Artista: Il guardiano del Faro
(Federico Monti Arduini)
Título:
Amore grande, amore libero (Amor grande, amor libre)
Sello
y Nº: RCA Victor - SPBO 9282
Año
de esta edición: 1975
Detalles:
Single (7 pulgadas / 45 RPM). 2 composiciones instrumentales.
El comentario de
la aguja: El farero de la melancolía italiana
Si
en 1976 Carlos Santana hacía gritar a su guitarra, un año antes, en el verano
de 1975, las listas de éxitos europeas se derretían ante una propuesta
instrumental radicalmente opuesta. Desde Italia, un enigmático proyecto musical
firmado bajo el pseudónimo de Il guardiano del Faro asaltaba las emisoras de
radio y las pistas de baile con una composición que era pura poesía flotante: Amore
grande, amore libero.
Detrás
del proyecto no había ningún ermitaño marino, sino Federico Monti Arduini, un
talentoso teclista y productor milanés que tuvo una visión brillante: utilizar
los entonces novedosos y fríos sintetizadores Moog para insuflarles el alma, la
calidez y el lirismo de la gran balada romántica italiana. El experimento no
pudo salir mejor. El tema era tan sumamente pegadizo, sugerente y evocador que
se alzó con el primer premio del célebre festival televisivo «Un disco per l'estate»
(rotulado en España con un poético «Una canzone per l'estate» directamente en
la portada) y escaló de inmediato hasta el número uno de las listas
italianas.
La
canción arranca con unos acordes suspendidos que recrean una atmósfera de
ensueño, un amanecer frente al mar, para luego dar paso a la melodía principal
del sintetizador, arropada por una sección de cuerda suntuosa que estalla en un
estribillo irresistible. RCA Victor lanzó el single en España con gran éxito,
sabiendo que el público de nuestro país compartía esa misma sensibilidad
mediterránea y apasionada.
Mi experiencia
de surco
Tras
la descarga de energía de Santana, este single nos sumerge de lleno en una
deliciosa melancolía romántica. Este disco tuvo un éxito tremendo en la España
de mediados de los setenta y, desde luego, estoy seguro de que lo agradecieron
infinitamente muchas parejas de enamorados de aquella época.
Es
el ejemplo perfecto de lo que debe ser la música romántica bailable: una pieza
elegante, envolvente, con un tempo pausado que invitaba a bailar agarrados en
la penumbra del guateque, dejándose llevar por la cadencia de las notas y la
magia del momento.
Poseer
este single original de 1975, con su mítica portada y las letras impresas
recordando sus galardones en Italia, es atesorar un pedazo de la banda sonora
sentimental de una generación. Un vinilo imprescindible que demuestra que la
electrónica, cuando se pone en manos de un romántico, también puede acariciar
el corazón.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/




