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jueves, 25 de diciembre de 2025
sábado, 24 de diciembre de 2022
Mi tarjeta navideña en 5 idiomas
Como es una bonita tradición eso de felicitar en esta
fecha tan señalada, quiero hacerlo en esta ocasión en el idioma de cada uno de mis cinco países favoritos (¡fíjate bien cuál es el que aparece en quinto lugar!):
Noruego: God Jul!
Islandés: Gleðileg jól!
Sueco: God Jul!
Finés:
Hyvää Joulua!
Daimieleño:
¡Felices Pascuas!
“Biblioteca
Fisac”:
martes, 24 de diciembre de 2019
Mi regalo de Navidad: Tres verbos
Lo
más pequeño, lo más sencillo, es lo más importante. Y hoy, cuando todos nos
deseamos (de corazón o por compromiso) eso tan manido de “Feliz Navidad” quiero
haceros un regalo muy especial: Tres verbos.
Los
tres verbos que os voy a regalar son los más importantes para que tu vida y la
de quienes te rodean, sea más feliz:
1.-
Sonreír
Ese
gesto tan sencillo, que no requiere ningún esfuerzo, tiene un poder
incalculable para generar bienestar en los demás. Utilízalo siempre y a todas
horas. Irás irradiando felicidad y al mismo tiempo esa felicidad anidará en ti.
2.-
Abrazar
El
contacto físico es muy importante. Nos hace sentirnos queridos y apoyados. Y
esa ligera presión del abrazo afectuoso hace que las vibraciones se
intercambien entre ambos y se revitalicen mutuamente. No rehúyas el contacto
físico; un abrazo de amor o de amistad te hará sentir más fuerte.
3.-
Escuchar
¡Ay!
¡Este es el más difícil de los tres! Si fuese lo contrario, eso de hablar y
hablar, de contar a los demás lo que somos, lo que haríamos, el clásico “yo que
tú…”… pero eso no genera beneficios ni para ti ni para los demás. Por el
contrario “escuchar” a nuestro interlocutor, interesarnos de verdad por lo que
nos cuenta, tratar de comprenderlo aunque no compartamos todo lo que dice… eso
sí que es valioso y supone una inyección de autoestima para nuestro
interlocutor. Dejemos de hablar tanto de nosotros mismos e interesémonos más
por los demás. Escuchar, o como definía un comunicador amigo mío, la “escucha
activa” (es decir, escuchar con verdadero interés y no eso de “por un oído me
entra y por otro me sale”, o “a ver cuándo acaba este pelmazo”), es uno de los
mejores regalos que podemos hacer a los demás y no olvidemos que todo aquello
que damos lo acabamos recibiendo. Simplemente piensa: “Si tú estuvieses en su
lugar ¿no te gustaría que te prestasen un poco de atención? Recuerda: lo que se
da, se acaba recibiendo.
martes, 25 de diciembre de 2018
Papá Noel es republicano
Esta
imagen que veis aquí es del pueblo donde vive papá Noel (al norte de Finlandia)
y la foto de debajo es del interior de su casa. Yo estuve allí haciéndole una
visita y sin embargo él no ha correspondido y no ha venido nunca a visitarme. He
tratado de averiguar por qué tal grosería, porque de buena educación es
corresponder a las visitas. Al fin, tras muchas averiguaciones he podido saber la
razón: Papá Noel es republicano. “¿Y qué tiene eso que ver?” se preguntarán
algunos. Pues muy sencillo, se ha debido creer que yo soy monárquico, ya que
de siempre he sentido veneración por los Reyes Magos, a los que situaba en
lugar preferente en el Belén, a los que veía y aplaudía en su cabalgata, y a
los que dejaba un vaso de leche (para ellos) y unas galletas (para sus
camellos) la noche tan señalada del 5 de enero.
A
eso se llama envidia. ¿Cómo no voy a tener atenciones con ellos si vienen de
tan lejos para dejarme los juguetes? Porque comparado con el lejano Oriente,
Finlandia está a la vuelta de la esquina. Además, los Reyes Magos hacen mucho
más esfuerzo, porque vienen en camello, y a su lentitud, incomodidad de la
joroba que se te clava en el culo, y constante bamboleo, hay que añadir muchos
días y kilómetros recorridos para llegar hasta tu casa. ¿Cómo viaja –en cambio-
Papá Noel? Pues sentado cómodamente en un trineo que para colmo va volando? Así
no me extraña que esté tan gordo, mientras que los Reyes Magos están mucho más
delgaduchos de tanto ejercicio como hacen.
No
hay comparación posible: entre Papá Noel y los Reyes Magos, yo elegiré siempre
a los Reyes Magos, y no porque sean “reyes” (que yo no soy monárquico) sino
porque son más “majos”.
lunes, 24 de diciembre de 2018
El gran suplantador: Papá Noel
Al
llegar estas fechas es normal decir y desear a todos una “Feliz Navidad” y
luego ya, en el ámbito familiar, alegrarse al recibir los regalos que
supuestamente nos ha traído Papá Noel. Y digo “supuestamente” porque está claro
que esos regalos los ha comprado “Papá, no él” (ya lo dice su propio nombre). Es decir, el famoso Papá Noel
es un suplantador que quiere llevarse todo el mérito cuando en realidad no ha
hecho nada, ya que los regalos los ha buscado y comprado cada papá con su dinero, cariño y esfuerzo.
Sé
que esta revelación os habrá sentado como un jarro de agua fría, como el día
que descubrimos que los regalos del día de Reyes no los traen los Reyes Magos,
sino los padres… de los Reyes Magos.
De
cualquier forma, aprovecho estas líneas para desearos una Feliz Navidad.
domingo, 23 de diciembre de 2018
Detrás del villancico “Los pastores”
El
que escribió la letra de este villancico debía tener un vocabulario muy pobre,
pues apenas sabe más de una docena de palabras y como no sabe más, pues las
repite una y otra vez. Vean qué desaguisado:
“Los
pastores a Belén corren presurosos. Llevan de tanto correr los zapatos rotos”.
Para
empezar ya se está metiendo con los pobres pastores, a los que hace más pobres
aún ya que se les rompen los zapatos y llegarán a Belén posiblemente descalzos.
“Hay
hay hay- Que alegres van. Hay hay hay. Si volverán. Con la pan pan pan. Con la
de de de. Con la pan con la de. Con la pan con la de. Con la pandereta. Y las
castañuelas”.
¡Viva
el rico idioma español! ¡Ay, ay, ay (ahora sin hache lo digo yo)! Esto es lo
que sucede cuando escuchamos esta estupidez de estrofa. Y todo para decir que
van con una pandereta y unas castañuelas, instrumentos que por otra parte no se
utilizaban allí ni en aquella época. ¡Ah! Y encima dice que van muy contentos…
¡pero si se les han roto los zapatos y están exhaustos de tanto correr!
“Un
pastor se tropezó a media vereda y un borreguito grito: ¡este aquí se queda!
Para
terminar mete otra pequeña estrofa para celebrar que uno de los pastores se da
un leñazo, y al verlo, hasta un burro se pone a hablar. En fin, sin más
comentarios.
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sábado, 22 de diciembre de 2018
Detrás del villancico “Campana sobre campana”
En
este villancico no sólo nos desconcierta el incontable número de campanas sino
también el resto de incongruencias de su letra. Veamos:
“Campana
sobre campana y sobre campana una, asómate a la ventana, verás el niño en la
cuna. Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan ¿Qué nuevas me traéis?”
Ningún
historiador nos habla de que en Belén hubiese campanas y mucho menos unas
encima de otras y sonando a todas horas. Tampoco consta que frente al portal
hubiese un edificio con ventanas desde las cuales se pudiese ver lo que sucedía
en dicho portal que, en realidad, era un establo.
“Recogido tu rebaño ¿a dónde vas pastorcito? Voy
a llevar al portal requesón, manteca y vino. Campana sobre campana y sobre
campana dos, asómate a la ventana porque está naciendo Dios”.
Si
antes nos decían que el niño estaba en la cuna, ahora van hacia atrás en el
tiempo y nos dicen que ‘está naciendo’. Y si antes nos decían que había muchas
campanas, unas encima de otras, ahora nos dicen que sólo había dos.
“Caminando
a medianoche ¿Dónde caminas pastor? Te llevare a cuidarte como a Dios, mi
corazón.
Por
fin en esta última estrofa se ofrecen a cuidar a ese pastor, algo muy necesario
ya que debía estar hasta el gorro de tanta campana.
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viernes, 21 de diciembre de 2018
Detrás del villancico “El tamborilero”
Originalmente
conocido como “El niño del tambor” cambió su nombre por el de “El tamborilero”
al tiempo que se hacía famoso gracias a la canción de Raphael. Sin embargo, su
letra induce, cuando menos, al desasosiego. Veamos:
“El
camino que lleva a belén, baja hasta el valle que la nieve cubrió. Los
pastorcillos quieren ver a su rey, le traen regalos en su humilde zurrón, al
redentor, al redentor”.
Para
empezar, el letrista desconoce la geografía ya que nos dice que Belén está en
un valle cubierto de nieve. ¡Qué mas quisieran que un poco de nieve en tan
árido paisaje!
“Yo
quisiera poner a tu pies algún presente que te agrade señor, mas tú ya sabes
que soy pobre también, y no poseo más que un viejo tambor. (Rom pom
pom pom, rom pom pom pom) ¡En
tu honor frente al portal tocaré con mi tambor!”.
El
pastorcillo protagonista dice que es pobre y que sólo tiene un tambor. ¿Qué le
ofrece como regalo, entonces? ¡Pues no, no le regala el tambor sino que se pone
a tocarlo con frenesí como si eso fuese lo más adecuado para dormir y relajar a
un niño recién nacido!
“El
camino que lleva a Belén voy marcando con mi viejo tambor, nada hay mejor que
yo pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor al redentor, al redentor.
Cuando Dios me vio tocando ante él me sonrió”.
El
tamborilero no sólo le da la matraca con su aporreo del tambor al niño Jesús
sino también a todo bicho viviente que circule por el camino a Belén. Toda una
apología de los decibelios. En lugar de ir a Belén tendría que haberse ido a
Calanda (Teruel). Y ya, para finalizar dice que Dios le sonrió cuando le vio
tocar; no me lo creo ¡Dios debió sonreír cuando lo perdió de vista y lo dejó en
paz!
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jueves, 20 de diciembre de 2018
Detrás del villancico “Hacia Belén va una burra”
De
todas las letras de villancicos, quizás sea esta la más absurda de todas. Vean
sin no…
“Hacia
Belén va una burra rin, rin Yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un
remiendo, yo me lo quité. Cargada de chocolate. Lleva su chocolatera rin, rin, su
molinillo y su anafre, María, María, ven acá corriendo, que el chocolatillo se
lo están comiendo”.
Ese
estribillo que se pone en medio de las estrofas es realmente estúpido: se echa
un remiendo y luego se lo quita. ¿Pa qué? ¿Qué sentido tiene? Después resulta
que llevan chocolate, cuando no se exportó desde América hasta muchos siglos
más tarde. Y para colmo, parece que hace gracia que roben el chocolate y tengan
que hacer correr a la Virgen para evitar el robo. (Por cierto, pregúntenle a cualquier niño qué es un "anafre"; si hay alguno que lo sepa, le invitamos a un viaje a Disneyland París. ¿Cómo se les ocurre poner esas palabrejas en una canción hecha para que la canten los niños?).
“En
el Portal de Belén rin, rin… Han entrado los ratones. Y al bueno de San José
rin,
rin… ¡Le han roído los calzones! María, María, ven acá corriendo, que los
calzoncillos, los están royendo”.
Ya
sabemos que en el portal de Belén había poca higiene, pero ningún historiador
ni apóstol habló nunca de ratones. Pues el letrista dice que sí que había
ratones y que le royeron los calzoncillos a San José, ¡y encima lo cantan en
plan festivo! Poca humanidad, por no decir ninguna, tiene quien lo escribió.
¡Ah, y tampoco conocía los tiempos de los verbos: ¿en qué quedamos, los ratones
“han roído” (pasado) o “están royendo” (presente)?
“En
el portal de Belén rin, rin… Gitanillos han entrado, Y al Niño que está en la
cuna
rin,
rin... Los pañales le han robado. María, María ven acá volando que los
pañalillos, los están llevando”.
Para
terminar con los despropósitos hace ahora apología del racismo y homofobia
denigrando a la raza gitana a los que acusa de ladrones y de una cosa tan
absurda como robar unos pañales. Teniendo en cuenta que en aquella época no
había Dodotis, estos serían unas simples piezas de telas casi sin valor alguno,
por lo que poco beneficio iban a sacar. Para colmo, y como siempre, amargan a
la Virgen reclamando su presencia para que evite todos los robos. Para este
letrista, el portal de Belén no era un establo sino un centro de convenciones
para los ladrones.
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miércoles, 19 de diciembre de 2018
Detrás del villancico “Arre, burro, arre”
El
análisis de hoy se centrará en el popular villancico “Arre, burro, arre”, sin
ánimo de molestar… a los burros.
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“En
la puerta de mi casa voy a poner un petardo, pa reírme del que venga, a pedir
el aguinaldo”.
Pues
sí que empieza bien; en vez de transmitir un mensaje de paz y amor, este
villancico declara la guerra con petardos y burlas hacia todo aquél que ose
acercarse.
“Pues
si voy a dar a todo, el que pide en Nochebuena, yo si que voy a tener, que
pedir de puerta en puerta”.
Claro
ejemplo de egoísmo, exageración y demagogia. NO hace falta dar todo, sólo
compartir algo con los demás.
“Que
el que quiera comer pan que no venga a mi cena en el portal de Belén la Virgen
es panadera”.
Anacrónico
y paradójico: si quieres pan no vayas a donde esté el panadero. Y además ¿qué
Evangelios habrá leído el que escribió esta letra? ¿Desde cuándo era la Virgen
panadera?
“En
el cielo hay una Estrella, que a los Reyes Magos guía, hacia Belén para ver, a
Dios hijo de María. Cuando pasan los monarcas, sale la gente al camino, y a
Belén se van con ellos, para ver al tierno Niño”.
Menos
mal que entre tanto disparate hay alguna estrofa con cierto sentido… aunque no
se ajuste a la realidad ya que al paso de los Reyes Magos algunos salieron al
camino para verlos pero no los siguieron en procesión hasta Belén.
“Arre
borriquito, arre burro arre, anda más deprisa que llegamos tarde. Arre
borriquito vamos a Belén, que mañana es fiesta y al otro también”.
Y
para terminar, el pobre burro acaba pagando el pato ya que no hacen mas que
meterle prisa. ¡Que hubiera salido antes y así no tendrías que correr ahora!
Además, en aquella época esos días no
eran festivos, sino que se han hecho festivos con mucha posterioridad, así que
también en esto estaba mal documentado el letrista.
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martes, 18 de diciembre de 2018
Detrás del villancico “Los peces en el río”
Una
de las cosas más populares –y sin embargo más absurdas- de la navidad, son los
villancicos. Las letras de estas canciones no tienen ni pies ni cabeza; como
ejemplo vamos a analizar hoy la letra del famoso villancico “Los peces en el
río”.
“La
Virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajarillos cantando, y el
romero floreciendo”.
Para
empezar el romero no es una planta típica de Belén y, por supuesto en aquella
época del –aunque hubiera romero- este no florecería.
“La
Virgen se está peinando entre cortina y cortina, sus cabellos son de oro, el
peine de plata fina”.
¿Pero
no habíamos quedado que estaba lavando? ¿Cómo es que lo hace entre cortina y
cortina? Que sus cabellos sean de oro pase que sea una metáfora, aunque no
consta que la Virgen fuera rubia, pero el peine no podía ser de plata puesto
que eran pobres.
“La
Virgen va caminando por entre aquellas palmeras, el Niño mira en sus ojos, el
color de la vereda”.
Esta
estrofa es la única que puede pasar, aunque el único color de aquellas tierras
era el marrón de las zonas áridas.
“Pero
mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios
nacido. Beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios
nacer”.
Poco
sabía de zoología quien escribió este estribillo: los peces no beben sino que
toman el oxígeno del agua que pasa por sus branquias. Además, si los peces
están dentro del agua (porque fuera se morirían) ¿cómo van a ver al niño si
este se encuentra en tierra firme?
Como
podemos comprobar, un total sinsentido. Quizás quien lo escribió lo hizo
después de beber y beber… pero no precisamente agua.
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sábado, 9 de diciembre de 2017
Mi felicitación de este año
Todos los años por estas fechas intercambiamos felicitaciones deseando lo mejor a nuestros familiares, amigos, conocidos, clientes, posibles clientes, etc. Pero sólo con los deseos no basta; hay que actuar. Por eso he diseñado (imagen y textos míos) esta felicitación para ti y para todos los que se pasen por este blog. Esto es lo que pienso, esto es lo que siento, y así lo escribo:
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