ríos (bajo el ropaje de su primera época como Mike)
 
Título: Érase una vez
 
Sello y Nº: Philips - 826 401-1
 
Año de esta edición: 1985
 
Detalles: LP a 33 RPM. Edición especial recopilatoria con 24 canciones (12 por cada cara) en un único vinilo. Incluye créditos y cronología original.
 
El comentario de la aguja: Un milagro del microsurco, orquestaciones sesenteras y la precisión de Philips
 
Al llegar a la referencia 826 401-1 de 1985, nuestra fonoteca se enfrenta a un verdadero tour de force de la ingeniería analógica, presentándonos una carpeta con dos LPs de 12 canciones cada uno. Albergar doce cortes por superficie es un ejercicio extremo de microtallado que Philips resolvió con una finura encomiable para ofrecernos en 1985 este recopilatorio de 24 canciones originales de los años sesenta.
 
Mi experiencia de surco
 
Avanzamos en nuestra andadura por los casilleros de Miguel Ríos dando un salto de gigante hasta el año 1985, para situarnos ante un vinilo que considero una auténtica rareza técnica y editorial dentro de mis archivadores: el álbum recopilatorio “Érase una vez”, editado bajo el sello Philips en un único vinilo que alberga la asombrosa cantidad de 24 canciones, distribuidas a razón de 12 por cada cara.
 
Al escuchar ahora estas canciones, resulta inevitable reflexionar sobre la tremenda evolución del artista. En el momento en que se editó este LP, los inicios de aquel joven granadino como Mike Ríos habían quedado muy atrás; ahora el público ya aclamaba a un Miguel Ríos consagrado, con un catálogo impresionante de éxitos contemporáneos a sus espaldas y capaz de llenar estadios de par en par para asistir a sus multitudinarios conciertos. Y sin embargo, la discográfica Philips tuvo el inmenso acierto de recuperar estas 24 composiciones de su etapa inicial y ofrecerlas condensadas en este doble LP. Se produce así una curiosa e impagable paradoja que deleita a cualquier coleccionista: aunque en los créditos y en la hermosa carpeta del disco se lea con letras grandes el nombre de “Miguel”, en realidad lo que brota de los surcos y se escucha dentro es al primigenio Mike Ríos en estado puro. Es un viaje en el tiempo en toda regla, una cápsula que permite confrontar al mito de los estadios con el atolondrado muchacho de los guateques.
 

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lunes, 2 de noviembre de 2026

Mike Ríos – ¡Oh mi Señor!: Los Sonor y los primeros brotes del "Cantante Guadiana"

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Mike Ríos (con Los Sonor)
 
Título: ¡Oh mi Señor! / Un rincón del corazón / De cualquier manera / Escucha, muchacha
 
Sello y Nº: Philips - 430 986 PE
 
Año de esta edición: 1964
 
Detalles: EP (Extended Play) a 45 RPM. 4 canciones. Edición original española. Portada a todo color con funda protectora de la época.
 
El comentario de la aguja: El nacimiento de un “viejo rockero” inmortal
 
Al depositar la aguja con pulso firme sobre la codiciada referencia 430 986 PE de 1964, la sala de audición se impregna de la electricidad y el encanto melódico de los primeros años sesenta.
 
Técnicamente, este EP de la factoría Philips es un testimonio sonoro imponente que nos permite descubrir el armazón rítmico de Los Sonor para dar el acompañamiento ajustado al dinamismo de eset joven intérprete que años más tarde cambiaróa su “Mike” de los comienzos por el “Miguel” que todos conocemos hoy.
 
La figura de Miguel Ríos exige ser analizada bajo la perspectiva de una singularidad sociológica muy particular. Existe en su trayectoria una curiosa intermitencia que bien podría definirse –como así lo ha bautizado el autor de este blog- como «el cantante Guadiana» —un término inspirado en la naturaleza de esos Ojos del Guadiana que aparecen y desaparecen a capricho de las corrientes subterráneas—. A lo largo de las décadas, Ríos ha escenificado numerosos procesos de retirada y regreso, siendo el más sonado su tour de despedida «Bye Bye Ríos». Sin embargo, la tozuda realidad de que las pensiones de jubilación estándar no alcanzan para sostener el ritmo de vida y las necesidades operativas de una leyenda del rock, ha hecho que sus aguas musicales vuelvan a brotar una y otra vez, regresando a la carretera y editando nuevos plásticos.
 
No obstante, los surcos de este EP de 1964 nos devuelven a su fuente original, a esa primera época de aguas cristalinas donde el mito apenas se estaba gestando a ras de pista de baile.
 
Mi experiencia de surco
 
Inauguramos una nueva y emocionante sesión abriendo los casilleros de un artista fundamental para completar nuestra fonoteca de vinilos: Miguel Ríos. Y lo hacemos viajando en el tiempo hasta el año 1964 para detener nuestro plato ante una de las joyas más deseadas de su catálogo inicial, el EP de 4 canciones encabezado por “¡Oh mi Señor!” y editado bajo el sello Philips bajo el nombre de Mike Ríos.
 
Asistimos en primera persona a uno de los primerísimos discos que reflejan el nacimiento del que, a la postre, ha sido el más claro y rotundo ejemplo del “viejo rockero que nunca muere”. Es rigurosamente cierto que en estos comienzos el granadino cantaba composiciones un tanto livianas o “cosas tontas”, tal y como él mismo reconoció con encomiable honestidad años más tarde cuando decidió despojarse del nombre de Mike para rebautizarse como Miguel. Sin embargo, con aquellas melodías se hizo un nombre de oro imperecedero, llenando las discotecas y las pistas de baile de toda la geografía nacional. Arropado de forma magistral por Los Sonor, este microsurco se convirtió en la banda sonora obligada de infinidad de guateques y en el cofre que custodia muchos de nuestros mejores recuerdos de juventud.
 
Es obligado reconocer que el rock en español aprendió a andar gracias al empuje de unos jóvenes pioneros –del que Mike Ríos es uno de sus mejores exponentes- que desafiaron las leyes del microsurco.
 

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domingo, 1 de noviembre de 2026

Julio Iglesias – A mis 33 años (LP): El testamento autobiográfico de 1977 y el espejo definitivo del microsurco

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Julio Iglesias
 
Título: A mis 33 años
 
Sello y Nº: Columbia - TXS 3075
 
Año de esta edición: 1977
 
Detalles: LP a 33 RPM. 10 canciones. Edición original española. Carpeta desplegable de lujo que incluye las letras de todas las canciones impresas en su interior.
 
El comentario de la aguja: Madurez sinfónica
 
En 1977 la metamorfosis ya se había completado. Este larga duración es la prueba de cargo definitiva de cómo las composiciones iban fundiendo de forma irreversible en un solo ser al artista y a la persona. Las letras de este plástico —con el himno autobiográfico «Me olvidé de vivir» a la cabeza, o la abrumadora declaración de intenciones que da título al disco— no eran simples rimas de consumo; eran espejos que reflejaban de manera nítida e implacable sus vivencias personales, su cansancio de aeropuerto, su soledad dorada y su madurez emocional. El público ya no escuchaba a un cantante de moda; escuchaba las confesiones íntimas de un hombre desnudando su alma sobre el microsurco.
 
«A mis 33 años» representa el cénit sónico de la etapa madura de Julio en el sello Columbia, con una madurez sinfónica que arropa el tono confesional de la obra.
 
Mi experiencia de surco
  
Al ver girar hoy este vinilo de gran formato en mi tocadiscos, mientras repasamos las letras impresas en las hojas de su cuidada carpeta desplegable, se constata la culminación de un proceso psicológico fascinante. Nos hallamos ante otro LP soberbio cuyas canciones iban fundiendo de manera definitiva e irreversible en un solo ser al artista de éxito y a la persona de carne y hueso. A través de unas letras de un calado biográfico tremendo, los surcos de este disco reflejaban al milímetro sus vivencias personales más íntimas, sus renuncias, el peso de la fama y su madurez vital.
 

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sábado, 31 de octubre de 2026

Julio Iglesias – Quiero: Pop melódico de alta gama

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Julio Iglesias
 
Título: Quiero / Abrázame
 
Sello y Nº: Columbia - MO 1525
 
Año de esta edición: 1975
 
Detalles: Single a 45 RPM. 2 canciones. Edición original española en sonido estéreo. Contraportada especial con las letras de ambas canciones impresas.
 
El comentario de la aguja: Un Single que no tiene nada que envidiar al mejor de los LPs
 
Al dejar caer la aguja con pulso firme sobre la codiciada referencia MO 1525 de 1975, la fonoteca es testigo del extraordinario empaque técnico que habían alcanzado las producciones de la factoría Columbia a mediados de los setenta. «Quiero» es un monumento al pop melódico de alta gama.
 
Hacer girar este single de 1975 es refrendar que un trozo de vinilo de siete pulgadas puede albergar la misma distinción y peso histórico que el mejor de los LPs si la industria sabe tratar con respeto al coleccionista; una pieza que demuestra que la grandeza musical no entiende de diámetros.
  
Mi experiencia de surco
 
Al ver girar hoy este plástico a 45 revoluciones, es de justicia recordar que nos hallamos ante dos canciones memorables que coparon de forma absoluta los primeros puestos de las listas de éxitos en la mismísima plenitud de la carrera del cantante. Pero más allá de su imbatible melodía, este vinilo custodia un detalle editorial de un señorío impecable: en su contraportada venían impresas, al milímetro, las letras de las dos canciones. Un gesto industrial sumamente sencillo y extraordinariamente barato para las compañías discográficas, pero que contribuía de manera decisiva a que las composiciones calasen hondo y se popularizasen entre la juventud. Uno se pregunta con inevitable nostalgia por qué las altas esferas de las discográficas no aprenderían de este truco tan elemental, económico y brillante para ganarse al público y asegurar más ventas. Un vinilo provisto de una solera histórica y una elegancia acústica soberbias que da gloria ver girar en nuestro plato.
 

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viernes, 30 de octubre de 2026

Julio Iglesias – Soy: El nacimiento de la leyenda y los trajes a medida

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Julio Iglesias
 
Título: Soy
 
Sello y Nº: Columbia - TXS 3013
 
Año de esta edición: 1977 (Nota: Lanzamiento original en 1973; esta referencia TXS 3013 corresponde a las deseadas e impecables prensas de Columbia de mediados de los 7enta).
 
Detalles: LP a 33 RPM. 10 canciones. Edición original española en sonido estéreo. Portada abierta de lujo con diseño gráfico de época.
 
El comentario de la aguja: Los sastres de la canción
 
En la intrahistoria de este álbum late un cambio fundamental: el momento exacto en el que los compositores empezaron a escribir pensando en el hombre que se escondía detrás de las gafas de sol. Aunque en esta etapa inicial de los años setenta Julio Iglesias aún asumía el peso de sus propios textos, la industria descubrió que el público demandaba una comunión absoluta entre el artista y sus vivencias reales. Este camino hacia el "traje a medida" musical encontraría años más tarde a sus dos máximos exponentes: Ramón Arcusa y Manuel Alejandro.
 
En este álbum de 1973, Ramón Arcusa (la mitad del Dúo Dinámico) todavía no figuraba como su mano derecha —esa alianza de oro llegaría un poco más tarde, a finales de la década, para facturar álbumes como Hey!—, pero en las composiciones de este plástico ya se adivinaba esa búsqueda del "traje a medida". En «Soy», es el propio Julio Iglesias quien escribe gran parte de las letras, desnudando sus vivencias en temas eternos como «Minueto» o «Así nacemos».
 
Ramón Arcusa se convertiría en su productor y coautor de cabecera a partir de finales de la década, puliendo y sofisticando ese sonido limpio que conquistó América. Aunque su colaboración cumbre llegaría en 1987 con el monumental LP «Un hombre solo», con canciones imponentes como «Lo mejor de tu vida» o «Todo el amor que te hace falta», la semilla de esa forma de entender la música —donde la canción es un espejo de la vida personal del intérprete— comenzó a germinar precisamente en los microsurcos de este disco de 1973.
 
Por otro lado, también el genio supremo del compositor jerezano Manuel Alejandro, el sastre musical por excelencia de la canción iberoamericana, acabaría cruzando sus surcos con los de Julio Iglesias. Manuel Alejandro poseía la habilidad casi mágica de fundir la identidad del cantante con la partitura, analizando sus desamores, su soledad y su madurez para componerle auténticas joyas biográficas, como si fuesen páginas arrancadas de su propio diario íntimo.
 
Mi experiencia de surco
 
Al ver girar hoy este vinilo resulta evidente que nos encontramos ante el disco donde comienza a ser verdaderamente difícil separar al Julio cantante del Julio persona. Es el instante preciso en el que la vida profesional del intérprete se fue fundiendo de forma irreversible con su vida personal, añadiendo una dimensión completamente nueva de portadas de revistas, tertulias y crónica social a su ya inmensa popularidad.
 
Este disco es, sin duda alguna, el mejor ejemplo de esa mutación. Un plástico provisto de una solera histórica inmensa y un empaque instrumental de un señorío absoluto.
 

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