miércoles, 9 de noviembre de 2016

Directivos prepotentes

A lo largo de mi vida he conocido muchos directivos. Normalmente no piden opinión al responsable de Comunicación sino que imponen sus condiciones: “Quiero que me organices una Rueda de Prensa para pasado mañana (que es cuando tengo un rato libre), a las siete de la tarde (que es la hora que mejor me viene), en tal sitio (porque tengo que estar allí por otro asunto)”. Y cuando el responsable de Comunicación le pregunta qué se va a anunciar en esa Rueda de Prensa, el directivo le responde de una forma muy vaga, entre otras cosas porque ni él mismo tiene muy claro lo que va a decir... ya improvisará. Esto que acabo de poner entre comillas es una auténtica barbaridad, un disparate... y sin embargo es real... y por desgracia es extremadamente frecuente.

Esa clase de directivos prepotentes sólo piensan en ellos mismos y creen que todo el mundo gira en torno suyo. Suelen manifestar su poder de manera dictatorial, dando siempre órdenes y sin escuchar a los demás, y esa forma de ejercer el poder crea adeptos... empleados que se pliegan a sus deseos sin contradecirle, entre otras cosas porque lo único que conseguirían si les llevasen la contraria sería enfurecerlos... y poner en peligro su puesto de trabajo o cuando menos sus posibilidades de carrera dentro de la empresa. En otras palabras, el responsable de Comunicación que le indica a ese directivo lo erróneo de sus planteamientos, sabe que no va a conseguir hacerle cambiar de opinión, que lo único que conseguirá será un enfrentamiento... y que finalmente tendrá que acceder y hacer las cosas tal como se lo ordenan... Si esto era frecuente hasta hace algunos años, ahora es infinitamente mucho peor, porque esos directivos saben que un puesto de trabajo es un bien escaso, tan escaso que hay miles de candidatos perfectamente cualificados dispuestos a hacer ese mismo trabajo por menos dinero del que están pagando al que actualmente ejerce esa labor de responsable de Comunicación.

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