Mostrando entradas con la etiqueta villancicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta villancicos. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Los pastores”


El que escribió la letra de este villancico debía tener un vocabulario muy pobre, pues apenas sabe más de una docena de palabras y como no sabe más, pues las repite una y otra vez. Vean qué desaguisado:

“Los pastores a Belén corren presurosos. Llevan de tanto correr los zapatos rotos”.
Para empezar ya se está metiendo con los pobres pastores, a los que hace más pobres aún ya que se les rompen los zapatos y llegarán a Belén posiblemente descalzos.

“Hay hay hay- Que alegres van. Hay hay hay. Si volverán. Con la pan pan pan. Con la de de de. Con la pan con la de. Con la pan con la de. Con la pandereta. Y las castañuelas”.
¡Viva el rico idioma español! ¡Ay, ay, ay (ahora sin hache lo digo yo)! Esto es lo que sucede cuando escuchamos esta estupidez de estrofa. Y todo para decir que van con una pandereta y unas castañuelas, instrumentos que por otra parte no se utilizaban allí ni en aquella época. ¡Ah! Y encima dice que van muy contentos… ¡pero si se les han roto los zapatos y están exhaustos de tanto correr!

“Un pastor se tropezó a media vereda y un borreguito grito: ¡este aquí se queda!
Para terminar mete otra pequeña estrofa para celebrar que uno de los pastores se da un leñazo, y al verlo, hasta un burro se pone a hablar. En fin, sin más comentarios.


“Humormicina”: https://amzn.to/3rSbaZy


sábado, 22 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Campana sobre campana”


En este villancico no sólo nos desconcierta el incontable número de campanas sino también el resto de incongruencias de su letra. Veamos:

“Campana sobre campana y sobre campana una, asómate a la ventana, verás el niño en la cuna. Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan ¿Qué nuevas me traéis?”
Ningún historiador nos habla de que en Belén hubiese campanas y mucho menos unas encima de otras y sonando a todas horas. Tampoco consta que frente al portal hubiese un edificio con ventanas desde las cuales se pudiese ver lo que sucedía en dicho portal que, en realidad, era un establo.

 “Recogido tu rebaño ¿a dónde vas pastorcito? Voy a llevar al portal requesón, manteca y vino. Campana sobre campana y sobre campana dos, asómate a la ventana porque está naciendo Dios”.
Si antes nos decían que el niño estaba en la cuna, ahora van hacia atrás en el tiempo y nos dicen que ‘está naciendo’. Y si antes nos decían que había muchas campanas, unas encima de otras, ahora nos dicen que sólo había dos.

“Caminando a medianoche ¿Dónde caminas pastor? Te llevare a cuidarte como a Dios, mi corazón.
Por fin en esta última estrofa se ofrecen a cuidar a ese pastor, algo muy necesario ya que debía estar hasta el gorro de tanta campana.


“Humormicina”: https://amzn.to/3rSbaZy


viernes, 21 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “El tamborilero”


Originalmente conocido como “El niño del tambor” cambió su nombre por el de “El tamborilero” al tiempo que se hacía famoso gracias a la canción de Raphael. Sin embargo, su letra induce, cuando menos, al desasosiego. Veamos:

“El camino que lleva a belén, baja hasta el valle que la nieve cubrió. Los pastorcillos quieren ver a su rey, le traen regalos en su humilde zurrón, al redentor, al redentor”.
Para empezar, el letrista desconoce la geografía ya que nos dice que Belén está en un valle cubierto de nieve. ¡Qué mas quisieran que un poco de nieve en tan árido paisaje!

“Yo quisiera poner a tu pies algún presente que te agrade señor, mas tú ya sabes que soy pobre también, y no poseo más que un viejo tambor. (Rom pom pom pom, rom pom pom pom) ¡En tu honor frente al portal tocaré con mi tambor!”.
El pastorcillo protagonista dice que es pobre y que sólo tiene un tambor. ¿Qué le ofrece como regalo, entonces? ¡Pues no, no le regala el tambor sino que se pone a tocarlo con frenesí como si eso fuese lo más adecuado para dormir y relajar a un niño recién nacido!

“El camino que lleva a Belén voy marcando con mi viejo tambor, nada hay mejor que yo pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor al redentor, al redentor. Cuando Dios me vio tocando ante él me sonrió”.
El tamborilero no sólo le da la matraca con su aporreo del tambor al niño Jesús sino también a todo bicho viviente que circule por el camino a Belén. Toda una apología de los decibelios. En lugar de ir a Belén tendría que haberse ido a Calanda (Teruel). Y ya, para finalizar dice que Dios le sonrió cuando le vio tocar; no me lo creo ¡Dios debió sonreír cuando lo perdió de vista y lo dejó en paz!


“Humormicina”: https://amzn.to/3rSbaZy


jueves, 20 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Hacia Belén va una burra”


De todas las letras de villancicos, quizás sea esta la más absurda de todas. Vean sin no…

“Hacia Belén va una burra rin, rin Yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité. Cargada de chocolate. Lleva su chocolatera rin, rin, su molinillo y su anafre, María, María, ven acá corriendo, que el chocolatillo se lo están comiendo”.
Ese estribillo que se pone en medio de las estrofas es realmente estúpido: se echa un remiendo y luego se lo quita. ¿Pa qué? ¿Qué sentido tiene? Después resulta que llevan chocolate, cuando no se exportó desde América hasta muchos siglos más tarde. Y para colmo, parece que hace gracia que roben el chocolate y tengan que hacer correr a la Virgen para evitar el robo. (Por cierto, pregúntenle a cualquier niño qué es un "anafre"; si hay alguno que lo sepa, le invitamos a un viaje a Disneyland París. ¿Cómo se les ocurre poner esas palabrejas en una canción hecha para que la canten los niños?).

“En el Portal de Belén rin, rin… Han entrado los ratones. Y al bueno de San José
rin, rin… ¡Le han roído los calzones! María, María, ven acá corriendo, que los calzoncillos, los están royendo”.
Ya sabemos que en el portal de Belén había poca higiene, pero ningún historiador ni apóstol habló nunca de ratones. Pues el letrista dice que sí que había ratones y que le royeron los calzoncillos a San José, ¡y encima lo cantan en plan festivo! Poca humanidad, por no decir ninguna, tiene quien lo escribió. ¡Ah, y tampoco conocía los tiempos de los verbos: ¿en qué quedamos, los ratones “han roído” (pasado) o “están royendo” (presente)?

“En el portal de Belén rin, rin… Gitanillos han entrado, Y al Niño que está en la cuna
rin, rin... Los pañales le han robado. María, María ven acá volando que los pañalillos, los están llevando”.
Para terminar con los despropósitos hace ahora apología del racismo y homofobia denigrando a la raza gitana a los que acusa de ladrones y de una cosa tan absurda como robar unos pañales. Teniendo en cuenta que en aquella época no había Dodotis, estos serían unas simples piezas de telas casi sin valor alguno, por lo que poco beneficio iban a sacar. Para colmo, y como siempre, amargan a la Virgen reclamando su presencia para que evite todos los robos. Para este letrista, el portal de Belén no era un establo sino un centro de convenciones para los ladrones.


"El mejor deporte es la sonrisa", ríete del deporte repasando la insólita práctica de un periodista en 60 deportes diferentes.
Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa.
Más información: https://amzn.to/3to4J0w

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Arre, burro, arre”

El análisis de hoy se centrará en el popular villancico “Arre, burro, arre”, sin ánimo de molestar… a los burros.

“En la puerta de mi casa voy a poner un petardo, pa reírme del que venga, a pedir el aguinaldo”.
Pues sí que empieza bien; en vez de transmitir un mensaje de paz y amor, este villancico declara la guerra con petardos y burlas hacia todo aquél que ose acercarse.

“Pues si voy a dar a todo, el que pide en Nochebuena, yo si que voy a tener, que pedir de puerta en puerta”.
Claro ejemplo de egoísmo, exageración y demagogia. NO hace falta dar todo, sólo compartir algo con los demás.

“Que el que quiera comer pan que no venga a mi cena en el portal de Belén la Virgen es panadera”.
Anacrónico y paradójico: si quieres pan no vayas a donde esté el panadero. Y además ¿qué Evangelios habrá leído el que escribió esta letra? ¿Desde cuándo era la Virgen panadera?

“En el cielo hay una Estrella, que a los Reyes Magos guía, hacia Belén para ver, a Dios hijo de María. Cuando pasan los monarcas, sale la gente al camino, y a Belén se van con ellos, para ver al tierno Niño”.
Menos mal que entre tanto disparate hay alguna estrofa con cierto sentido… aunque no se ajuste a la realidad ya que al paso de los Reyes Magos algunos salieron al camino para verlos pero no los siguieron en procesión hasta Belén.

“Arre borriquito, arre burro arre, anda más deprisa que llegamos tarde. Arre borriquito vamos a Belén, que mañana es fiesta y al otro también”.
Y para terminar, el pobre burro acaba pagando el pato ya que no hacen mas que meterle prisa. ¡Que hubiera salido antes y así no tendrías que correr ahora! Además, en aquella época esos días  no eran festivos, sino que se han hecho festivos con mucha posterioridad, así que también en esto estaba mal documentado el letrista.


“Humormicina”: https://amzn.to/3rSbaZy


martes, 18 de diciembre de 2018

Detrás del villancico “Los peces en el río”


Una de las cosas más populares –y sin embargo más absurdas- de la navidad, son los villancicos. Las letras de estas canciones no tienen ni pies ni cabeza; como ejemplo vamos a analizar hoy la letra del famoso villancico “Los peces en el río”.

“La Virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajarillos cantando, y el romero floreciendo”.
Para empezar el romero no es una planta típica de Belén y, por supuesto en aquella época del –aunque hubiera romero- este no florecería.

“La Virgen se está peinando entre cortina y cortina, sus cabellos son de oro, el peine de plata fina”.
¿Pero no habíamos quedado que estaba lavando? ¿Cómo es que lo hace entre cortina y cortina? Que sus cabellos sean de oro pase que sea una metáfora, aunque no consta que la Virgen fuera rubia, pero el peine no podía ser de plata puesto que eran pobres.

“La Virgen va caminando por entre aquellas palmeras, el Niño mira en sus ojos, el color de la vereda”.
Esta estrofa es la única que puede pasar, aunque el único color de aquellas tierras era el marrón de las zonas áridas.

“Pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios nacido. Beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer”.
Poco sabía de zoología quien escribió este estribillo: los peces no beben sino que toman el oxígeno del agua que pasa por sus branquias. Además, si los peces están dentro del agua (porque fuera se morirían) ¿cómo van a ver al niño si este se encuentra en tierra firme?

Como podemos comprobar, un total sinsentido. Quizás quien lo escribió lo hizo después de beber y beber… pero no precisamente agua.


“Humormicina”: https://amzn.to/3rSbaZy


miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿Quién está en el Portal de Belén?

Una de las más populares tradiciones en la cultura española de la celebración de las navidades es la colocación en todas las casas de un “Portal de Belén”. Sin embargo, no todos están de acuerdo en qué personajes deben estar allí, ni nadie se ha planteado qué lugar y espacio debe ocupar cada uno de ellos.

Por todo ello os invito a leer este artículo, titulado “¿Portal de Belén o camarote de los Marx?”, para ver si nos aclaramos, ya que las fuentes consultadas no hacen sino aumentar la confusión.

¿Portal de Belén o camarote de los Marx?

No sabemos si estas próximas navidades tendremos luces en las calles, tampoco sabemos si tendremos que estar dentro de nuestras casas con anorak, guantes y gorro de lana por no poder pagar el recibo de la luz y el gas, pero sea como fuere, lo mejor es afrontarlo con sentido del humor, así que aquí va este trabajo de investigación sobre diversas fuentes consultadas:
 
Según nuestras tradiciones populares, el portal de Belén debía ser algo parecido al camarote de los hermanos Marx. Cuando uno repasa la letra de las canciones de nuestro villancicos no puede reprimirse el asombro y compadecer a aquél niño Jesús que nació en el más absoluto caos. Hagamos un breve recuento.
 
“En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna”, menos mal que están bien iluminados, porque a continuación pasan a decirnos que allí están “la Virgen, San José y el niño que está en la cuna”. Hasta ahí todo normal, pero resulta que “en el portal de Belén hacen lumbre los pastores”, o sea, que ya se les han metido de okupas un grupo de pastores y sin miramientos con el recién nacido se ponen a hacer fuego y a ahumar al niño. Pero ahí no acaba la cosa porque los pastores deciden hacer un guateque: “hay un hombre haciendo gachas, con la cuchara en la mano, repartiendo a las muchachas”. O sea, que se montan una juerga con chicas y todo.
 
Para que nada falte también hay “un buey y una mula” y para colmo “han entrado los ratones” que a San José “le han roído los calzones”. No obstante, las prendas de ropa que haya podido salvarse de la dentadura de esos roedores se las quitan los ladrones: “...que los pañalillos los están robando”. ¡Pobre niño! En un establo convertido en cabaret, lleno de animales, de ladrones, de pastores juerguistas que cocinan y se lían con las chicas mientras unos roban y otros roen...
 
Ahora bien, ese jolgorio debió parecerles poco a los desalmados pastores, porque no se les ocurre otra cosa que empezar a gritar “venid, venid pastorcillos”. Ea! que como éramos pocos, que vengan más. Pero no se limitan a decirles que vengan, les dejan bien claro que aquello es una fiesta por todo lo alto: “venid con la pandereta y castañuelas al portal”. Y hasta hay un pastorcillo se lo toma tan en serio que dice “frente al portal tocaré con mi tambor”. Pero ¡desgraciao! ¡cómo va a poder dormir el niño si te pones como un obseso a aporrear el tambor!
 
La noche debió ser muy larga, como la de fin de año, cuando la gente no se va hasta que amanece. Así se deduce porque al final hace presencia en el portal el Paquito el chocolatero de aquella época. Así nos lo relata otro villancico: “hacia Belén va una burra cargada de chocolate”. Y en el colmo del abuso y de la falta de consideración, tienen el morro de cantar “María ven acá corriendo que el chocolatillo se lo están comiendo”. O sea, que no sólo les dan la matraca durante toda la noche, sino que encima no les dejan ni probar el chocolate.
 
Ante un comportamiento tan poco cívico por parte de los pastores y sus amigotes y amiguitas, sin respetar lo más mínimo la necesidad de calma y sosiego que debe acompañar a un recién nacido y a su madre después del parto, yo voy a celebrar este año la Nochebuena con un minuto de silencio para que al menos, dos mil y pico años después, tengan ese merecido instante de silencio y tranquilidad que no pudieron disfrutar entonces.
 
Ssssssstttttttt!
 
Bibliografía consultada para el presente estudio: “Ande, ande la marimorena”, Fum, fum, fum”, “El tamborilero”, “Rin, rin”.
 


En el deporte, si consigues que triunfe el buen humor, habrás ganado:
“El mejor deporte es la sonrisa”: https://amzn.to/3to4J0w