jueves, 28 de febrero de 2019

España es uno de los países europeos con menos enfermeras


En España en número de profesionales de enfermería por cada mil habitantes es de los más bajos de Europa. Si a la cabeza está Dinamarca con 16,9 enfermera/os por cada mil habitantes, en España esta cifra es de sólo 5,3. 
Tú mismo puedes comprobar la estadística en esta tabla comparativa que ha hecho pública el Sindicato de Enfermería SATSE y de la que hoy se habla en “AZprensa”:

El plural de LED es LEDES


Hoy día se ha popularizado la luz LED, lo que no se conoce tanto (o mejor dicho, casi nada) es qué significa LED y cuál es el plural de esta palabra. Diremos, en primer lugar que LED es el acrónimo de "Light Emiting Diode", es decir, diodo emisor de luz. Aquí, como nos gusta tanto hacernos los interesantes y adoptar palabras extranjeras en vez de usar las nuestras propias (o inventar la nuestras propias), hemos copiado y extendido el uso del acrónimo inglés LED y llamamos así a este tipo de luces.

Pero resulta que, de tanto adoptarlo en nuestro lenguaje diario, la Real Academia de la Lengua Española se ha visto en la necesidad de normalizar tal uso y ha incluido esta palabra en el Diccionario definiéndola como “diodo semiconductor que emite luz cuando se le aplica tensión”. Pues bien, al estar aceptada la palabra LED por la Real Academia de la Lengua Española han de aplicársele las normas de la Gramática española y en tal sentido hay que recordar que el plural no es LED o LEDS como sería en inglés, sino el español LEDES.

Así que ya lo sabéis, el plural de LED es LEDES y el que no lo use así o desconoce la gramática española o quiere dárselas de interesante.

miércoles, 27 de febrero de 2019

La osteoporosis se puede prevenir


La Densitometría ósea (DXA) es una técnica ampliamente utilizada para medir la masa ósea y detectar a tiempo si se padece osteoporosis. No hay que esperar a que se produzca una fractura para darse cuenta que se padece osteoporosis; con esta técnica se puede diagnosticar a tiempo y establecer las medidas preventivas oportunas.
Más información sobre este tema en “AZprensa”:

La sordera y el implante coclear


¿Qué es el implante coclear? Es una técnica que ha ido evolucionado a lo largo de los años y sirve para corregir muchos casos de deficiencia auditiva profunda neurosensorial.
En la edición de hoy del digital diario sobre Ciencia, salud y Actualidad, “AZprensa”, se explica en qué consiste:

lunes, 25 de febrero de 2019

Para el tabaco no son iguales los hombres y las mujeres


La revista “Reproductive Biomedicine Online” publica unos estudios que demuestran cómo el tabaco perjudica más a los hombres que a las mujeres en cuanto a fertilidad y supone un riesgo añadido para la descendencia. 
El tabaco no entiende, en definitiva, de igualdad de género.
De esto se habla hoy en el digital de Ciencia, Salud y Actualidad, “AZprensa”:

Yo no sé hasta cuando seguiré escribiendo


“Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor esta te escribo…” Esto lo escribió Miguel de Cervantes el 19 de abril de 1616. Comenzaba así un inusual prólogo a su última obra “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” y utilizaba dicho prólogo a modo de despedida de su protector, el Duque de Lemos, Pedro Fernández de Castro. Sabía ya Cervantes que su muerte estaba próxima y la aceptaba con resignación. Ese prólogo era un último acto de agradecimiento.

Pues bien, él tuvo suerte de conocer que su fin estaba próximo y pudo despedirse por escrito, que es lo que más le gusta a un escritor. No es este mi caso; no sé lo que me quedará de vida, pero lo único que tengo seguro es que seguiré escribiendo mientras me quede algo de vida y/o mis facultades físicas y mentales me lo permitan. Así que si entras en alguno de estos blogs:



y encuentras que lo último publicado es de hace más de 10 días… es que simplemente no me ha dado tiempo a despedirme tal como hizo Cervantes. Considera entonces que yo también te digo: “Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor esta te escribo…” y valga tal frase como despedida y agradecimiento.

domingo, 24 de febrero de 2019

Gracias a España sabemos el tiempo que hace cada día en Marte


Gracias a científicos españoles del Centro de Astrobiología de España (CAB) que han incorporado al módulo InSight unos sensores diseñados por ellos, ya es posible seguir a diario la temperatura y un completo informe meteorológico de Marte.
Puedes leer la información completa en “AZprensa”:

Los médicos siempre aciertan


Los médicos son una de esas profesiones que tiene soluciones para todo y si no se las inventan para que los demás reconozcamos que nunca se equivocan. Para ello disponen de dos frases mágicas.

1.- Cuando una enfermedad se cura, pero no por el tratamiento que ellos han puesto sino por cualquier otra causa desconocida para ellos, pero siendo ellos incapaces de reconocer que no saben por qué… pues cuentan con esta frase que confirma su acertado diagnóstico: “Remisión espontánea”. Así que cuando le preguntas al médico “¿Cómo es que me he curado?” y ellos no tienen ni pajolera idea, su respuesta muy digna y llena de autosuficiencia es que “ha sido una remisión espontánea”.

2.- Los médicos consideran que la muerte es un fracaso, en vez de darse cuenta que es algo natural que nos sucede a todos. Como no están dispuestos a reconocer ningún fracaso, y mucho menos a reconocer que no saben cuál ha sido la causa de la defunción, entonces tienen otra frase mágica con la cual nos dan su diagnóstico certero de la causa de la muerte: “Parada cardiorrespiratoria”. Ahí sí que no hay objeción posible: si a alguien se le para el corazón y deja de respirar, está claro que ha muerto por parada cardiorrespiratoria, aunque tuviese un cáncer terminal o se hubiese tirado desde un décimo piso: en ambos casos hay una parada cardiorrespiratoria. Acierto seguro.

sábado, 23 de febrero de 2019

Los laboratorios farmacéuticos apuestan por la robótica


Ya hay algunos laboratorios farmacéuticos que han visto en la robótica el futuro de la Medicina y se han lanzado a comprar empresas especializadas en este campo para ampliar su oferta médica. Johnson & Johnson, por ejemplo, se acaba de gastar 3.400 millones de dólares para posicionarse como líder en este campo…
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

La Ley de Memoria… digo de Amnesia Histórica


La llamada Ley de Memoria Histórica tiene muy mal puesto el nombre; debería llamarse Ley de Revancha Histórica o Ley de Amnesia Histórica. Pero antes de emitir tu opinión a favor o en contra de lo que escribo, ten un poco de paciencia y espera a leerlo todo, porque estoy seguro que si estabas a favor de lo que digo, acabarás estando en contra… y si estabas en contra de lo que digo… pues también acabarás estando en contra.

Me explicaré… La citada Ley pretende recuperar el honor y la memoria de todos aquellos que murieron en el bando republicano, lo cual me parece totalmente justo. No hay derecho a que se hayan silenciado sus nombres, ni a que sus restos reposen no se sabe bien dónde ni cómo… y que encima veamos por todas partes letreros de calles, placas, monumentos, etc. ensalzando a los del otro bando.

Sin embargo a la hora de ejecutar la Ley se han impregnado de revanchismo y pretenden imponer a todos una amnesia histórica al borrar y hacer desaparecer todos los nombres y símbolos del franquismo, poniendo en su lugar nombres y monumentos de los del otro bando. Es decir: borrar una memoria histórica para reemplazarla por otra memoria histórica. Conclusión: Si antes teníamos desconocimiento de un bando ahora lo tenemos del otro. Esto me recuerda lo que hacían algunos faraones del antiguo Egipto al llegar al poder: Borrar a golpe de cincel todas las inscripciones que ensalzaban y recordaban al antiguo faraón.

¿No sería más justo y razonable, en aras a la concordia, el colocar nombres, placas y monumentos de los republicanos en las nuevas calles y plazas que se van construyendo y levantar nuevos monumentos dedicados a ellos en los parques y plazas, en vez de sustituir unos por otros? Se me dirá que de esa forma los franquistas seguirían estando en las mejores zonas de las ciudades y los republicanos desterrados al extrarradio. Bueno, pues en ese caso también hay una solución: formar duetos, es decir, la Avenida del generalísimo se llamaría Avenida del Generalísimo y Pablo Iglesias, por ejemplo, o calle de carrero Blanco y Santiago Carrillo, etc. y así quedarían los dos bandos hermanados en vez de mantener constantemente la confrontación.

Claro que yo siempre he optado por otra solución, la misma que al menos que yo sepa se ha utilizado en el pueblo de Tres Cantos (Madrid). Allí los barrios son temáticos y no problemáticos: Mares (con las calles Cantábrico, Mediterráneo, etc.), Foresta (con las calles Violeta, Menta, etc.), Cineastas (con las calles Actores, Guionistas, etc.). De esta forma, gobierne quien gobierne, nadie estará en contra del nombre de las calles y no habrá que cambiarlas cada vez que cambie el gobierno ni se producirá un enfrentamiento entre los partidarios de diferentes ideologías.

En la imagen, unos rótulos de calles que no ofenden a nadie y que no habrá que cambiar cada vez que un partido político nuevo llegue al Gobierno.

viernes, 22 de febrero de 2019

La imaginación al poder en Ciencia Médica


Se han dado a conocer los ganadores de los premios ChemoStart cuyos imaginativos proyectos contarán ahora con apoyo tecnológico y económico para explorar su viabilidad. 
¿Se harán realidad sus proyectos?: Una especie de tiritas de piel humana, un avisador de futuros ataques de migraña y una pluma de insulina inteligente.
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

El valor de la perseverancia


¿Qué es el “Grit”? Podríamos traducirlo como “perseverancia” (incluyendo en este concepto la persistencia y la eficiencia a largo plazo) y es la clave para alcanzar el éxito, tal como expone en su libro “Grit” Angela Duckworth. Sus investigaciones han demostrado la importancia de la perseverancia en todos los ámbitos de la vida, incluido el laboral. Destaca la importancia de establecer metas tanto a corto como a largo plazo y no desanimarse jamás ante los tropiezos o fracasos parciales; ahí juega un papel importante lo que ella lama “pensamiento creciente”, un factor esencial para la perseverancia.

En cualquier caso, estos conceptos ya venían expresados –aunque con otras palabras- en las enseñanzas de Aristóteles (384 aC-322 aC), el cual creía que las personas que tenían un buen autocontrol y buenas prácticas tenían más probabilidades de tener éxito.

Ya en tiempos más recientes, Francis Galton (1892), sobrina de Charles Darwin, se mostró interesada por descubrir cuáles eran los factores que influían en el ser humano para alcanzar el éxito y su investigación se centró principalmente en el coeficiente intelectual y en cómo medirlo de forma fiable. Sin embargo el filósofo y psicólogo estadounidense William James (1842-1910), quien a menudo ha sido llamado el padre de la psicología estadounidense, argumentó que la capacidad de un individuo estaba relacionada con más cosas que un coeficiente intelectual. ¿Por qué usar solo una fracción de sus habilidades espirituales y por qué algunos individuos tienen éxito, no otros que tienen el mismo coeficiente intelectual? Galton y otros científicos contemporáneos, encontraron que las habilidades y el alto cociente intelectual no son suficientes; se necesita perseverancia, pasión y trabajo duro.

La vida no es un sprint sino una carrera de fondo, y de ahí que la clave para alcanzar el éxito sea la perseverancia, marcándonos metas, trabajando duro y no desfalleciendo jamás.

jueves, 21 de febrero de 2019

Afrontar las dificultades con una sonrisa


Hasta en las situaciones más difíciles como las que depara el cáncer en los niños, es posible y hasta recomendable tomar algo de distancia y desdramatizar la situación, poner una sonrisa en la cara del niño. 
Así nos lo muestra esta iniciativa emprendida por un pediatra y un niño con leucemia, cuyo libro “Dibucartas al grumetillo” supone una bocanada de aire fresco no sólo para los niños enfermos sino también para sus familiares y personal médico.
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

Tenis (y 11)


Como mi hijo no vivió los tiempos prehistóricos del Tenis sino que cuando él tuvo su primer contacto con este deporte ya disponía de buenas raquetas y campos reglamentarios, fue progresando muy rápidamente en su juego. Es evidente que al principio le ganaba siempre (con el consiguiente cabreo del perdedor), pero luego su nivel se fue igualando con el mío... hasta que me superó.

Cada año el número de partidos jugados ya no era de tres o cuatro como antes, sino de 15 o 20 por lo menos, y cada vez nos gustaba más jugar. Aunque casi siempre ganaba él la cosa solía estar reñida muchas veces y yo nunca me desmoralizaba por muy adverso que fuese el resultado (en el Tenis es muy importante la concentración y el no dar nunca ninguna bola por perdida). Sin embargo era evidente que aquellos partidos cada vez eran más desiguales; por ello tomé una decisión trascendental: buscar un profesor de Tenis para que me ayudase a mejorar y así igualar el nivel de mi hijo con el objetivo de que nuestros partidos fuesen más emocionantes.

Como en Tres Cantos había muchas pistas para practicar el Tenis y muchos colegios con chicos jóvenes que, entre otras cosas, acudían a esas pistas para aprender a jugar, me fui allí un día y hablé con el profesor. El precio de cada clase era muy asequible, así que durante varios meses estuve practicando con el profesor una hora semanal en donde trató de cambiar mi “deformación profesional” adquirida por otra forma más ortodoxa de jugar al Tenis, desde cómo coger la raqueta, hasta cómo mover el cuerpo y los brazos, cómo situarse en el campo, cómo sacar, cómo dar el revés, etc.

Los partidos de Tenis con mi hijo volvieron a ser igualados y por consiguiente interesantes. Pero además eran divertidos porque yo era capaz de mandar la pelota a donde quisiera yo en vez de dejar que fuese la pelota la que eligiese su lugar de destino. Y así hasta el día de hoy en que sigo practicando y divirtiéndome con este curioso deporte.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Un lugar ¿imposible? para encontrar vida


En esta zona del valle del Rift (Etiopía), llamada Dallol, hay un sistema hidrotermal que combina temperaturas extremas (108 grados), hipersalinidad e hiperacidez con altas concentraciones de hierro y carencia de oxígeno. 
Un equipo de científicos se ha trasladado allí para tratar de encontrar vida; si la encuentran superará todas las expectativas conocidas y eso querrá decir que la vida puede florecer en cualquier sitio.
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

Cada vez hay más nacimientos prematuros


Casi el ocho por ciento de los nacimientos corresponden a niños con un peso de menos de un kilo y presentan un auténtico reto para su viabilidad. 
Los especialistas insisten en la importancia del primer minuto del nacimiento, eso que llaman “el minuto de oro”.
Más información hoy en el diario digital “AZprensa”:

Tenis (10)


El año de 1982 alcancé las cotas más altas nunca imaginadas en mi carrera tenística: participación en dos Torneos de Tenis resultando ganador en ambos del mejor premio: un “Entrenador de Tenis” y un “Televisor portátil”. Dos premios que, a partir de ese momento, y hasta su muerte natural muchos años después, me acompañaron siempre en los viajes de vacaciones. El “entrenador” me ayudó a seguir mejorando mi técnica (incluso aprendí a dar de revés y hacer algún que otro “smash”) así como a moverme de un lado a otro y no quedarme tan estático al fondo de la pista como hasta entonces; y el televisor (que incluso podía enchufarse al encendedor eléctrico del coche) evitó que me perdiese ningún episodio de “Falcon Crest” o de cualquier otra película, serie o programa que, en definitiva, nos interesase ver.

Me había convertido en un “maestro” del Tenis y ya era mejor que mi suegra, que mi mujer o que mi hijo pequeño, y así se demostraba cuando jugaba con ellos siempre que el hotel de las vacaciones tuviese pista de Tenis, como por ejemplo el Hotel Termas Pallarés, de Alhama de Aragón, que tenía una pista de tierra batida (¡como las de Roland Garrós!), o en las pistas reglamentarias que diversos hoteles de Gandía, Torremolinos, etc. ponían a nuestra disposición. No obstante, el Tenis se había convertido para mi en un deporte “de verano” ya que solo lo practicaba durante las vacaciones y en ese entorno familiar.

martes, 19 de febrero de 2019

Convivimos con el europio, gadolinio, neodimio… sin que nos demos cuenta


Pues aunque no lo parezca, estos son algunos de los 17 elementos químicos comúnmente conocidos como “tierras raras” que cada vez más forman parte de nuestra vida cotidiana. 
Ahí los tienes, a tu lado, sin que te des cuenta de su presencia. 
Y además de raros, cada vez son más solicitados y mueven más dinero e interés por conseguirlos, de ahí que algunos afirmen que hemos entrado en la “Edad de las Tierras Raras”.
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

Los Colegios de Médicos también piensan en las familias de los médicos


Algunos Colegios de Médicos, como el Colegio de Médicos de Madrid dan prioridad a las ayudas familiares para los colegiados.
Este es el ejemplo que da este colegio, tal como se informa hoy en "AZprensa":

Tenis (9)


Pocos meses después, la Editorial Edimsa (la que editaba revistas como “Tiempos Médicos” y “Noticias médicas”) organizó su “II Torneo de Tenis Tiempos Médicos”, al que invitó a responsables de Marketing de distintos laboratorios. En esta ocasión no había liguilla sino eliminatorias directas. Llegué al primer partido y conseguí lo nunca visto hasta entonces: perdí 6-1 y 6-1. ¡Ya era capaz de hacerme algunos juegos! Y eso reforzó mi autoestima y mi entusiasmo por el Tenis y por seguir progresando en este deporte.

Como había perdido ese partido ya no hubo oportunidad de jugar más en dicho Torneo pero faltaba una cosa: la cena de gala, en donde degustaríamos una opípara cena todos los participantes, invitados por los organizadores. Lo que no nos esperábamos era que aquella cena tendría una sorpresa especial: ¡Un concurso! Al llegar a los postres nos mostraron un enorme panel en el que había muchas frases enigmáticas. Se sorteó el orden de comienzo y, según lo que deparó dicho sorteo, al llegar el turno de cada uno fue eligiendo una frase para descubrir cuál era el premio que le había correspondido. Yo iba a ser uno de los últimos en elegir. Una frase decía “Para pasar un verano fresquito”. ¿Qué podría ser? ¿Una nevera? Noooo, era un botijo. Otra frase decía “Para el chico 10” y el regalo eran unos bonitos gemelos. Había por lo tanto, regalos buenos y regalos malos. Otro eligió “Una razón de peso” y ganó... ¡una báscula de baño! Otro eligió “Para abrirse camino en la vida” y ganó... ¡un pico y una pala, auténticos, de esos que usan los obreros de la construcción! Y así, con risas y sorpresas, fue transcurriendo la velada. Éramos más de 20 invitados y cuando llegó mi turno sólo quedaban tras de mi tres o cuatro invitados, tenía por consiguiente cuatro o cinco frases donde elegir. Me decanté por esta: “Los cinco sentidos”. Pensé: “No sé si el premio será bueno o malo, pero supongo que por lo menos serán cinco cosas. Y no andaba desencaminado en mis pesquisas. Carlos Jiménez, que entonces era el director comercial de Edimsa y años después se hizo dueño de la editorial, pasó a leer la papeleta que revelaba el premio escondido. Efectivamente hacía referencia a los cinco sentidos y había un premio para cada uno de ellos: para el gusto, un chupa-chups (“¡gulp, vaya porquería de premio, espero que haya algo más!”, pensé); para el tacto: una agradable bufanda (“bueno, por lo menos ya tengo un regalo decente”, me alegré); para el olfato: un frasco de colonia (“y además de buena marca, esto ya mola”, me animé); y para los dos últimos sentidos, la vista y el oído: un televisor portátil (“¡Guau, el mejor premio de todos!”). Efectivamente, aquél fue el mejor premio de todos, y con mucha diferencia: un pequeño compacto de radio y televisión portátil que, aunque nos estamos refiriendo a que la televisión era en blanco y negro, era lo más avanzado de la época. Cuando llegué a casa con aquél premio todo fue alegría y agradecimientos a la diosa fortuna por lo acertado de mi elección a la hora de decidirme por aquella frase.

lunes, 18 de febrero de 2019

Las últimas imágenes de Marte y su cielo azul


Las últimas imágenes enviadas por el rover Curiosity desde la superficie de Marte nos ofrecen una panorámica de 360º a través de la cual puedes ver cómo el cielo de Marte es azul –como el de la Tierra- y no rojo como nos quieren hacer creer. La propia NASA ya no sabe a qué atenerse; desde hace un tiempo viene publicando de vez en cuando fotografías donde se ve el cielo azul y el color del suelo bastante parecido al de nuestro planeta, aunque siguen abundando las fotos “teñidas” de rojo. ¿A qué juegan?
Mira tú mismo esta imagen de 360º en la edición de hoy de “AZprensa”:

Si faltan médicos ¿por qué se acorta la edad de jubilación?


El nuevo consejero de sanidad de Andalucía, Jesús Aguirre, se ha reunido con los representantes de los médicos de Andalucía para analizar los problemas que afectan a los médicos de esta Comunidad Autónoma y buscar soluciones. Una de las propuestas del consejero ha sido la de aumentar la edad de jubilación, porque si hay escasez de médicos ¿qué sentido tiene jubilarlos antes?
Esta información se publica hoy en el digital “AZprensa”:

Tenis (8)


Unos años después me cambié de empresa y empecé a trabajar en los laboratorios Sideta en donde coincidí de nuevo con mi amigo Diego. Volvimos a jugar algún partido, pero muy de tarde en tarde; no más de tres partidos al año. Se organizó entonces el “III Torneo de Tenis Sideta 1982” y, naturalmente, me apunté. Es que ¿quién iba a desaprovechar la oportunidad de jugar al Tenis en una pista reglamentaria? Así que decidí jubilar aquella raqueta fósil y me compré una nueva, de las más baratas, por supuesto. Pero este Torneo tenía algo muy especial: había cuatro premios: Tres copas, una para el ganador, otra para el finalista, y otra para dilucidar el tercer y cuarto puesto. Las copas las habían regalado distintos proveedores del laboratorio para tenernos contentos, y uno de esos proveedores tuvo una idea brillante: además de regalarnos una de esas copas nos regaló un juego de “Entrenador de Tenis” para el perdedor, para el peor del torneo. Ese “entrenador” era una base (con peso suficiente) de la que salía una larguísima goma elástica a cuyo extremo estaba atada una pelota de Tenis. Cuando golpeabas la pelota, esta salía disparada pero al alcanzar su máxima distancia, la goma elástica tiraba de ella y esta volvía hacia ti, de tal forma que podías volver a golpearla como si estuvieses en un frontón.

Se hicieron varios grupos y comenzó el campeonato a modo de liguilla en cada uno de ellos, lo cual me permitió no caer eliminado a las primeras de cambio (a pesar de haber perdido 6-0 y 6-0 como era costumbre), sino jugar dos partidos más y –para sorpresa de todos- el 6-0 dejó de ser el resultado habitual ya que conseguí hacerme algún 6-1. Lógicamente quedé el último del grupo pero... había otro compañero del laboratorio en las mismas circunstancias que yo, por lo cual se hacía preciso un partido de desempate entre ambos para dilucidar quién era el peor de todos y por consiguiente merecedor del codiciado premio (y digo codiciado porque hasta los que se llevaron una de las Copas miraban con envidia ese premio). El insólito partido de desempate se prometía interesantísimo y congregó como espectadores y jueces a muchos de los compañeros que habían participado en el Torneo. Empezó el partido. Saqué yo. Fallo y fallo (0-15). Saqué la segunda bola. Fallo y fallo (0-30). Saqué la tercera. “Esto va bien”, dije para mis adentros. Y efectivamente, sin hacer mucho esfuerzo fallé los dos intentos (0-40). Un run run comenzó a escucharse entre los espectadores. Saqué una nueva bola. Fallo y fallo. Juego para el “resto”, o sea, para el contrario (que es así como se dice en el argot tenístico). Le tocó sacar a él y se le notaba el mosqueo. Él también quería conseguir el premio, así que copió mi táctica. Fallo y fallo (0-15). Fallo y fallo (0-30). Pero se le notaba más que a mí eso de fallar a propósito, así que los jueces pararon el partido. Nos dijeron que eso no valía, que había que jugar de verdad, haciéndolo tan mal como supiéramos pero intentado hacerlo bien, así que anularon esos juegos y volvimos a empezar desde el principio, con muchos ojos atentos para que no fallásemos a propósito. El partido fue realmente reñido. A veces yo golpeaba la pelota con la raqueta a modo sartén y gran potencia, realizando un globo (que parecía aerostático) que lanzaba la pelota por encima de la alambrada que rodeaba el campo y aterrizaba muchos metros más allá. Yo me volvía hacia los jueces y con gran serenidad y aplomo preguntaba: “¿Ha sido out?”. Las carcajadas de todos iban haciendo mella en la moral de mi contrincante que veía imposible llegar a jugar tan mal como yo. Estaba claro que los dos queríamos perder pero hacíamos todo lo posible por ganar, y nuestras habilidades tenísticas eran muy parejas. Sin embargo, tras notables esfuerzos, conseguí perder aquél partido y proclamarme ganador del codiciado trofeo.

Desde aquél día, el “Entrenador de Tenis” fue un inseparable compañero al que me llevaba cada fin de semana a cualquier superficie asfaltada y libre para practicar. Me ponía a golpear la pelota una y otra vez y esta volvía a mi. Y yo tenía que correr de lado a lado porque no siempre regresaba al mismo sitio ni siempre volvía con la misma fuerza. Adquirí de esta manera cierta destreza y aquello de considerar un logro darle a la pelota pasó a ser historia; había abierto una nueva etapa: ahora mi esfuerzo se centraba en lograr que la pelota entrase en el campo contrario.

domingo, 17 de febrero de 2019

Comprueba si tienes adicción al juego


Con un sencillo test que se publica hoy en “AZprensa” puedes comprobar si tú o cualquiera de tus familiares y amigos padece adicción al juego. Una cosa es el juego por diversión y otra muy distinta, pejudicial para la salud, el bolsillo y la vida social, es la adicción al juego, entre los que está tomando un espectacular auge eso de las apuestas deportivas.
Antes de que sea tarde, haz este sencillo test y sal de dudas:

El muñeco de nieve está aplastado


Más allá de la órbita de Plutón, en el llamado Cinturón de Kuiper, orbitan muchos cuerpos y algunos de ellos con formas tan curiosas como Ultima Thule, que más parece un muñeco de nieve que un asteroide. Compuesto de roca y hielo se trata de dos esferas unidas… eso se creía hasta hace bien poco, porque el que ya llamaban “muñeco de nieve espacial” ha resultado que está aplastado cuando se ha fotografiado más de cerca.

De esto se habla hoy en “AZprensa”:

Tenis (7)


Y llegó el año 1975 y el laboratorio organizó un Torneo de Tenis. Lleno de entusiasmo me apunté y disputé el primer partido...y el último. En dos sets, de 6-0 y 6-0, me liquidaron, pero no salí decepcionado del todo porque –por primera vez en mi vida- había jugado en una pista de Tenis de verdad y encima, en alguno de los juegos, no me había quedado a “cero” sino que había dado bien a una o dos pelotas. La recompensa fue una bonita medalla conmemorativa por haber participado en dicho torneo.

Al año siguiente, en 1976 se organizó un nuevo Torneo e igualmente participé. La preparación previa había sido mínima, algo así como cinco o seis partidos jugados con mi amigo Diego durante los 12 meses precedentes. El resultado fue igual: 6-0 y 6-0, pero esta vez sí que acerté a un número mucho mayor de pelotas. Era indudable que estaba progresando.

sábado, 16 de febrero de 2019

Los médicos alertan del riesgo de las apuestas deportivas para la salud


Las apuestas deportivas por Internet ya se han convertido en un auténtico problema médico y social, y afectan cada vez más a los jóvenes pues aunque en teoría sólo pueden apostar los mayores de 18 años la realidad es que cada vez hay más menores de esa edad que realizan apuestas de forma habitual. Además la constante publicidad y el apoyo de deportistas y famosos a la proliferación de estas apuestas, están consiguiendo que este tipo de ludopatía esté bien visto y así sus consecuencias ya se están empezando a notar en el ámbito médico y social.
El Consejo General de Colegios de Médicos de Cataluña ha elaborado un informe que revela el alcance de este problema, pero a la vez propone una serie de medidas que deberían adoptarse de inmediato.
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

Tenis (6)


Una vez quisimos mejorar aquellas canchas de Tenis en donde jugábamos y cogimos del almacén del laboratorio un buen rollo de papel de estraza (ese de color marrón que se usa para envolver) de un metro de ancho y varios metros de longitud. Lo pegamos con celo ancho (el que se usa para embalar) a la cuerda y el resultado nos emocionó: ¡Ya teníamos red! ¡Una red que colgaba un metro desde la cuerda hasta el suelo y llegaba de lado a lado del campo. Pero empezó el partido y sucedió lo que estaba previsto pero cuyas consecuencias no habíamos previsto: al golpear la pelota la estrellamos contra la “red”. La consecuencia fue que la pelota hizo un agujero al papel y lo atravesó de lado a lado. “¡Ha sido mala!”, dijimos por lo evidente. Pero no fue la única bola mala; hubo más, muchas más. La red comenzó a parecerse, cada vez más, a un queso de gruyere, y al cabo de unos minutos se desplomó muerta ante nuestros atónitos ojos, casi convertida en confeti. Total, que tuvimos que seguir jugando sin red, pero aprendiendo cómo es eso del bote de la pelota en el asfalto, muy diferente a como bota en las irregularidades un descampado de tierra.

viernes, 15 de febrero de 2019

La enfermedad de Parkinson, un reto para todos


De todas las enfermedades neurológicas, la enfermedad de Parkinson es probablemente la más compleja de tratar. Existen en la misma los llamados “síntomas motores”, claramente visibles pero también otros no motores y menos conocidos. El tratamiento debe adaptarse a cada paciente y es una cuestión que no sólo atañe al médico y al paciente (el cual debe ser capaz de tomar el mando de su enfermedad) sino también a otros profesionales sanitarios, a cuidadores y a familiares. 
De esto se habla hoy en “AZprensa:

Tenis (5)


El número de veces que practicábamos el Tenis era muy escaso, solo unas pocas veces cada año, y la velocidad de progreso era extremadamente lenta. No obstante aprendimos, gracias a esas sesiones, a que la pelota botase dentro de las líneas marcadas para el campo contrario... por lo menos en el primer golpe. ¡Caray, tampoco hay que exigir tanto!

Así pasaron los años y empecé a trabajar en el laboratorio Latino-Syntex. A mi compañero de despacho, Diego García Alonso, que era de mi edad, también le gustaba jugar al Tenis, aunque su nivel de juego solo era un poco superior al mío. Ya existían entonces (década de los 70) algunos sitios donde podías alquilar pistas de Tenis pero estaban lejos y costaban dinero, así que nos conformábamos con encontrar cualquier explanada asfaltada sin uso en ese momento (por ejemplo un aparcamiento que estuviese desocupado en fin de semana, o una calle cortada donde no hubiese tráfico). Las líneas del campo las pintábamos con tiza (a pulso, claro está) y la cuerda que hacía de red la atábamos a lo primero que encontrásemos (una farola, una papelera, una señal de tráfico...). En esos nuevos campos artesanales continué mi autodidacta aprendizaje del Tenis, cogiendo más soltura para darle a la pelota aunque manteniendo todos los defectos adquiridos y entrenados. Aparte del “sartenazo globo” (golpe dado a la pelota con la raqueta en modo sartén, lanzando la pelota a gran altura hacia las nubes), también inventé otros golpes. Uno de ellos era el “golpe de sobaquillo”: con el codo pegado al cuerpo y el extremo final del brazo en horizontal, se giraba todo el cuerpo a la hora de golpear la pelota confiriendo de esta manera una mayor potencia al golpe. Otro era el “golpe de arrastre”: por alguna extraña razón, y siempre de forma involuntaria, al recibir la pelota para devolverla, esta no llegaba a golpear en el cordaje de mi raqueta sino que rodaba unos centímetros por dicho cordaje y salía disparada después en modo “boomerang”. Igualmente eran frecuentes los “golpes de perfil”, y no es que me pusiera de perfil para devolver la pelota sino que le daba a esa con el borde de la raqueta o incluso con el mango, y lo más curioso es que alguna de aquellas veces la devolución era perfecta y me hacía el tanto. Por el contrario también descubrí muchos años más tarde otro golpe peligroso, el “golpe de ojo”, porque una vez la pelota rebotó en mi raqueta y se estrelló con fuerza contra mi ojo. Descubrí de esta manera (menos mal que fue la única) que cuando pintan en los comics a esos personajes que tras un golpe ven las estrellas... las estrellas se ven de verdad. ¡Yo las vi!

jueves, 14 de febrero de 2019

Fumar marihuana perjudica la fertilidad


Ha causado mucho revuelo un artículo científico que proponía el efecto positivo de fumar marihuana para la fertilidad; sin embargo en el otro lado de la balanza hay no uno sino muchos estudios que demuestran lo contrario: fumar marihuana perjudica la fertilidad y no sólo eso sino que además daña la genética de los espermatozoides. 
De esto se habla hoy en “AZprensa”:

Tenis (4)


Era la primera vez, y el objetivo estaba muy claro: había que acertar a darle a la pelota en el saque, y muchas veces era el aire el que se llevaba el raquetazo mientras la pelota caía sorprendida como un peso muerto ante nuestros pies. Sin embargo, cuando acertabas a darle a la pelota, el resultado no era mejor: la pelota salía disparada a varias decenas de metros de distancia y había que ir a buscarla entre los arbustos, hoyos, cestas de la merienda de algún dominguero cercano, etc. Sólo teníamos dos pelotas (de Tenis, bueno, y también de las otras) y había que ir a buscarlas (las de Tenis) porque eran muy caras (las de Tenis; las otras eran de valor incalculable).

A fuerza de práctica en esas condiciones, sin nadie que nos ensañase a coger la raqueta ni a dar golpes, nos hicimos autodidactas de este deporte, en donde el revés era un golpe que no existía (en mi caso porque como no abarcaba con la mano el grueso mango de la raqueta, si intentaba darle de revés el impacto de la pelota hacía que la raqueta se me escapase y cayese al suelo), los globos eran el golpe más habitual (y más peligroso para la aviación comercial: no sé si alguno de mis “globos” acabaría impactando con algún avión de Iberia), la raqueta la manejábamos como si fuese una sartén (era el parecido que nos resultaba más familiar y nuestra madre haciendo tortilla de patatas era lo más parecido a un tensita que habíamos visto hasta entonces), y como ya he dicho antes, bastante teníamos con acertar a darle a la pelota. Pero varias partidas más tarde ya fuimos capaces de dar varios golpes seguidos (no muchos, dos o tres) lo que nos llenaba de una enorme satisfacción y si alguna vez llegábamos a cuatro golpes, soltábamos las raquetas y dábamos saltos de alegría por el nuevo record conseguido. Por supuesto que en aquellos primeros partidos no contábamos otra cosa que el número de veces que acertábamos a darle a la pelota. Con eso ya teníamos bastante.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Los políticos hacen Leyes que ni ellos mismos cumplen


Todo aquél que llega al poder siente la irresistible tentación de hacer Leyes, aunque luego no se preocupa de que dichas Leyes se cumplan y lo que es peor, ni ellos mismos las cumplen. 
Hoy en “AZprensa” se cita un ejemplo reciente de una Ley de Sanidad que ni el mismo Gobierno cumple:

Tenis (3)


Pues bien, volviendo al Tenis, en ese ambiente y en esa década de los 60, me encontré un día en el trastero una vieja raqueta de Tenis. Era de madera, las cuerdas de tripa y muy bien tensadas a pesar de los muchos años que debía llevar allí, un mango que no llegaba a abarcar con la mano, y un peso que te exigía un gran esfuerzo muscular simplemente para sostenerla y resistir la fuerza de gravedad que la atraía como un imán hacia el suelo. Como algún amigo mío también tenía una raqueta de Tenis, no tan histórica como esta, pero no mucho mejor tampoco, decidimos empezar a jugar a este privilegiado deporte. Pero, claro, nosotros no éramos privilegiados y no éramos socios de ningún Club de Campo en donde la simple inscripción como socio requería –además de la recomendación de otro socio- un desembolso a fondo perdido de varias decenas de miles de pesetas. En aquellos heroicos primeros años, tampoco existían campos municipales ni de cualquier otro tipo en donde practicar este deporte, así que con dos pelotas (las que compramos en Galerías Preciados) nos fuimos a la Casa de Campo. Una vez allí, la tarea no resultaba sencilla: había que encontrar un trozo de suelo que fuese más o menos llano, que no estuviese en cuesta, libre de pedruscos y matojos, y para colmo que tuviese más o menos hacia su mitad dos árboles (ya explicaremos para qué). Eso nos llevaba bastante tiempo pero siempre encontrábamos alguno que reuniese, aproximadamente, esas características. Llevábamos una cuerda y la atábamos a esos dos árboles: esa era la “red” que dividiría el campo en dos mitades iguales (más o menos). Quedaba después el trabajo de delimitar las líneas del terreno de juego, para lo cual cogíamos un palo e íbamos dibujándolas a pulso sobre el suelo (cualquier parecido de aquellas líneas con una línea recta, era pura coincidencia). Una vez a nuestra disposición aquél artesanal terreno de juego, ya podíamos empezar la partida.

martes, 12 de febrero de 2019

Los anticonceptivos sólo con gestágenos tienen menos riesgo de accidentes tromboembólicos



Una de cada 10.000 mujeres que toman anticonceptivos padece algún episodio tromboembólico; sin embargo este riesgo se reduce hasta tres veces en aquellas cuyo anticonceptivo hormonal sólo contiene gestágenos. 
Esta información se publica hoy en “AZprensa”:

Tenis (2)


Como en sus orígenes era un deporte de élites, y en España también lo empezaron a jugar las clases altas, les pareció muy chic eso de utilizar palabras inglesas. Al que ganaba seis juegos le decían que había ganado un “set”, cuando se jugaba la última bola decisiva en el partido se hablaba de “match ball”, si la pelota entraba en el campo era “in” y si botaba fuera era “out”. Cada golpe tenía nombre propio, una palabra inglesa que se ha seguido utilizando en todos los países aunque su idioma oficial sea diferente. Por muy España que sea nuestro país, se sigue hablando de “smash”, de “drive”, etc. o de cursiladas como “drive liftado” que digo yo si será un golpe de derecha al que se le ha hecho un lifting para que adelgace. También se habla de cosas raras, como “ace” (sin hache) y se refiere a que tu bola de saque no consiga devolverla el contrario, supongo que por eso le llaman así, porque al rival no le “ace” gracia ese saque, pero hubiera quedado mejor con la hache. Resulta que, aunque otros golpes sí se hayan traducido, como “volea”, “revés”, etc., luego buscas a alguien que te explique por ejemplo qué es una “volea de drive” y te contesta que es “un punch corto y seco, sin backswing ni follow trhough”. Ante esa respuesta no queda más remedio que buscar un diccionario de inglés tenístico para tratar de averiguar que el “backswing” es llevar la raqueta atrás o que el “follow trough” se refiere a la terminación.

¡Y qué decir de la vestimenta! Hasta hace bien poco todos iban vestidos inmaculadamente de blanco: calcetines, zapatillas, polo (que eso es más elegante que una camiseta), y pantalón corto para ellos y faldita plisada para ellas. Menos mal que ahora la cosa es diferente y el color ha hecho acto de presencia. Sin embargo hemos pasado de un extremo a otro: de lo cursi y finolis de antes, a lo chabacano de ahora: a las chicas se les ven las bragas, cuando un jugador gana un partido se reboza en la tierra como una croqueta, cuando golpean con fuerza la pelota muchos tenistas (machos o hembras, da igual) gimen como si tuviesen un orgasmo, algunos llevan camisetas sin mangas y otros pantalones pirata y demás prendas de mal gusto en el vestir, y ya se ve normal que un jugador se enfade y se encare con el árbitro... “¡Silencio, por favor!”, menos mal que los jueces repiten muy a menudo esta frase para calmar los ánimos de público y contendientes.

Por otra parte, y en lo que pocos han reparado, es que en el Tenis no sólo hacen deporte los jugadores, sino también los espectadores, principalmente los que están sentados en las gradas de lateral, los cuales van moviendo constantemente la cabeza de derecha a izquierda y viceversa, siguiendo la trayectoria de la pelota. Después de tres horas de partido el cuello de esos espectadores se habrá fortalecido tanto que bien podrían conducir un coche de Fórmula 1 (¿no os habéis fijado en el “peazo cuello” que tienen todos los pilotos de Fórmula 1? Gracias a esa fortaleza no se les troncha el cuello con las brutales fuerzas G que tienen que soportar constantemente con tantas curvas, frenazos y acelerones).

lunes, 11 de febrero de 2019

¿Cambio climático? Las cifras hablan por sí solas


Aún hay quienes niegan el cambio climático, como el mismísimo presidente de Estados Unidos, Donald Trump; sin embargo frente a la demagogia y la ignorancia están los hechos, las cifras, y estas son irrefutables.
Hoy se publica en “AZprensa” el resumen con las cifras más significativas que certifican que el cambio climático es una realidad y no es cosa del futuro sino de ahora mismo.
Compruébalo tú mismo en:

Tenis (1)


Mi relación con el Tenis es una larga historia de esfuerzo, superación y constancia, casi tan larga como la propia historia de este deporte que se originó allá por el siglo XVIII y que en los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896 se estrenó como deporte olímpico. En sus orígenes era un deporte que sólo practicaban las clases altas, y así sucedió también en España, en donde una persona de clase media (y no digamos ya de clase baja) tenía difícil poder practicarlo. Tuvo que ser un niño que se ganaba un pequeño jornal trabajando como recogepelotas en un elitista club de tenis, Manuel Santana, quien protagonizase el milagro de la popularización del Tenis en España. Gracias a sus victorias todos conocimos la existencia de este deporte, nos aficionamos a él, y poco a poco fue siendo accesible para cualquier persona.

Yo también conocí, gracias a Manuel Santana, lo que era el Tenis, un deporte realmente extraño, sobre todo en su puntuación. Resulta que si ganas el primer tanto no te apuntas un punto sino 15 (esto no pasa en ningún otro deporte). Si ganas el siguiente tanto, te vuelves a apuntar 15 puntos, es decir: cuando en otro deporte irías ganando 2 a 0 en Tenis vas ganando 30 a 0 (mayor rentabilidad es imposible). Pero los creadores del Tenis debieron pensar que las reglas están para romperlas, así que si ganas tu tercer tanto, ya no te apuntas otros 15 puntos sino solo 10. ¿Por qué? Pues porque les dio la gana a quienes lo inventaron. Después, si te haces otro, ya has ganado el juego, y si los dos contrincantes llegan a 40 puntos (es decir, tres tantos ganados cada uno) entonces deberán ganar dos tantos seguidos para hacerse con ese juego, y aquí no hay límites, así que pueden estar jugando horas y horas. Mientras otros deportes tienen límite de tiempo, en el Tenis, en teoría, un partido podría durar toda la vida, hasta la muerte por vejez de uno de los contendientes (esto no se ha dado nunca, pero sí partidos que han durado más de seis horas... algo que no hay culo de espectador que lo aguante). El Tenis, además, es muy benevolente. Cuando un jugador saca, si falla ese golpe tiene otra oportunidad. ¿Te imaginas a un futbolista que tira un penalti, lo falla, y el árbitro le dice que tire otra vez? Pues eso pasa en Tenis. Y aún hay más, resulta que si sacas, pero la pelota roza ligeramente la red, entonces el árbitro manda repetir el saque para que nada distraiga al contrincante. Volviendo al fútbol, ¿te imaginas a un futbolista que saca una falta, el balón roza la barrera, y entonces el árbitro dice que se repita el lanzamiento para que no tenga ninguna distracción el portero? Pues así de original es este deporte.

domingo, 10 de febrero de 2019

Un libro de opinión que no pretende convencerte de nada


¡Lo nunca visto! ¡Un libro de opinión que no pretende convencerte de nada! Se titula “Palabras inefables” y no pretende convencerte de nada; es más, lleva como subtítulo “La verdad sólo es un punto de vista”.

Casi todos nos debemos a alguien y eso frena nuestra libre opinión. Aquellos que trabajan no pueden decir libre y públicamente aquellas cosas que vayan en contra de su empresa; de hacerlo estarían perdiendo su prestigio profesional y puede que hasta su puesto de trabajo. Incluso fuera del mercado laboral, hay opiniones que van en contra de “lo establecido”, que “se salen de madre”, que “no son políticamente correctas”, que son “ofensivas”... porque esta sociedad está instalada en la mentira y la hipocresía como baluartes de convivencia.

Decir la verdad de lo que uno piensa suele resultar muchas veces provocador, irritante... lo cual frena constantemente nuestra libertad, esa de la que tanto alardeamos.

Pero ¿qué es la verdad? ¿No es acaso un simple punto de vista? “Palabras inefables” es opinión en estado puro y no pretende estar en posesión de la verdad.

Los comentarios de este libro abarcan los más diversos aspectos de nuestra vida y están ordenados según el siguiente índice:

Pensamientos inefables
El mundo en que vivimos
Política
El ejemplo que vino del norte
Religión
Deporte
Personal
Historias

Más información en:

sábado, 9 de febrero de 2019

El tiempo: siempre es presente


Hoy dejo por un momento mis comentarios de humor sobre el deporte para ponerme más trascendente e invitaros a una pequeña reflexión sobre algo tan difícil de entender como el “tiempo”. Estamos acostumbrados a pensar que hay un tiempo pasado, otro (que a cada instante se traslada hacia el pasado) que es el presente, y un tercero que es lo que sucederá en el futuro. Hay también quienes afirman que en realidad el tiempo no existe, que es uno solo, y que es nuestra mente la que ha construido artificiosamente esa clasificación de pasdo, presente y futuro.

Pues bien, más cercano a esta segunda opinión se mostraba San Agustín cuando escribió que: “Los tiempos son tres: presente de cosas pasadas (memoria), presente de cosas presentes (visión) y presente de cosas futuras (expectación)”.
San Agustín, Conf. XI,20.26

Reflexiona un momento sobre estas consideraciones del “tiempo” y si –como dice San Agustín- todo el tiempo es “presente” eso significa que está en tu mano aprovechar al máximo tu vida para sacar el máximo partido a cada instante que vivas.

Cada instante del presente es como una semilla que se ha puesto en nuestra mano; que no tengamos que arrepentirnos nunca de haber “perdido el tiempo” y sí en cambio de haber hecho germinar en cosas positivas (para nosotros y para los demás) cada una de esas semillas.

viernes, 8 de febrero de 2019

Crocrónica de un librobo


La novela "El robobo del cocódice" gira en torno al robo del famoso “Códice Calixtino” que se conserva en el museo catedralicio de Santiago de Compostela; pero no se refiere al robo perpetrado el 5 de julio de 2011 sino a un robo posterior e imaginario aunque con burdas y absurdas motivaciones, tal como sucedió con el robo auténtico.

Aquél 5 de julio de 2011, los archiveros de la catedral de Santiago de Compostela echaron en falta la obra y denunciaron el robo a las autoridades. El códice había sido sustraído de una cámara blindada donde se encontraban depositadas las obras más valiosas del archivo... aunque, sin embargo, las investigaciones revelaron que el hurto se había producido la semana anterior y que los sistemas de seguridad eran muy deficientes. Resulta que después de tenerlo custodiado durante 800 años sin ningún tipo de incidente reseñable, cuando los responsables de la catedral de Santiago decidieron extremar las medidas de seguridad y guardar en una caja fuerte blindada los documentos, no tuvieron en cuenta aplicar esas mismas medidas de seguridad a la custodia de las llaves que abrían la citada caja fuerte; tanto es así, que –cuando se descubrió el robo- las llaves de la caja fuerte aparecieron... colocadas perfectamente en su cerradura.

Todos los medios de comunicación nacionales e incluso internacionales se hicieron eco de esta noticia y de las investigaciones posteriores para tratar de recuperar esta joya bibliófila. Durante los meses siguientes la policía investigó a los canónigos, historiadores, personal administrativo, emplea-dos de mantenimiento y de limpieza, etc., asumiendo como móvil más probable el afán de perjudicar al deán, tras haber comprobado el enfrentamiento interno existente entre los canónigos, y descartando en principio a una banda organizada o un robo por encargo ya que la obra difícilmente sería vendida de forma pública.

Finalmente, el 4 de julio de 2012 fue recuperado el códice; este había sido robado por un electricista que había trabajado en la catedral, que también tenía en su poder otros documentos y objetos del templo, y no lo había hecho por ánimo de lucro, sino sólo por fastidiar.

Pero ¿qué pasaría si se robase otra vez el códice? Sobre esta premisa, Teresa Moro planteó la hipótesis de un segundo robo cuyos motivos verdaderos serían difíciles de descubrir ya que ni siquiera el autor de dicho robo informaría a sus cómplices de los verdaderos motivos que le impulsaban a ello. No obstante había que hacer dicha novela lo más atractiva posible y, tratándose de un robo bastante absurdo –tal como lo fue el robo verdadero- era preciso dotar a la historia de las suficientes gotas de humor.

Para ello Teresa Moro retó a Vicente Fisac a escribir esta historia bajo la técnica de “cadáver exquisito”, mediante la cual cada autor va escribiendo un capítulo que el otro autor continúa a su manera... una manera que, habitualmente, no es la que tenía pensada el anterior autor. De esta forma, la historia va tomando giros inesperados, sorprendentes, a cada momento. Si en una novela tradicional, escrita por un único autor, éste tiene en mente –más o menos- todo lo que va a suceder, por el contrario, cuando se escribe con la técnica de “cadáver exquisito” ninguno de los autores sabe nunca cómo va a continuar la historia, todo lo contrario, la historia se va construyendo día a día, capítulo a capítulo, sorprendiendo no sólo a los lectores sino también a sus propios autores que tampoco se esperan los giros que va tomando. Por eso se llama también a estas obras “novelas crecientes cooperativas”, porque la cooperación de varios autores va haciendo crecer a la novela sin que ninguno de los mismos pueda tener el control ni pueda prever lo que sucederá a continuación.

Esta colaboración entre Teresa Moro y Vicente Fisac no ha sido la primera, ya que hace dos años escribieron junto a otros dos autores –Ana Moro y César Almodóvar- la novela “El dulce gorjeo del buitre en celo”, una novela que se ha definido apropiadamente como “El humor en estado de gracia” y que, igualmente fue escrita bajo la técnica de cadáver exquisito.

En esta ocasión, sin embargo, han sido sólo dos los autores. La idea de partida de esta novela –como ya hemos apuntado- fue de Teresa Moro, la cual se documentó sobradamente sobre numerosos aspectos técnicos y logísticos de la obra. Vicente Fisac fue poniendo el contrapunto cómico y absurdo para desesperación, primero, y similar contribución después, de Teresa Moro.

Posiblemente la historia hubiera podido llegar más lejos, prolongarse más con nuevas vueltas de tuerca; sin embargo la obra se dejó anclada en el capítulo 55. Unos meses después, revisando aquél material, los autores comprendieron que era una pena que aquello que habían realizado –y tanto les había divertido- se perdiese en el anonimato, por lo que se retomó la historia, se revisó, se limaron algunas incongruencias propias de la técnica literaria con la que había sido escrita, y se le dio un final.

Esperamos que esta historia sea capaz de entretener a un hipotético lector y de hacerle sonreír. De lo que estamos seguros es que sus autores la van a disfrutar como el primer día cada vez que la vuelva a leer.

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