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sábado, 24 de diciembre de 2022

Mi tarjeta navideña en 5 idiomas

Como es una bonita tradición eso de felicitar en esta fecha tan señalada, quiero hacerlo en esta ocasión en el idioma de cada uno de mis cinco países favoritos (¡fíjate bien cuál es el que aparece en quinto lugar!):
 
Noruego: God Jul!

Islandés: Gleðileg jól!

Sueco: God Jul!

Finés: Hyvää Joulua!

Daimieleño: ¡Felices Pascuas!









“Biblioteca Fisac”: 

martes, 24 de diciembre de 2019

Mi regalo de Navidad: Tres verbos


Lo más pequeño, lo más sencillo, es lo más importante. Y hoy, cuando todos nos deseamos (de corazón o por compromiso) eso tan manido de “Feliz Navidad” quiero haceros un regalo muy especial: Tres verbos.

Los tres verbos que os voy a regalar son los más importantes para que tu vida y la de quienes te rodean, sea más feliz:

1.- Sonreír
Ese gesto tan sencillo, que no requiere ningún esfuerzo, tiene un poder incalculable para generar bienestar en los demás. Utilízalo siempre y a todas horas. Irás irradiando felicidad y al mismo tiempo esa felicidad anidará en ti.

2.- Abrazar
El contacto físico es muy importante. Nos hace sentirnos queridos y apoyados. Y esa ligera presión del abrazo afectuoso hace que las vibraciones se intercambien entre ambos y se revitalicen mutuamente. No rehúyas el contacto físico; un abrazo de amor o de amistad te hará sentir más fuerte.

3.- Escuchar
¡Ay! ¡Este es el más difícil de los tres! Si fuese lo contrario, eso de hablar y hablar, de contar a los demás lo que somos, lo que haríamos, el clásico “yo que tú…”… pero eso no genera beneficios ni para ti ni para los demás. Por el contrario “escuchar” a nuestro interlocutor, interesarnos de verdad por lo que nos cuenta, tratar de comprenderlo aunque no compartamos todo lo que dice… eso sí que es valioso y supone una inyección de autoestima para nuestro interlocutor. Dejemos de hablar tanto de nosotros mismos e interesémonos más por los demás. Escuchar, o como definía un comunicador amigo mío, la “escucha activa” (es decir, escuchar con verdadero interés y no eso de “por un oído me entra y por otro me sale”, o “a ver cuándo acaba este pelmazo”), es uno de los mejores regalos que podemos hacer a los demás y no olvidemos que todo aquello que damos lo acabamos recibiendo. Simplemente piensa: “Si tú estuvieses en su lugar ¿no te gustaría que te prestasen un poco de atención? Recuerda: lo que se da, se acaba recibiendo.

martes, 25 de diciembre de 2018

Papá Noel es republicano


Esta imagen que veis aquí es del pueblo donde vive papá Noel (al norte de Finlandia) y la foto de debajo es del interior de su casa. Yo estuve allí haciéndole una visita y sin embargo él no ha correspondido y no ha venido nunca a visitarme. He tratado de averiguar por qué tal grosería, porque de buena educación es corresponder a las visitas. Al fin, tras muchas averiguaciones he podido saber la razón: Papá Noel es republicano. “¿Y qué tiene eso que ver?” se preguntarán algunos. Pues muy sencillo, se ha debido creer que yo soy monárquico, ya que de siempre he sentido veneración por los Reyes Magos, a los que situaba en lugar preferente en el Belén, a los que veía y aplaudía en su cabalgata, y a los que dejaba un vaso de leche (para ellos) y unas galletas (para sus camellos) la noche tan señalada del 5 de enero.

A eso se llama envidia. ¿Cómo no voy a tener atenciones con ellos si vienen de tan lejos para dejarme los juguetes? Porque comparado con el lejano Oriente, Finlandia está a la vuelta de la esquina. Además, los Reyes Magos hacen mucho más esfuerzo, porque vienen en camello, y a su lentitud, incomodidad de la joroba que se te clava en el culo, y constante bamboleo, hay que añadir muchos días y kilómetros recorridos para llegar hasta tu casa. ¿Cómo viaja –en cambio- Papá Noel? Pues sentado cómodamente en un trineo que para colmo va volando? Así no me extraña que esté tan gordo, mientras que los Reyes Magos están mucho más delgaduchos de tanto ejercicio como hacen.

No hay comparación posible: entre Papá Noel y los Reyes Magos, yo elegiré siempre a los Reyes Magos, y no porque sean “reyes” (que yo no soy monárquico) sino porque son más “majos”.

lunes, 24 de diciembre de 2018

El gran suplantador: Papá Noel


Al llegar estas fechas es normal decir y desear a todos una “Feliz Navidad” y luego ya, en el ámbito familiar, alegrarse al recibir los regalos que supuestamente nos ha traído Papá Noel. Y digo “supuestamente” porque está claro que esos regalos los ha comprado “Papá, no él” (ya lo dice su propio nombre). Es decir, el famoso Papá Noel es un suplantador que quiere llevarse todo el mérito cuando en realidad no ha hecho nada, ya que los regalos los ha buscado y comprado cada papá con su dinero, cariño y esfuerzo.

Sé que esta revelación os habrá sentado como un jarro de agua fría, como el día que descubrimos que los regalos del día de Reyes no los traen los Reyes Magos, sino los padres… de los Reyes Magos.

De cualquier forma, aprovecho estas líneas para desearos una Feliz Navidad.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Los pastores”


El que escribió la letra de este villancico debía tener un vocabulario muy pobre, pues apenas sabe más de una docena de palabras y como no sabe más, pues las repite una y otra vez. Vean qué desaguisado:

“Los pastores a Belén corren presurosos. Llevan de tanto correr los zapatos rotos”.
Para empezar ya se está metiendo con los pobres pastores, a los que hace más pobres aún ya que se les rompen los zapatos y llegarán a Belén posiblemente descalzos.

“Hay hay hay- Que alegres van. Hay hay hay. Si volverán. Con la pan pan pan. Con la de de de. Con la pan con la de. Con la pan con la de. Con la pandereta. Y las castañuelas”.
¡Viva el rico idioma español! ¡Ay, ay, ay (ahora sin hache lo digo yo)! Esto es lo que sucede cuando escuchamos esta estupidez de estrofa. Y todo para decir que van con una pandereta y unas castañuelas, instrumentos que por otra parte no se utilizaban allí ni en aquella época. ¡Ah! Y encima dice que van muy contentos… ¡pero si se les han roto los zapatos y están exhaustos de tanto correr!

“Un pastor se tropezó a media vereda y un borreguito grito: ¡este aquí se queda!
Para terminar mete otra pequeña estrofa para celebrar que uno de los pastores se da un leñazo, y al verlo, hasta un burro se pone a hablar. En fin, sin más comentarios.


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sábado, 22 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Campana sobre campana”


En este villancico no sólo nos desconcierta el incontable número de campanas sino también el resto de incongruencias de su letra. Veamos:

“Campana sobre campana y sobre campana una, asómate a la ventana, verás el niño en la cuna. Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan ¿Qué nuevas me traéis?”
Ningún historiador nos habla de que en Belén hubiese campanas y mucho menos unas encima de otras y sonando a todas horas. Tampoco consta que frente al portal hubiese un edificio con ventanas desde las cuales se pudiese ver lo que sucedía en dicho portal que, en realidad, era un establo.

 “Recogido tu rebaño ¿a dónde vas pastorcito? Voy a llevar al portal requesón, manteca y vino. Campana sobre campana y sobre campana dos, asómate a la ventana porque está naciendo Dios”.
Si antes nos decían que el niño estaba en la cuna, ahora van hacia atrás en el tiempo y nos dicen que ‘está naciendo’. Y si antes nos decían que había muchas campanas, unas encima de otras, ahora nos dicen que sólo había dos.

“Caminando a medianoche ¿Dónde caminas pastor? Te llevare a cuidarte como a Dios, mi corazón.
Por fin en esta última estrofa se ofrecen a cuidar a ese pastor, algo muy necesario ya que debía estar hasta el gorro de tanta campana.


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viernes, 21 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “El tamborilero”


Originalmente conocido como “El niño del tambor” cambió su nombre por el de “El tamborilero” al tiempo que se hacía famoso gracias a la canción de Raphael. Sin embargo, su letra induce, cuando menos, al desasosiego. Veamos:

“El camino que lleva a belén, baja hasta el valle que la nieve cubrió. Los pastorcillos quieren ver a su rey, le traen regalos en su humilde zurrón, al redentor, al redentor”.
Para empezar, el letrista desconoce la geografía ya que nos dice que Belén está en un valle cubierto de nieve. ¡Qué mas quisieran que un poco de nieve en tan árido paisaje!

“Yo quisiera poner a tu pies algún presente que te agrade señor, mas tú ya sabes que soy pobre también, y no poseo más que un viejo tambor. (Rom pom pom pom, rom pom pom pom) ¡En tu honor frente al portal tocaré con mi tambor!”.
El pastorcillo protagonista dice que es pobre y que sólo tiene un tambor. ¿Qué le ofrece como regalo, entonces? ¡Pues no, no le regala el tambor sino que se pone a tocarlo con frenesí como si eso fuese lo más adecuado para dormir y relajar a un niño recién nacido!

“El camino que lleva a Belén voy marcando con mi viejo tambor, nada hay mejor que yo pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor al redentor, al redentor. Cuando Dios me vio tocando ante él me sonrió”.
El tamborilero no sólo le da la matraca con su aporreo del tambor al niño Jesús sino también a todo bicho viviente que circule por el camino a Belén. Toda una apología de los decibelios. En lugar de ir a Belén tendría que haberse ido a Calanda (Teruel). Y ya, para finalizar dice que Dios le sonrió cuando le vio tocar; no me lo creo ¡Dios debió sonreír cuando lo perdió de vista y lo dejó en paz!


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jueves, 20 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Hacia Belén va una burra”


De todas las letras de villancicos, quizás sea esta la más absurda de todas. Vean sin no…

“Hacia Belén va una burra rin, rin Yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité. Cargada de chocolate. Lleva su chocolatera rin, rin, su molinillo y su anafre, María, María, ven acá corriendo, que el chocolatillo se lo están comiendo”.
Ese estribillo que se pone en medio de las estrofas es realmente estúpido: se echa un remiendo y luego se lo quita. ¿Pa qué? ¿Qué sentido tiene? Después resulta que llevan chocolate, cuando no se exportó desde América hasta muchos siglos más tarde. Y para colmo, parece que hace gracia que roben el chocolate y tengan que hacer correr a la Virgen para evitar el robo. (Por cierto, pregúntenle a cualquier niño qué es un "anafre"; si hay alguno que lo sepa, le invitamos a un viaje a Disneyland París. ¿Cómo se les ocurre poner esas palabrejas en una canción hecha para que la canten los niños?).

“En el Portal de Belén rin, rin… Han entrado los ratones. Y al bueno de San José
rin, rin… ¡Le han roído los calzones! María, María, ven acá corriendo, que los calzoncillos, los están royendo”.
Ya sabemos que en el portal de Belén había poca higiene, pero ningún historiador ni apóstol habló nunca de ratones. Pues el letrista dice que sí que había ratones y que le royeron los calzoncillos a San José, ¡y encima lo cantan en plan festivo! Poca humanidad, por no decir ninguna, tiene quien lo escribió. ¡Ah, y tampoco conocía los tiempos de los verbos: ¿en qué quedamos, los ratones “han roído” (pasado) o “están royendo” (presente)?

“En el portal de Belén rin, rin… Gitanillos han entrado, Y al Niño que está en la cuna
rin, rin... Los pañales le han robado. María, María ven acá volando que los pañalillos, los están llevando”.
Para terminar con los despropósitos hace ahora apología del racismo y homofobia denigrando a la raza gitana a los que acusa de ladrones y de una cosa tan absurda como robar unos pañales. Teniendo en cuenta que en aquella época no había Dodotis, estos serían unas simples piezas de telas casi sin valor alguno, por lo que poco beneficio iban a sacar. Para colmo, y como siempre, amargan a la Virgen reclamando su presencia para que evite todos los robos. Para este letrista, el portal de Belén no era un establo sino un centro de convenciones para los ladrones.


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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Arre, burro, arre”

El análisis de hoy se centrará en el popular villancico “Arre, burro, arre”, sin ánimo de molestar… a los burros.

“En la puerta de mi casa voy a poner un petardo, pa reírme del que venga, a pedir el aguinaldo”.
Pues sí que empieza bien; en vez de transmitir un mensaje de paz y amor, este villancico declara la guerra con petardos y burlas hacia todo aquél que ose acercarse.

“Pues si voy a dar a todo, el que pide en Nochebuena, yo si que voy a tener, que pedir de puerta en puerta”.
Claro ejemplo de egoísmo, exageración y demagogia. NO hace falta dar todo, sólo compartir algo con los demás.

“Que el que quiera comer pan que no venga a mi cena en el portal de Belén la Virgen es panadera”.
Anacrónico y paradójico: si quieres pan no vayas a donde esté el panadero. Y además ¿qué Evangelios habrá leído el que escribió esta letra? ¿Desde cuándo era la Virgen panadera?

“En el cielo hay una Estrella, que a los Reyes Magos guía, hacia Belén para ver, a Dios hijo de María. Cuando pasan los monarcas, sale la gente al camino, y a Belén se van con ellos, para ver al tierno Niño”.
Menos mal que entre tanto disparate hay alguna estrofa con cierto sentido… aunque no se ajuste a la realidad ya que al paso de los Reyes Magos algunos salieron al camino para verlos pero no los siguieron en procesión hasta Belén.

“Arre borriquito, arre burro arre, anda más deprisa que llegamos tarde. Arre borriquito vamos a Belén, que mañana es fiesta y al otro también”.
Y para terminar, el pobre burro acaba pagando el pato ya que no hacen mas que meterle prisa. ¡Que hubiera salido antes y así no tendrías que correr ahora! Además, en aquella época esos días  no eran festivos, sino que se han hecho festivos con mucha posterioridad, así que también en esto estaba mal documentado el letrista.


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martes, 18 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Los peces en el río”


Una de las cosas más populares –y sin embargo más absurdas- de la navidad, son los villancicos. Las letras de estas canciones no tienen ni pies ni cabeza; como ejemplo vamos a analizar hoy la letra del famoso villancico “Los peces en el río”.

“La Virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajarillos cantando, y el romero floreciendo”.
Para empezar el romero no es una planta típica de Belén y, por supuesto en aquella época del –aunque hubiera romero- este no florecería.

“La Virgen se está peinando entre cortina y cortina, sus cabellos son de oro, el peine de plata fina”.
¿Pero no habíamos quedado que estaba lavando? ¿Cómo es que lo hace entre cortina y cortina? Que sus cabellos sean de oro pase que sea una metáfora, aunque no consta que la Virgen fuera rubia, pero el peine no podía ser de plata puesto que eran pobres.

“La Virgen va caminando por entre aquellas palmeras, el Niño mira en sus ojos, el color de la vereda”.
Esta estrofa es la única que puede pasar, aunque el único color de aquellas tierras era el marrón de las zonas áridas.

“Pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios nacido. Beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer”.
Poco sabía de zoología quien escribió este estribillo: los peces no beben sino que toman el oxígeno del agua que pasa por sus branquias. Además, si los peces están dentro del agua (porque fuera se morirían) ¿cómo van a ver al niño si este se encuentra en tierra firme?

Como podemos comprobar, un total sinsentido. Quizás quien lo escribió lo hizo después de beber y beber… pero no precisamente agua.


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sábado, 9 de diciembre de 2017

Mi felicitación de este año

Todos los años por estas fechas intercambiamos felicitaciones deseando lo mejor a nuestros familiares, amigos, conocidos, clientes, posibles clientes, etc. Pero sólo con los deseos no basta; hay que actuar. Por eso he diseñado (imagen y textos míos) esta felicitación para ti y para todos los que se pasen por este blog. Esto es lo que pienso, esto es lo que siento, y así lo escribo: