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sábado, 11 de julio de 2026

The Electric Prunes – Consigue que llegue a tiempo: La vanguardia psicodélica americana

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: The Electric Prunes
 
Título: Consigue que llegue a tiempo (I Had Too Much to Dream [Last Night])
 
Sello y Nº: Reprise Records / Hispavox - HRE 297-54
 
Año de esta edición: 1967
 
Detalles: EP a 45 RPM. 4 canciones. Una de las piedras angulares del rock psicodélico americano editada en España.
 
El comentario de la aguja: Distorsión, "fuzz" y el nombre más raro de Los Ángeles
 
A mediados de los años sesenta, el panorama musical empezó a teñirse de colores fluorescentes y sonidos experimentales. Desde Los Ángeles (California), un grupo de jóvenes sorprendió a la industria no solo por su música, sino por bautizarse como The Electric Prunes ("Las ciruelas eléctricas"), un nombre estrafalario que competía en excentricidad con bandas europeas de la época como los franceses Les Chaussettes Noires (“Los calcetines negros”). Editado con enorme audacia por Hispavox en 1967, este EP trajo a los tocadiscos españoles un sonido completamente avanzado a su tiempo.
 
El corte principal, rebautizado en España como «Consigue que llegue a tiempo», arranca con un famoso efecto de guitarra invertida que emula el zumbido de un insecto, abriendo paso a un torrente de distorsión y psicodélica oscura. Al contrario que el pop limpio de la época, las ciruelas eléctricas apostaban por una producción densa, misteriosa y reverberante. El prensado de Reprise Records de 1967 logra capturar toda esa reverberación analógica y el latido del bajo, ofreciendo una experiencia auditiva que en su momento debió de romper los esquemas de más de un oyente acostumbrado a ritmos más dóciles.
 
Mi experiencia de surco
 
Por aquellos años comenzaba con fuerza la moda entre los conjuntos musicales de ponerse nombres verdaderamente raros y absurdos, y este grupo era, desde luego, un magnífico ejemplo de ello. Detrás de “The Electric Prunes” se esconde un significado tan peculiar como “Las ciruelas eléctricas”.
 
Este plástico es otro testimonio perfecto de cómo, con tanto trasiego de discos de una fiesta a otra, las colecciones juveniles acababan mezclándose inevitablemente; siempre terminabas perdiendo algún que otro disco de tus estanterías y, en contrapartida, aparecían otros ajenos mezclados en tu propia casa.
 
Aunque tanto Les Chaussettes Noires (“Los calcetines negros”) como The Electric Prunes ("Las ciruelas eléctricas") se colaron en mis guateques, este de las “ciruelas” prefirió quedarse conmigo para siempre, regalándome un recuerdo musical verdaderamente “atronador” que sigo disfrutando y agradeciendo.
 
Escuchar hoy este disco es evocar el espíritu libre y un tanto caótico de las fiestas de juventud, donde un feliz intercambio involuntario te entregaba las llaves de la vanguardia psicodélica americana. Un trueno sónico que se resiste a envejecer y una pieza de culto muy buscada por los coleccionistas internacionales.
 

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viernes, 10 de julio de 2026

Donovan – El soldado universal: El pacifismo irrumpe en España

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Donovan
 
Título: El soldado universal (Universal Soldier)
 
Sello y Nº: PYE Records (Inglaterra) / Hispavox - HPY 337-12
 
Año de esta edición: 1965
 
Detalles: EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición original española en formato acústico de protesta.
 
El comentario de la aguja: El bardo escocés que desafió a la censura en los sesenta
 
A mediados de los años sesenta, la canción de autor de corte político y pacifista lo tenía muy difícil para circular por los canales oficiales en España. Sin embargo, el empuje de la juventud y el olfato de sellos como Hispavox —que licenciaba el catálogo británico de PYE Records— permitieron que viera la luz este EP fundamental de Donovan, editado en las postrimerías de 1965. El músico escocés, armado únicamente con su guitarra acústica y una armónica, insuflaba al panorama pop una madurez lírica desgarradora.
 
El corte que abandera el vinilo, «El soldado universal», es una de las canciones pacifistas más perfectas y punzantes jamás escritas. Al contrario que otros himnos que culpaban a los gobiernos, la letra de Donovan ponía el foco en la responsabilidad individual del soldado que obedece órdenes sin pensar. Con el sonido limpio y crudo característico de las producciones analógicas de PYE, este EP de cuatro temas demostraba que para agitar conciencias y abrir nuevas perspectivas conceptuales en el oyente no hacían falta grandes amplificadores, sino verdades cantadas con el corazón.
 
Mi experiencia de surco
 
Hasta que este disco llegó a mis manos, yo solo conocía a Donovan de oídas, por meras referencias y por haber escuchado alguna que otra canción suelta en las ondas de la radio. Sin embargo, mi participación en un sorteo del desaparecido e histórico “Diario SP” —que ostenta el honor de haber sido el primer diario nacional que introdujo el color en sus páginas— se convirtió en el inesperado regalo que la suerte trajo hacia mí. Un premio fortuito que terminó abriéndome los ojos hacia nuevas e insospechadas perspectivas musicales.
 
Al volver a pincharlo hoy, uno se da cuenta de que este vinilo es el testigo absoluto de una época irrepetible y de una generación inconformista que pedía a gritos un cambio en el mundo.
 
Un auténtico viaje en el tiempo a través de la memoria musical y periodística de nuestro país. Una pieza de coleccionista soberbia que demuestra que, a veces, la suerte se alía con los mejores surcos para cambiar nuestra forma de entender la música.
 

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jueves, 9 de julio de 2026

Johnny Rivers – El séptimo hijo: Las canciones “rompe pistas”

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Johnny Rivers
 
Título: El séptimo hijo (Seventh Son)
 
Sello y Nº: Gamma (México) / Imperial - GX 07-178
 
Año de esta edición: 1965
 
Detalles: EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición original mexicana de exportación.
 
El comentario de la aguja: El pulso eléctrico de 1965 que cruzó el océano
 
Si 1964 había sido el año de la eclosión de Johnny Rivers, 1965 fue el de su total consagración internacional. Con una fórmula perfectamente engrasada, el músico de Luisiana seguía facturando “rompe pistas” basados en el rhythm and blues dotados de un ritmo beat contagioso. El sello mexicano Gamma no dejó pasar la oportunidad y editó este EP encabezado por «El séptimo hijo», una vibrante lectura del clásico que Rivers llevó a los puestos más altos de las listas mundiales gracias a su inconfundible juego de guitarra y su ritmo directo.
 
Se percibe de inmediato la continuidad de esa atmósfera sudorosa y enérgica que caracterizaba los lanzamientos de Rivers en el sello Imperial. Al igual que su predecesor, el prensado de Gamma de 1965 exprime al máximo la dinámica analógica: el bajo camina con un aplomo fantástico y los coros arropan la voz principal transportando al oyente al centro mismo de una pista de baile de mediados de los sesenta.
 
Mi experiencia de surco
 
La historia vuelve a repetirse en mi discoteca de la forma más maravillosa posible. Nos encontramos ante otro de aquellos dinámicos EP "viajantes" que, metidos en las maletas de discos de la época, iban de guateque en guateque animando las tardes de toda una generación de jóvenes.
 
Al igual que ocurrió con el volumen anterior, este ejemplar terminó de manera completamente fortuita e inesperada mezclándose entre los plásticos de mi propia colección de vinilos al acabar alguna fiesta. Una segunda y feliz coincidencia que, con el tiempo, se ha convertido en un regalo musical extraordinario que sigo disfrutando enormemente.
 
Un vinilo que, en definitiva, tras sobrevivir al trasiego de las fiestas de juventud, encontró su hogar definitivo en mis estanterías para seguir demostrando por qué el rock y el ritmo melódico de Johnny Rivers eran los reyes indiscutibles de cualquier reunión.
 

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miércoles, 8 de julio de 2026

Johnny Rivers – Memphis: El feliz descuido que encendió el guateque

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Johnny Rivers
 
Título: Memphis
 
Sello y Nº: Gamma (México) / Imperial - Vol. 4 / GX 07-062
 
Año de esta edición: 1964
 
Detalles: EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición especial mexicana de importación.
 
El comentario de la aguja: De las noches de Los Ángeles al prensado mexicano
 
A mediados de los años 60, Johnny Rivers se convirtió en el rey absoluto del ritmo nocturno estadounidense gracias a sus magnéticas actuaciones en el club Whisky a Go Go. Su fórmula era imbatible: coger clásicos del rock and roll y del rhythm and blues primitivo y acelerarles el pulso con una guitarra eléctrica afilada, una batería contundente y un dinamismo contagioso. El sello mexicano Gamma, muy avispado, licenció en 1964 este cuarto volumen en formato EP para el mercado hispanohablante, convirtiéndose en un codiciado objeto de deseo para los jóvenes melómanos de la época.
 
El corte que da título al disco, «Memphis» (la inmortal composición de Chuck Berry), suena en este vinilo con una frescura indómita. Al ser un formato EP de cuatro pistas, la aguja extrae un sonido con un relieve analógico fantástico: la sección de ritmo empuja con una fuerza tremenda y la voz de Rivers rasga el ambiente con la cercanía típica de los directos de la época. Un plástico diseñado para ser exprimido al máximo en cualquier tocadiscos portátil.
 
Mi experiencia de surco
 
Nos adentramos por fin en el nostálgico universo de los formatos cortos. Este disco es el ejemplo perfecto de aquellos maravillosos EP de cuatro canciones que viajaban constantemente metidos en fundas de guateque en guateque para el disfrute absoluto de todos los jóvenes de la época.
 
En el caso particular de este ejemplar, el destino quiso que, de manera totalmente fortuita, alguien lo traspapelase al final de una fiesta y acabase mezclándose entre los discos de mi propia colección. Mirando atrás, la verdad es que no puedo más que agradecer aquel dichoso descuido, porque es un plástico que me encanta y que atesoro con un cariño enorme.
 
Escucharlo es conectar directamente con la intrahistoria de las reuniones juveniles de los sesenta. Un vinilo que llegó por accidente para quedarse para siempre gracias a su ritmo contagioso y a su innegable encanto analógico.
 

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martes, 7 de julio de 2026

The Moody Blues – The Moody Blues (1969): El lado más directo y bailable del mito sinfónico

(El maravilloso mundo del vinilo)

FICHA TÉCNICA:
 
Artista: The Moody Blues
 
Título: The Moody Blues
 
Sello y Nº: Deram / Columbia - CPS 9032
 
Año de esta edición: 1969
 
Detalles: LP. 13 canciones. Edición especial de catálogo enfocada en la vertiente más rítmica y pop del grupo.
 
El comentario de la aguja: La síncopa pop que conquistó las pistas
 
Cuando un grupo alcanza la cima con una obra tan masiva y compleja como Days of Future Passed, las discográficas se enfrentan a un bendito problema: el público quiere más, pero la banda necesita tiempo para componer su siguiente gran obra conceptual. En España, el sello Columbia (a través de su sello de vanguardia Deram) resolvió el dilema en 1969 con este álbum homónimo de 13 cortes. Se trataba de una astuta selección que mostraba una cara muy distinta, pero igualmente brillante, de los de Birmingham.
 
Al pinchar la referencia CPS 9032, el oyente se encontraba con una grata sorpresa. Desaparecía la pomposidad de la London Festival Orchestra y, en su lugar, emergía un combo de pop-rock de primerísimo nivel. Los Moody Blues demostraban aquí que, antes de vestir de frac orquestal, sabían componer canciones directas, ricas en armonías vocales, con guitarras acústicas vibrantes y el uso juguetón del melotrón. Era la cara B de su éxito: menos mística, pero mucho más accesible y rítmica, ideal para las emisoras de radio que buscaban frescura para la juventud de finales de la década.
 
Mi experiencia de surco
 
En las pistas de este vinilo, los Moody Blues rebajan notablemente su denso toque sinfónico para dar vida a 13 canciones eminentemente bailables. Es un trabajo concebido sin tanta pretensión ni complejidad conceptual como su anterior y celebrado disco, “Días del futuro pasado”, pero que resulta absolutamente redondo y funcional.
 
Un álbum que se convirtió en el aliado perfecto de las reuniones de la época, resultando ideal tanto para sentarse a escucharlo con atención como para salir a la pista y disfrutar del baile.
 
Hacer girar este ejemplar de 1969 en el plato es el ejercicio perfecto para reivindicar la versatilidad de una banda irrepetible. Un cierre magnífico para la sección de grandes álbumes de mi blog, que demuestra que hasta los reyes del rock sinfónico sabían cómo hacer sonar un guateque.
 

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