martes, 31 de enero de 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Los héroes de Miranda de Ebro

Después de unos cuantos días sin aportar nuevas reflexiones a este blog, como si ya no hubiese nada más que decir, un grupo de mirandeses me ha demostrado –nos ha demostrado a todos- que cuando hay verdadera fe, todo es posible.

Escribir una crónica del partido de anoche sería tan fácil como coger un diccionario y copiar todos los adjetivos superlativos a los que lleva la ilusión sin límites, la confianza en sí mismos, la lucha sin lugar para el desánimo, el creer –en definitiva- que cualquier sueño puede alcanzarse.

El Mirandés, un equipo de Segunda B (es decir, la tercera categoría del fútbol español) ha ido apeando del torneo de Copa a tres equipos de Primera división. Primero fue el Villarreal, luego el Racing de Santander y ahora le ha tocado al Español. Y lo ha hecho en eliminatorias a doble partido, jugando bien y marcando goles antológicos.

El Español, un histórico del fútbol, con un estadio en el que caben todos los habitantes de Miranda de Ebro, ha sido incapaz de doblegar a este grupo de héroes, la mayoría de los cuales, tras la celebración de la victoria habrán tenido que madrugar hoy de nuevo para acudir a sus respectivos puestos de trabajo en comercios y empresas de este pueblo burgalés.

Para los que creen que no vale la pena luchar, para los que se dan por vencidos, para los que bajan los brazos, para los que se dejan invadir por el desánimo y la tristeza, hoy les recomiendo que lean los periódicos de Burgos o las páginas deportivas de cualquier otro diario.
La fe mueve montañas.

lunes, 9 de enero de 2012

El titular debe ser un anzuelo

Sin un buen titular nadie leerá lo que has escrito. El titular nunca debe ser un resumen de la noticia, ni siquiera su conclusión; simplemente un señuelo que incite el interés del lector por averiguar de qué se trata. Intentar contar muchas cosas en el titular, ser riguroso y, por tanto, prolijo, sólo consigue desviar la atención del lector hacia otra noticia más atractiva
Cuando se trata de escribir una noticia, un artículo, una nota de prensa, un comunicado, etc., es necesario prestar la máxima atención a su titular, ya que sin un buen titular cualquier escrito está destinado al fracaso, esto es, a que el lector “pase página” y fije su atención en otra noticia más atractiva.

Sin embargo, en el mundo empresarial, aun cuando dichos escritos estén realizados por profesionales de la comunicación (bien sean de la propia compañía o de una agencia externa), siempre suelen ser revisados por otros directivos cuya formación será muy buena en su área de capacitación (médicos, economistas, abogados, farmacéuticos, etc.) pero no necesariamente en el arte de comunicar.

Cuando el escrito llega a ellos para su revisión, inmediatamente tratan de trasladar al mismo sus obsesiones, más propias de un artículo científico, de un manual de instrucciones, de un contrato empresarial, de un prospecto de medicamento, etc.) y corrigen y corrigen y corrigen, siempre en el mismo sentido: añadir explicaciones no pedidas, detallar especificaciones técnicas, ampliar la información a través de párrafos interminables... todo lo contrario a lo que deben ser una buena noticia y un buen titular: brevedad, concisión, claridad, intriga, factor humano e implicación personal del lector (por citar sólo algunas de las características más relevantes que deben arropar a cualquier pieza periodística).

Un titular nunca debe ser el “resumen” de la noticia

Pero centrándonos exclusivamente en el titular, el primer error garrafal que se comete es el de intentar “contar toda la noticia en el titular”. Y digo yo: si la cuentan en el titular ¿para qué va a querer el lector seguir leyendo la noticia? Y sobre todo: un titular que resume la noticia es necesariamente largo y aburrido y por consiguiente no captará ni la atención ni el interés del lector. Sólo hay que fijarse en cualquiera de nosotros, como lectores, cuando ojeamos un periódico: vamos pasando una tras otra las páginas, los ojos van recorriendo las columnas a velocidad de vértigo, y sólo cuando encuentran algo llamativo es cuando trasladan al cerebro la alarma de “stop”. A partir de ahí es cuando comenzamos a leer y, si el contenido es de nuestro interés, continuamos; y si no nos interesa, proseguimos el recorrido por el periódico en busca de otra noticia que sí nos pueda interesar.

Pues aunque parezca mentira, aún hay muchos “profesionales” que siguen con esa obsesión de resumir la noticia en el titular e incluso en algunas publicaciones digitales se comprueba con horror cómo todos los titulares, uno tras otro, de las diferentes noticias que publican, están construidos de la misma forma: más parecen un índice o catálogo de materias que un periódico.

En cambio, otras publicaciones sí que tienen estos conceptos muy bien asumidos y ofrecen titulares a cuál más atractivo, lo que nos lleva a leerlas, a pasar más minutos con dicha publicación y, lo más importante, a fidelizarnos como lectores de la misma.

Un buen titular debe reunir, al menos, estas características:

(1) Un titular debe ser corto, nunca más de dos líneas. (2) Debe utilizar un lenguaje directo, fácil de entender en una fracción de segundo. (3) Debe sorprender, ya que su misión no es “informar” sino “enganchar”. (4) Debe afectar a las personas y, por consiguiente, estar en la esfera de las preocupaciones y/o intereses del lector. (5) Y, por supuesto, debe guardar alguna relación con el contenido de la noticia (el sorprender por sorprender es un engaño que provoca el rechazo del lector).

Dicho esto, vemos que la elaboración de un titular tiene mucho de técnica y arte publicitario. Tutea al lector, le propone retos, le hace partícipe –en suma- de la noticia. Después, en el desarrollo de la noticia sí se podrá dar respuesta al “qué, quién, cómo, cuando, dónde y por qué”, pero ningún lector llegará ahí si antes no ha sentido el deseo irrefrenable de “morder” el anzuelo de un titular que ha “picado” su curiosidad.

Desde aquí, quisiera trasladar a todos los directivos que revisan las noticias, notas de prensa, artículos, comunicados, etc., que no corten las alas de la imaginación a sus profesionales de la comunicación; antes bien, les alienten a desarrollar todas sus capacidades para sorprender al lector con titulares llamativos. Si de verdad se quiere conseguir que una noticia sea leída y/o transmitir un mensaje a través de la misma, la primera e inexcusable condición es conseguir que el lector no pase de largo y para eso está, precisamente, el titular, es decir, el anzuelo.

(Artículo publicado en mi sección "Al otro lado" de la revista Farmespaña)

sábado, 7 de enero de 2012

Yo que tú haría...

“Yo que tú haría...”; “Lo que tenías que haber hecho es...”; “Tienes que hacer...”; “Dile que...”; “Vete a...”; ...

Todos nosotros (yo mismo también) pecamos constantemente de pronunciar frases como estas. Tenemos nuestra forma de pensar y de actuar y no sólo estamos convencidos que es lo más acertado (somos el centro del mundo y todo debe girar a nuestro alrededor), sino que pretendemos que todos los demás actúen como nosotros quisiéramos.

Hace falta en este mundo un poco más de tolerancia y comprensión hacia el prójimo. Hay que dejar que los demás actúen como crean que deben actuar y que aprendan por sí mismos de sus errores. Todos tenemos derecho a equivocarnos por nosotros mismos.

viernes, 6 de enero de 2012

¡Hay tantos mundos...!


No hay más verdad que la que creo
ni más realidad que la que siento.

Hay tantos mundos
como tantos son...los pensamientos.

jueves, 5 de enero de 2012

Aquellas tardes de siesta

Recuerdo aquellas tardes de verano
en la casa de campo
a las afueras del pueblo.
Con treinta y cinco grados
- a la sombra un poco menos-
la vida estaba quieta y ni una mosca volaba,
todos como plomos se quedaban
en sus sitios aplastados de modorra.
Yo estaba allí y me faltaba algo,
alguien no estaba,
un alma inocente que me acompañara.
Salí en su búsqueda y comencé a gritar:
“Pati, Pati, Pati...”
nervioso por no saber dónde estaba. Y al fin,
al cabo de unos segundos que se mostraron eternos,
escuché su fina voz cantarina
y su gracioso paso al andar.
Venía corriendo hacia mí y yo le abrí mis brazos
para tener el placer de su suavidad entre mis dedos.
Miles de besos intercambiamos
y ya juntos volvimos a la sombra
para sentarnos.
Con el calor de la tarde los párpados se cerraron,
mientras sentíamos ese latir ajeno y tan querido
a nuestro lado.
Y así durmimos.
Y así soñamos.
Con un mundo para nosotros,
con un mundo de ilusión para explorarlo.
Ya después, al cabo de una hora despertamos.
Nos miramos. Acaricié su cuerpo
y sentí los besos de su pico blando.
Era mi Pati, mi patito enamorado,
que se arreglaba las plumas ya despertado
y piaba feliz, como siempre, entre mis brazos.

(Dedicado a quien ya sabe)

miércoles, 4 de enero de 2012

Atrapa un fajo

Hay un programa tramposo en Antena 3 TV que se llama “Atrapa un millón”. El concursante recibe un millón de euros con la obligación de irlo apostando a lo largo de varias preguntas con varias opciones entre las que puede dividir ese dinero. Evidentemente nadie llega con el millón hasta el final porque solo les quedan dos opciones: 1) irlo apostando todo a una sola opción y perderlo (porque para eso son maestros haciendo preguntas difíciles y tramposas). 2) irlo repartiendo para poder llegar al final con uno, dos o tres fajos de billetes.

Por eso digo que el programa se debería llamar “Atrapa un fajo” porque nadie ha conseguido llevarse más de tres o cuatro fajos de billetes.

Pero además es tramposo porque las preguntas no están preestablecidas de antemano o sacadas por sorteo, sino que los responsables del programa van eligiendo las preguntas según como vayan los concursantes. Si al principio han perdido mucho dinero, entonces les ponen preguntas tan fáciles que hasta da vergüenza, para que así acierten y lleguen hasta el final. Si por el contrario van por la mitad del recorrido y llevan conservado mucho dinero, entonces les ponen unas preguntas tan difíciles que sólo les queda la opción de repartir el dinero entre varias opciones para acertar con alguna.

Y finalmente, y para colmo, como aún así lleguen hasta la última pregunta con mucho dinero, les ponen una última pregunta tan difícil que, cualquiera que sea la opción de respuesta elegida, le darán su respuesta como errónea. Esto es tan cierto como que algunas veces he acudido después a Wikipedia y ni por esas me ha quedado claro cuál hubiera sido la respuesta correcta.

Un ejemplo de pregunta tramposa: ¿Cuántas rayas tiene la camiseta del equipo de fútbol tal? Posibles respuestas: 6 – 12. ¿Cuál es la respuesta correcta? Si respondes 12 te dirán que son 6 porque esas son las rayas que se ven de frente en la camiseta. Si respondes 6 te dirán que son 12 porque también hay que contar las rayas que aparecen por detrás.

martes, 3 de enero de 2012

Las suelas de Marco

Ayer vi en Antena 3 el segundo y último capítulo de la miniserie de TV “Marco”. Era una rara avis. Entre tanta violencia, entre tanta maldad, entre tantas infidelidades, entre tantos engaños, entre tantos políticos de mierda, entre tanta ansia de poder y dinero, entre tanta superficialidad, entre tanto consumismo... ya digo, era una rara avis contemplar una historia limpia e inocente, pero al mismo tiempo divertida, interesante, bien contada, bien interpretada, bien fotografiada, emocionante, tierna, con valores humanos, e incluso bien razonada puesto que era difícil comprender cómo un par de niños pueden viajar solos a otras ciudades e incluso al otro lado del Atlántico, y sin embargo con sólo un poquito de condescendencia se podía aceptar como lógico el devenir de los acontecimientos.

Pero sólo hubo un borrón. Al final de la película, cuando los dos hermanos están esperando la llegada del barco después de un año deambulando por ahí como vagabundos, se sientan en el suelo y entonces... se les ve la suela de los zapatos: blancas, inmaculadas, de zapatos recién estrenados. ¡Qué pena! Con lo fácil que hubiera sido ponerles unos zapatos viejos para esa escena... Ese fallo me recordó que todo era una farsa, que simplemente se trataba de una película y que la realidad que nos rodea es otra mucho más gris. Sin embargo prefiero cerrar los ojos como el pequeño de los hermanos y soñar con un mundo mejor, en donde puedes recorrer el mundo sin desgastar la suela de los zapatos y vivir las más apasionantes aventuras tan sólo con el poder de tu imaginación...

lunes, 2 de enero de 2012

Puzzle

El hombre trabaja, crea, se mueve, parece que es para su satisfacción, y cuando cae rendido, cada día encuentra la angustia de la nada, ¿para qué? se pregunta. ¿Para qué he creado? Es para la mujer, sólo para eso.

Puzzle
(Realidad, sueños y anhelos)


Un libro adolescente...
A lo largo del presente puzzle hay dos elementos comunes: el protagonista y el amor. A través de historias aparentemente sin más nexo de unión que los dos citados anteriormente, el protagonista va buscando el amor.
En su incesante búsqueda de ese amor definitivo se van mezclando los acontecimientos reales, los sueños y los más fervientes anhelos, de tal forma, que no es capaz de distinguir qué hay de realidad, de sueño y de anhelo en cada una de las historias.
Su mundo interior es tan grande que, en más de una ocasión, le supone un obstáculo. Para él toda la espiritualidad de la vida solo tiene un objetivo: hacer feliz a una mujer, y sólo cuando lo consigue puede él también sentirse feliz. Así logra extraer de la materia toda su espiritualidad y en cada ocasión, el contacto físico del amor le transporta al mundo espiritual que satisface su ansia de plenitud y perfección.
A través de este puzzle (o rompecabezas, por utilizar la palabra española), el protagonista irá abriéndose paso entre la realidad de su vida, lo ficticio de sus sueños y la realidad-sueño de sus más fervientes anhelos. En esa lucha irá muriendo poco a poco lo negativo de su vida, esperando siempre que el sueño y el anhelo se hagan realidad, una realidad que sólo llega cuando al fin se logra vencer lo imposible de los sueños y la quimera de los anhelos.

Consíguelo en: www.lulu.com