domingo, 31 de diciembre de 2017

Billar (y 2)

En los primeros años de juventud los chicos nos sentíamos atraídos irremediablemente hacia unos locales que se llamaban, precisamente, “billares”, en los cuales no sólo se podía jugar al Billar sino que también se jugaba al futbolín, a las máquinas de bolas, al Ping Pong, a juegos de tiro, etc. Pero si el Billar era quien daba nombre a tales establecimientos, estaba claro que esa era la principal atracción y requería unos ciertos conocimientos previos. Para adquirirlos tuve un buen maestro, mi primo Pepe Fisac, que era unos años mayor que yo y me introdujo en los secretos de este deporte. Con él aprendí cómo coger el taco (así se llama el palo que se usa para golpear con uno de sus extremos la bola), las diferentes formas de golpear la bola para hacer carambolas (que choquen las tres bolas entre sí), las posturas que pueden adoptarse (ya que muchas veces las bolas quedan colocadas tan difíciles que hay que hacer “posturitas” para poder golpearlas con acierto. Y de él y de todos quienes practicaban este deporte aprendí a “darme pisto”, o sea, a hacerme el importante.

Si os fijáis en la gente que juega al Billar, veréis que aunque sean muy malos, aunque jueguen fatal, siempre llega un momento en que se ponen muy serios y muy dignos, cogen con displicencia el taco de tiza, y se ponen –con cara de entendidos- a frotarlo para empolvar la punta del taco. Con tanta parafernalia se creen que así mejorará su tiro, pero el hecho de tener perfectamente empolvada de polvo de tiza la punta del taco sirve a los expertos, porque para uno que no tiene ni idea da exactamente igual.

El Billar no ha sido uno de mis deportes favoritos ni lo he practicado mucho, sólo en contadas ocasiones; sin embargo, como no podía ser de otra manera, yo tampoco he podido vencer a la tentación y –siendo un jugador malillo- he adoptado poses de gran experto, con todo tipo de posturitas, de momentos de reflexión antes de dar cada golpe (en realidad yo he estaba pensando: “¿Y qué coño hago yo ahora?”), de uso frecuente del taco de tiza para parecer un entendido, etc. En fin, me he calificado como “malillo” pero a mi favor diré que nunca he roto el tapete, lo cual ya es un logro que otros principiantes no pueden decir.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Billar (1)

Para el que no lo sepa le aclararé que el Billar está considerado oficialmente como deporte, concretamente como “Deporte de precisión” e incluso estuvo a punto de ser incluido en los Juegos Olímpicos de 2004 aunque al final no salió esa carambola. Siempre había creído que sólo existían dos tipos de Billar, el que llamábamos francés (que siempre había sido el más popular en España), consistente en hacer carambolas con tres bolas, y el que llamábamos americano (que ahora es el más popular en España), que se juega en una mesa llena de agujeros en los lados y que nunca he sabido en qué cosiste, sólo que se van impulsando las bolas para meterlas en los agujeros aunque ya digo que no sé ni por qué agujeros, ni de qué forma, ni por qué motivo; es más, alguna vez he jugado a ese Billar americano y yo mismo me he inventado las reglas. Ahora, sin embargo, he aprendido que existen hasta 8 clases distintas de Billar: francés, inglés, americano, español, italiano, belga, hindú y otro que se llama bumper pool, y resulta que de cada uno existen diversas modalidades. No me preguntéis en qué consiste cada uno de ellos porque ni lo sé ni podría explicarse en pocas palabras. El Billar constituye un mundo completamente desconocido para la mayoría de los seres humanos, que hasta hoy pensábamos que sólo existían los dos que he citado antes en primer lugar.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Balonmano

Como su nombre indica el Balonmano es un deporte en donde el balón se coge con la mano, pero como no se mete en un cesto, no se llama Baloncesto. Todos hemos visto jugar alguna vez al Balonmano así que no entraré en más explicaciones, aunque la mayoría me temo que no conoce las reglas. Lo que si sabe todo el mundo es que los jugadores se van pasando unos a otros el balón con la mano y deben tirar a la portería contraria para marcar gol.

No ha sido hasta épocas recientes que los españoles hemos tenido a nuestra disposición en los parques campos polivalentes de Fútbol sala y Balonmano, para practicar libre y gratuitamente este deporte. Lo que sí se requiere es un balón más pequeño que el de fútbol para poder cogerlo con una sola mano, algo imprescindible a la hora de hacer el disparo a puerta.

Antes aún de que proliferasen en España estos campos públicos, el Balonmano era un deporte relativamente importante en nuestro país, donde la selección nacional era de las mejores del mundo y donde Atlético de Madrid, Barcelona, Granollers, etc. eran equipos líderes no solo a nivel nacional sino también internacional. Como yo era Atlético de corazón y el Atlético de Madrid tenía un equipo de Balonmano de lo mejorcito, fui en varias ocasiones a ver sus partidos, que entonces se jugaban en el polideportivo Magariños, y esto casi me cuesta una vez un buen disgusto. Había ido con mi hijo y estábamos viendo el partido sentados en primera fila, prácticamente encima de la pista, separados de ella sólo por un pequeño muro que llegaba a la altura de nuestra barbilla. En un momento del partido, un jugador debió perder el sentido de la orientación, porque en vez de disparar a la portería lanzó un tremendo zurriagazo directamente contra nosotros, haciendo que el balón se estrellase contra la arista superior de ese pequeño muro y saliese disparado en otra dirección. Unos centímetros más arriba y nos habría reventado la cara. Cómo sería, que el tal jugador nos pidió disculpas por el susto.

Ahora bien, con el Balonmano he sido más espectador que jugador. Como espectador he acudido tanto a los partidos del antiguo Atlético de Madrid como a los de su última reaparición cuando compró al Ciudad Real y le cambió el nombre. En cambio como jugador, sólo he participado en partidos en plan pachanguita con algunos amigos en los campos multiusos que hay repartidos por los parques de Madrid. Si algún recuerdo me queda de este deporte es el susto de aquél balonazo o los múltiples títulos ganados por el extinto Atlético de Madrid de Balonmano (que en paz descanse).

jueves, 28 de diciembre de 2017

Baloncesto

El Baloncesto es un deporte de altura y sin embargo mi experiencia en este deporte es completamente raquítica. Por mucho que me remonte en el tiempo para encontrar alguna relación mía con dicho deporte, sólo encuentro las competiciones que hacía con algunos amigos, y otras veces yo solo, lanzado cartas con la intención de introducirlas en una papelera. El ser humano, no obstante, tiene un instinto innato para el Baloncesto. Cualquier persona que arrugue un papel y vaya a tirarlo siempre intentará encestarlo en la papelera y cualquier persona que vaya a tirar una lata vacía de cerveza siempre intentará encestarla en el cubo de basura. Pero de ahí a considerar dichos lanzamientos como un deporte va un abismo.

Vayamos pues a lo que es de verdad el Baloncesto que, al ser tan popular no hace falta ni explicarlo. Y como todo el mundo sabe, sólo los altos practican dicho deporte por lo que el mismo ha quedado siempre fuera de mis posibilidades. Por ello mi única relación han sido los partidos jugados con amigos en cualquier cancha pública. Partidos sin tiempo predeterminado, con equipos desiguales, con la única intención de hacer algo de ejercicio y pasar un rato divertido. Pero ni eso, el Baloncesto nunca me ha divertido. Eso de estar botando todo el tiempo la pelota no va conmigo, prefiero darle patadas. Y en cuanto a la puntería, mejor ni hablar. Ni siquiera cuando he jugado “a ver quién encesta más”, probando a hacer canasta desde distintas posiciones del campo, he atinado un número decente de veces. Más que divertirme, el Baloncesto me cabrea, sobre todo por la gran habilidad que tengo a la hora de conseguir que mis lanzamientos den en el aro y, en vez de caer dentro del aro a continuación, salgan despedidos hacia fuera. Si esa jugada se contase como punto, entonces podríamos estar hablando de mí como de un jugador con futuro. Claro que para llegar a este punto, antes he realizado cientos de lanzamientos que pasaban de largo, tan de largo que tenía que salir del campo para recoger el balón. Que no, que no, que el Baloncesto no es para mí.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Bádminton

Carolina Martín, Campeona del Mundo de Bádminton, ha conseguido dar a conocer en España este deporte e incluso muchos hemos aprendido que la pelota con la que se juega no se llama pelota sino “volante”, un deporte que desde el año 1992 (Juegos Olímpicos de Barcelona) está considerado como deporte olímpico. Pues bien, antes que Carolina Martín naciese, cuando la palabra “volante” se asociaba al papel que te daban para recoger unos análisis o al volante del automóvil, y no a la pelota con que se practicaba este deporte, yo también me aficioné al Bádminton.

Por aquél entonces no había campos donde practicarlo, así que nos las ingeniábamos para elegir cualquier rectángulo más o menos sin baches en el campo o en una calle asfaltada o en una zona de césped de cualquier jardín. Si necesitábamos una red, atábamos una cuerda a dos árboles. Pero, eso sí, teníamos raquetas apropiadas y “pelotas de plumas” para practicar este deporte; y todo hay que decirlo, eso de tener “pelotas de plumas” era todo un lujo, porque eran las más caras, tanto es así que para entrenamientos utilizábamos otras que llevaban una especie de cenefa de plástico muy artísticamente trabajado, para que se comportasen más o menos igual que los auténticos y profesionales “volantes”.

Sin embargo la mayor parte de las partidas de Bádminton tenían lugar durante las vacaciones, eligiendo para ello cualquier rincón del jardín del hotel o alguna pista de tenis que estuviese desocupada en ese momento. De todos aquellos veraneos practicando el Bádminton no puedo dejar de citar un mes de julio en Denia en donde alquilamos un chalet con un gran jardín, todo de césped, en donde coincidimos mi familia y la de una de mis cuñadas. ¡Cuántas horas dedicaríamos a tan noble deporte que cuando terminaron las vacaciones aquél rincón del jardín que antes era de inmaculado verdor acabó completamente seco y extinguido, a pesar del riego diario que se le daba!

Mi estilo como deportista no era muy depurado, a fin de cuentas sólo la intuición me había enseñado a practicarlo. Cogía la raqueta como si fuera una sartén y sin embargo ¡le daba a la pelota de plumas y la mandaba al otro lado de la red imaginaria! (lo cual tiene más mérito aún). Todas aquellas deficiencias se suplían con un ardor y entusiasmo verdaderamente profesionales, y quizás gracias a pioneros como nosotros, el Bádminton siguió abriéndose camino en nuestro país que ahora dispone de la mejor jugadora del mundo.

martes, 26 de diciembre de 2017

Apnea (y 2)

Quizás por aquél temprano suceso narrado en el post anterior, el aguantar la respiración se convirtió en un juego recurrente, no con mucha frecuencia, pero sí a lo largo de toda mi vida. Recuerdo que cuando estaba en el colegio, con 10 años de edad más o menos, ya jugaba con mis amigos a ahorcarnos con las cuerdas de las persianas de la clase, tratando de aguantar lo más posible. La fortaleza del cuello y la relajación mental eran imprescindibles para resultar ganador en tales juegos más propios de unos descerebrados que de unos niños. Después, pasada aquella efímera moda y habiendo aprendido a nadar y bucear, le fui tomando gusto a eso de aguantar la respiración tanto fuera del agua como bajo ella. Solía pedir que me cronometrasen y entonces me sumergía, sorprendiendo a quienes estaban fuera los cuales se preocupaban según iban pasando los segundos y, sobre todo, cuando superaba los 60 segundos bajo el agua sin respirar.

Hoy en día, me sigue gustando probar de vez en cuando la capacidad de mis pulmones aunque esté fuera del agua y, a pesar de todos los años que tengo, continúo superando con facilidad un minuto en Apnea. No tengo más que contar sobre este asunto. Sólo espero que este relato no os haya cortado la respiración.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Apnea (1)

La Apnea es conocida también como buceo libre o por el término inglés Freediving, es un deporte extremo y consiste en aguantar la respiración bajo el agua, bien sea recorriendo determinadas distancias o descendiendo a las profundidades. Para practicarla se necesita una excelente preparación física la cual por sí sola no es suficiente, ya que tiene que ir acompañada de una buena relajación mental y una alimentación e hidratación del cuerpo que le permita aguantar las altas presiones hidrostáticas. Siendo así, y teniendo en cuenta que nunca destaqué por una excelente preparación física ¿cómo es posible que haya practicado este deporte de riesgo?

Sin ir más lejos debo reconocer que a la edad de cinco años debí batir el record de permanencia bajo el agua. Estaba jugando con mi cubo y pala en los jardines de la finca de mi abuelo en Daimiel, haciendo barro para construir con él –a falta de arena de playa- unos rudimentarios castillos. Mientras tanto, mis padres estaban en el interior de la casa dedicados a sus quehaceres habituales. Como mi proyecto de albañilería necesitaba más agua, me fui a la alberca (piscina rural utilizada para el regadío) para llenar el cubito con el que jugaba. En aquella ocasión la alberca no estaba llena del todo aunque sí lo suficiente para cubrirme, así que me puse de rodillas en el borde y como no llegaba hasta el agua tuve que inclinarme más de lo debido y esto hizo que cayese de cabeza a la alberca. Sin saber nadar, con el susto de la caída y sin llegar a tocar el fondo porque el agua me cubría por completo, no pude sino llamar a mis padres y a cada grito que daba no conseguía sino que un torrente de agua entrara por mi garganta, sin que aquellas llamadas de auxilio resultasen audibles para nadie... bueno, quizás sí para el subconsciente, porque mi padre se preguntó a sí mismo “¿qué estará haciendo Vicentito?” y decidió ir a buscarme. Llegó al jardín y allí no vio nada ni oyó nada. Entonces el corazón le dio un vuelco y pensó que quizás me había caído a la alberca, así que corrió hacia ella.

Mientras tanto yo seguía bajo el agua, tratando de pedir ayuda inútilmente mientras tragaba y seguía tragando agua. Recuerdo que entonces noté cómo una mano me cogía y todo se volvía negro. Momentos después recobré el sentido mientras mi padre me tenía boca abajo, colgado de los pies, y yo parecía una fuente echando agua por la boca como un surtidor sin fin. El caso es que aquello tuvo final feliz e incluso divertido: cuando mi padre comprobó que yo volvía a la vida y una vez me vio estabilizado, pidió al casero que unciese la mula a la tartana para llevarme al médico del pueblo, ya que la finca estaba a dos kilómetros y medio de Daimiel. El médico me examinó y dijo que todo estaba bien, así que sólo me recomendó un día de reposo y tras estas buenas noticias regresamos a la finca. Sin embargo, a diferencia del camino de ida al médico, el camino de regreso a la finca fue sumamente accidentado, ya que cada pocos minutos yo pedía que parasen un momento porque me estaba haciendo pis (de tanta agua como tragué durante mi récord involuntario de Apnea). No recuerdo cuántas paradas hicimos en ese camino de regreso, pero os aseguro que fueron muchas.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Ajedrez (y 3)

Pero no ha acabado aún la historia, porque los folletos de Visita Médica, tan pronto el Visitador Médico ha salido de la consulta una vez realizado su trabajo, van a parar a... la papelera. Yo quería que esos folletos aguantasen un poco más, que el médico no los tirase de inmediato como hacía con los demás, que al menos los conservase por un tiempo e incluso los comentase con sus colegas o amigos. ¿Qué fue lo que se me ocurrió? Pues me documenté sobre el deporte del Ajedrez y las partidas más sobresalientes de su historia, y dediqué la contraportada de los folletos a reproducir allí algunas “jugadas memorables” en la historia de este deporte, porque, a fin de cuentas, recetar “B12 Latino Depot” a una embarazada anémica era también una “jugada memorable”.

Reproducía la situación del tablero en el momento crítico de la partida, hacía una introducción y ponía después el desarrollo de la misma hasta la jugada memorable que suponía la victoria sobre el rival. Así explicaba, en la contraportada del primer folleto de la campaña, esa jugada:
“Una de las jugadas más audaces y espectaculares que se ha visto ha sido, sin duda, la protagonizada por Frank James Marshall. Se trataba de un hombre tremendamente impulsivo al que poco le importaban los problemas de técnica o la teoría del juego posicional. Amaba el riesgo, la acción trepidante, los sacrificios de piezas clave; era en todo un intuitivo que vivía profundamente cada partida y más aún cada movimiento. De esta forma, junto a resonantes éxitos, también cosechó a veces estrepitosas derrotas.
Sin embargo no era Marshall hombre que buscase la victoria en sus partidas, sino que su verdadera pasión y finalidad era adentrarse en lo desconocido, en lo desconcertante, en todo aquello que en definitiva significase temor y aventura”.
¿Por qué será que me sigo sintiendo tan identificado con él? Pareciera que en vez de hablar de Marshall estuviese hablando de mi mismo.

Esa partida, de Marshall frente a Levitzky, fue la primera que ofrecí. Después vinieron otras de Mieses frente a Reggio; de Hakansson frente a Nimzowitsch; de Teichman frente  a Beratende; de Tarrasch frente a Scghlechter; de Unzicker frente a Taimanov; de... Y así un montón de folletos con los que nuestros Visitadores Médicos estuvieron casi dos años promocionando nuestra vitamina “B12 Latino Depot” a los médicos y a los farmacéuticos; debo decir que con muy buena acogida, notable éxito de ventas y, creo que también, despertando el interés por este deporte en muchas personas. Esa fue mi pequeña contribución al Ajedrez.

Para finalizar este capítulo, os dejo otro de aquellos textos que encabezaban las jugadas memorables:
“La jugada maestra que aquí les ofrecemos fue protagonizada por Mieses, gran jugador de fino estilo y elegancia que reflejaba en su juego, siendo su rival Reggio. Sin embargo, como todos los maestros, tenía sus manías, y estas eran la terquedad y obstinación, no pudiendo someterse jamás a unas normas de las que brindan victorias vulgares. De esta forma muchos de sus movimientos daban la impresión de ser producto de un loco y cuyo desenlace definitivo apenas se podía esperar”.

Espero que algo de Mieses también os transmita en este blog para que así sea capaz de sorprenderos en cada página.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Ajedrez (2)

Con el post anterior hubiera acabado la historia de mi relación con el Ajedrez, si no hubiera sido por la contribución que hice para la divulgación del mismo entre los médicos y farmacéuticos durante los años 1973 y 1974. Llevaba aún poco tiempo trabajando como Jefe de Promoción en el laboratorio Latino-Syntex y tuve que preparar una campaña para nuestra vitamina “B12 Latino Depot”, cuya principal indicación eran las anemias del embarazo y lactancia. El producto se administraba mediante una inyección intramuscular –que era indolora- al mes, y no tenía efectos secundarios ni contraindicaciones. Pero había que pensar en algo atractivo para llamar la atención del médico, algo que se saliese de lo común para que el médico se acordase siempre de nuestro producto a la hora de recetar algún preparado de vitamina B12.

He dicho antes que su principal indicación eran las anemias del embarazo y lactancia porque en esas ocasiones la mujer necesita más protección. “¿La mujer?”, me dije. Y pensé: “¿Acaso no nos referimos a la ‘mujer’ como ‘dama’ y no se llama ‘dama’ esa pieza tan importante del Ajedrez?”. Esa idea fue el punto de partida para desarrollar con Félix García Guillomía y Luis Díaz Ricote, los dos artistas gráficos que trabajaban conmigo en el laboratorio, tan atractiva e inusual campaña.

Siguiendo mis indicaciones se dedicaron a buscar distintos tipos de Ajedrez y a “embarazar” a sus damas. Es decir, cogían plastelina y ponían –con mucho arte- una barriga a la dama, retocándolo todo para que no se notase que era un añadido sino que pareciese algo natural. De esta forma se fotografiaron numerosos tableros de Ajedrez con sus correspondientes piezas simulando una partida, y entre ellas destacaba una ‘dama embarazada’. Además, para no caer en la monotonía, cada modelo de figuras de Ajedrez era diferente, mostrándose claras diferencias visuales entre unos folletos y otros. De esta forma se editaron numerosos folletos en cuya portada se veía a una dama de Ajedrez embarazada con un texto que decía “Hay ocasiones en que la dama necesita más protección”. Era la llamada ideal para que el Visitador Médico centrase la atención del médico, dejándole por unos instantes sorprendido e intrigado, y así pasar a continuación a explicarle que nos referíamos a las mujeres embarazadas y a la necesidad de recuperarlas tras las habituales anemias.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Ajedrez (1)

A pesar de definirse el Ajedrez como un juego entre dos personas, las cuales se sientan cómodamente a ambos lados de un tablero para mover unas fichas (todos conocemos lo que es un Ajedrez), este juego está considerado como un deporte ya que en el mismo se ejercita (¡y de qué manera!) la mente. Además tiene su solera, ya que surgió en Europa en el siglo XV (a raíz de un juego que se practicaba en la India en el siglo VI) y a partir del siglo XVI comenzaron a organizarse competiciones, si bien el primer Campeonato del Mundo (con carácter oficial) se celebró en 1886. También yo he practicado desde la juventud este deporte al que hice una pequeña contribución.

Creo que fue entre los 10 o 12 años cuando empecé a jugar al Ajedrez, aunque siempre lo hacía con los amigos y las únicas competiciones eran entre nosotros. Este deporte requiere mucha tranquilidad y paciencia, virtudes poco frecuentes en la juventud, así que sólo de vez en cuando me dedicaba a ello con los amigos, prefiriendo otros muchos juegos y deportes como estoy narrando en este libro. Más adelante, alrededor de los 20 años, retomé este deporte jugando al mismo bastantes partidas con mi amigo Juan José Sánchez Coronado, las cuales solían acontecer en mi casa después de habernos preparado una suculenta merienda: un bizcocho tamaño tarta familiar, relleno de un helado tipo Camy 500, que nos zampábamos entre los dos. Y ya después de aquello, tan solo muy de tarde en tarde, jugué alguna partida sin haber superado nunca un nivel muy elemental, algo así como ser capaz de tener en mente los dos posibles movimientos siguientes.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Aizkolaritza (y 3)

Para terminar, un par de anécdotas. La primera de ellas destinada a satisfacer la curiosidad del lector que quizás se haya preguntado cómo hacíamos nuestras necesidades si allí no había agua corriente. Baste decir que los dormitorios tenían una palangana y una jarra con agua, como a principios del siglo pasado, y que la ducha estaba conectada a una bombona a la que se metía aire a presión para que al darle a la llave saliera esta con fuerza. Pero ¿qué se hacía con la caca? Esto fue sin duda lo que más me sorprendió y maravilló (si es que se puede hablar de “maravillas” cuando se habla de caca). Cuando te sentabas en la taza del váter para hacer tus necesidades, todo iba a parar a un compartimiento especial. Se trataba de un disco con seis secciones (como si fuera una caja de queso en porciones). De dichas secciones sólo una estaba abierta y las otras cinco permanecían cerradas. Cuando esta se llenaba, se giraba el compartimiento circular para colocar debajo del váter una nueva sección. ¿Y qué pasaba cuando todas las secciones estaban llenas? Pues pasaba... el milagro de la vida. Toda la caca, pis y papel de limpiarse el culo que se había ido tirando por la taza del váter, quedaba después encerrado en esa sección y se producía la fermentación convirtiendo los desechos en rico abono natural para el campo. Eso era lo que se hacía después: coger esas secciones donde la caca se había convertido en abono y esparcirla por el campo.

La segunda anécdota muestra cómo la vida sana y el noble deporte de la Aizkolaritza oxigena tu cerebro y te hace más espabilao. Sucedió que mi amigo Ingar perdió el teléfono móvil y estaba muy preocupado buscándolo entre todos aquellos troncos que estábamos partiendo. Entonces se me ocurrió llamarle por teléfono y así, siguiendo el sonido que llegaba desde su móvil, escondido entre aquella multitud de madera, fue posible recuperarlo.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Aizkolaritza (2)

Pasemos ahora, pues, a la otra historia y, en este caso, debemos ponernos el cinturón de seguridad y viajar al norte, pero no al norte de la península ibérica sino al norte de... Europa. Esta nueva demostración de mis cualidades como Aizkolari tuvo lugar nada más y nada menos que en las montañas de Noruega, en un lugar llamado Eggedal, no muy lejos de la famosa montaña Gaustatoppen, la montaña más alta de la región de Telemark a la que, por cierto, hice un día una excursión.

Había acudido a Noruega invitado por mi amigo Ingar Pedersen, el cual vivía en Mjondalen, un pueblecito ceca de Drammen, no muy lejos de Oslo. Pero en este viaje no era su casa de Mjondalen el destino sino sólo el punto de partida. Nuestro destino era la cabaña (o “hytta” como llaman ellos) que se había construido en lo alto de una de las montañas que rodean Eggedal.

Subimos con su coche el camino de tierra hacia la cabaña hasta que al llegar a un pequeño ensanche aparcó. El resto del camino había que hacerlo a pie y no con las manos vacías, sino llevando no sólo la mochila con nuestras cosas personales sino también unos bidones que llenamos con agua de un arroyo que había junto a aquella especie de aparcamiento, para poder beber y asearnos. La cabaña no tenía agua corriente, pero esto que a los españoles nos puede extrañar es algo muy común en Noruega, y hasta la gente con más dinero gusta de disfrutar unos días de vacaciones, siempre que puede, en este tipo de cabañas perdidas en lo más recóndito de sus montañas.

La cabaña era toda de madera y estaba prácticamente terminada. En los bajos de la misma había leña almacenada, pero no mucha, y teniendo en cuenta que estábamos en el mes de julio y allí los inviernos son largos y durísimos, era preciso rellenar la despensa de leña para cuando llegasen los meses fríos.

Durante la semana que pasé allí nos dedicamos a disfrutar de largas caminatas por aquella privilegiada geografía donde la huella del hombre es apenas perceptible. Baste citar, como ejemplo, que todo el camino se hacía campo  a través puesto que no existían caminos ni senderos y que en todo un día de caminatas no te cruzabas con ninguna otra persona, a lo sumo podías en algún momento divisar una persona a lo lejos.

Al regresar, por la tarde, disfrutábamos de aquella cabaña al calor de su chimenea (aunque fuese el mes de julio las tardes y noches eran frías) y ¡claro está! eso nos hacía recordar la necesidad de cortar más leña. Fortalecido con esa vida sana (buena comida, mucho ejercicio y aire inmaculado) cada tarde cogía el hacha y daba buena cuenta de toda la madera que podía, y eso era algo que allí no escaseaba puesto que los árboles cubrían generosamente toda la zona.

Si no fuese por las fotografías que tomé de la casa, tanto al llegar como al partir, no hubiera podido comprender lo buen Aizkolari que fui. En las primeras fotografías se veían los bajos de la cabaña con sólo un compartimiento lleno de madera. En las últimas fotografías se podían  ver todos los bajos de la cabaña llenos por completo de leña; tal fue mi entusiasmo y entrega a tan noble causa. Y de igual forma es justo reconocer cómo a lo largo de los días fui puliendo y mejorando mi estilo.

martes, 19 de diciembre de 2017

Aizkolaritza (1)

Aunque yo sea manchego no por ello dejo de sentir afición por cualquier deporte, sea del tipo que sea y del país o región que fuere. Por ello, y mirando al norte, descubrí ese deporte llamado Aizkolaritza, al que también algunos llaman Aizkora Jokoa, y que consiste en cortar troncos de árbol con un hacha, llamándose a quienes lo practican “Aizkolaris”.

Pues hete aquí que yo también he sido Aizkolari y de siempre he sentido una tremenda afición a eso de coger un hacha y liarme a hachazos con cualquier tronco que pillara. Bien es cierto que han sido pocas las ocasiones en que lo he practicado, pero no menos cierto que siempre he puesto un gran interés y emoción en ello.

Desde el principio comprendí que todo deporte requiere su técnica y, en este caso, tanto de posición corporal, como de forma en que se van dando los hachazos, en diagonal, arriba y abajo, para ir formando una cuña que va adelgazando el centro del tronco hasta que este termina al fin por dividirse en dos.

Al principio, por eso de la vaguería, elegía siempre ramas delgadas, e incluso me olvidaba del hacha (que eso da mucho trabajo) y simplemente recogía palitos para encender después la correspondiente hoguera. Pero la vida al aire libre te fortalece y te inspira energía y deseos de afrontar nuevos retos. Relataré por ello dos de los momentos en que verdaderamente me sentí un auténtico Aizkolari.

El primero tuvo lugar en un pueblo cercano a Madrid, Gargantilla de Lozoya. Había acudido allí, con mi familia, al chalet de mi secretaria Aurora que, por cierto, estaba casada con José Manuel López Vuelta, un amigo mío de cuando éramos jóvenes y estábamos en plena vorágine de guateques. Siempre recuerdo aquél día, al poco de empezar a trabajar en la compañía de agroquímicos ICI-Zeltia (hoy Syngenta), cuando al salir de la oficina por la tarde, Aurora me dijo “te voy a presentar a mi marido”. Fue muy gracioso ver la cara que puso cuando –antes de tener tiempo de decirme “este es mi marido”, los dos nos dirigimos uno al otro y nos dimos un gran abrazo; no en vano hacía muchos años que no nos veíamos.

Pero volviendo a la historia, ese bonito chalet con una amplia parcela tenía un grave problema: carecía de calefacción y estábamos en pleno invierno. La única forma de calentarse era encender la chimenea y eso exigía una buena cantidad de leña. Ya se sabe además, que las casas con gruesos muros de piedra, si se ha estado una buena temporada sin vivir en ellas, es decir, sin haberlas calentado de ninguna forma, tienen el frío instalado hasta el tuétano y el primer día que llegas no hay manera de conseguir que aquello se atempere.

En esta ocasión, pues, era tanto el frío, que hacer de Aizkolari tenía un doble premio, el primero y más inmediato, calentarte por el esfuerzo de partir troncos; y el segundo –y más reconfortante- sentarte después frente a la chimenea y departir alegremente con los amigos.

De esta guisa salí a la parcela, apilé un buen montón de troncos y me dediqué al noble deporte de la Aizkolaritza. Gracias a ello pudimos pasar un calentito fin de semana... siempre y cuando no nos alejásemos mucho de la chimenea, porque a pesar del incesante fuego que ardía en la chimenea, llegó el último día y aún no había entrado en calor el resto de la casa. ¡Qué frío pasaríamos que incluso hoy al recordarlo me entran escalofríos! Como anécdota final, recordar que Aurora inmortalizó aquél momento con una fotografía que después mostró ufana en la oficina, diciendo más o menos cosas como: “Mira cómo he puesto a trabajar a mi jefe”. Y sí que era verdad que trabajé de leñador... ¡uy! perdón, quiero decir que practiqué mucho el deporte de la Aizkolaritza.

lunes, 18 de diciembre de 2017

El deporte de la sonrisa

No te pongas tan serio. Bien es cierto que en las competiciones deportivas todos buscan ganar. “Las finales son para ganarlas”, dicen los entrenadores actuales. “Ganar, ganar y ganar”, que repetía el recordado Luis Aragonés. Luego vienen esos que dicen que “lo importante no es ganar, sino participar” (suelen decirlo siempre los perdedores), tratando de dar al deporte un tono menos dramático, más benévolo, más de actividad lúdica. Pero yo tengo mi propia frase: “En el deporte, lo importante no es ganar... sino divertirse”. Piénsalo. Si te diviertes, habrás triunfado, cualquiera que haya sido el resultado final. Si no te diviertes, habrás perdido aunque hayas ganado.

Por eso, a partir de hoy y durante los próximos días, voy a invitarte a un nuevo deporte: el sentido del humor. Se trata de ver el deporte con otros ojos, desdramatizar esa exagerada importancia que se da a todo lo relacionado con las competiciones deportivas. Así que prepárate a un recorrido por más de 60 deportes diferentes que he practicado a lo largo de mi vida: vivencias personales, anécdotas, pensamientos… en definitiva, varias décadas “jugando” a hacer deporte.

domingo, 17 de diciembre de 2017

El mejor deporte, la sonrisa

En los próximos post voy a ofrecer por orden alfabético aquellos deportes con los que he tenido alguna relación (haya sido mucha o poca); por eso algunos deportes –como el fútbol- se dividirán en varias entregas, mientras que otros, en cambio, serán muy breves. Aunque no lo creáis, todos los deportes que voy a incluir en esta revisión, están considerados como “deporte”; bueno, todos menos uno –el “Toreo”- pero es que ese me apetecía incluirlo por razones cómicas obvias. Podréis conocer así algunas cosas curiosas de muchos de esos deportes, sobre todo de los menos populares, os sorprenderéis con muchos de los acontecimientos vividos, y esbozaréis una sonrisa con muchas de las anécdotas y disparates narrados.

Disponte, pues, a hacer el más placentero de los ejercicios: la sonrisa y el entretenimiento. No te tomes la vida tan en serio, y el deporte... mucho menos.

Esta es la lista completa de los deportes que compartiré con vosotros a partir de mañana:
Aizkolaritza
Ajedrez
Apnea
Bádminton
Baloncesto
Balonmano
Billar
Bolos
Boxeo
Buceo
Caída libre
Carreras de velocidad
Carreras de media distancia
Catamarán
Caza
Ciclismo en ruta
Croquet
Dardos
Drifting
Escalada
Espeleología
Esquí
Excursionismo o Trekking
Frontenis
Fútbol (jugador)
Fútbol (entrenador)
Fútbol (empresario)
Fútbol playa
Gimnasia general
Gimnasia artística
Golf
Halterofilia
Hípica
Kárate (empresario)
Karting
Lanzamientos
Luge
Marcha atlética
Marcha nórdica
Motociclismo (empresario)
Motonieve
Natación
Olimpiadas de invierno
Patinaje
Pesca
Petanca
Ping Pong
Piragüismo
Póker
Quad  
Raquetas de nieve
Remo
Rugby
Saltos
Saltos ornamentales
Senderismo o Hiking
Submarinismo
Tángana
Tenis
Tiro deportivo
Toreo
Trampolín o Cama elástica
Trial bike
Turismo carretera
Voley playa

El deporte con ojos nuevos

Lo que hoy llamamos “deportes” son unas actividades que implican ejercicio físico y una motricidad compleja, y que sin embargo nacieron –todos ellos- como un simple juego cuya única finalidad era la diversión y el puro entretenimiento. El constante crecimiento en el número de aficionados para la práctica de estos juegos, encendió el espíritu de competición, ese deseo de vencer al adversario. Y esto condujo a la creación de unas reglas codificadas y estandarizadas. Pero alguien debía tomar el control de todo aquello y así surgieron las instituciones oficiales (Federaciones, etc.) que se convirtieron en los máximos organismos con poder absoluto para dictar sus propias reglas, cambiarlas a su antojo, hacer negocio, obtener más poder, etc.


Yo quiero mirar el deporte con los ojos de antaño, con la mente limpia e inocente que sólo busca el entretenimiento, y si esa diversión supone un ejercicio físico y mental beneficioso para el cuerpo, mejor aún. Así lo he entendido siempre. Mi único rival –aunque haya competido en muchos deportes- he sido yo mismo, tratando de superarme cada día como en todas las facetas de la vida. Otra cosa muy diferente es que lo haya conseguido; pero lo que cuenta es el hecho de intentarlo, una y otra vez, siempre.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Mi felicitación de este año

Todos los años por estas fechas intercambiamos felicitaciones deseando lo mejor a nuestros familiares, amigos, conocidos, clientes, posibles clientes, etc. Pero sólo con los deseos no basta; hay que actuar. Por eso he diseñado (imagen y textos míos) esta felicitación para ti y para todos los que se pasen por este blog. Esto es lo que pienso, esto es lo que siento, y así lo escribo:



domingo, 3 de diciembre de 2017

Llámame

Llámame,
que tu voz supere la distancia
de este mundo que nos puso
en lugares tan distantes,
situaciones encontradas,
teniendo tanto en común...
y sin poder hacer nada.

Llámame,
quiero saber de tu vida
y también de tu esperanza,
quiero beber de ti
y reposar en tu halda.
Yo te contaré mis sueños
repletos de tu mirada,
pues cuando cierro los ojos
te veo
y es entonces cuando inspiro
el aire que me faltaba.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El Parlamento más antiguo

La masa continental más reciente de Europa es Islandia y sin embargo alberga el Parlamento más antiguo, nada menos que del año 930 de nuestra era. Su ubicación es Thingvellir, una falla que supone el punto de unión entre las placas tectónicas norteamericana y euroasiática, las cuales se van separando varios centímetros cada año. Este lugar está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y no solo es un centro reconocido de atracción de turistas, sino también del cine, ya que se han rodado allí escenas de numerosas películas e incluso series de televisión. A cada lado de la falla se encuentra, literalmente, un continente, por lo que dando unos pocos pasos puedes decir “ahora estoy en Europa, ahora estoy en América”.

En la imagen, los edificios de este antiguo Parlamento, y es que los islandeses nos llevan la delantera incluso en democracia.

viernes, 1 de diciembre de 2017

También en los ríos hay peces

Por muchos que sean sus kilómetros de costa y por muy importante que sea su industria pesquera, los peces que se comen en Islandia no sólo provienen del mar sino también de los ríos… ¡y qué ríos! Aguas limpísimas y corrientes que los renuevan de forma constante. No es de extrañar, pues, que dichos ríos provean de abundante pesca.

La trucha ártica es el más claro ejemplo, un pescado de agua dulce que se captura en el norte del país y que constituye, junto al cordero, uno de los alimentos básicos de la cocina islandesa. Se puede degustar tanto ahumada como curada o a la brasa. Unas truchas (y unos peces de río, en general) que no conocen la palabra “contaminación”.

(En la imagen, el autor de este blog fotografiando uno de los ríos que corren libremente por los vírgenes campos de Islandia).

jueves, 30 de noviembre de 2017

Biografía de Lene Marlin

Con solo cuatro discos en el Mercado, y una prometedora Carrera musical, Lene Marlin decidió alejarse de la fama y disfrutar de su vida privada. Las ganancias provenientes de los derechos de sus canciones (ha creado una empresa específicamente para eso) le permiten llevar una vida desahogada. No olvida la música, ya que sigue componiendo para otros cantantes, pero ya no podremos verla más sobre el escenario ni comprar su último disco.

Lene Marlin era la sensibilidad hecha voz. Aquí tienes una de sus actuaciones en televisión:

Y si quieres más información, aquí tienes el enlace con su biografía:

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¡Qué atrás se ha quedado el tiempo!

Un día, hace ya muchos, años escribí unas líneas que titulé “¡Niña, qué atrás se ha quedado el tiempo!”. De vez en cuando vuelvo a leerlas y, a pesar del tiempo transcurrido y de todas las veces que las he leído, siempre me embriagan de emoción. Por eso quiero compartirlas de nuevo con vosotros:

¡Niña, qué atrás se ha quedado el tiempo!

Niña ¡qué atrás se ha quedado el tiempo! ¿Recuerdas? No, ya no recuerdas nada. Los días vacíos han borrado tus entrañas. Un chalet en las afueras, un suelo verde con baldosas blancas, unos árboles pequeños, una piscina dormida. Es la tarde, y al más leve movimiento, surge el sudor. El aire adormece.
- ¿Te gusta? – te pregunto.
- ...Sí... – respondes tímida y sonríes.

Allí sentados, fuera del tiempo, te enseñaba poesía.
- ¿Qué es? – preguntaste.
- Es sentir, es la vida.
- No lo comprendo del todo; esto no tiene metro ni rima.
- ¿La tiene la vida acaso? No, ¿verdad? Por eso mi verso es como la vida: libre, sin reglas, siguiendo un ritmo, escrito al impulso de mis venas. ¿Lo ves ahora un poco mejor?
- Un poco.
- Esto es más que un papel con signos. Es profundo y hondo, con un relieve palpable al ultrasentido. Tócalo.
Así tu mano, por primera vez, rozó con temor e intriga esos signos. Te estremeciste un poco.
- Esto vibra – dijiste trémula.
- Es que quiere sentir tus dedos y decirte muchas cosas.
Y tu mano siguió el camino y, a veces, rozó la mía.
- Ha despertado tu ultrasentido –te dije.

Entusiasmada, como estabas, no detuviste tu camino. Me alegraba verte así, dominados tus instintos. Estabas abierta, tus músculos habían sido dormidos por tu mente. Quizás en aquellos instantes no funcionaba el reloj. El “¡Párate, oh, Sol!” de antaño lo habíamos logrado sin saberlo.
- Es maravilloso sentir algo que no vemos. Palpar ideas y sentirlas en toda su plenitud. Has logrado algo grande –me dijiste.
- Me alegran tus palabras, pero aún más el que las sientas. Todo ha de ser así, como tú has dicho: Palpar los sentimientos. ¿Comprendes ahora el por qué de estos versos? ¿Comprendes ahora su balanceo?
- Sí, lo siento – me respondiste.

La tarde, con su lenta monotonía, fue desgranándose y difuminando de rojo el cielo. Una voz te llamó y te perdiste. ¿No recuerdas aquella tarde? ¿Por qué no vuelves? ¿Acaso volvió a dormirse, ausente de mis manos, el ultrasentido que en una tarde perdida hice renacer? ¿Dónde se ha dormido tu esperanza? ¿Dónde se olvidaron tus recuerdos?

Niña, ¡qué atrás se ha quedado el tiempo!


PD.- En la imagen, “Villa Fantasía”, el lugar que dio inspiración a estas líneas.

martes, 28 de noviembre de 2017

La manera de pensar de los noruegos (Den norske tankematen)

Uno de los poetas noruegos más importantes ha sido Georg Johannensen (1931-2005), aunque no sólo triunfó como poeta. Una de sus obras más destacadas fue el libro de ensayo “Den norske tankematen” (“La manera de pensar de los noruegos”). En este libro hace una radiografía de la forma de pensar –completamente idealista- de los noruegos que, según él describe, no ven el mundo como es sino como debería ser.

Nació en Bergen y se licenció en Historia de la Literatura, ejerciendo como profesor universitario. Debutó en 1957 con la novela “Host in Mars”. Su poemario “Ars moriendi” (1965) es uno de los más importantes de la literatura noruega. Ha escrito también teatro y ha traducido obras de autores como Eurípides o Brecht. Pero quizás por lo que ha sido más reconocido ha sido por sus ensayos y sus críticas.

En su obra “Dikt” (1959) hace referencia a la situación política de España:
“Con mayor rapidez que Franco conquistando Madrid
conquisté el arte de la lectura. (Teníamos
clase sobre Nerón y los cristianos el día
en que Lorca fue fusilado, junto con
cinco mil culpables e inocentes.
A pesar de ello seguimos estudiando)”.

Y su desencanto por el mundo que le tocó vivir se refleja perfectamente en estos versos del mismo libro:
“Queríamos darnos de baja en el mundo
pero no conseguimos todos los formularios”.

De todas formas yo sigo apostando por esa forma de ser de los noruegos, a pesar de las críticas de Johannensen: Hay que ver el mundo como nos gustaría que fuese.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Amor es dar

Aprendí de tus silencios,
de tu ausencia distanciada,
qué significa el amor,
qué define esa palabra.

Dar, sólo dar,
y cuanto más doy
más amor llena mi alma.
Una sola dirección
hay hacia ti
y un instinto para dar
sin esperar recibir,
pues cuanto menos espero
más me lleno de este amor
que rebosa de alegría
cuanto soy.

Al no esperar, nada espero,
y por tanto solo tengo
ese amor que yo te ofrezco
que como tú no lo quieres
es para mí entero.

Lo que se siente, se vive.
Si te veo estoy contigo,
si te amo, siento amor,
si te escribo, tengo cartas,
si te hablo, soy tu voz.

(Poesía: Vicente Fisac)

domingo, 26 de noviembre de 2017

Energías renovables


En Islandia el 100% de toda la electricidad proviene de energías renovables. 

En Noruega este porcentaje es del 97%. 

¿Y en España? 

En España ese porcentaje es del 40%, más a menos al mismo nivel que Italia.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Gaviotas asesinas

Esto es lo que pasa cuando vas paseando por el campo, cerca de unos acantilados, e inadvertidamente te metes en el terreno de nidificación de las gaviotas. No es que sean asesinas, sino que simplemente defienden su territorio. En este vídeo podéis ver cómo efectúan vuelos rasantes sobre mi cabeza (afortunadamente protegida con un gorro) para intimidarme y hacerme huir de sus propiedades. El vídeo fue filmado en Islandia.


Este es el enlace: 
https://www.youtube.com/watch?v=BQNOYUmaD7Y&feature=youtu.be

viernes, 24 de noviembre de 2017

La mejor medicina es escuchar al paciente

Hoy traigo un ejemplo reciente de cómo los países nórdicos nos llevan la delantera a todos los demás países, en cuanto a progreso social. Se trata del Hospital Psiquiátrico de Åsgård, que está –precisamente- en mi ciudad favorita: Tromsø (Noruega). En este hospital, y con el apoyo del Gobierno de aquél país, se trata a los enfermos psiquiátricos sin medicamentos. ¿Y qué se les da entonces? Pues se les escucha, se conversa con ellos sin mirar el reloj, y se refuerza su autoestima y su capacidad de superación.

El jefe de los servicios psiquiátricos de este hospital expresa de una manera muy gráfica el error en que ha caído la medicina moderna: “No hay dos personas en el mundo que estén tristes por la misma razón. No obstante, desde un enfoque moderno de la mente humana, en vez de intentar entender esas razones, a ambos individuos se les ofrece la misma solución: un antidepresivo”.

Si quieres más información, aquí tienes el enlace de esta noticia:
https://azpressnews.blogspot.com.es/2017/11/un-hospital-psiquiatrico-trata-los.html

miércoles, 22 de noviembre de 2017

No hubo nada

De lo pequeño a lo grande.
De una voz hago discurso,
de tu palabra, compendio,
de una cita, un calendario,
de un rumor, un mundo cierto.

Entre los dos no hubo nada;
unas cartas y un encuentro,
apenas unas palabras
de afecto y de sentimientos.
Nos mostramos tal cual fuimos
y del flash de aquél momento
todo un mundo he construido.

Gracias por darle alas
a mi propio pensamiento.

(Poesía: Vicente Fisac)

martes, 21 de noviembre de 2017

Escandinavia en 1708


Así era Escandinavia en el año 1708. Este antiguo mapa nos muestra con gran detalle su orografía, sus ciudades y sus fronteras.

lunes, 20 de noviembre de 2017

El loro Rulle

Hoy traigo una historia real que demuestra la enorme profesionalidad de los carteros, aunque los de este ejemplo no sean españoles, sino noruegos.

Corría el año 1990 cuando un amigo noruego, conociendo la fascinación que yo sentía por aquél país, me envió algunos vídeos con diversos programas de la televisión noruega en los que se veían paisajes, ciudades, costumbres locales, etc. En uno de ellos aparecía un loro, llamado Rulle, que hablaba noruego, y que era físicamente igual a uno que yo había tenido en mi juventud. Vi aquél vídeo, me reí, y lo guardé... hasta que hace unas semanas encontré ese vídeo y lo visioné de nuevo.

Entonces me pregunté, “¡Caramba! Ya han pasado 22 años desde que se grabó este vídeo ¿Qué habrá sido de aquél loro? ¿Seguirá vivo?”. Y ni corto ni perezoso visioné una vez más ese vídeo para averiguar si venía alguna dirección a dónde escribir para hacer tal pregunta. Sólo venía el nombre de la dueña. Busqué, a través de Internet, en los archivos de la televisión noruega, y la única información adicional que encontré fue el nombre de la región donde se había filmado. “Probemos”, me dije. Y así escribí una carta en la que aparecía un nombre de persona y una región, algo así como si mandáis una carta que diga “Pepe Pérez, Valle del Jerte”. Pues bien, los carteros noruegos fueron capaces de encontrar al destinatario. Y ¡cuál no sería mi sorpresa, cuando al cabo de una semana me llegó un e-mail respondiendo a mi carta, en donde su propietaria me contaba cosas del loro Rulle, el cual, 22 años después seguía viviendo, tan feliz y locuaz como siempre!

Gracias a los carteros satisfice mi curiosidad y me llené de alegría al comprobar que existen excelentes profesionales en el servicio de correos, y que aquél simpático loro sigue llevando una vida feliz. ¡Y además en Noruega!

Este es el enlace del video (y no os perdáis la reacción de Rulle cuando –en medio del reportaje- suena el teléfono):

domingo, 19 de noviembre de 2017

Mi cantante favorita

Mi cantante favorita nació un 17 de enero (yo también nací en enero) en la ciudad noruega de Tromsø (curiosamente mi ciudad favorita) . Muy joven alcanzó el éxito internacional con su canción "Unforgivable sinner" y, como compositora y cantante, editó cuatro álbumes. Después se retiró y ahora vive de la explotación de los derechos de autor de sus canciones, aunque también sigue componiendo para otros artistas. Mientras a otros cantantes el éxito les absorbe y les quita su vida privada, Lene fue capaz de parar antes de que eso sucediese.

Para que os hagáis una idea de la ternura y delicadez de su voz, aquí os dejo en enlace con una de sus canciones más conocidas, "Here we are":

Y si quieres visitar su página de Facebook, aquí tienes el enlace:


sábado, 18 de noviembre de 2017

Mi pintor favorito

Aunque el pintor noruego más conocido en todo el mundo es Edvard Munch, a mí el que más me gusta es Harald Sohlberg. Hace unos años tuve la suerte de acudir a una exposición de pintura noruega en el museo Thyssen de Madrid y allí quedé maravillado con sus cuadros que reflejan los ambientes urbanos de Noruega, unos ambientes urbanos donde se palpa el silencio y la naturaleza en todo su esplendor, porque en Noruega ciudad y naturaleza no están reñidos sino que conviven en perfecta armonía.

En sus cuadros se respira un halo de misterio, un irrefrenable deseo de formar parte del cuadro y de penetrar en esas casas para descubrir cómo es la vida de sus moradores. Porque en la mayoría de sus cuadros no se refleja la figura humana ¿sabes por qué? Porque la presencia humana de esos cuadros… ¡eres tú! Sí, tú formas parte del cuadro desde el mismo momento en que quedas embelesado cuando lo miras.

Aquí acompaño tres ejemplos de su pintura: Winter evening (The old Captains house), From the suburb of Sagene y una vista de la ciudad de Røros.


Harald Oskar Sohlberg (1869-1935) Pintor noruego neo-romántico, conocido por sus paisajes de la region de Rondane y de la ciudad de Røros.


viernes, 17 de noviembre de 2017

Migraciones extraordinarias

Hay un “pájaro” muy especial, eso que se llama “un pájaro de cuidado”, y no es otro que el “Visitador Médico”. El profesor Custó (no confundir con el profesor Costeau), prestigioso naturalista, realizó un viaje siguiendo las extraordinarias migraciones de este pájaro que, al contrario que los demás, se va en busca del frío. Podremos apreciar su cambio de plumaje, sus divertidas actividades deportivas, sus baños en las aguas heladas del mar Báltico, sus correrías en la noche eterna más allá del círculo Polar ártico… y nos permitirá conocer lugares tan lejanos como el norte de Finlandia en los oscuros meses de enero. Y el frenético ritmo del rockabilly de la leyenda Sleepy Labeef, pondrá banda sonora a tan insólita aventura.

Aquí os dejo el enlace con este video:

jueves, 16 de noviembre de 2017

Día de la Lengua Islandesa

El 16 de noviembre se celebra el “Día de la Lengua Islandesa” (“Dagur íslenskrar tungu”), un idioma que sólo hablan 330.000 personas (los naturales de aquél país) y que corre riesgo de desaparecer ya que prácticamente todos los islandeses hablan inglés y es este último idioma con el que se entienden con el resto del mundo.

El islandés se parece bastante al nórdico antiguo que se hablaba en los países nórdicos, pero mientras el noruego, sueco y danés han evolucionado, el islandés ha mantenido más firmemente sus raíces, tanto es así que los suecos, daneses y noruegos apenas son capaces de entender algo de este idioma que, por otra parte, tiene algunas letras propias.

Islandia fue el último país europeo en ser colonizado y es el país europeo con menor densidad de población. Ese aislamiento ha permitido a este idioma pervivir sin apenas modificaciones, tanto es así que cualquier islandés de hoy día es capaz de leer y entender textos escritos en islandés hace más de mil años.

La fecha del 16 de noviembre conmemora el nacimiento del poeta islandés Jónas Hallgrimsson, quien durante el siglo XIX luchó en defensa de este idioma frente a la influencia danesa.

Pero aunque este idioma mantenga su pureza de antaño, ha sido capaz de amoldarse a los nuevos tiempos y así los islandeses, en vez de adoptar palabras extranjeras para nombrar cosas modernas, han optado por bautizarlas con vocablos ya existentes en su idioma. Por ejemplo, la palabra “ordenador” se dice “tölva”, que está formada por “tala” (dígito) y “völva” (profetisa). Otro ejemplo ilustrativo es la palabra “iPad”, que en islandés se dice “spjaldtölva”, que viene de “spjald” (tableta) y “tölva” (ordenador).

Además, a pesar del aislamiento de este país y su idioma, ha sido capaz de extender algunas de sus palabras a otros idiomas. La más común es “géiser”, que proviene del famoso géiser “Geysir”. Otras, más al alcance de científicos, es “Jökulhlaup” que es la palabra que define la inundación glaciar que se produce cuando por causa de una erupción volcánica el hielo se derrite de forma rápida e inesperada.

La protección del idioma ha llegado incluso a los nombres propios. Cuando los padres tienen un hijo deben elegir un nombre que esté registrado en una base de datos que contiene todos los nombres autorizados. Si alguno desea dar a su hijo un nombre que no esté en esa lista, debe enviar su propuesta a un comité que decidirá si lo autoriza o no, en función de que respete o no las reglas de la gramática y ortografía islandesa.