Una profunda exhalación y el aire tibio
me empaña el rostro.
Un respiro, un segundo de placer,
no es poco.
A través del aire
(la vida se respira)
escapa en el papel, poco a poco,
sin darme casi cuenta,
mi ser, mi alma, mi vida.
El absurdo de la jubilación infinita: ¿Por qué cotizar hasta la decrepitud?
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*El ser humano es la única especie capaz de empaquetar una pésima noticia
bajo el celofán del progreso científico. Llevamos décadas escuchando a los
demó...
Hace 13 horas

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