No podía pasar el día de Sant Jordi sin compartir con vosotros una flor y un poema. Así que me fui al jardín para elegir una buena flor y me senté a leerla mientras pasaba sus hojas y me embriagaba el aroma de los libros que crecían en la cercana biblioteca.
Bueno, pues este es mi regalo de Sant Jordi:
Rosa es el color de tu persona,
esa cálida luz que se desprende
más allá de las fronteras de tu piel,
inundando el espacio, generosa,
confortando mi alma tan sedienta
de sentir tu amor entre los labios
y el latir del corazón acompasado.
Rosa es el calor con que me abrigas
cuando apoyo mi cabeza en tu recuerdo,
y los brazos silenciosos de la noche
nos descubren lo que somos,
dos quimeras, pensamientos
viajando en la galaxia del deseo,
el calor de ese amor que es compañero
y el brillo de la luz en el destierro.
El absurdo de la jubilación infinita: ¿Por qué cotizar hasta la decrepitud?
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*El ser humano es la única especie capaz de empaquetar una pésima noticia
bajo el celofán del progreso científico. Llevamos décadas escuchando a los
demó...
Hace 13 horas

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