(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Miguel Ríos (bajo el ropaje de su primera época como Mike)
Título:
Érase una vez
Sello
y Nº: Philips - 826 401-1
Año
de esta edición: 1985
Detalles:
LP a 33 RPM. Edición especial recopilatoria con 24 canciones (12 por cada cara)
en un único vinilo. Incluye créditos y cronología original.
El comentario de
la aguja: Un milagro del microsurco, orquestaciones sesenteras y la precisión
de Philips
Al
llegar a la referencia 826 401-1 de 1985, nuestra fonoteca se enfrenta a un
verdadero tour de force de la ingeniería analógica, presentándonos una carpeta
con dos LPs de 12 canciones cada uno. Albergar doce cortes por superficie es un
ejercicio extremo de microtallado que Philips resolvió con una finura
encomiable para ofrecernos en 1985 este recopilatorio de 24 canciones
originales de los años sesenta.
Mi experiencia
de surco
Avanzamos
en nuestra andadura por los casilleros de Miguel Ríos dando un salto de gigante
hasta el año 1985, para situarnos ante un vinilo que considero una auténtica
rareza técnica y editorial dentro de mis archivadores: el álbum recopilatorio
“Érase una vez”, editado bajo el sello Philips en un único vinilo que alberga
la asombrosa cantidad de 24 canciones, distribuidas a razón de 12 por cada
cara.
Al
escuchar ahora estas canciones, resulta inevitable reflexionar sobre la
tremenda evolución del artista. En el momento en que se editó este LP, los
inicios de aquel joven granadino como Mike Ríos habían quedado muy atrás; ahora
el público ya aclamaba a un Miguel Ríos consagrado, con un catálogo
impresionante de éxitos contemporáneos a sus espaldas y capaz de llenar
estadios de par en par para asistir a sus multitudinarios conciertos. Y sin
embargo, la discográfica Philips tuvo el inmenso acierto de recuperar estas 24
composiciones de su etapa inicial y ofrecerlas condensadas en este doble LP. Se
produce así una curiosa e impagable paradoja que deleita a cualquier
coleccionista: aunque en los créditos y en la hermosa carpeta del disco se lea
con letras grandes el nombre de “Miguel”, en realidad lo que brota de los
surcos y se escucha dentro es al primigenio Mike Ríos en estado puro. Es un viaje en
el tiempo en toda regla, una cápsula que permite confrontar al mito de los
estadios con el atolondrado muchacho de los guateques.
Biblioteca
Fisac
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Mike Ríos (con Los Sonor)
Título:
¡Oh mi Señor! / Un rincón del corazón / De cualquier manera / Escucha, muchacha
Sello
y Nº: Philips - 430 986 PE
Año
de esta edición: 1964
Detalles:
EP (Extended Play) a 45 RPM. 4 canciones. Edición original española. Portada a
todo color con funda protectora de la época.
El comentario de
la aguja: El nacimiento de un “viejo rockero” inmortal
Al
depositar la aguja con pulso firme sobre la codiciada referencia 430 986 PE de
1964, la sala de audición se impregna de la electricidad y el encanto melódico
de los primeros años sesenta.
Técnicamente,
este EP de la factoría Philips es un testimonio sonoro imponente que nos
permite descubrir el armazón rítmico de Los Sonor para dar el acompañamiento
ajustado al dinamismo de eset joven intérprete que años más tarde cambiaróa su
“Mike” de los comienzos por el “Miguel” que todos conocemos hoy.
La
figura de Miguel Ríos exige ser analizada bajo la perspectiva de una
singularidad sociológica muy particular. Existe en su trayectoria una curiosa
intermitencia que bien podría definirse –como así lo ha bautizado el autor de
este blog- como «el cantante Guadiana» —un término inspirado en la naturaleza
de esos Ojos del Guadiana que aparecen y desaparecen a capricho de las
corrientes subterráneas—. A lo largo de las décadas, Ríos ha escenificado
numerosos procesos de retirada y regreso, siendo el más sonado su tour de
despedida «Bye Bye Ríos». Sin embargo, la tozuda realidad de que las pensiones
de jubilación estándar no alcanzan para sostener el ritmo de vida y las
necesidades operativas de una leyenda del rock, ha hecho que sus aguas
musicales vuelvan a brotar una y otra vez, regresando a la carretera y editando
nuevos plásticos.
No
obstante, los surcos de este EP de 1964 nos devuelven a su fuente original, a
esa primera época de aguas cristalinas donde el mito apenas se estaba gestando
a ras de pista de baile.
Mi experiencia
de surco
Inauguramos
una nueva y emocionante sesión abriendo los casilleros de un artista
fundamental para completar nuestra fonoteca de vinilos: Miguel Ríos. Y lo
hacemos viajando en el tiempo hasta el año 1964 para detener nuestro plato ante
una de las joyas más deseadas de su catálogo inicial, el EP de 4 canciones
encabezado por “¡Oh mi Señor!” y editado bajo el sello Philips bajo el nombre
de Mike Ríos.
Asistimos
en primera persona a uno de los primerísimos discos que reflejan el nacimiento
del que, a la postre, ha sido el más claro y rotundo ejemplo del “viejo rockero
que nunca muere”. Es rigurosamente cierto que en estos comienzos el granadino
cantaba composiciones un tanto livianas o “cosas tontas”, tal y como él mismo
reconoció con encomiable honestidad años más tarde cuando decidió despojarse
del nombre de Mike para rebautizarse como Miguel. Sin embargo, con aquellas
melodías se hizo un nombre de oro imperecedero, llenando las discotecas y las
pistas de baile de toda la geografía nacional. Arropado de forma magistral por
Los Sonor, este microsurco se convirtió en la banda sonora obligada de
infinidad de guateques y en el cofre que custodia muchos de nuestros mejores
recuerdos de juventud.
Es
obligado reconocer que el rock en español aprendió a andar gracias al empuje de
unos jóvenes pioneros –del que Mike Ríos es uno de sus mejores exponentes- que
desafiaron las leyes del microsurco.
Biblioteca
Fisac
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Julio Iglesias
Título:
A mis 33 años
Sello
y Nº: Columbia - TXS 3075
Año
de esta edición: 1977
Detalles:
LP a 33 RPM. 10 canciones. Edición original española. Carpeta desplegable de
lujo que incluye las letras de todas las canciones impresas en su interior.
El comentario de
la aguja: Madurez sinfónica
En
1977 la metamorfosis ya se había completado. Este larga duración es la prueba
de cargo definitiva de cómo las composiciones iban fundiendo de forma
irreversible en un solo ser al artista y a la persona. Las letras de este
plástico —con el himno autobiográfico «Me olvidé de vivir» a la cabeza, o la
abrumadora declaración de intenciones que da título al disco— no eran simples
rimas de consumo; eran espejos que reflejaban de manera nítida e implacable sus
vivencias personales, su cansancio de aeropuerto, su soledad dorada y su
madurez emocional. El público ya no escuchaba a un cantante de moda; escuchaba
las confesiones íntimas de un hombre desnudando su alma sobre el microsurco.
«A
mis 33 años» representa el cénit sónico de la etapa madura de Julio en el sello
Columbia, con una madurez sinfónica que arropa el tono confesional de la obra.
Mi experiencia
de surco
Al
ver girar hoy este vinilo de gran formato en mi tocadiscos, mientras repasamos
las letras impresas en las hojas de su cuidada carpeta desplegable, se constata
la culminación de un proceso psicológico fascinante. Nos hallamos ante otro LP
soberbio cuyas canciones iban fundiendo de manera definitiva e irreversible en
un solo ser al artista de éxito y a la persona de carne y hueso. A través de
unas letras de un calado biográfico tremendo, los surcos de este disco
reflejaban al milímetro sus vivencias personales más íntimas, sus renuncias, el
peso de la fama y su madurez vital.
Biblioteca
Fisac
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Julio Iglesias
Título:
Quiero / Abrázame
Sello
y Nº: Columbia - MO 1525
Año
de esta edición: 1975
Detalles:
Single a 45 RPM. 2 canciones. Edición original española en sonido estéreo.
Contraportada especial con las letras de ambas canciones impresas.
El comentario de
la aguja: Un Single que no tiene nada que envidiar al mejor de los LPs
Al
dejar caer la aguja con pulso firme sobre la codiciada referencia MO 1525 de
1975, la fonoteca es testigo del extraordinario empaque técnico que habían
alcanzado las producciones de la factoría Columbia a mediados de los setenta.
«Quiero» es un monumento al pop melódico de alta gama.
Hacer
girar este single de 1975 es refrendar que un trozo de vinilo de siete pulgadas
puede albergar la misma distinción y peso histórico que el mejor de los LPs si
la industria sabe tratar con respeto al coleccionista; una pieza que demuestra
que la grandeza musical no entiende de diámetros.
Mi experiencia
de surco
Al
ver girar hoy este plástico a 45 revoluciones, es de justicia recordar que nos
hallamos ante dos canciones memorables que coparon de forma absoluta los
primeros puestos de las listas de éxitos en la mismísima plenitud de la carrera
del cantante. Pero más allá de su imbatible melodía, este vinilo custodia un
detalle editorial de un señorío impecable: en su contraportada venían impresas,
al milímetro, las letras de las dos canciones. Un gesto industrial sumamente
sencillo y extraordinariamente barato para las compañías discográficas, pero
que contribuía de manera decisiva a que las composiciones calasen hondo y se
popularizasen entre la juventud. Uno se pregunta con inevitable nostalgia por
qué las altas esferas de las discográficas no aprenderían de este truco tan
elemental, económico y brillante para ganarse al público y asegurar más ventas.
Un vinilo provisto de una solera histórica y una elegancia acústica soberbias
que da gloria ver girar en nuestro plato.
Biblioteca
Fisac
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(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Julio Iglesias
Título:
Soy
Sello
y Nº: Columbia - TXS 3013
Año
de esta edición: 1977 (Nota: Lanzamiento original en 1973; esta referencia TXS
3013 corresponde a las deseadas e impecables prensas de Columbia de mediados de
los 7enta).
Detalles:
LP a 33 RPM. 10 canciones. Edición original española en sonido estéreo. Portada
abierta de lujo con diseño gráfico de época.
El comentario de
la aguja: Los sastres de la canción
En
la intrahistoria de este álbum late un cambio fundamental: el momento exacto en
el que los compositores empezaron a escribir pensando en el hombre que se
escondía detrás de las gafas de sol. Aunque en esta etapa inicial de los años
setenta Julio Iglesias aún asumía el peso de sus propios textos, la industria
descubrió que el público demandaba una comunión absoluta entre el artista y sus
vivencias reales. Este camino hacia el "traje a medida" musical
encontraría años más tarde a sus dos máximos exponentes: Ramón Arcusa y Manuel
Alejandro.
En
este álbum de 1973, Ramón Arcusa (la mitad del Dúo Dinámico) todavía no
figuraba como su mano derecha —esa alianza de oro llegaría un poco más tarde, a
finales de la década, para facturar álbumes como Hey!—, pero en las
composiciones de este plástico ya se adivinaba esa búsqueda del "traje a
medida". En «Soy», es el propio Julio Iglesias quien escribe gran parte de
las letras, desnudando sus vivencias en temas eternos como «Minueto» o «Así
nacemos».
Ramón
Arcusa se convertiría en su productor y coautor de cabecera a partir de finales
de la década, puliendo y sofisticando ese sonido limpio que conquistó América. Aunque
su colaboración cumbre llegaría en 1987 con el monumental LP «Un hombre solo»,
con canciones imponentes como «Lo mejor de tu vida» o «Todo el amor que te hace
falta», la semilla de esa forma de entender la música —donde la canción es un
espejo de la vida personal del intérprete— comenzó a germinar precisamente en
los microsurcos de este disco de 1973.
Por
otro lado, también el genio supremo del compositor jerezano Manuel Alejandro,
el sastre musical por excelencia de la canción iberoamericana, acabaría
cruzando sus surcos con los de Julio Iglesias. Manuel Alejandro poseía la
habilidad casi mágica de fundir la identidad del cantante con la partitura,
analizando sus desamores, su soledad y su madurez para componerle auténticas
joyas biográficas, como si fuesen páginas arrancadas de su propio diario
íntimo.
Mi experiencia
de surco
Al
ver girar hoy este vinilo resulta evidente que nos encontramos ante el disco
donde comienza a ser verdaderamente difícil separar al Julio cantante del Julio
persona. Es el instante preciso en el que la vida profesional del intérprete se
fue fundiendo de forma irreversible con su vida personal, añadiendo una
dimensión completamente nueva de portadas de revistas, tertulias y crónica
social a su ya inmensa popularidad.
Este
disco es, sin duda alguna, el mejor ejemplo de esa mutación. Un plástico
provisto de una solera histórica inmensa y un empaque instrumental de un
señorío absoluto.
Biblioteca
Fisac
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