Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
R.B. Greaves
Título:
Toma una carta María (Take a Letter Maria)
Sello
y Nº: Atlantic / Hispavox - H 543
Año
de esta edición: 1969
Detalles:
Single a 45 RPM. 2 canciones. Un clásico del soul-pop con el empuje de la
escudería Atlantic.
El comentario de
la aguja: Cuando el surco corona a un tema y olvida al intérprete
El
mercado del Single de finales de los sesenta y principios de los setenta era
feroz y apasionante a partes iguales. A diferencia de los LPs, donde el
comprador buscaba una fidelidad a largo plazo con un artista o grupo, el Single
funcionaba por el impacto inmediato de un cañonazo radiofónico. Un ejemplo
perfecto de este dinamismo fue el lanzamiento en España por parte de Hispavox,
en los últimos meses de 1969, del tema «Toma una carta María» del
norteamericano R.B. Greaves.
Grabado
para el sello de culto Atlantic Records, el tema es un prodigio de producción:
una infecciosa línea de bajo, vientos vibrantes de herencia caribeña y un
fraseo vocal impecable que cabalgaba entre el soul y el pop más comercial. La
canción era tan redonda, bailable y contagiosa que conquistó instantáneamente
las cabinas de las discotecas españolas y las listas de éxitos. Sin embargo,
como tantas veces ocurrió en este formato, la magia se agotó en esa sola pista,
convirtiendo este plástico de referencia H 543 en un testimonio único de un
éxito fulgurante y aislado.
Este
disco es un perfecto ejemplo de uno de los fenómenos más fascinantes y
habituales del formato Single: el fenómeno del "One-Hit Wonder" (o
éxito de un solo tema). Detrás de las siglas de R.B. Greaves se escondía Ronald
Bertram Greaves, un cantante nacido en una base militar de Georgetown que,
curiosamente, era sobrino del gran mito del soul Sam Cooke.
Su
tema «Toma una carta María» (traducción que hizo Hispavox de su título original
«Take a Letter Maria») es una obra de arte del soul-pop con tintes latinos.
Tenía vientos al estilo Tijuana, un ritmo bailable irresistible y una letra muy
original sobre un hombre que le dicta una carta de divorcio a su secretaria
tras descubrir la infidelidad de su esposa. En España, tal y como bien
recuerdas, fue un bombazo absoluto en las pistas de baile de las primeras
discotecas.
Mi experiencia
de surco
Este
vinilo podría ser, sin duda alguna, el ejemplo perfecto de esos casos tan
habituales en la época en los que un disco se compraba exclusivamente por la
fuerza de la canción y no por el renombre del intérprete. Se hacía popular un
tema concreto en la radio, copaba de inmediato los primeros puestos de las
listas de éxitos, y acudías a la tienda a comprar ese single.
Pero
después, ese mismo cantante sacaba al mercado un nuevo trabajo y ya no corría
la misma suerte de cara al público. En otras palabras: te entusiasmaba la
canción, pero el cantante en sí “no te decía nada”. Sin embargo, a este tema le
bastó por sí solo para convertirse en un clásico imprescindible de nuestros
bailes.
Es,
en cierto modo, el poder democrático de la música de los setenta, cuando una
gran melodía no necesitaba el respaldo de un nombre consagrado para reventar
los tocadiscos y hacernos bailar a todos por igual. Una joya indiscutible de la
cultura de discoteca.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Christie
Título:
Yellow River
Sello
y Nº: CBS - 4911
Año
de esta edición: 1970
Detalles:
Single a 45 RPM. 2 canciones. El formato de dos pistas que revolucionó la
pegada sonora en las pistas de baile.
El comentario de
la aguja: Alta fidelidad y ritmo contagioso a dos canciones
Al
inaugurarse la década de los 70, la industria discográfica dio un vuelco
estratégico. El formato EP de cuatro canciones, que había reinado en las
reuniones de los sesenta, empezó a ceder su trono de forma definitiva ante el
Single de dos canciones. En el caso de estos Singles (conocidos también como
“Sencillos”) se ponía toda la carne en el asador en la cara A con el éxito
radiado, dejando la cara B para un tema secundario de simple acompañamiento. La
razón de pasar de EPs a Singles era puramente técnica y acústica: al grabar una
sola canción por cada cara a 45 RPM, los ingenieros de sonido de CBS podían
ensanchar el microsurco. Esto permitía un mayor recorrido de la aguja y, en
consecuencia, unos graves mucho más potentes, una batería más rotunda y un
volumen general más alto. Era el sonido que exigían los potentes amplificadores
de las nuevas discotecas.
El
trío británico Christie, liderado por Jeff Christie, compuso con «Yellow River»
el prototipo perfecto de éxito “rompe pistas” de la época: un ritmo pop-rock
galopante, guitarras alegres con un toque "country-pop" muy fresco y
un estribillo de esos que se clavan en la mente a la primera escucha. La
referencia CBS 4911 se convirtió en un objeto cotidiano en toda España, sonando
en bucle tanto en los bafles de los locales de moda como en los tocadiscos
domésticos de la juventud más moderna.
Mi experiencia
de surco
Poco
a poco, las discotecas modernas fueron ganando terreno de forma imparable a los
tradicionales guateques. Este Single en concreto era uno de esos temas
indispensables que sonaban a todas horas en aquellos nuevos templos del baile.
Las
discotecas empezaban a sustituir a las reuniones caseras, pero ese tipo de
música vibrante, que pronto empezamos a llamar de forma natural “discotequera”,
también saltaba con una facilidad asombrosa a los hogares. El causante de este
fenómeno doméstico fue la llegada masiva de los Singles de dos canciones, un
formato más directo y con más pegada que había terminado por sustituir por completo
a los antiguos EP de cuatro temas que tanto habíamos usado años atrás.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Sandie Shaw
Título:
Canta en español
Sello
y Nº: PYE Records (Inglaterra) / Hispavox - HPY 337-25
Año
de esta edición: 1966
Detalles:
EP a 45 RPM. 4 canciones interpretadas íntegramente en castellano.
El comentario de
la aguja: El fenómeno ye-yé que rompió la barrera del idioma
En
1966, Hispavox y el sello británico PYE Records repitieron la jugada maestra
que tan bien funcionaba con otros solistas de la época: meter a su mayor
estrella en el estudio para grabar sus grandes éxitos adaptados al castellano.
El resultado fue este EP titulado de forma tan directa como irresistible, Canta
en español. Al diluirse la barrera idiomática, la conexión con la juventud
española fue instantánea, transformando la simpatía que ya se le profesaba a la
artista en un fenómeno de ventas absoluto que inundó los tocadiscos de todo el
país.
El
gran mérito de este vinilo es que las adaptaciones no perdían ni un ápice del
dinamismo del Swinging London original. La voz de Sandie Shaw, con ese
ligerísimo y encantador acento extranjero, encajaba a la perfección con unas
pistas rítmicas repletas de frescura pop, palmas y vientos alegres. Escuchar
hoy la limpia mezcla analógica de la referencia HPY 337-25 es rescatar el
sonido más luminoso de 1966; un prensado que mantiene una nitidez impecable en
la voz y una pegada ideal para revivir la energía de las pistas de baile de la
época.
Mi experiencia
de surco
Este
EP supuso el mayor y más incontestable éxito de Sandie Shaw en España. Si con
sus apariciones televisivas ya nos tenía encandilados, al sacar este fantástico
disco cantado íntegramente en español su popularidad en nuestro país se multiplicó
de forma asombrosa.
Fue
un auténtico fenómeno social: sus melodías eran tan contagiosas y accesibles
que, de la noche a la mañana, todos aprendimos a tararear sus canciones en las
reuniones y guateques. Un vinilo que derrocha simpatía y que se convirtió en la
banda sonora obligatoria de toda una generación.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Sandie Shaw
Título:
Los grandes éxitos de Sandie Shaw
Sello
y Nº: PYE Records (Inglaterra) / Hispavox - HPY 337-13
Año
de esta edición: 1965
Detalles:
EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición original española de catálogo.
El comentario de
la aguja: La magia de la melodía
En
1965, la juventud española miraba con fascinación hacia el Reino Unido, el
epicentro mundial de la modernidad. Aunque los conjuntos de guitarras
eléctricas dominaban las listas, las solistas femeninas británicas aportaban
una sofisticación melódica inigualable. Sandie Shaw, de la mano del genial
compositor y productor Chris Andrews, facturó en estos años una serie de
melodías imbatibles. Hispavox reunió en este EP de cuatro temas lo mejor de su
producción inicial para el sello PYE, logrando un éxito arrollador en las
tiendas españolas.
Esta
copia es una auténtica pieza de orfebrería de catálogo. Editado en España por
Hispavox a finales de 1965 bajo el sello británico PYE Records (con la
referencia HPY 337-13) merece destacarse –para los amantes del coleccionismo-
que esta referencia es la hermana pequeña exacta del EP de Donovan que referenciamos
en este blog hace unos días, lo que demuestra cómo Hispavox dominaba con
maestría las licencias de la música británica en nuestro país.
El
gran valor de este vinilo radica en su equilibrio sonoro. Detrás de la aparente
sencillez de los temas pop de la época, las grabaciones de Sandie Shaw contaban
con arreglos muy cuidados de viento y cuerda que daban un colchón perfecto a su
voz, dotada de una sensualidad contenida y una afinación impecable. El sonido
analógico de mediados de los sesenta resuena con una calidez extraordinaria,
transportando al oyente a una atmósfera melódica, calmada y sumamente
evocadora.
Mi experiencia
de surco
Tras
el trasiego rítmico de los discos anteriores, nos ponemos ahora mucho más
melódicos, calmados y románticos para bailar. Recibimos a una cantante que se
hizo mundialmente famosa por salir al escenario con los pies completamente
descalzos, una extravagancia pionera en su día que contrasta con todas las
extravagancias de hoy en día donde lo raro es encontrar a algún cantante
“normal”. Pero lo cierto es que Sandie no hubiera necesitado de esos artificios
para triunfar, porque su talento desbordaba el escenario.
Alcanzó
una enorme fama en España y fueron muy celebradas y comentadas sus apariciones
en las míticas galas de los sábados por la noche en la televisión en blanco y
negro de aquellos años. Tanto caló su estilo que pasó a ser conocida
popularmente como “la cantante de los pies descalzos”. Pero más allá de la
anécdota visual, sus canciones calaron hondo en nuestro país, gustándome tanto
entonces como me sigue gustando ahora. Un repertorio ideal que fue siempre muy
escuchado y bailado de forma muy íntima.
Escuchar
este disco ahora es como encender de nuevo aquella vieja pantalla de televisión
en blanco y negro y recordar los tiempos en que el pop se vestía de gala para
hacernos soñar. Un vinilo indispensable que demuestra que, con zapatos o sin
ellos, la buena música camina con paso firme a través de las décadas.
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
The Electric Prunes
Título: Consigue que llegue a tiempo (I Had Too Much
to Dream [Last Night])
Sello
y Nº: Reprise Records / Hispavox - HRE 297-54
Año
de esta edición: 1967
Detalles:
EP a 45 RPM. 4 canciones. Una de las piedras angulares del rock psicodélico
americano editada en España.
El comentario de
la aguja: Distorsión, "fuzz" y el nombre más raro de Los Ángeles
A
mediados de los años sesenta, el panorama musical empezó a teñirse de colores
fluorescentes y sonidos experimentales. Desde Los Ángeles (California), un
grupo de jóvenes sorprendió a la industria no solo por su música, sino por
bautizarse como The Electric Prunes ("Las ciruelas eléctricas"), un
nombre estrafalario que competía en excentricidad con bandas europeas de la
época como los franceses Les Chaussettes Noires (“Los calcetines negros”).
Editado con enorme audacia por Hispavox en 1967, este EP trajo a los tocadiscos
españoles un sonido completamente avanzado a su tiempo.
El
corte principal, rebautizado en España como «Consigue que llegue a tiempo»,
arranca con un famoso efecto de guitarra invertida que emula el zumbido de un
insecto, abriendo paso a un torrente de distorsión y psicodélica oscura. Al
contrario que el pop limpio de la época, las ciruelas eléctricas apostaban por
una producción densa, misteriosa y reverberante. El prensado de Reprise Records
de 1967 logra capturar toda esa reverberación analógica y el latido del bajo,
ofreciendo una experiencia auditiva que en su momento debió de romper los
esquemas de más de un oyente acostumbrado a ritmos más dóciles.
Mi experiencia
de surco
Por
aquellos años comenzaba con fuerza la moda entre los conjuntos musicales de
ponerse nombres verdaderamente raros y absurdos, y este grupo era, desde luego,
un magnífico ejemplo de ello. Detrás de “The Electric Prunes” se esconde un
significado tan peculiar como “Las ciruelas eléctricas”.
Este
plástico es otro testimonio perfecto de cómo, con tanto trasiego de discos de
una fiesta a otra, las colecciones juveniles acababan mezclándose
inevitablemente; siempre terminabas perdiendo algún que otro disco de tus
estanterías y, en contrapartida, aparecían otros ajenos mezclados en tu propia
casa.
Aunque
tanto Les Chaussettes Noires (“Los calcetines negros”) como The Electric Prunes
("Las ciruelas eléctricas") se colaron en mis guateques, este de las
“ciruelas” prefirió quedarse conmigo para siempre, regalándome un recuerdo
musical verdaderamente “atronador” que sigo disfrutando y agradeciendo.
Escuchar
hoy este disco es evocar el espíritu libre y un tanto caótico de las fiestas de
juventud, donde un feliz intercambio involuntario te entregaba las llaves de la
vanguardia psicodélica americana. Un trueno sónico que se resiste a envejecer y
una pieza de culto muy buscada por los coleccionistas internacionales.
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