jueves, 7 de septiembre de 2017

Un sorteo casi limpio

Como Jefe de Publicidad de ICI-Zeltia eran muchas las promociones que realizaba y en muchas de ellas solía haber un sorteo para determinar el premio que correspondería a los ganadores. Siempre me han gustado la honradez y los sorteos limpios, sin embargo recibía presiones contrapuestas desde el área comercial ya que todos los vendedores querían que los premios o la mayor parte de ellos cayesen en su provincia. Así que me debatía entre hacer trampas y dar gusto a los vendedores o hacer un sorteo limpio y que sólo el azar determinase quienes salían premiados. Me acordé del rey Salomón y opté por una medida intermedia: hacer sorteos casi limpios. ¿En qué consistían?...

Tal como se había anunciado en las bases de la promoción, se realizaría “un sorteo ante Notario” y así lo hice; pero antes de ir a la notaría con todas las papeletas que optaban a los premios, las repartía en varias cajas... no de forma aleatoria, sino dirigida. De esta forma, una caja contenía papeletas de Levante, otra de Galicia, otra de Centro, etc. según el número de regiones que hubiesen tomado parte en dicha promoción.

Cuando llegábamos al Notario con todas las cajas, le explicábamos en qué había consistido la promoción, y con la ayuda de mi adjunta Carmen Iglesias, distraíamos al Notario y le íbamos pasando las cajas para inducirle muy sutilmente a que fuese sacando papeletas no de una sola caja sino de todas ellas. De esta forma, el sorteo seguía siendo limpio aunque también un poco “dirigido” ya que con este método todas las regiones obtenían concursantes premiados. De haber sido sorteos completamente puros, hubiésemos tenido que meter todas las papeletas en una única caja y sacar de allí a los ganadores, en cuyo caso podría darse el caso que todos o la mayoría de los premios fuesen a una única región y las demás se quedasen sin ninguno.

Debo consignar que la habilidad y la sonrisa de Carmen distraían tanto al Notario que no sólo iba sacando papeletas de todas las cajas que le pasábamos, sino que esperaba impaciente la fecha del próximo sorteo para poder ver de nuevo a Carmen, y cada vez que llegábamos notábamos en él una cara de felicidad porque sin duda aquellos eran los momentos más agradables de su trabajo, y es que el trabajo de un Notario suele ser de lo más aburrido.

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