Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
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Cómo se hace un lector
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*¿Alguna vez te has preguntado cómo se hace un lector, es decir, cómo se
consigue que un niño se aficione a la lectura y ya de mayor siga leyendo
libros ...
Hace 22 horas
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Line et Willy
Título:
Cada uno con su canción
Sello
y Nº: Disc'AZ / Hispavox - H 315
Año
de esta edición: 1968
Detalles:
Single a 45 RPM. 2 canciones. Edición original de catálogo de la alianza
Hispavox-Disc'AZ.
El comentario de
la aguja: La elegancia de la orquesta frente al artificio moderno
En
1968, el panorama discográfico español se nutría de las grandes citas europeas,
y el Festival de Eurovisión era el escaparate definitivo. La referencia H 315
de Hispavox nos devuelve la propuesta de Mónaco para aquella edición, defendida
por el dúo galo Line et Willy. «Cada uno con su canción» es un monumento a la
artesanía pop de finales de la década. La producción destaca por un suntuoso y
majestuoso fondo orquestal; un imponente despliegue de cuerdas y arreglos de
viento de corte clásico que arropan las armonías vocales del dúo con una finura
y una elegancia desbordantes. Aquí no había trampa ni cartón: la melodía
sostenía todo el peso de la obra.
Desde
la perspectiva técnica del microsurco, este single de 1968 es una auténtica
delicia analógica. Al albergar una única pista por cada cara, los ingenieros de
Hispavox pudieron exprimir la anchura del surco, regalándonos una mezcla con un
cuerpo y una calidez extraordinarios. La voz de Line y la réplica de Willy se
entrelazan en un plano central perfectísimo, flotando sobre un colchón
sinfónico tridimensional que inunda la sala de escucha con un sonido limpio,
nítido y sumamente reconfortante para el oído.
Mi experiencia
de surco
Recordar
este vinilo es viajar a una época maravillosa en la que la promoción musical
buscaba fórmulas de lo más ingeniosas, como regalar discos con la compra de
determinados productos de alimentación o mediante dinámicas de sorteos en la
prensa. En mi caso, este plástico llegó a mis manos gracias a que resulté ganador
en un concurso del recordado “Diario SP”, el primer periódico en España que
introdujo el color en sus páginas y revolucionó los quioscos de nuestra
juventud.
En
una de sus secciones organizaban un sorteo para los lectores; participé y la
fortuna quiso que me enviaran un lote de 5 Singles. Entre ellos venía esta
pieza de rigurosa actualidad, pues Line et Willy acababan de representar a
Mónaco en el Festival de Eurovisión de aquel mismo año.
Quedaron
en un dignísimo séptimo puesto, pero la canción caló fuerte por su maravillosa
factura. El
dúo francés Line et Willy (Line Van Lancker y Willy Lewis) defendió la bandera
de Mónaco en el Festival de Eurovisión de 1968 —el célebre año en que nuestra
Massiel ganó con el «La, la, la» en Londres— con el tema «À chacun sa chanson»,
traducido al castellano como «Cada uno con su canción». Es una melodía bonita y
sumamente agradable de escuchar. Desde luego, se sitúa a años luz de las
composiciones que se presentan en estos últimos tiempos al festival, donde
parece que nadie se fija ya en la calidad de la canción y todo se fía a las
extravagancias y excentricidades de sus puestas en escena.
Hacer
girar este single de 1968 es rescatar la pureza de la canción melódica y el
romanticismo de una prensa que premiaba a sus lectores con alta fidelidad. Un
ejemplo de contexto histórico que nos recuerda cómo las buenas canciones no
necesitan disfraces ni extravagantes puestas en escena para brillar con luz
propia a lo largo de los tiempos.
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Fisac
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Nicoletta
Título:
Ma vie c’est un manège
Sello
y Nº: Riviera - XCED 521.145
Año
de esta edición: 1970
Detalles:
LP de larga duración. 12 canciones. Edición original francesa con la majestuosa
dirección musical de Jean Bouchéty.
El comentario de
la aguja: Fuerza sinfónica y garra de soul
En
1970, el sello Riviera puso en circulación la referencia XCED 521.145, un larga
duración que funciona como una radiografía perfecta del torrente interpretativo
de Nicoletta. Mientras que otras compatriotas suyas de la época apostaban por
la delicadeza o el susurro, ella rompió moldes con una voz desgarradora, una
potencia con tintes de blues, gospel y soul, y una garra interpretativa que
dejó boquiabierto al mismísimo Ray Charles (quien llegó a decir que ella era la
mejor voz de Europa).
Frente
a la contención rítmica de otras solistas de su generación, la propuesta de
este álbum es de una suntuosidad instrumental apabullante. El director de
orquesta Jean Bouchéty diseñó para el disco un majestuoso fondo orquestal; un
imponente despliegue de cuerdas dramáticas y metales con dejes de gospel y
blues que sirven de abrigo milimétrico para sostener las monumentales
exigencias vocales de la cantante gala.
Desde
una perspectiva estrictamente técnica, el prensado analógico original de 1970
destaca por un relieve sonoro asombroso. La aguja se sumerge en unos
microsurcos dotados de una enorme dinámica, donde el balance estéreo de la
orquesta arropa la voz rotunda y llena de matices de Nicoletta sin cansar el
oído en ningún momento. Es una producción densa y aterciopelada que demuestra
cómo el vinilo de la época era capaz de procesar un chorro vocal de
proporciones catedralicias, manteniendo una nitidez y una profundidad
tridimensionales formidables. Este disco
es una joya absoluta de coleccionista. Reúne 12 canciones excelsas, incluyendo
su tremenda versión de «L'homme à la moto», el emocionante «Quand on n'a que
l'amour» de Jacques Brel y, por supuesto, el corte que da título al álbum: «Ma
vie c'est un manège» («Mi vida es un tiovivo»).
Mi experiencia
de surco
Una
de las mayores virtudes de un verdadero coleccionista es saber encontrar oro
donde la masa o las listas de éxitos pasaron de largo. Nicoletta (Nicole
Grisoni) es una de las fuerzas de la naturaleza más impresionantes que ha dado
la música francesa.
Nos
encontramos aquí uno de esos rincones selectos de mi fonoteca dedicados a las
grandes joyas ocultas; una solista que, por avatares de las modas y la
promoción, tuvo lamentablemente muy poco éxito y repercusión en España. Sin
embargo, basta con dejar caer la aguja sobre cualquiera de sus pistas para
certificar que poseía una voz verdaderamente prodigiosa.
Este
larga duración de doce canciones, liderado por la magnífica e intensa “Ma vie
c’est un manège”, es una muestra soberbia de un talento fuera de lo común que
merece muchísimo la pena rescatar, escuchar y paladear con la atención que se
merece. Hacer girar este LP de 1970 es
la prueba irrefutable de que la calidad de una colección no se mide por las
listas de éxitos, sino por la finura del oído del coleccionista. Una entrada para
invitar a los lectores de este blog a descubrir el reverso más enérgico de la chanson, demostrando que cuando una
garganta superdotada se une a un colchón orquestal de primer orden, el vinilo
se convierte en un refugio eterno para la buena música.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Pascal Danel
Título:
La playa de los románticos
Sello
y Nº: Disc'AZ / Hispavox - HAZ 277-15
Año
de esta edición: 1966
Detalles:
EP (Extended Play) a 45 RPM. 4 canciones. Edición original española distribuida
por Hispavox.
El comentario de
la aguja: La suntuosidad de la melancolía costera
En
1966, el sello Hispavox demostró una vez más su impecable olfato internacional
al traer a España la referencia HAZ 277-15 del sello francés Disc'AZ. Pascal
Danel, un creador de melodías excepcionales, entregó en «La playa de los
románticos» un monumento al pop melódico europeo. La producción del corte
principal es soberbia: lejos de buscar un sonido playero ligero o rítmico, la
canción se edifica sobre un suntuoso fondo orquestal. Las secciones de cuerda
flotan con una delicadeza abrumadora, mientras que los arreglos de viento y
unos sutiles coros envuelven la melancólica interpretación del artista,
logrando un abrigo sinfónico imponente.
La
ingeniería de sonido de la época situó la voz de Danel en un primer plano muy
nítido y cercano, permitiendo paladear cada matiz de su fraseo sin que se
pierda un ápice de la rica instrumentación que late de fondo. Un sonido
tridimensional y aterciopelado, ideal para llenar el salón de la casa con la
atmósfera evocadora de aquellos veranos de nuestra juventud.
Mi experiencia
de surco
Continuamos
con nuestro repaso discográfico deteniéndonos ante la figura de Pascal Danel,
quien fuera uno de los muchos y muy talentosos cantantes franceses que
triunfaron con fuerza en España durante aquellos inolvidables años sesenta. Nos
encontramos ante un plástico de 1966 que nos regala un título que, tal y como
sucedió en este caso concreto, se convirtió en un éxito verdaderamente
arrollador en las listas de la época, una de esas canciones imprescindibles
para escuchar, recordar y dejarse llevar por la nostalgia.
Hubo
un tiempo en el que la música romántica se vestía con las mejores galas
orquestales. Una pieza que demuestra por qué las composiciones de Pascal Danel
consiguieron traspasar la frontera de los Pirineos para quedarse a vivir de
forma permanente en la memoria sentimental de nuestros tocadiscos.
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FICHA TÉCNICA:
Artista:
Charles Aznavour
Título:
La lumière
Sello
y Nº: Barclay / Sonoplay - SBP – 10.131
Año
de esta edición: 1969 (Grabaciones originales de 1966)
Detalles:
EP (Extended Play) a 45 RPM. 3 canciones. Interesante reedición del catálogo de
Sonoplay.
El comentario de
la aguja: La transición de catálogos a finales de los sesenta
La
referencia SBP – 10.131 editada por Sonoplay en 1969 es un documento industrial
fascinante para los estudiosos del microsurco en España. Aunque la carátula
luce con orgullo el año 1969, las pistas que esconde en su interior —con «La
lumière» a la cabeza— pertenecen originalmente a las sesiones de grabación de
1966. La explicación radica en el traspaso de los derechos de distribución del
sello Barclay en nuestro país, lo que empujó a Sonoplay a reimprimir estas
joyas sonoras. La producción de estos temas destaca por un imponente y
majestuoso fondo orquestal; una instrumentación de alta escuela donde las
secciones de viento madera y cuerda arropan la interpretación de Aznavour,
otorgándole una elegancia atemporal.
Técnicamente,
el prensado de Sonoplay de finales de la década ofrece una respuesta analógica
impecable. Al mantener la configuración de 3 canciones en lugar de las 4
habituales del EP tradicional, el surco gana anchura, permitiendo que la aguja
capte la enorme dinámica de la grabación original sin compresiones extrañas. La
calidez de los instrumentos de fondo destaca por un relieve tridimensional
magnífico, haciendo que la característica voz del astro francés flote con total
nitidez sobre el colchón sinfónico.
Mi experiencia
de surco
Al
repasar este plástico editado formalmente en 1969 (aunque eran canciones de
1966), la aguja nos regala uno de los mejores y más preclaros ejemplos de esa
música francesa tan suntuosa que siempre conviene tener a mano en las
estanterías y escuchar con detenimiento en el calor del hogar para paladear la
verdadera esencia de la chanson.
Y
es que las grandes canciones no pertenecen al año en que se reimprime su
etiqueta, sino a la eternidad. Un disco para demostrar que el coleccionismo de
vinilos también consiste en descifrar los pequeños secretos e historias que se
esconden detrás de los surcos y las transacciones de las viejas discográficas.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Charles Aznavour
Título:
La boheme
Sello
y Nº: Barclay / Columbia - SBGE 83.186
Año
de esta edición: 1965
Detalles:
EP (Extended Play) a 45 RPM. 3 canciones. Edición especial con mayor recorrido
de surco para su obra cumbre.
El comentario de
la aguja: La obra maestra de la instrumentación dramática
A
finales de 1965, el sello Barclay y la distribuidora Columbia entregaron al
mercado español la referencia SBGE 83.186, un vinilo que guardaba en sus
entrañas el espigón más alto de la canción francesa. «La bohème» es una lección
magistral de cómo la producción musical puede convertirse en pura narrativa
visual. La composición avanza arropada por un majestuoso y suntuoso fondo
orquestal; las cuerdas se despliegan con una delicadeza flotante al inicio,
emulando los recuerdos del París bohemio, para luego estallar en un crescendo
sinfónico imponente que sostiene el desgarrador e intenso tramo final de la voz
de Aznavour.
Desde
la perspectiva puramente técnica del microsurco, este EP de tres canciones es
un prodigio de la ingeniería de los años sesenta. Al albergar menos pistas de
lo habitual en este formato, el surco es más ancho y profundo, lo que se
traduce en una menor compresión y una riqueza acústica asombrosa. La aguja
extrae una calidez analógica desbordante: el piano inicial se escucha con un
realismo íntimo, los violines de fondo envuelven la sala con un empaque
tridimensional y la voz rota del maestro francés se sitúa en un plano central
perfecto, sin sufrir la más mínima distorsión en los momentos de máxima
potencia lírica.
Mi experiencia
de surco
Compartimos
hoy una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Estamos ante una pieza
verdaderamente universal que, tanto en su idioma original francés (tal y como
la disfrutamos en las pistas de este disco) como en la soberbia versión en
español que el artista registraría posteriormente, posee la mágica e
imperecedera facultad de cautivarte desde los primeros compases.
“La
boheme” es, sin discusión alguna, una canción magistral por la que parece no
pasar el tiempo. Al ver girar este vinilo, resulta imposible no rememorar su
memorable actuación en la televisión española de aquel año; una interpretación
colosal en la que Aznavour, sentado de manera informal en una silla alta,
sostenía un pañuelo en una mano mientras con la otra manejaba un pincel
imaginario, simulando con una maestría teatral única estar pintando un cuadro
ante los ojos de millones de espectadores.
Un
disco ideal para recordar que, cuando una voz prodigiosa se funde con un
arreglo orquestal perfecto, el microsurco de un vinilo es capaz de congelar la
belleza para siempre.
Biblioteca
Fisac
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