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sábado, 22 de noviembre de 2025

Adentrándose en el corazón de hielo

(AZprensa) El sol de medianoche islandés apenas roza el horizonte cuando arrancamos el todoterreno desde la Ring Road, la carretera principal que circunda la isla como un anillo de asfalto precario. Detrás quedamos Reykjavik, con sus cafés hipster y sus ejecutivos en trajes impecables; delante, el vasto interior de Islandia, un territorio que parece arrancado de un sueño febril o, mejor dicho, de un set de Hollywood. Nuestro vehículo, un robusto Land Rover Defender modificado para terrenos extremos, ruge con determinación mientras nos adentramos por pistas de grava y ceniza volcánica. Yo, el guía, llevo las riendas; a mi lado y en los asientos traseros, cinco ejecutivos de una multinacional tecnológica: Ana, la CFO de mirada analítica; Marco, el CEO carismático pero estresado; Lisa, la directora de marketing siempre con el teléfono en mano; Raj, el ingeniero escéptico; y Sofia, la de recursos humanos, la más entusiasta del grupo. Ninguno ha pisado un glaciar en su vida. Sus viajes "de aventura" se limitan a conferencias en Dubái o retiros en los Alpes con spa incluido. Hoy, eso cambia.
 
La transición es abrupta. En cuestión de minutos, el paisaje se transforma en algo irreconocible. Las carreteras interiores –pistas F, las llaman aquí, como F208 o F35– son meros surcos en un mar de lava solidificada, cubiertos de polvo negro que se levanta en nubes asfixiantes. A ambos lados, campos de musgo verde fluorescente cubren rocas basálticas como una alfombra alienígena. "Esto no puede ser la Tierra", murmura Marco, aferrándose al asiento mientras el todoterreno salta sobre un bache. Y tiene razón. Islandia interior es un planeta ajeno: volcanes dormidos como cráteres lunares, ríos de aguas turquesas que serpentean entre grietas profundas, y un cielo que parece infinito, salpicado de nubes que se mueven con la velocidad de un huracán contenido.
 
No es casualidad que directores de cine lo elijan. Recuerdo contárselo al grupo mientras sorteamos un vado de río glaciar, el agua helada salpicando el parabrisas. "Mirad a la izquierda: ese valle fue el escenario de Interstellar, donde Cooper aterriza en un mundo de hielo eterno. Y más adelante, en las tierras altas de Sprengisandur, rodaron escenas de Game of Thrones para el Muro y las tierras más allá. Ridley Scott usó estos paisajes para Prometheus, porque ¿dónde más encuentras un lugar que parezca habitado por dioses indiferentes o extraterrestres hostiles?". Los ejecutivos asienten, boquiabiertos. Lisa saca su teléfono para grabar, pero la señal se pierde hace rato. "Esto es mejor que cualquier filtro de Instagram", dice Raj, y por primera vez, su voz tiembla no de escepticismo, sino de asombro.
 
Avanzamos hacia el sur, rumbo a Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa, un coloso de hielo que cubre el 8% de la isla como una armadura blanca y azul. El viento sempiterno azota el vehículo: un soplo constante, gélido, que se cuela por las rendijas y eriza la piel incluso con las ventanillas cerradas. "Abrigaos", les advierto, repartiendo chaquetas térmicas. "Aquí el viento no perdona; viene directo del Ártico". El todoterreno trepa por pendientes empinadas, las ruedas patinando en la grava suelta. De repente, emergemos en un altiplano: campos de lava negra, salpicados de cráteres humeantes, y al fondo, cascadas imponentes que caen como cortinas de plata desde acantilados invisibles.
 
La primera gran parada es en Landmannalaugar, un valle geotérmico que parece pintado por un artista loco. Fuentes termales burbujean en tonos naranjas y verdes, rodeadas de montañas ryolíticas multicolores –rojo óxido, amarillo azufre, negro carbón–. Bajamos del vehículo, y el grupo pisa por primera vez este suelo extraterrestre. Ana, acostumbrada a salas de juntas, tropieza con una roca y suelta una risa nerviosa. "Esto es... abrumador. En Nueva York, controlo todo; aquí, el paisaje me controla a mí". El viento helado les azota las mejillas, enrojeciéndolas, mientras caminamos hacia una cascada cercana. El agua ruge, cayendo cientos de metros en una niebla que empapa todo. Sofia extiende los brazos, como abrazando la inmensidad. "Siento que estoy en una película, pero real. ¿Cómo sobrevive algo aquí?".
 
Proseguimos, cruzando ríos que el todoterreno vadea con maestría –el agua llega a las puertas, y el grupo contiene la respiración–. El interior se vuelve más hostil: niebla baja que reduce la visibilidad a metros, terrenos donde el GPS falla y solo la experiencia del guía marca el camino. Hablamos de cine para distraerlos. "Ese pico allá fue usado en Star Wars: The Force Awakens para planetas remotos. Y Vatnajökull mismo apareció en James Bond: Die Another Day, con persecuciones sobre hielo". Marco, el CEO, confiesa: "En la oficina, lidio con presupuestos y deadlines. Aquí, un río puede barrer el coche en segundos. Es... liberador".
 
Llegamos al borde de Vatnajökull al atardecer eterno del verano islandés. El glaciar se extiende como un océano congelado, grietas azules profundas como abismos, cuevas de hielo que brillan con luz turquesa. Aparcamos y equipamos al grupo con crampones –por primera vez, pisan un glaciar–. El viento aúlla, cortante como cuchillas, pero la sobrecogedora belleza los silencia. Lisa deja caer el teléfono; Raj toca el hielo con reverencia. "Es como caminar sobre un ser vivo, antiguo y poderoso", dice Ana. Cascadas internas rugen bajo sus pies, y el horizonte se funde con el cielo en un blanco infinito.
 
Para estos ejecutivos, acostumbrados a controlar el caos corporativo, Islandia interior es una lección de humildad. Paisajes de otro mundo –usados en Oblivion, Noah o The Secret Life of Walter Mitty– se convierten en su realidad. El viento helado les recuerda su fragilidad; las cascadas, la fuerza indomable de la naturaleza; el glaciar, la eternidad frente a sus vidas efímeras. Regresamos al todoterreno exhaustos, transformados. "Volveré a la oficina renovado", promete Marco. En Islandia, el aventura no es solo un viaje; es un despertar. Y Vatnajökull, con su silencio ensordecedor, guarda el secreto de por qué tantos directores lo eligen: aquí, la fantasía es solo el comienzo de lo real.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
“Tu último viaje”: https://amzn.eu/d/1zzOpM6

miércoles, 12 de marzo de 2025

Los sueños se pueden hacer realidad

Tenía siete años y al pasar por los puestos de la feria de mi pueblo (Daimiel, Ciudad Real) no me fijé aquél día ni en los juguetes, ni en las golosinas, ni en las atracciones… algo me atrajo desde un modesto tenderete reclamando toda mi atención y el deseo de conseguirlo. Así se lo hice saber a mi padre: No quería que me comprase ningún juguete, ni quería comer ninguna golosina, ni quería montar en ninguna atracción… lo que yo quería era aquello: un pequeño libro que se titulaba “Islandia, entre el fuego y el hielo”.
 
Como era barato y eso de leer es algo que siempre se debe fomentar en los niños, mi padre me lo compró gustoso. Así pude regresar a casa todo contento con aquél pequeño universo de paisajes lejanos en donde la Naturaleza (con mayúscula) es protagonista, donde el planeta Tierra nos sigue demostrando que está vivo y nosotros somos pequeños e insignificantes seres que lo poblamos (más bien lo parasitamos).
 
Por las tardes me gustaba subirme a las ramas de un almendro y allí, en comunión con la Naturaleza, me dediqué a leer una y mil veces aquél libro y a soñar con aquellos paisajes… y también con sus gentes. Nació así mi pasión, mi devoción, por los países nórdicos. Y –según fui descubriendo después, poco a poco, a través de otras muchas lecturas- no sólo me atraía su poderosa Naturaleza sino también sus gentes: honradas, trabajadoras, solidarias… quizás poco comunicativas, pero sinceras siempre y dispuestas a ayudar a sus semejantes en todo momento.
 
Soñaba con viajar de mayor a aquellos países lejanos, conocer sus gentes, compartir sus vidas, y… ¿sabéis qué pasó? Que cuando se sueña con tanta intensidad, los sueños se hacen realidad.
 
En mi caso, la empresa farmacéutica para la que trabajaba (Zéneca) se fusionó con un laboratorio sueco (Astra) y esa nueva empresa anglo-sueca (AstraZéneca) me permitió viajar muchas veces a Suecia, una vez a Noruega y otra vez a Finlandia. Y como ganaba mucho dinero (porque también trabajaba mucho y bien) viajé por mi cuenta en plan de vacaciones a Islandia (una vez), a Finlandia (una vez más) y a Noruega (cinco veces más). Y ¿sabéis una cosa? En la mayoría de esos viajes me encontré con amigos islandeses y noruegos a quienes había conocido previamente por carta, me invitaron a sus casas y compartí con ellos su modo de vida, sus costumbres. No viví aquellas experiencias como turista… sino como amigo. Amigo de aquellas buenas personas, amigo de aquellos maravillosos lugares.
 
Los sueños, cuando se sueñan con mucha intensidad, se pueden hacer reales si al mismo tiempo pones de tu parte y te esfuerzas en trabajar y en facilitar las cosas al destino.
 
¿Quién le iba a decir a aquél niño que, subido a las ramas de un almendro en su pequeño pueblo, iba a ver hechos realidad sus sueños algún día?
 
Persigue tú también tus sueños… pero luchando siempre por ellos, porque nada viene regalado; las cosas hay que ganárselas.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Reflejos de Islandia”: https://www.amazon.es/dp/B0875VXKPX

 

viernes, 12 de agosto de 2022

Libros sobre Islandia

Islandia es un país muy diferente a todos los demás países de nuestro planeta, y prueba de ello es que se sigue eligiendo como escenario ideal para películas de ciencia ficción ambientadas en otros mundos. Allí viajé en una ocasión, pero no lo hice como turista, sino teniendo como guía a un matrimonio islandés amigo que nos mostró cómo es el país y la vida real en el mismo. 

“Reflejos de Islandia”, un viaje iniciático a Islandia para conocer mejor este país y de paso conocernos mejor a nosotros mismos.
Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa.
Más información: https://amzn.to/3lqpINE

viernes, 1 de julio de 2022

Reflejos de Islandia

Este libro consta de dos partes, “La luz horizontal” y “Postales de Islandia”. En la primera se narra el viaje del protagonista, con su familia, a la lejana Islandia, un lugar que siempre había ocupado un lugar destacado en el mundo de sus sueños y que por fin se hacía realidad. Pero además, este viaje no iba a ser como el del clásico turista (tipo rebaño) sino que iban a tener como guías especiales a una pareja islandesa e iban a poder conocer de primera mano cómo era la vida de los islandeses. Las diferencias culturales y geográficas entre estas dos culturas, se van poniendo de manifiesto a lo largo de esta novela, haciéndonos reflexionar sobre aquello que realmente es importante en la vida.
 
En la segunda parte se ofrecen una variada serie de artículos, noticias, estadísticas e informaciones de todo tipo, relativas a este sorprendente país, para que vayamos conociéndolo un poco mejor mientras aumenta en la misma proporción nuestra sorpresa…
 
“Biblioteca Fisac”: https://amzn.to/3sOO1Yq

domingo, 4 de octubre de 2020

Mirar más al cielo y menos a la tierra

Si todos mirásemos más al cielo y menos a la tierra, nos iría mucho mejor. No hay más que mirar a nuestro alrededor cuando viajamos en transporte público o simplemente por la calle: casi todos van ensimismados mirando su móvil o el suelo que pisan; pocos levantan la vista para contemplar la belleza arquitectónica de los edificios, el esplendor majestuoso de las copas de los árboles o sencillamente la cara de su acompañante para dirigirle unas palabras en vez de enviárselas por WhatsApp.

A los españoles, sobre todo a los que vivimos en grandes ciudades, se nos ha olvidado mirar al cielo y contemplar la maravilla del cielo estrellado, con todo lo enriquecedor que a nivel espiritual y emocional resulta todos eso. Por eso me ha llamado la atención una noticia sorprendente y maravillosa: La capital de Islandia, Reykjavik, apagará la mayoría de las luces de sus calles aquellas noches en que se produzcan auroras boreales, para que todos puedan disfrutar de tan bello espectáculo.

Islandia es lo más parecido que hay en nuestro planeta al Paraíso; en la mayoría de los demás países, de tomarse tal iniciativa (aunque no haya auroras boreales sí que podría verse la Vía Láctea si no lo impidiesen las luces de las ciudades), esas horas de oscuridad sólo servirían para aumentar el número de atracos y todo tipo de delitos.

domingo, 19 de abril de 2020

La luz horizontal


Dicen que la luz en Islandia es diferente. Desde luego nunca está en lo alto del cielo, sino que ilumina desde un lateral más o menos bajo según la hora y la estación. Presumen ellos de tener más horas de luz que Miami, por ejemplo, y es cierto, pero no nos engañemos, una cosa es la luz y otra muy diferente el sol. Los ratos en que aparece el sol, la vida es una fiesta y por eso, cualquiera que sea la hora del día o de la noche en que se pueda disfrutar del sol, resulta obligado salir a recibirlo y fundirse con él en un abrazo.

En el libro "Reflejos de Islandia" conoceremos Islandia tal como la conoció el autor, una visión muy alejada de los tópicos tradicionales y las guías de viajes organizados. A través de un ameno relato viajaremos por el país de la mano de una familia islandesa. Después, y como complemente, una serie de artículos, noticias y datos sobre Islandia, que aumentarán nuestra capacidad de asombro.

"Reflejos de Islandia", de Vicente Fisac
Disponible en Amazon (www.amazon.es)
Edición digital: 5 euros
Edición impresa: 12,90 euros

lunes, 13 de abril de 2020

El teatro más alto del mundo


Aunque no se haya incluido en el libro Guiness de los record, hay que dejar constancia de que el teatro más alto del mundo estuvo a 10 km. de altitud, es decir, superando en más de un kilómetro al Everest, la montaña más alta de la Tierra. ¿Cómo es posible esto? La respuesta nos la dio la compañía Icelandair que celebró hace unos años su 80 aniversario y con tal motivo ofreció a sus pasajeros una obra de teatro que se representó en dos de sus vuelos más emblemáticos.

Esta obra de teatro constaba de tres actos, el primero se representaba durante el vuelo Londres-Reykjavik; el segundo acto se representaba en la sala de espera del aeropuerto de Reykjavik; y el tercero se representaba durante el vuelo Reykjavik-Nueva York, a más de 10 km. de altitud. La obra contaba la historia de la compañía y estaba interpretada por empleados de la misma.

Con esta original celebración, Icelandair quiso llamar la atención sobre los atractivos turísticos de Islandia y la creciente facilidad de conexión entre este país y los restantes destinos del mundo. Pero no acaóa ahí la cosa, sino que también ofreció a los viajeros que visitasen Islandia en esas fechas entradas gratis para conciertos y para partidos de fútbol.

sábado, 11 de abril de 2020

Un país de cine... y de series

Islandia no sólo es un inmejorable plató natural para rodar películas (sobre todo aquellas que deben reflejar paisajes fantásticos o de otros planetas) sino que también se han dado cuenta de ello los productores de series de televisión. Por ejemplo, la falla de Almannagja ha sido el marco espectacular en donde se dirime una batalla crucial de la cuarta temporada de la serie “Juego de Tronos”, que también ha utilizado este país como escenario recurrente. Otras series como “Sense8” o “Black Mirror” han elegido igualmente Islandia como escenario.

Según explica Leifur Dagfinnsson, presidente de la sociedad islandesa Truenorth, "la diversidad es tan grande que hay casi cualquier tipo de paisaje", y añade que "se puede filmar Islandia como Islandia o recrear otros lugares, como el Himalaya, la tundra de Mongolia, Siberia, Groenlandia e inclusive otro planeta en películas de ciencia ficción".

El rodaje de cine y series de televisión reportó el año pasado a Islandia un total de 173 millones de euros; ahora bien, no todo vale. Todos esos escenarios naturales están protegidos y es necesario obtener previamente los permisos correspondientes, y ha de quedar garantizado que aquella naturaleza virgen no sufrirá ningún daño a causa de dichos rodajes. Cuando acaba el rodaje, todo queda igual de inmaculado que estaba antes.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Érase una vez el fútbol


El fútbol actual es un negocio en donde mandan las televisiones, los jugadores son mercenarios, los hinchas son violentos, los intermediarios son millonarios… ¡Qué poco queda de aquél noble deporte que se practicaba hasta hace tan solo unas pocas décadas! Sin embargo aún hay esperanza, aún queda algo de inocencia, aunque para ello tengamos que mirar muchos kilómetros al norte de nuestro planeta, concretamente a Islandia.

Con apenas 330.000 habitantes, la densidad de población más baja de Europa y un clima gélido con inviernos oscuros e interminables, este país ha conseguido un éxito notable en la última Eurocopa y en el último Mundial, siendo reconocido como uno de los ocho mejores equipos del mundo. ¿Cómo es posible eso? Veamos algunas de sus “rarezas”…

Para empezar han construido campos de fútbol cubiertos (ver imagen) para que el fútbol pase de ser un deporte de verano a un deporte que puede practicarse todo el año. El fútbol pueden jugarlo todos los niños y niñas que quieran, desde los 4 años hasta los 18 y para ello sólo tienen que apuntarse a un club en donde pagarán 700 euros al año, pero aquí viene lo bueno: reciben del Gobierno 600 euros de subvención. Después, tienen profesores y entrenadores que les inculcan no sólo la técnica futbolística sino el verdadero espíritu de este deporte: el “equipo”. Nada de figuras ni “figuritas”, aquí el fútbol es solidario y no un escaparate para descubrir talentos.

Más raro aún, los niños y niñas que forman los equipos nunca son descartados si lo hacen mal o parecen no tener cualidades; si ellos quieren siguen entrenando y jugando al fútbol junto a sus amigos un año tras otro. De esta forma no se desperdicia ningún talento, ya que no todas las personas maduran ni física ni mentalmente al mismo tiempo.

Los clubs son amateurs y los futbolistas tienen un trabajo del que viven y por el que contribuyen al progreso de la sociedad; el fútbol es simplemente su diversión. Cuando pasean por las calles lo hacen como unos ciudadanos más y ni tienen nubes de periodistas acechándoles ni viven en mansiones ni se las dan de figuras. Sólo los que han destacado mucho y han fichado por un equipo extranjero, pueden vivir sólo del fútbol.

Los hinchas son los familiares, amigos, vecinos… todos se involucran porque allí están jugando los suyos, no unos extranjeros comprados con dinero. Los hinchas animan a su equipo, son alegres y ruidosos, pero jamás se verá ninguna pelea ni enfrentamiento. Aquí el fútbol es pacífico.

Y más rara todavía, casi de un planeta extraterrestre, es la curiosa costumbre que ha implantado el último seleccionador nacional: Dos horas antes de cada partido se reúne con los hinchas del equipo en un bar a puerta cerrada. Allí les comunica la alineación que va a sacar y les explica cuál va a ser la táctica. ¿Por qué razón hace esto? La respuesta que nos da no puede ser más lógica: “De esta forma los aficionados saben a qué vamos a jugar y entienden el por qué; de lo contrario cada uno criticaría por qué no jugamos como él esperaba que jugásemos”.

Y si quieres conocer mucho más de sus peculiaridades, sólo tienes que leer el libro “El faro de Dalatangi”, del periodista deportivo Axel Torres.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Un viaje iniciático a Islandia


En “La luz horizontal” se narra el viaje del protagonista, con su familia, a la lejana Islandia, un país que siempre había ocupado un lugar destacado en el mundo de sus sueños y que por fin se hacía realidad. Pero además, este viaje no iba a ser como el del clásico turista (tipo rebaño) sino que iban a tener como guías especiales a una pareja islandesa e iban a poder conocer de primera mano cómo era la vida de los islandeses.

Las diferencias culturales y geográficas entre estas dos culturas, en un entorno no exento de humor, se van poniendo de manifiesto a lo largo de esta novela, haciéndonos reflexionar sobre aquello que es realmente importante en la vida.
Tras el viaje se produce la explosión del volcán Eyjafjallajokull (un paraje que habían visitado) y una crisis económica nunca vista sacude los cimientos de esta sociedad. Un anexo de artículos y comentarios sobre estos acontecimientos posteriores nos amplían la visión sobre Islandia y su poder de recuperación.

Pero todo viaje de aventura que se precie necesita de unos personajes a la altura de las circunstancias y esos personajes deben tener unos nombres de batalla que los identifiquen y distingan para la posteridad.

Nuestro protagonista, al que con frecuencia llamaban “Tin” comenzó así el viaje. Sin embargo nada más llegar, su amigo islandés, Daniel, le cambió el nombre cuando –al ver cómo sus cuatro pelos se levantaban por el constante viento- le dijo: “Tienes pelos de susto”. Aquello les hizo tanta gracia que desde entonces “Tin” se convirtió en “Pelos de susto” y así será como lo llamemos a partir de ahora. Si este nombre puede ser apropiado en cualquier lugar –porque cada vez que hace viento se le levantan los cuatro pelos- en Islandia es más apropiado que en ningún otro sitio, porque allí el viento siempre está presente.

Para su mujer se buscó un nombre que guardase también algo de relación con Islandia, un país identificado con la caza de ballenas, y precisamente el bañador que usaba ella era de color negro como las ballenas, y aunque la báscula no reflejase las toneladas de peso de cualquier cetáceo que se precie, sí que era la menos delgada de la familia. Para darle más énfasis, más rotundidad, se unió esta idea con la saga “Terminator” por lo que la mujer de “Pelos de susto” pasó a llamarse “Ballenator”.

Después llegó el turno a la hija mayor y se buscó algo que la caracterizase. Su pelo tenía una tendencia natural a rizarse y pasaba horas y horas planchándolo para alisarlo; sin embargo bastaba una sola gota de agua o humedad para que ese pelo alisado se convirtiese de repente en una melena ensortijada; con la humedad sufría una mutación instantánea como si de un Gremlin se tratara. Cuando esto sucedía, les recordaba la melena de Mufasa, el Rey León; y claro, en Islandia donde la lluvia y la humedad son constantes, el “efecto Mufasa” iba a ser determinante; por ello decidieron ponerle de nombre “Mufi”, el diminutivo de Mufasa.

Finalmente llegó el turno a la hija pequeña, a la que tampoco costó mucho trabajo dar con un nombre de guerra para la aventura. Era habitual encontrarla en el salón viendo la televisión y entre sus manos un enorme bol con cualquier cosa comestible que hiciese un sonido de “crunch” al morder. Parecía un roedor como, por ejemplo, una marmota mordisqueando (nunca se metía una pieza de snack completa en la boca, por muy pequeña que fuese esa pieza; siempre la tenía que morder y partir en trocitos más pequeños). De ahí que espontáneamente surgiese la frase: “ya está marmoteando”. Como no podía ser de otra forma, su nombre para esta aventura fue el de “Marmota”.

Con los nombres de guerra elegidos, ya sólo quedaba comenzar la aventura en ese país lejano en donde todo es diferente, hasta la luz, una luz horizontal que permanece siempre fija en el horizonte.

“La luz horizontal”
124 páginas. Tamaño 15x21 cms.


sábado, 2 de diciembre de 2017

El Parlamento más antiguo

La masa continental más reciente de Europa es Islandia y sin embargo alberga el Parlamento más antiguo, nada menos que del año 930 de nuestra era. Su ubicación es Thingvellir, una falla que supone el punto de unión entre las placas tectónicas norteamericana y euroasiática, las cuales se van separando varios centímetros cada año. Este lugar está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y no solo es un centro reconocido de atracción de turistas, sino también del cine, ya que se han rodado allí escenas de numerosas películas e incluso series de televisión. A cada lado de la falla se encuentra, literalmente, un continente, por lo que dando unos pocos pasos puedes decir “ahora estoy en Europa, ahora estoy en América”.

En la imagen, los edificios de este antiguo Parlamento, y es que los islandeses nos llevan la delantera incluso en democracia.

viernes, 1 de diciembre de 2017

También en los ríos hay peces

Por muchos que sean sus kilómetros de costa y por muy importante que sea su industria pesquera, los peces que se comen en Islandia no sólo provienen del mar sino también de los ríos… ¡y qué ríos! Aguas limpísimas y corrientes que los renuevan de forma constante. No es de extrañar, pues, que dichos ríos provean de abundante pesca.

La trucha ártica es el más claro ejemplo, un pescado de agua dulce que se captura en el norte del país y que constituye, junto al cordero, uno de los alimentos básicos de la cocina islandesa. Se puede degustar tanto ahumada como curada o a la brasa. Unas truchas (y unos peces de río, en general) que no conocen la palabra “contaminación”.

(En la imagen, el autor de este blog fotografiando uno de los ríos que corren libremente por los vírgenes campos de Islandia).

jueves, 16 de noviembre de 2017

Día de la Lengua Islandesa

El 16 de noviembre se celebra el “Día de la Lengua Islandesa” (“Dagur íslenskrar tungu”), un idioma que sólo hablan 330.000 personas (los naturales de aquél país) y que corre riesgo de desaparecer ya que prácticamente todos los islandeses hablan inglés y es este último idioma con el que se entienden con el resto del mundo.

El islandés se parece bastante al nórdico antiguo que se hablaba en los países nórdicos, pero mientras el noruego, sueco y danés han evolucionado, el islandés ha mantenido más firmemente sus raíces, tanto es así que los suecos, daneses y noruegos apenas son capaces de entender algo de este idioma que, por otra parte, tiene algunas letras propias.

Islandia fue el último país europeo en ser colonizado y es el país europeo con menor densidad de población. Ese aislamiento ha permitido a este idioma pervivir sin apenas modificaciones, tanto es así que cualquier islandés de hoy día es capaz de leer y entender textos escritos en islandés hace más de mil años.

La fecha del 16 de noviembre conmemora el nacimiento del poeta islandés Jónas Hallgrimsson, quien durante el siglo XIX luchó en defensa de este idioma frente a la influencia danesa.

Pero aunque este idioma mantenga su pureza de antaño, ha sido capaz de amoldarse a los nuevos tiempos y así los islandeses, en vez de adoptar palabras extranjeras para nombrar cosas modernas, han optado por bautizarlas con vocablos ya existentes en su idioma. Por ejemplo, la palabra “ordenador” se dice “tölva”, que está formada por “tala” (dígito) y “völva” (profetisa). Otro ejemplo ilustrativo es la palabra “iPad”, que en islandés se dice “spjaldtölva”, que viene de “spjald” (tableta) y “tölva” (ordenador).

Además, a pesar del aislamiento de este país y su idioma, ha sido capaz de extender algunas de sus palabras a otros idiomas. La más común es “géiser”, que proviene del famoso géiser “Geysir”. Otras, más al alcance de científicos, es “Jökulhlaup” que es la palabra que define la inundación glaciar que se produce cuando por causa de una erupción volcánica el hielo se derrite de forma rápida e inesperada.

La protección del idioma ha llegado incluso a los nombres propios. Cuando los padres tienen un hijo deben elegir un nombre que esté registrado en una base de datos que contiene todos los nombres autorizados. Si alguno desea dar a su hijo un nombre que no esté en esa lista, debe enviar su propuesta a un comité que decidirá si lo autoriza o no, en función de que respete o no las reglas de la gramática y ortografía islandesa.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cómo convertir las sobras en “alta cocina”

Uno de los platos de pescado tradicionales de Islandia es el “Plokkfiskur”, un estofado a base de pescado hervido, patatas y cebollas. Originalmente nació como una forma de aprovechar los restos de pescado, sin embargo hoy día se ha transformado en un plato exquisito y original que, se suele acompañar de una salsa blanca y pan de centeno

Este popular pan de centeno, llamado “Rúgbraud” se prepara bien sea en el horno, en una olla de barro, o al vapor para lo cual se introduce la masa en unos barriles de madera que se entierran cerca de una fuente termal para que les de el calor. Sale así un pan oscuro y compacto, con sabor dulce, muy apropiado para acompañar el pescado y, naturalmente, muy saludable.

sábado, 4 de noviembre de 2017

De la mar el mero, y de Islandia el cordero

Dice un refrán que “de la mar, el mero; y de la tierra, el cordero”, dando a entender que ese pescado y esa carne son los mejores en su género; aunque para ser cierto el refrán debería cambiarse y dejarlo como en el título de este post: "De la mar el mero, y de Islandia el cordero". Ya hablaremos del mar hablaremos otro día, pero de la tierra hay que decir que en ningún otro lugar del planeta se encuentran corderos como en Islandia. Los corderos islandeses se pasan el verano pastando libremente en el campo en donde se alimentan principalmente de la vegetación silvestre y abundante que proporcionan aquellas tierras vírgenes, donder también se dan cita el agua y el aire más puro del planeta. Ese y no otro es el secreto del exquisito sabor de su carne.

Pero el cordero no sólo se toma estofado, o a la parrilla, etc., sino también en sopa. El “kjötsúpa” islandés (traducido literalmente significa “sopa de carne”) es una sopa de cordero con verduras que puede encontrarse en cualquier restaurante y que los islandeses toman en cualquier época del año aunque con mayor frecuencia en invierno.

sábado, 28 de octubre de 2017

El placer de una buena cerveza

Siempre he dicho que Islandia es un país modélico y avanzado, que lleva una ventaja de años luz al resto de los países en casi todos los aspectos... Pues eso, en "casi" todos, porque en uno de ellos han estado bastante rezagados: En el arte de elaborar una buena cerveza.

En efecto, los islandeses han sido posiblemente los últimos en incorporarse a la tradición de fabricar sus propias cervezas artesanales, de hecho no ha sido hasta 1989 en que comenzaron a producir sus propias cervezas. Pero desde entonces ha proliferado no solo el gusto por la cerveza sino también las posibilidades de encontrar pequeñas cervecerías por todo el país. Y es que ya lo dice la sabiduría popular: “Más vale tarde que nunca”.

domingo, 22 de octubre de 2017

Cabeza de serie con sólo 330.000 habitantes

Si ya sorprendieron en la última Eurocopa al llegar hasta cuartos de final con juego, goles y una fe inquebrantable, la selección de fútbol de Islandia sigue dispuesta a deparar nuevas sorpresas y demostrar al mundo que el fútbol es un deporte de equipo, no de “figuras” multimillonarias repletas de botas y balones de oro. Por méritos propios ha finalizado la fase clasificatoria como primera de grupo lo que la convierte en cabeza de serie para el Mundial de Fútbol que se celebrará este verano en Rusia, algo que tradicionalmente sólo estaba al alcance de las grandes potencias futbolísticas como España, Alemania, Francia, Italia, etc.

En su grupo de clasificación (sólo se clasificaba directamente el primero, mientras que el segundo deberá jugar una eliminatoria más) ha conseguido quedar el primero con 7 partidos ganados, uno empatado y dos perdidos, y con un balance de 16 goles a favor y 7 en contra. Esta ha sido la clasificación final de su grupo:

Islandia.- 22 puntos
Croacia.- 20
Ucrania.- 17
Turquía.- 15
Finlandia.- 9
Kosovo.- 1

Y estos son los resultados que le han permitido lograr tan brillante clasificación:

Ucrania, 1 – Islandia, 1
Islandia, 3 – Finlandia, 2
Islandia, 2 – Turquía, 0
Croacia, 2 – Islandia, 0
Kosovo, 1 – Islandia, 2
Islandia, 1 – Croacia, 0
Finlandia, 1 – Islandia, 0
Islandia, 2 – Ucrania, 0
Turquía, 0 – Islandia, 3
Islandia, 2 – Kosovo, 0

lunes, 16 de octubre de 2017

Líder en aire, agua, tierra y fuego

Ningún lugar del mundo como Islandia para entrar en contacto con los elementos naturales. Allí puedes respirar el aire más puro del planeta, aunque la presencia casi constante de viento puede resultar extraña e incluso molesta para los visitantes. Allí se encuentra también el agua más pura del planeta y puede beberse sin problemas de cualquier río o arroyo. En España, como en otros países, hace medio siglo podía beberse sin preocupación de cualquier río o arroyo pero la creciente e imparable contaminación ha dejado en el olvido esta costumbre y nos vemos obligados a beber agua del grifo o agua embotellada según sea el país y la zona en que nos encontremos. Por lo que se refiere a la tierra, Islandia posee cientos de lagunas geotérmicas en donde nativos y turistas disfrutan de cálidos baños al aire libre sin que importe el frío exterior; y en esas lagunas, el barro del fondo tiene unos niveles muy altos de silicatos y otros minerales, ejerciendo un efecto rejuvenecedor sobre la piel. Finalmente, en cuanto al fuego, podemos decir que la energía geotérmica se utiliza para calentar más del 90 por ciento de los edificios del país; allí, por tanto, no hay que calentar el agua de nuestras casas, ya que es el propio planeta quien se encarga de proveernos de agua corriente caliente.

jueves, 12 de octubre de 2017

El milagro islandés continúa

Si ya sorprendieron en la última Eurocopa al llegar hasta cuartos de final con juego, goles y una fe inquebrantable, la selección de fútbol de Islandia sigue dispuesta a deparar nuevas sorpresas y demostrar al mundo que el fútbol es un deporte de equipo, no de “figuras” multimillonarias repletas de botas y balones de oro.

En su grupo de clasificación (sólo se clasificaba directamente el primero, mientras que el segundo deberá jugar una eliminatoria más) ha conseguido quedar el primero con 7 partidos ganados, uno empatado y dos perdidos, y con un balance de 16 goles a favor y 7 en contra. Esta ha sido la clasificación final de su grupo:

Islandia
22 puntos
Croacia
20
Ucrania
17
Turquía
15
Finlandia
9
Kosovo
1

Y estos son los resultados que le han permitido lograr tan brillante clasificación:

Ucrania, 1 – Islandia, 1
Islandia, 3 – Finlandia, 2
Islandia, 2 – Turquía, 0
Croacia, 2 – Islandia, 0
Kosovo, 1 – Islandia, 2
Islandia, 1 – Croacia, 0
Finlandia, 1 – Islandia, 0
Islandia, 2 – Ucrania, 0
Turquía, 0 – Islandia, 3
Islandia, 2 – Kosovo, 0

sábado, 7 de octubre de 2017

El cine islandés llega a Valladolid

La Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI) celebra del 21 al 28 de octubre próximo su edición número 62 y, en esta ocasión, se va a rendir un tributo especial al cine de Islandia, proyectándose 17 películas de este país.

El cine islandés es joven y la mayoría de sus directores están por debajo de los 50 años de edad; a pesar de ello hay algunos con cierto renombre internacional, tales como Baltasar Kormátur, Ragnar Bragason o la directora Valdís Hákonarson.

Pero no es esta la primera vez que el cine islandés llega a este festival; ya lo ha hecho en otras ocasiones y con cierto éxito. Cabe recordar que en sus últimas ediciones, la Seminci ha programado y premiado varios títulos islandeses: “Volcano”, de Rúnar Rúnarsson, que logró el Premio de la sección Punto de Encuentro en 2011; “Revolution Reykjavik”, de Isold Uggadóttir, Espiga de Oro al Mejor cortometraje en 2012, o “Life in a Fishbowl”, de Baldvin Z, incluido en la sección Punto de Encuentro en 2014. Además, hace dos años, en la edición número 60, fueron premiados otras dos películas dentro de su sección oficial: “Rams”, de Grímur Hákonarson, se alzó con la Espiga de Oro, y “Fúsi (Virgin Mountain)”, de Dagur Kári, consiguió el premio al Mejor Actor para Gunnar Jónsson.

Estos son los 17 largometrajes que se van a proyectar este año:
“Cold Fever (Á köldum klaka)”, Fridrik Thór Fridriksson (1995)
“101 Reykjavik”, Baltasar Kormákur (2000)
“The Seagulls Laughter (Mávahlátur)”, Águst Gudmundsson (2001)
“Noi the Albino (Nói Albinói)”, Dagur Kári  (2003)
“Cold Light (Kaldaljós)”, Hilmar Oddsson (2004)
“The Amazing Truth about Queen Raquela (Hinn undursamlegi sannleikur um Raquelu drottningu)”, Olaf de Fleur, 2008
“Country Wedding (Sveitabrúdkaup)”, Valdís Óskarsdóttir (2008)
“Jitters (Örói)”, Baldvin Z (2010)
“Undercurrent (Brim)”, Árni Ólafur Ásgeirsson, 2010
“Our Own Oslo (Okkar Eigin Osló)”, Reynir Lyngdal, 2011
“Either Way (Á Annan Veg)”, Hafsteinn Gunnar Sigurdsson, 2011
“Volcano (Eldfjall)”, Rúnar Rúnarsson (2011)
“Of Horses and Men (Hross í oss)”, Benedikt Erlingsson (2013)
“Metalhead (Málmhaus)”, Ragnar Bragason (2013)
“XL”, Marteinn Thorsson (2013)
“Heartstone (Hjartasteinn)”, Guðmundur Arnar Guðmundsson, (2016)
“The Together Project (Sundáhrifin)”, Sólveig Anspach (2016)