Además de todos los libros (más de 30)
que he escrito y están disponibles en Amazon, tanto en e-Book como en edición
impresa, he preparado la versión en inglés de algunos de ellos. El primero fue una
novela histórica, “Life debt” (en español “La Olimpiada”) y ahora, el segundo
es “From Alfred Nobel to AstraZeneca” (en español “El legado farmacéutico de
Alfred Nobel”), un libro que nos adentra en la historia de la industria
farmacéutica a través de la historia de uno de sus grandes laboratorios,
precisamente el que tuvo su origen en Alfred Nobel:
This is the unofficial (and therefore impartial) history of the
pharmaceutical company AstraZeneca, which many people unknown; a history which
began with Alfred Nobel. However, the book "From Alfred Nobel to
AstraZeneca" is not just the story of this lab but also a journey through
the history of the pharmaceutical industry itself.
Thoroughly documented, this work also offers numerous human stories,
anecdotes, and curiosities... all of which make for a more engaging read.
The pharmaceutical industry has always been a shadowy world that has
shunned transparency; for pharmaceutical executives, seeing a journalist was
more frightening than any danger, and thus they avoided them, and continue to
avoid them constantly. However, as recounted in this book, there was a time
when information transparency and proactive engagement with journalists were
the norm... a period that, unfortunately, has not been repeated.
“From Alfred Nobel to AstraZeneca” (Vicente Fisac, Amazon) is available
in e-Book and print editions: https://a.co/d/9svRTuI
Mostrando entradas con la etiqueta AstraZeneca. Mostrar todas las entradas
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lunes, 3 de febrero de 2025
domingo, 14 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (y 20)
En el número siguiente de la revista, nos sacó de dudas
respecto al desenlace final del campeonato, con esta crónica sobre “La final de
consolación”. Decía así:
“Llegada la final por el tercer o cuarto puesto, y animados por nuestra brillante trayectoria, volvimos a presentarnos. Esta vez el rival era el equipo de MSD, al que ya habíamos apeado de la competición el año pasado. Dado que este sí representaba a un competidor directo en el mercado farmacéutico, estábamos convencidos de mantener nuestra racha victoriosa. Pero ellos sí se presentaron y, por el miedo que nos tenían, llenaron su equipo de fichajes externos al laboratorio (sólo uno de ellos trabajaba en MSD) y, claro, ya os imagináis qué nos pasó: perdimos de nuevo, pero sólo por 3 a 6 (impresionante el hat-trick de nuestro nueve José Paniagua). ¡Ah! Y además compraron al árbitro, cosa que nuestro Código Ético no nos permite.
Quedamos clasificados en el cuarto lugar y obtuvimos además el prestigioso trofeo a la deportividad y el juego limpio, por no acumular ni siquiera una mísera tarjeta amarilla. No tuvieron en cuenta lo difícil que es que te saquen una tarjeta en los partidos en los que el rival no se presenta.
El año que viene volveremos a intentarlo. Intentaremos ganar el torneo, mantener el premio a la deportividad y el juego limpio y nos hemos marcado el objetivo de optar al premio también de equipo más elegante si conseguimos antes que ‘Información al Día’ nos patrocine con un equipaje unificado: este año cada uno con su camiseta, fuimos nuevamente los últimos de esta categoría”.
Ya retirado como empresario futbolístico, hoy me siento
orgulloso de haber conseguido al menos un título “Premio a la deportividad”
(hay muchos empresarios y entrenadores de fútbol que después de una larga
carrera profesional no consiguieron ninguno) y una infinidad de record, tantos
que fíjate todas las páginas que ha ocupado este capítulo. Ni Messi ha batido
tantos record.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
“Llegada la final por el tercer o cuarto puesto, y animados por nuestra brillante trayectoria, volvimos a presentarnos. Esta vez el rival era el equipo de MSD, al que ya habíamos apeado de la competición el año pasado. Dado que este sí representaba a un competidor directo en el mercado farmacéutico, estábamos convencidos de mantener nuestra racha victoriosa. Pero ellos sí se presentaron y, por el miedo que nos tenían, llenaron su equipo de fichajes externos al laboratorio (sólo uno de ellos trabajaba en MSD) y, claro, ya os imagináis qué nos pasó: perdimos de nuevo, pero sólo por 3 a 6 (impresionante el hat-trick de nuestro nueve José Paniagua). ¡Ah! Y además compraron al árbitro, cosa que nuestro Código Ético no nos permite.
Quedamos clasificados en el cuarto lugar y obtuvimos además el prestigioso trofeo a la deportividad y el juego limpio, por no acumular ni siquiera una mísera tarjeta amarilla. No tuvieron en cuenta lo difícil que es que te saquen una tarjeta en los partidos en los que el rival no se presenta.
El año que viene volveremos a intentarlo. Intentaremos ganar el torneo, mantener el premio a la deportividad y el juego limpio y nos hemos marcado el objetivo de optar al premio también de equipo más elegante si conseguimos antes que ‘Información al Día’ nos patrocine con un equipaje unificado: este año cada uno con su camiseta, fuimos nuevamente los últimos de esta categoría”.
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sábado, 13 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (19)
El otro campeonato en el que participé en labores
organizativas, y que es digno de mención como el anterior, tuvo lugar en el año
2003 y, al igual que en el caso anterior, hice luego mención del mismo en la
revista “Información al Día”, explicando que “en la edición de este año 2003
del campeonato de fútbol interempresas, el equipo de AstraZéneca ha quedado
clasificado en cuarto lugar; sin embargo lo más destacable, y dados los tiempos
de violencia que corren por el deporte nacional, es que se ha alzado con el
‘Premio a la deportividad’. Enhorabuena a todo el equipo por su saber hacer y
saber estar. Reproducimos a continuación la crónica del torneo que ha preparado
José Francés, y esperamos que sea del disfrute de todos nuestros lectores”.
Y como la vez anterior, José Francés nos deleitó con una
de sus peculiares crónicas a la que puse como titular “Resultados de
AstraZéneca en fútbol: para el Guinness de los récord”. Decía así:
“El equipo de fútbol que recientemente ha presentado AstraZéneca en un campeonato de fútbol de la industria farmacéutica en Madrid ha sido propuesto para figurar en el libro Guinness de los récord, en el capítulo de máxima rentabilidad. Hasta ahora se consideraba de lo más rentable aquél equipo que, marcando un solo gol en cada partido, era capaz de convertirlo siempre en una victoria. Nuestros chicos lo han superado; en una fase previa que constaba de tres encuentros, consiguió, con el balance de 0 goles a favor y 6 en contra, clasificarse como segundo de grupo y jugar así el partido por el tercer y cuarto puesto.
¿Imposible? No. Veamos. En el primer partido, contra el equipo de Andrómaco, conseguimos una merecida victoria, gracias a que nuestros rivales no se presentaron. Luego ganamos el primer partido con toda justicia y merecimiento: el mérito de desplazarse hasta Orcasitas, barrio de las afueras de Madrid, para jugar un partido a las nueve de la noche, no es un mérito menor.
En el segundo partido tuvimos más suerte, o menos (según lo queráis interpretar). Más suerte porque el rival, un equipo que no representaba a un laboratorio sino a una agencia de coches, sí se presentó y pudimos jugar. Menos suerte, porque el resultado fue 6-0 (el seis es el de ellos, por si os quedaban dudas).
No íbamos del todo mal hasta aquí; si echáis cuentas, un partido ganado y uno perdido. Nos jugábamos el pase a la final de consolación en el último partido del grupo. Y ahí salió de nuevo la raza de este equipo: nos presentamos a la hora y en el lugar convenido y... el equipo contrario no. Partido ganado y pase a la disputa del tercer o cuarto puesto. ¿Qué no tiene mérito? Pues debéis saber que el contrincante era Aventis, organizador del torneo, y que corre el rumor que su espantada tuvo que ver con el miedo que les infundíamos.
Echad cuentas de nuevo: 0 goles a favor, 6 en contra, 2 partidos ganados y sólo 1 perdido. ¡Brillante! ¡Unos fenómenos! Otro dato de importancia: ganamos a todos los laboratorios farmacéuticos con quienes nos enfrentamos (fueron dos y ninguno se presentó) y sólo perdimos con quienes no eran nuestra competencia real (concesionario de coches). Este es un dato muy importante a tener en cuenta para nuestro orgullo competitivo”.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
“El equipo de fútbol que recientemente ha presentado AstraZéneca en un campeonato de fútbol de la industria farmacéutica en Madrid ha sido propuesto para figurar en el libro Guinness de los récord, en el capítulo de máxima rentabilidad. Hasta ahora se consideraba de lo más rentable aquél equipo que, marcando un solo gol en cada partido, era capaz de convertirlo siempre en una victoria. Nuestros chicos lo han superado; en una fase previa que constaba de tres encuentros, consiguió, con el balance de 0 goles a favor y 6 en contra, clasificarse como segundo de grupo y jugar así el partido por el tercer y cuarto puesto.
¿Imposible? No. Veamos. En el primer partido, contra el equipo de Andrómaco, conseguimos una merecida victoria, gracias a que nuestros rivales no se presentaron. Luego ganamos el primer partido con toda justicia y merecimiento: el mérito de desplazarse hasta Orcasitas, barrio de las afueras de Madrid, para jugar un partido a las nueve de la noche, no es un mérito menor.
En el segundo partido tuvimos más suerte, o menos (según lo queráis interpretar). Más suerte porque el rival, un equipo que no representaba a un laboratorio sino a una agencia de coches, sí se presentó y pudimos jugar. Menos suerte, porque el resultado fue 6-0 (el seis es el de ellos, por si os quedaban dudas).
No íbamos del todo mal hasta aquí; si echáis cuentas, un partido ganado y uno perdido. Nos jugábamos el pase a la final de consolación en el último partido del grupo. Y ahí salió de nuevo la raza de este equipo: nos presentamos a la hora y en el lugar convenido y... el equipo contrario no. Partido ganado y pase a la disputa del tercer o cuarto puesto. ¿Qué no tiene mérito? Pues debéis saber que el contrincante era Aventis, organizador del torneo, y que corre el rumor que su espantada tuvo que ver con el miedo que les infundíamos.
Echad cuentas de nuevo: 0 goles a favor, 6 en contra, 2 partidos ganados y sólo 1 perdido. ¡Brillante! ¡Unos fenómenos! Otro dato de importancia: ganamos a todos los laboratorios farmacéuticos con quienes nos enfrentamos (fueron dos y ninguno se presentó) y sólo perdimos con quienes no eran nuestra competencia real (concesionario de coches). Este es un dato muy importante a tener en cuenta para nuestro orgullo competitivo”.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
viernes, 12 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (18)
Y en el número siguiente de la revista “Información al
Día” publicó un nuevo reportaje dando cuenta del desenlace final de este
campeonato, bajo un titular tan bonito como este:
“Un bronce que sabe a oro:
En el partido de la final de consolación, el contrincante era Roche. La mayoría de los jugadores de nuestro equipo no encontraba suficiente consuelo en una final de consolación y se buscaron las más variadas disculpas para no asistir; véase un ejemplo: uno de los componentes de nuestra escuadra (aclaremos que, como todos los demás, es del sexo masculino), alegó que ese día, a esa misma hora, tenía un ¡curso de preparación al parto! No diremos aquí quien era el jugador en cuestión, pero si algún lector está muy interesado en saber de quién se trata, estamos dispuestos a contarlo confidencialmente.
Pero a pesar de que fuimos los justitos para un partido de fútbol, y aunque no pudimos hacer cambios, todo buen aficionado sabe que en esto del deporte la clase se acaba imponiendo... Y ganamos 6-5. Fue un partido de esos épicos, en el que tuvimos que remontar repetidas veces resultados adversos; vamos, como el mismísimo Deportivo de A Coruña en plena Champions League.
Para quien quiera información más detallada sobre los pormenores de la final de consolación, está disponible un video del partido del que se pueden ofertar copias a un precio módico en la web de ‘jetasdelequipodefútbol.com’.
El caso es que nos dieron un precioso trofeo y, tal vez porque leyeron el número anterior de ‘Información al Día’, nos entregaron también eso que tanto necesitábamos: camisetas y un balón.
Resumiendo, quedamos terceros, con un balance de tres victorias, un empate y ninguna derrota. Balance, por cierto, superior al de los segundos clasificados (ellos perdieron un partido) e idéntico al de los primeros. Por eso no ha parecido acertada la frase ‘Un bronce... que sabe a oro’ como titular del presente reportaje”.
Es lógico que, como homenaje de respeto y admiración ante
tan notables y esforzados atletas, ofrezcamos aquí la relación completa de los
mismos (por orden alfabético de apellidos): Alberto Ceniza; Armando Chaya; José
Francés; Fernando García Zalve; Alfredo Garrido; Joaquín González; Zhaid
Nakuda; José Antonio Paniagua; Paco Lires; Juan Luis Roldán; Paco Morales;
Joaquín Rodrigo; Hugo Tamasiro; Alejandro Villapalos; y José Luis Zalve.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
En el partido de la final de consolación, el contrincante era Roche. La mayoría de los jugadores de nuestro equipo no encontraba suficiente consuelo en una final de consolación y se buscaron las más variadas disculpas para no asistir; véase un ejemplo: uno de los componentes de nuestra escuadra (aclaremos que, como todos los demás, es del sexo masculino), alegó que ese día, a esa misma hora, tenía un ¡curso de preparación al parto! No diremos aquí quien era el jugador en cuestión, pero si algún lector está muy interesado en saber de quién se trata, estamos dispuestos a contarlo confidencialmente.
Pero a pesar de que fuimos los justitos para un partido de fútbol, y aunque no pudimos hacer cambios, todo buen aficionado sabe que en esto del deporte la clase se acaba imponiendo... Y ganamos 6-5. Fue un partido de esos épicos, en el que tuvimos que remontar repetidas veces resultados adversos; vamos, como el mismísimo Deportivo de A Coruña en plena Champions League.
Para quien quiera información más detallada sobre los pormenores de la final de consolación, está disponible un video del partido del que se pueden ofertar copias a un precio módico en la web de ‘jetasdelequipodefútbol.com’.
El caso es que nos dieron un precioso trofeo y, tal vez porque leyeron el número anterior de ‘Información al Día’, nos entregaron también eso que tanto necesitábamos: camisetas y un balón.
Resumiendo, quedamos terceros, con un balance de tres victorias, un empate y ninguna derrota. Balance, por cierto, superior al de los segundos clasificados (ellos perdieron un partido) e idéntico al de los primeros. Por eso no ha parecido acertada la frase ‘Un bronce... que sabe a oro’ como titular del presente reportaje”.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
jueves, 11 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (17)
Después de aquello, y como yo mantenía contactos
profesionales con los responsables de Comunicación de los demás laboratorios
farmacéuticos, solía ser el primero en enterarme cada vez que se organizaba
algún campeonato de fútbol inter empresas, en cuyo caso actuaba de empresario
trasladando a nuestros compañeros esta posibilidad para que se organizase un
equipo y se pudiera participar en el torneo. Así sucedió en varias ocasiones,
algunas de ellas realmente insólitas como las dos que voy a relatar a
continuación, cogiendo para ello las palabras de mi compañero José Francés, que
publicó posteriormente en la revista “Información al Día” unas crónicas
inolvidables. Así que, para que no se olviden esas crónicas y para que tú también
las disfrutes, paso a transcribirlas.
En el mes de septiembre del 2002 se organizó en Madrid un
campeonato de fútbol en el que participaron distintos laboratorios
farmacéuticos, entre los que destacó, como no podía ser menos, el de
AstraZéneca. Esta es la crónica de José Francés:
“El campeonato se organizó en dos grupos de cuatro
equipos. Al equipo de AstraZéneca le correspondió enfrentarse a Aventis, Glaxo
y Juste. En el primer partido los contrincantes eran Aventis. Los organizadores
del torneo se sentían muy contentos porque su inicio fuera frente a un grupo
inexperto y desorganizado como nosotros, que jugábamos por primera vez en un
campeonato.
La verdad es que en principio no les faltaban razones para el optimismo. Nuestra equipación deficiente (‘que cada uno se traiga una camiseta blanca de casa’) y el precalentamiento que hicimos: carreritas de un lado a otro del campo mientras ellos se preparaban con dos balones. ‘¿Seguís la línea de Capello o Van Gaal, dar prioridad a lo táctico y menospreciar la pelota?’, nos preguntó uno. ‘No, es que no tenemos balón’, le respondimos. Todo lo cual reforzaba la autoestima de nuestros contrincantes.
El que nuestro equipo estuviera formado por un grupo de Informáticos, para los que lo más parecido al fútbol que habían visto hasta entonces era un juego de la Game-boy, y de gente de Comercial para los que salir al campo era como hacer una visita médica, tampoco nos daba muchas esperanzas. Pero una vez metidos en faena, la cosa pareció funcionar mejor de lo esperado. José Paniagua se introdujo en el papel de Oliver, colocándose enseguida como máximo goleador del torneo; al que le tocaba de portero (‘como en el cole, un ratito cada uno’) se convertía por arte de birlibirloque en Benyi, y la portería se tornaba en un reducto inexpugnable; la ausencia de toda estrategia se convertía por una vez, y sin que sirva de precedente, en la mejor estrategia y... ¡Oh sorpresa! Acabamos ganando el partido por 3-2.
El siguiente rival era Glaxo, rival de muchas batallas anteriores en otros campos, y a los que nunca nos habíamos enfrentado antes (en realidad, ni a ellos ni a nadie). El que ya les hubiéramos ganado previamente cuando el juego consistía en ver quién vende más antimigrañosos, o antihipertensivos, etc., no nos parecía un antecedente válido en esta ocasión, al menos para nosotros. Porque, sin que al cierre de esta edición se conozcan las causas, Glaxo dio marcha atrás y no se presentó a la cita. Queda a juicio de cada lector el especular sobre cuáles fueron las causas de su espantada. Pero no nos dieron el partido por ganado, como hubiera sido lo justo, sino que en su lugar nos colocaron a otros contrincantes, escogidos estos últimos entre lo más granado del fútbol madrileño. No eran de ningún laboratorio, y sospechamos (por lo que corrían) que debían dedicarse profesionalmente a algún deporte. Encima no era el mejor día para una parte de nuestro equipo: una hora antes del comienzo del partido a los jugadores del departamento de Ventas les habían comunicado en una reunión los cambios en la estructura de la Red y se les notó por momentos un poco despistados. Imaginaros en medio del partido a José Luis Zalve gritando en una esquina del campo ‘¡estoy solo!’, mientras Armando Chaya trataba de sacarle de su error: ‘¡No, tú eres espejo de Jaime (se llamaban ‘espejo’ a aquellos Visitadores Médicos que trabajaban la misma zona y visitaban los mismo médicos) el de la Línea 1, el que está solo es Alberto Ceniza que está en la Línea 4!’. Y claro, venga a pasarle el balón a Alberto que en aquél momento estaba calentando banquillo.
Aun así se consiguió un resultado digno, empate a cuatro, con el rival más fuerte del grupo, lo que nos mantenía en cabeza de la clasificación y a la espera de jugar el último partido con Juste
Nos presentamos así al último partido, en el que el adversario era Juste. Este equipo tenía el mérito añadido de ser un equipo mixto, con seis chicas y cinco chicos, por lo que su potencial estaba claramente mermado. De hecho, si las chicas no hubieran sido solidarias con sus compañeros y hubiesen jugado solas, hubiera sido mucho más complicado ganarles. Pero teníamos que ganar y ganamos (3-1) aunque para clasificarnos (por aquello del gol average) hubiéramos necesitado un 12-0.
Quedamos, pues, a las puertas, y al cierre de esta edición estamos pendientes de la final de consolación por el tercer y cuarto puesto. ¡Quién nos lo iba a decir!”.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
La verdad es que en principio no les faltaban razones para el optimismo. Nuestra equipación deficiente (‘que cada uno se traiga una camiseta blanca de casa’) y el precalentamiento que hicimos: carreritas de un lado a otro del campo mientras ellos se preparaban con dos balones. ‘¿Seguís la línea de Capello o Van Gaal, dar prioridad a lo táctico y menospreciar la pelota?’, nos preguntó uno. ‘No, es que no tenemos balón’, le respondimos. Todo lo cual reforzaba la autoestima de nuestros contrincantes.
El que nuestro equipo estuviera formado por un grupo de Informáticos, para los que lo más parecido al fútbol que habían visto hasta entonces era un juego de la Game-boy, y de gente de Comercial para los que salir al campo era como hacer una visita médica, tampoco nos daba muchas esperanzas. Pero una vez metidos en faena, la cosa pareció funcionar mejor de lo esperado. José Paniagua se introdujo en el papel de Oliver, colocándose enseguida como máximo goleador del torneo; al que le tocaba de portero (‘como en el cole, un ratito cada uno’) se convertía por arte de birlibirloque en Benyi, y la portería se tornaba en un reducto inexpugnable; la ausencia de toda estrategia se convertía por una vez, y sin que sirva de precedente, en la mejor estrategia y... ¡Oh sorpresa! Acabamos ganando el partido por 3-2.
El siguiente rival era Glaxo, rival de muchas batallas anteriores en otros campos, y a los que nunca nos habíamos enfrentado antes (en realidad, ni a ellos ni a nadie). El que ya les hubiéramos ganado previamente cuando el juego consistía en ver quién vende más antimigrañosos, o antihipertensivos, etc., no nos parecía un antecedente válido en esta ocasión, al menos para nosotros. Porque, sin que al cierre de esta edición se conozcan las causas, Glaxo dio marcha atrás y no se presentó a la cita. Queda a juicio de cada lector el especular sobre cuáles fueron las causas de su espantada. Pero no nos dieron el partido por ganado, como hubiera sido lo justo, sino que en su lugar nos colocaron a otros contrincantes, escogidos estos últimos entre lo más granado del fútbol madrileño. No eran de ningún laboratorio, y sospechamos (por lo que corrían) que debían dedicarse profesionalmente a algún deporte. Encima no era el mejor día para una parte de nuestro equipo: una hora antes del comienzo del partido a los jugadores del departamento de Ventas les habían comunicado en una reunión los cambios en la estructura de la Red y se les notó por momentos un poco despistados. Imaginaros en medio del partido a José Luis Zalve gritando en una esquina del campo ‘¡estoy solo!’, mientras Armando Chaya trataba de sacarle de su error: ‘¡No, tú eres espejo de Jaime (se llamaban ‘espejo’ a aquellos Visitadores Médicos que trabajaban la misma zona y visitaban los mismo médicos) el de la Línea 1, el que está solo es Alberto Ceniza que está en la Línea 4!’. Y claro, venga a pasarle el balón a Alberto que en aquél momento estaba calentando banquillo.
Aun así se consiguió un resultado digno, empate a cuatro, con el rival más fuerte del grupo, lo que nos mantenía en cabeza de la clasificación y a la espera de jugar el último partido con Juste
Nos presentamos así al último partido, en el que el adversario era Juste. Este equipo tenía el mérito añadido de ser un equipo mixto, con seis chicas y cinco chicos, por lo que su potencial estaba claramente mermado. De hecho, si las chicas no hubieran sido solidarias con sus compañeros y hubiesen jugado solas, hubiera sido mucho más complicado ganarles. Pero teníamos que ganar y ganamos (3-1) aunque para clasificarnos (por aquello del gol average) hubiéramos necesitado un 12-0.
Quedamos, pues, a las puertas, y al cierre de esta edición estamos pendientes de la final de consolación por el tercer y cuarto puesto. ¡Quién nos lo iba a decir!”.
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miércoles, 10 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (16)
Como colofón a este, el primer y gran partido que
organicé como empresario futbolístico, merece destacarse que se recaudó un
total de 1.190.900 pesetas (que en el año 2000 era bastante dinero) y que se
entregó a Médicos del Mundo con la consiguiente fotografía ilustrativa, ya
clásica en este tipo de actos, del posado entre Paco Flores y yo sujetando un
cheque gigante por ese importe.
Fueron muchos los detalles que hicieron de aquél un
partido único en la historia, y unos meses después, la central de AstraZéneca
realizó un folleto donde se daba cuenta de las iniciativas llevadas a cabo por
cada uno de los países. Allí estaba, bien destacado, nuestro original partido
de fútbol, y de ese folleto se editaron más de 100.000 ejemplares, ya que se
distribuyó a todos los empleados de la compañía alrededor del mundo.
Prueba de ser merecedor a entrar en el libro Guinness de
los record, aquí os resumo algunos de los hechos más significativos, ya que los
espectadores que acudieron al estadio del “Cerro del Espino” pudieron
contemplar un espectáculo que ha hecho historia. Estos fueron algunos de sus
insólitos record:
- Por primera vez en la historia un partido de fútbol acabó con empate a 8-1. Sin contar los goles (con facilidad se perdía la cuenta) el partido reflejó un empate en simpatía, entusiasmo y solidaridad.
- Nunca en un partido entre Selecciones había debutado un jugador tan joven: Guillermo, de seis años (ni Pelé debutó tan joven) y encima marcó el gol del honor tras recorrer medio campo sorteando a los contrarios.
- Jamás se había formado una selección tan numerosa como la de AstraZéneca: 32 jugadores!!!
- Ninguna Selección ha tenido jamás un equipo médico tan equilibrado como la de AstraZéneca: Santiago Herranz (médico), Teresa Díaz (enfermera) y Andrés Lafuente (¡veterinario!).
- Por primera vez en la historia un jugador se proclamó máximo goleador de su equipo, habiendo marcado un solo gol y en propia puerta.
- Ningún jugador que marcase en propia puerta ha sido tan largamente ovacionado por todo el estadio como Pepe Gutiérrez, quien marcó el gol más bonito de la tarde.
- El equipo de AstraZéneca, que se proclamó subcampeón del torneo, sólo pudo ser superado por el equipo campeón (no había más).
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
- Por primera vez en la historia un partido de fútbol acabó con empate a 8-1. Sin contar los goles (con facilidad se perdía la cuenta) el partido reflejó un empate en simpatía, entusiasmo y solidaridad.
- Nunca en un partido entre Selecciones había debutado un jugador tan joven: Guillermo, de seis años (ni Pelé debutó tan joven) y encima marcó el gol del honor tras recorrer medio campo sorteando a los contrarios.
- Jamás se había formado una selección tan numerosa como la de AstraZéneca: 32 jugadores!!!
- Ninguna Selección ha tenido jamás un equipo médico tan equilibrado como la de AstraZéneca: Santiago Herranz (médico), Teresa Díaz (enfermera) y Andrés Lafuente (¡veterinario!).
- Por primera vez en la historia un jugador se proclamó máximo goleador de su equipo, habiendo marcado un solo gol y en propia puerta.
- Ningún jugador que marcase en propia puerta ha sido tan largamente ovacionado por todo el estadio como Pepe Gutiérrez, quien marcó el gol más bonito de la tarde.
- El equipo de AstraZéneca, que se proclamó subcampeón del torneo, sólo pudo ser superado por el equipo campeón (no había más).
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martes, 9 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (15)
Y he aquí las declaraciones, no menos curiosas, de
algunos de nuestros jugadores:
El capitán del equipo, el ex jugador del Rayo Vallecano,
José María Sánchez Escobar, estaba agotado, “cuando yo jugaba tenia pelo, así
que fíjate si hace tiempo de eso”, pero no por la adversidad del resultado: “En
realidad estábamos controlando el partido, lo que pasa es que no nos ha
acompañado la suerte”.
Para la otra estrella del equipo, el ex jugador del Racing de Santander, Gelucho, la clave había estado en el banquillo: “Yo creo que hemos jugado un gran partido, pero al final nos han goleado. Creo que tácticamente los entrenadores han fallado, porque tenemos un excelente equipo. Habrá que entrenar un poco más, pero creo que es necesario un cambio de entrenador porque Agustín ha estado francamente mal”.
Otro jugador, Ramón Estiarte, no pudo dar su diagnóstico favorito, el gol. En su defensa alegó la buena educación de su equipo: “No nos hemos dejado ganar porque fuesen médicos, pero hemos ido con cuidado con las faltas”, y añadió que “el partido ha sido bueno, la finalidad buenísima, pero la forma nuestra un poquitín baja”.
También recogí las declaraciones del máximo goleador, Pepe Gutiérrez, aunque por hacer honor a su nombre (Pepe, o sea, pe pe) el gol lo marcó en propia puerta (pp): “El gol lo he metido porque defendía, era el único que defendía, y eso también tiene su mérito. Para que lo metan ellos, lo marco yo”, decía con toda la razón del mundo, y añadía que “me pueden dar el premio al gol más bonito porque lo he dado en un escorzo y creo que merece la pena”.
De igual forma recogí las declaraciones de los
entrenadores. Pantaleón, el que fuera Campeón de Europa con el Real Madrid
(1959-1960) en aquél equipo en el que también jugaban Di Stéfano, Puskas y
Gento, tuvo la oportunidad de dirigir al equipo de AstraZéneca y se mostraba
asombrado por la potencia del rival: “Se nota la superioridad por parte de los
médicos. Yo preguntaría si son de verdad médicos, porque son muy buenos, como
para jugar en plan profesional. De todas formas ha sido un espectáculo muy
bonito”.
El otro entrenador de AstraZéneca, el ex portero del Real Madrid, Agustín, tuvo que recurrir a la astucia para marcar el gol del honor: “¡Son una banda! Ni haciendo trampas éramos capaces de meter ninguno, así que tuvimos que sacar al enano, que ha sido la mascota, el que nos ha hecho el gol”. Sin embargo lo importante era el fin que se perseguía y ahí sí que hubo empate: “Muy bonito todo, sobre todo por el significado que tiene este acto”.
En el banquillo rival, el exjugador del Atlético de Madrid y de la selección española, Adelardo, se mostraba radiante: “Muy entretenido, muy bien jugado por ambas partes, pero como yo esperaba mi equipo ha sido muy superior y prueba de ello ha sido el resultado. Estaban más conjuntados y son más jóvenes, y eso se nota mucho en estos partidos”.
Finalmente, los colegiados también dieron su opinión sobre
este encuentro. El colegiado de Primera División, Mejía Dávila, destacó la
limpieza del partido: “Ha sido un partido no muy competido porque había una
clara superioridad por parte de uno de los equipos, pero la verdad es que he
estado fenomenalmente auxiliado en las bandas y el partido ha sido bastante
limpio”.
Precisamente en una de las bandas estaba auxiliado por el juez de línea de Primera División, Manuel Ortiz, y en la otra por quien quería tomar su relevo: Manuel Ortiz, hijo. “Me ha parecido –destacó el primero- que los chicos de AstraZéneca se nota que dedican muchas horas al trabajo y poco al entrenamiento. Se les ha visto mucha voluntad, mucho empeño, pero poco acierto”.
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Para la otra estrella del equipo, el ex jugador del Racing de Santander, Gelucho, la clave había estado en el banquillo: “Yo creo que hemos jugado un gran partido, pero al final nos han goleado. Creo que tácticamente los entrenadores han fallado, porque tenemos un excelente equipo. Habrá que entrenar un poco más, pero creo que es necesario un cambio de entrenador porque Agustín ha estado francamente mal”.
Otro jugador, Ramón Estiarte, no pudo dar su diagnóstico favorito, el gol. En su defensa alegó la buena educación de su equipo: “No nos hemos dejado ganar porque fuesen médicos, pero hemos ido con cuidado con las faltas”, y añadió que “el partido ha sido bueno, la finalidad buenísima, pero la forma nuestra un poquitín baja”.
También recogí las declaraciones del máximo goleador, Pepe Gutiérrez, aunque por hacer honor a su nombre (Pepe, o sea, pe pe) el gol lo marcó en propia puerta (pp): “El gol lo he metido porque defendía, era el único que defendía, y eso también tiene su mérito. Para que lo metan ellos, lo marco yo”, decía con toda la razón del mundo, y añadía que “me pueden dar el premio al gol más bonito porque lo he dado en un escorzo y creo que merece la pena”.
El otro entrenador de AstraZéneca, el ex portero del Real Madrid, Agustín, tuvo que recurrir a la astucia para marcar el gol del honor: “¡Son una banda! Ni haciendo trampas éramos capaces de meter ninguno, así que tuvimos que sacar al enano, que ha sido la mascota, el que nos ha hecho el gol”. Sin embargo lo importante era el fin que se perseguía y ahí sí que hubo empate: “Muy bonito todo, sobre todo por el significado que tiene este acto”.
En el banquillo rival, el exjugador del Atlético de Madrid y de la selección española, Adelardo, se mostraba radiante: “Muy entretenido, muy bien jugado por ambas partes, pero como yo esperaba mi equipo ha sido muy superior y prueba de ello ha sido el resultado. Estaban más conjuntados y son más jóvenes, y eso se nota mucho en estos partidos”.
Precisamente en una de las bandas estaba auxiliado por el juez de línea de Primera División, Manuel Ortiz, y en la otra por quien quería tomar su relevo: Manuel Ortiz, hijo. “Me ha parecido –destacó el primero- que los chicos de AstraZéneca se nota que dedican muchas horas al trabajo y poco al entrenamiento. Se les ha visto mucha voluntad, mucho empeño, pero poco acierto”.
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lunes, 8 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (14)
Finalizado, pues, el partido, sin que afortunadamente
fuese necesaria ninguna ambulancia ni ningún equipo de oxígeno para reanimar a
nuestros jugadores (aunque más de uno lo habría agradecido), ejercí las veces
de reportero y entrevisté a algunos espectadores y jugadores.
He aquí las declaraciones de los directivos para quienes
el 5-0 registrado al llegar al descanso no les quitaba el optimismo. Para
Francina Bertrán, directora Financiera, “el disimulo de la potencia de
AstraZéneca está provocando que los médicos se confíen, para luego en la
segunda parte demostrar todo lo más que podemos dar”. También era optimista la
directora de Recursos Humanos, Valle Rodríguez, quien confiaba ciegamente en su
equipo: “Estamos muy fuertes. El equipo demuestra que está motivado y va a por
todas, atacando continuamente. No nos han metido nada más que cinco. Esto es
superable”. Y desde luego que fue superable, porque en el segundo tiempo
encajamos otros tres goles más.
Para el presidente de AstraZéneca, Carlos Trias, esta era una experiencia nueva: “Jamás en mi vida había aguantado un partido durante los 90 minutos”, a pesar de lo cual se mostraba satisfecho. Cuando el director de Desarrollo de Negocio, Manuel Martín, manifestó su descontento, “con este equipo no vamos a ningún sitio, ni para desarrollar el negocio ni para nada”, Carlos Trias salió en defensa de su equipo: “No estoy en absoluto de acuerdo. Yo creo que para el desarrollo del negocio es lo que necesitamos: cuando estamos jugando con médicos, tenemos que saber perder”.
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Para el presidente de AstraZéneca, Carlos Trias, esta era una experiencia nueva: “Jamás en mi vida había aguantado un partido durante los 90 minutos”, a pesar de lo cual se mostraba satisfecho. Cuando el director de Desarrollo de Negocio, Manuel Martín, manifestó su descontento, “con este equipo no vamos a ningún sitio, ni para desarrollar el negocio ni para nada”, Carlos Trias salió en defensa de su equipo: “No estoy en absoluto de acuerdo. Yo creo que para el desarrollo del negocio es lo que necesitamos: cuando estamos jugando con médicos, tenemos que saber perder”.
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domingo, 7 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (13)
Ahora bien ¿cómo acabó el partido? Si consultamos la
prensa de la época, es decir, la revista “Información al Día”, encontramos un
titular muy amable en portada que decía “Goles solidarios” porque hubo,
efectivamente, muchos goles, y fueron por una noble causa. Pero si nos adentramos
en la revista para conocer más detalles del partido, nos llama la atención el
siguiente titular: “Empate a 8-1”. ¿Cómo es posible eso? La explicación es muy
sencilla y es que, sin contar los goles (algo realmente difícil si no se tenía
a mano una calculadora) el partido reflejó un empate en simpatía, entusiasmo y
solidaridad, por eso el titular que encabezaba aquél amplio reportaje decía
“Empate a 8-1” y la crónica del partido decía así:
“Las selecciones de Médicos del Mundo y AstraZéneca
empataron en alegría, entusiasmo y solidaridad en un encuentro donde lo de
menos (o de más) fueron los goles, y lo importante la forma de celebrar un
aniversario (el primer año tras la fusión que dio lugar a AstraZéneca),
colaborando en el proyecto de gestión sanitaria que Médicos del Mundo está
llevando a cabo en Mozambique, tras las inundaciones que han asolado dicho
país.
El magnífico estadio del ‘Cerro del Espino’ en Majadahonda, fue el escenario donde se llevó a cabo este increíble encuentro de fútbol. Por una parte, Médicos del Mundo, con una selección joven, potente y conjuntada, dirigida por el veterano Adelardo. Por otra parte, una selección, o más bien un país, de 32 empleados de AstraZéneca, que se la jugaron saltando a un terreno de juego de 105x68 metros, en una calurosa tarde de verano. Precisamente la enorme cantidad de recursos humanos disponibles hizo imposible a sus entrenadores (Agustín y Pantaleón) encontrar el once ideal, por lo que todos los jugadores tuvieron su oportunidad.
El encuentro comenzó con unas palabras del director de Comunicación de Médicos del Mundo, Paco Flores, y de su vicepresidente, José Manuel Díez Olalla. Carlos Trias, presidente de AstraZéneca, entregó una placa de agradecimiento al alcalde de Majadahonda, Ricardo Romero de Tejada, por su colaboración en este proyecto, y otra a Enrique Vedia, presidente del Rayo Majadahonda, por su generosidad y entrega que hizo posible el éxito de tan especial celebración; baste decir, entre otras cosas, que la cesión del magnífico estadio fue gratuita, así como desinteresada también su colaboración personal en la organización del evento.
El Alcalde de Majadahonda elogió la labor de Médicos del Mundo y agradeció a AstraZéneca esta humanitaria forma de celebrar su primer aniversario, animando a continuar en esta línea, para lo cual puso a su disposición su equipo de Gobierno. Romero de Tejada entregó una placa de agradecimiento al trío arbitral, tras lo cual realizó el saque de honor.
El partido tuvo dos tiempos bien distintos: mientras en la primera parte los goles caían en la portería de la derecha (en la que defendía el equipo de AstraZéneca), en la segunda parte lo hicieron en la de la izquierda (en la que atacaba el equipo de Médicos del Mundo). La selección entrenada por Adelardo se mostraba compacta, ejerciendo un dominio absoluto del balón, con pases certeros y triangulaciones en corto. Por el contrario, la selección entrenada por Agustín y Pantaleón buscaba con inocencia el dominio del balón (más bien, buscaba el balón), así como la oportunidad de dar algún pase que –aunque fuese pensando egoístamente- no fuese dirigido al contrario sino a alguno de sus compañeros. El equipo buscaba con generosidad la portería contraria, pero también con generosidad entregaba el balón al contrario. Mientras algunos jugadores (pocos) daban muestra de su clase, otros eran una pesadilla para el centro del campo rival (más que nada por lo que estorbaban) y algunos eran una pesadilla incluso para ellos mismos.
En las bandas se notó la alegría, no de la música, sino del aire que dejaban los espacios abiertos para el ataque rival. Mientras tanto, los goles iban cayendo de todas las facturas y nadie era capaz de auditar la situación. Sin embargo, el público estaba volcado con su equipo y los comentaristas de excepción, Ana de Miguel y Nacho Alegre, ponían la fiesta en las gradas.
Finalmente, Agustín y Pantaleón tomaron una heroica decisión e hicieron debutar al jugador más joven de la historia del fútbol mundial: Guillermo. Este joven jugador (seis años), nieto de un Campeón de Europa (el ex jugador del Real Madrid, Pantaleón), controló el balón en el centro del campo, sorteó a uno, dos, tres contrarios, hizo un dribling, esprintó, se escoró a la izquierda y con el empeine de la bota derecha cruzó el balón lejos del alcance del cancerbero y ¡tui, tui! el esférico besó la malla. Un gran gol que levantó al público de sus asientos.
Al final, tras el resultado de empate a 8-1, otro veterano del Real Madrid, Atienza, se unió a la entrega de trofeos para estos dos quipos que se fundieron como uno solo para festejar el triunfo de esta iniciativa que supo transformar unos goles en ayuda humanitaria para los más necesitados”.
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El magnífico estadio del ‘Cerro del Espino’ en Majadahonda, fue el escenario donde se llevó a cabo este increíble encuentro de fútbol. Por una parte, Médicos del Mundo, con una selección joven, potente y conjuntada, dirigida por el veterano Adelardo. Por otra parte, una selección, o más bien un país, de 32 empleados de AstraZéneca, que se la jugaron saltando a un terreno de juego de 105x68 metros, en una calurosa tarde de verano. Precisamente la enorme cantidad de recursos humanos disponibles hizo imposible a sus entrenadores (Agustín y Pantaleón) encontrar el once ideal, por lo que todos los jugadores tuvieron su oportunidad.
El encuentro comenzó con unas palabras del director de Comunicación de Médicos del Mundo, Paco Flores, y de su vicepresidente, José Manuel Díez Olalla. Carlos Trias, presidente de AstraZéneca, entregó una placa de agradecimiento al alcalde de Majadahonda, Ricardo Romero de Tejada, por su colaboración en este proyecto, y otra a Enrique Vedia, presidente del Rayo Majadahonda, por su generosidad y entrega que hizo posible el éxito de tan especial celebración; baste decir, entre otras cosas, que la cesión del magnífico estadio fue gratuita, así como desinteresada también su colaboración personal en la organización del evento.
El Alcalde de Majadahonda elogió la labor de Médicos del Mundo y agradeció a AstraZéneca esta humanitaria forma de celebrar su primer aniversario, animando a continuar en esta línea, para lo cual puso a su disposición su equipo de Gobierno. Romero de Tejada entregó una placa de agradecimiento al trío arbitral, tras lo cual realizó el saque de honor.
El partido tuvo dos tiempos bien distintos: mientras en la primera parte los goles caían en la portería de la derecha (en la que defendía el equipo de AstraZéneca), en la segunda parte lo hicieron en la de la izquierda (en la que atacaba el equipo de Médicos del Mundo). La selección entrenada por Adelardo se mostraba compacta, ejerciendo un dominio absoluto del balón, con pases certeros y triangulaciones en corto. Por el contrario, la selección entrenada por Agustín y Pantaleón buscaba con inocencia el dominio del balón (más bien, buscaba el balón), así como la oportunidad de dar algún pase que –aunque fuese pensando egoístamente- no fuese dirigido al contrario sino a alguno de sus compañeros. El equipo buscaba con generosidad la portería contraria, pero también con generosidad entregaba el balón al contrario. Mientras algunos jugadores (pocos) daban muestra de su clase, otros eran una pesadilla para el centro del campo rival (más que nada por lo que estorbaban) y algunos eran una pesadilla incluso para ellos mismos.
En las bandas se notó la alegría, no de la música, sino del aire que dejaban los espacios abiertos para el ataque rival. Mientras tanto, los goles iban cayendo de todas las facturas y nadie era capaz de auditar la situación. Sin embargo, el público estaba volcado con su equipo y los comentaristas de excepción, Ana de Miguel y Nacho Alegre, ponían la fiesta en las gradas.
Finalmente, Agustín y Pantaleón tomaron una heroica decisión e hicieron debutar al jugador más joven de la historia del fútbol mundial: Guillermo. Este joven jugador (seis años), nieto de un Campeón de Europa (el ex jugador del Real Madrid, Pantaleón), controló el balón en el centro del campo, sorteó a uno, dos, tres contrarios, hizo un dribling, esprintó, se escoró a la izquierda y con el empeine de la bota derecha cruzó el balón lejos del alcance del cancerbero y ¡tui, tui! el esférico besó la malla. Un gran gol que levantó al público de sus asientos.
Al final, tras el resultado de empate a 8-1, otro veterano del Real Madrid, Atienza, se unió a la entrega de trofeos para estos dos quipos que se fundieron como uno solo para festejar el triunfo de esta iniciativa que supo transformar unos goles en ayuda humanitaria para los más necesitados”.
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sábado, 6 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (12)
Pero rescatemos más cosas de la hemeroteca sobre aquél
insólito partido de fútbol. Y para empezar nos referiremos a las alineaciones,
porque la de Médicos del Mundo estaba formada por médicos jóvenes que tenían el
fútbol como afición y lo practicaban asiduamente. Esta era su alineación:
Selección de Médicos del Mundo (camiseta amarilla y
pantalón azul):
Álvaro Minuesa, Luis González, Fernando Collado, Benedicto Crespo, Rafael Oria, Ángel Álvaro, José María Monge, Rafael Morales, Pablo González, Arturo Molina, Raúl Barco, Manolo Cidoncha, Isidoro Garzón, Enrique Canser, José Luis Mora, Nicolás Llinas, Jesús Campo, José Iturzaeta, Martí Guadaño, Ferrán Morell, Miguel de la Barrera.
Entrenador: Adelardo.
Y para enfrentarse a ellos, la alegre, multitudinaria e
inconsciente alineación de AstraZéneca, aunque hay que aclarar que siempre hubo
11 sobre el campo y que, según se iban asfixiando (por ejemplo después de estar
correteando por el campo 10 minutos) se dirigían al banquillo para que saliese
otro. Yo, por mi parte, bauticé con un apodo a cada uno de los jugadores ya
que, todo buen jugador que se precie de ello debe tener un nombre de guerra
(entre paréntesis la explicación de la razón del apodo adjudicado a cada
jugador).
Selección de AstraZéneca (camiseta morada y pantalón
blanco):
Javier “Gigante” Domínguez (por su enorme tamaño, creyéndonos que sólo con eso sería suficiente para tapar la portería).
Juan Carlos “Atrapagoles” Rodríguez (porque era nuestro otro portero y no paraba de recoger los goles que iban entrando en nuestra portería).
Ángel Blanco “Gelucho” (nuestra auténtica estrella que, aunque ya estuviese retirado del fútbol profesional, se notaba que donde hubo clase eso no se perdía).
José María “Rayo Vallecano” Sánchez Escobar (según nos decía, él jugó de joven en el Rayo Vallecano y, por lo menos, manejaba bien el balón).
Zoilo “Zorro” Rodríguez (empezando su nombre con una “Z” no podía ser sino un zorro del área; otra cosa es que acabase hecho unos zorros como todos los demás).
Francesc “Pulmón” Aldea (responsable del área de Marketing de Respiratorio, o sea, todo un experto en pulmones, aunque los suyos se resintiesen con tanto esfuerzo).
Ramón “Diagnóstico” Estiarte (nuestro director médico, acostumbrado pues a los diagnósticos certeros, aunque una cosa es la consulta y otra muy distinta el terreno de juego).
Carlos “Conexión” Barcina (como médico de conexión entre los departamentos Médico y Marketing, le venía como anillo al dedo eso de “Conexión”, aunque en esta ocasión no conectase demasiado).
Paco Morales “El hombre radioactivo” (porque era el jefe de producto de Nexium, un inhibidor de la bomba de protones, así que pensamos que podría ser una bomba en el área rival... aunque no llegó a explotar).
Pepe “Protón” Gutiérrez (porque era responsable de Marketing de nuestro inhibidor de la bomba de protones; otra bomba más para atacar al contrario).
Joaquín Rodrigo “El músico del área” (siendo familia del famoso compositor Joaquín Rodrigo, nadie mejor que él para poner música en el campo).
Alberto “Pulverizador” Ceniza (todos deseábamos que hiciese honor a su apellido y pulverizase a los contrarios... no que hiciese honor a su apellido y acabase hecho ceniza).
Fernando “Todoterreno” García Martínez (nuestro entrenador en conocimientos de los productos, técnicas de venta, control de visitas, vamos todo un todoterreno, que eso siempre viene bien... pero de tanto estar en todas partes acabó no estando en ningún sitio)
Pepe “Oui” Francés (parlez vous francais?).
Ramón “Artista” Velázquez (aunque médico, con ese apellido tenía que ser un artista del área... o eso pensábamos).
Alberto “Terminator” Fernández (un compañero siempre decidido a darlo todo y no dejar nada sin acabar, así que hizo honor al apodo y fue un “Terminator” para sí mismo).
Zaid Nakhuda “La perla de Oriente” (nuestro jugador exótico, venido desde la India, con la intención de impresionar al contrario).
José Antonio “Tornado” Paniagua (nuestro habitual cazagoles y tornado que arrasaba las defensas contrarias... aunque en esta ocasión las defensas contrarias estaban bien fortificadas).
Ricardo “Corazón de León” García (todo corazón como su nombre de Ricardo rememoraba; aunque en fútbol sólo con el corazón no basta).
Juanjo “Super-chip” López (especialista informático para ordenar el juego, aunque sin un computador al lado la cosa resultaba más difícil).
Martín “Cazagoles” Costales (eso queríamos, cazar goles para echarlos al costal, aunque luego lo que se llenó de goles fue nuestro propio costal).
José Luis Zalve “El Zalvador” (¡Zalve, José Luis!... pero ni por esas, tampoco él fue nuestro salvador).
Javier Nuevo “El debutante” (siempre hay que dar oportunidad a los nuevos, aunque sólo lo sean de apellido; por probar no había de quedar).
Carlos López “Super López” (quisimos que se pareciera al Super López de los tebeos... luego el mundo real fue otra cosa).
Paco “Fantástico” Lires (si en la empresa él era el responsable de darnos unos coches fantásticos ¿por qué no había de darnos unos pases fantásticos en el terreno de juego?).
Humberto “La Plaga” Bovio (especialista en epidemiología, suponíamos que sería una plaga para el equipo contrario).
Onofre “Epidemia” Vegazo (especialista también en epidemiología, esperábamos que infectase al equipo contrario).
Tim Jones “El tigre de Gales” (llamándose así este británico, el apodo no podía venir más a cuento. Pero aquello no era Eurovisión sino un partido de fútbol).
Jorge “Gallego” González (un gallego en el equipo siempre es ideal para desconcertar al equipo contrario que no sabrá qué es lo que va a hacer, si va o si viene, si chuta o si pasa...).
Ignacio “Financiero” Rodríguez (también convenía tener como uno de los nuestros a alguien del departamento financiero por eso de las primas...).
Fernando “Recursos” Rincón (resolviendo siempre cosas en el departamento de Recursos Humanos, lógico era que resolviese los atascos en el juego del equipo).
Fernando García “El expreso de AstraZéneca” (como responsable de envíos y mensajería, pensábamos que con él nuestro equipo llegaría muy lejos... y vaya sí llegó, al menos en cuanto a récord como contaremos a continuación).
Entrenadores: Pantaleón y Agustín.
Finalmente, el equipo arbitral estaba formado por los
Colegiados:
Mejía Dávila, Manuel Ortiz y Manuel Ortiz jr.
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Álvaro Minuesa, Luis González, Fernando Collado, Benedicto Crespo, Rafael Oria, Ángel Álvaro, José María Monge, Rafael Morales, Pablo González, Arturo Molina, Raúl Barco, Manolo Cidoncha, Isidoro Garzón, Enrique Canser, José Luis Mora, Nicolás Llinas, Jesús Campo, José Iturzaeta, Martí Guadaño, Ferrán Morell, Miguel de la Barrera.
Entrenador: Adelardo.
Javier “Gigante” Domínguez (por su enorme tamaño, creyéndonos que sólo con eso sería suficiente para tapar la portería).
Juan Carlos “Atrapagoles” Rodríguez (porque era nuestro otro portero y no paraba de recoger los goles que iban entrando en nuestra portería).
Ángel Blanco “Gelucho” (nuestra auténtica estrella que, aunque ya estuviese retirado del fútbol profesional, se notaba que donde hubo clase eso no se perdía).
José María “Rayo Vallecano” Sánchez Escobar (según nos decía, él jugó de joven en el Rayo Vallecano y, por lo menos, manejaba bien el balón).
Zoilo “Zorro” Rodríguez (empezando su nombre con una “Z” no podía ser sino un zorro del área; otra cosa es que acabase hecho unos zorros como todos los demás).
Francesc “Pulmón” Aldea (responsable del área de Marketing de Respiratorio, o sea, todo un experto en pulmones, aunque los suyos se resintiesen con tanto esfuerzo).
Ramón “Diagnóstico” Estiarte (nuestro director médico, acostumbrado pues a los diagnósticos certeros, aunque una cosa es la consulta y otra muy distinta el terreno de juego).
Carlos “Conexión” Barcina (como médico de conexión entre los departamentos Médico y Marketing, le venía como anillo al dedo eso de “Conexión”, aunque en esta ocasión no conectase demasiado).
Paco Morales “El hombre radioactivo” (porque era el jefe de producto de Nexium, un inhibidor de la bomba de protones, así que pensamos que podría ser una bomba en el área rival... aunque no llegó a explotar).
Pepe “Protón” Gutiérrez (porque era responsable de Marketing de nuestro inhibidor de la bomba de protones; otra bomba más para atacar al contrario).
Joaquín Rodrigo “El músico del área” (siendo familia del famoso compositor Joaquín Rodrigo, nadie mejor que él para poner música en el campo).
Alberto “Pulverizador” Ceniza (todos deseábamos que hiciese honor a su apellido y pulverizase a los contrarios... no que hiciese honor a su apellido y acabase hecho ceniza).
Fernando “Todoterreno” García Martínez (nuestro entrenador en conocimientos de los productos, técnicas de venta, control de visitas, vamos todo un todoterreno, que eso siempre viene bien... pero de tanto estar en todas partes acabó no estando en ningún sitio)
Pepe “Oui” Francés (parlez vous francais?).
Ramón “Artista” Velázquez (aunque médico, con ese apellido tenía que ser un artista del área... o eso pensábamos).
Alberto “Terminator” Fernández (un compañero siempre decidido a darlo todo y no dejar nada sin acabar, así que hizo honor al apodo y fue un “Terminator” para sí mismo).
Zaid Nakhuda “La perla de Oriente” (nuestro jugador exótico, venido desde la India, con la intención de impresionar al contrario).
José Antonio “Tornado” Paniagua (nuestro habitual cazagoles y tornado que arrasaba las defensas contrarias... aunque en esta ocasión las defensas contrarias estaban bien fortificadas).
Ricardo “Corazón de León” García (todo corazón como su nombre de Ricardo rememoraba; aunque en fútbol sólo con el corazón no basta).
Juanjo “Super-chip” López (especialista informático para ordenar el juego, aunque sin un computador al lado la cosa resultaba más difícil).
Martín “Cazagoles” Costales (eso queríamos, cazar goles para echarlos al costal, aunque luego lo que se llenó de goles fue nuestro propio costal).
José Luis Zalve “El Zalvador” (¡Zalve, José Luis!... pero ni por esas, tampoco él fue nuestro salvador).
Javier Nuevo “El debutante” (siempre hay que dar oportunidad a los nuevos, aunque sólo lo sean de apellido; por probar no había de quedar).
Carlos López “Super López” (quisimos que se pareciera al Super López de los tebeos... luego el mundo real fue otra cosa).
Paco “Fantástico” Lires (si en la empresa él era el responsable de darnos unos coches fantásticos ¿por qué no había de darnos unos pases fantásticos en el terreno de juego?).
Humberto “La Plaga” Bovio (especialista en epidemiología, suponíamos que sería una plaga para el equipo contrario).
Onofre “Epidemia” Vegazo (especialista también en epidemiología, esperábamos que infectase al equipo contrario).
Tim Jones “El tigre de Gales” (llamándose así este británico, el apodo no podía venir más a cuento. Pero aquello no era Eurovisión sino un partido de fútbol).
Jorge “Gallego” González (un gallego en el equipo siempre es ideal para desconcertar al equipo contrario que no sabrá qué es lo que va a hacer, si va o si viene, si chuta o si pasa...).
Ignacio “Financiero” Rodríguez (también convenía tener como uno de los nuestros a alguien del departamento financiero por eso de las primas...).
Fernando “Recursos” Rincón (resolviendo siempre cosas en el departamento de Recursos Humanos, lógico era que resolviese los atascos en el juego del equipo).
Fernando García “El expreso de AstraZéneca” (como responsable de envíos y mensajería, pensábamos que con él nuestro equipo llegaría muy lejos... y vaya sí llegó, al menos en cuanto a récord como contaremos a continuación).
Entrenadores: Pantaleón y Agustín.
Mejía Dávila, Manuel Ortiz y Manuel Ortiz jr.
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viernes, 5 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (11)
Para refrescar la memoria no hay nada mejor que acudir a
las hemerotecas y, en este caso, a la revista “Información al Día”, en donde
quedó registrado este acontecimiento. No voy a transcribir todo lo que allí se
decía, pero sí algunos párrafos que dan buena muestra del carácter alegre y
festivo que tuvo este gran partido de fútbol benéfico.
Se titulaba la crónica “Un partido único en la historia”
y describía así el juego: “Aquí la lluvia fue de goles, pero eso sí, goles
solidarios entre las selecciones de Médicos del Mundo y AstraZéneca, dando
lugar a un espectáculo único”. Y precisamente de todo ello se dio buena cuenta
en el número 10 de mi revista “Información al Día” que, justo con este motivo,
comenzó a partir de entonces a editarse a todo color y marcó un estilo propio
en el periodismo de empresa, constituyendo un ejemplo que nadie se ha atrevido
nunca a seguir por su profesionalidad periodística y sobre todo por su
imparcialidad a la hora de elaborar los contenidos periodísticos.
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jueves, 4 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (10)
Unos días antes de la celebración del encuentro organicé
una Rueda de Prensa en el Ayuntamiento de Majadahonda, en donde el concejal de
Deportes, Guillermo Ortega (que luego sería Alcalde), el responsable de
Comunicación de Médicos del Mundo, Paco Flores, y yo mismo, presentamos a los
periodistas esta iniciativa, enviando a continuación una Nota de Prensa a todos
los medios de Comunicación. En la misma se explicaba que AstraZéneca quería
organizar su primer aniversario con un acto de ayuda humanitaria y que, en este
caso, la recaudación se destinaría a ampliar la gestión sanitaria integral que
Médicos del Mundo estaba realizando en
Chókwé (Mozambique) instalando hospitales de campaña para atender a más
de 60.000 personas que se habían trasladado hasta allí huyendo de las
inundaciones que habían asolado el centro del país.
Ya estaba todo organizado para el que había dado en
llamarse “Torneo Aniversario AstraZéneca”, que se iba a celebrar en el estadio
“Cerro del Espino”, de Majadahonda, cedido por los clubes Rayo Majadahonda y
Atlético de Madrid (ya que este último tenía y tiene allí sus campos de
entrenamiento y por consiguiente tenía voz y voto, el cual fue, como ya digo,
afirmativo), el jueves 22 de junio del año 2000 a las 20,00 horas.
Unos más, otros menos, todos los empleados colaboraron en
la organización, sin distinciones de cargos. Dando ejemplo, la directora de
Recursos Humanos, Valle Rodríguez, y la directora Financiera, Francina Bertrán,
eran de las más entusiastas, dispuestas incluso a hacer de taquilleras cortando
las entradas que daban acceso al recinto deportivo. Otros empleados se pusieron
a preparar bocadillos y bebidas (con lo que también se sacaba algo de dinero
para la causa), o a vender gorras. Por allí andaba también Luis Domingo,
nuestro fotógrafo habitual, a quien había encargado el reportaje fotográfico
que suponía para él un nuevo reto: era el primer partido de fútbol que iba a
cubrir, ya que lo suyo eran las ruedas de prensa o asuntos relacionados con
viajes y naturaleza. Y tampoco faltaron los directores de los demás
departamentos junto con muchos de los empleados que, en su mayoría no acudían
solos sino acompañados de algunos miembros de su familia. A nuestro compañero
Nacho Alegre (que hacía honor a su apellido) le cedí un micrófono con el que
fue retransmitiendo el partido por los altavoces del estadio al más puro estilo
radiofónico para regocijo de la audiencia, ayudado en este cometido por Ana de
Miguel.
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miércoles, 3 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (9)
Preparamos carteles anunciadores, anuncios en nuestra
revista “Información al Día” (que llegaba a todos nuestros proveedores y a un
buen número de médicos colaboradores) así como gorras y camisetas
conmemorativas del encuentro. Imprimimos las entradas, añadiendo muchas de
“Fila 0” para que nuestros proveedores habituales y todos cuantos no pudiesen
acudir ese día, contribuyesen a la causa. Estos talonarios de entradas los
repartimos entre aquellos empleados que se ofrecieron voluntariamente para
vender las entradas en su círculo familiar y de amistades. Para dar más realce
al partido encargué una equipación para cada equipo, camisetas moradas (que era
uno de los colores corporativos) para el equipo de AstraZéneca, y camisetas
amarillas para el equipo de Médicos del Mundo. Por su parte Enrique Vedia se
ocupó de comprar medias y botas para nuestros jugadores, que hasta entonces no
es que fuesen descalzos, pero casi. Pero curiosamente esto tuvo un efecto
secundario, y es que tan pronto se corrió la voz de que íbamos a dar botas,
medias y camisetas a nuestros jugadores, todos querían apuntarse a jugar (ya os
contaré más adelante cómo quedó nuestra plantilla; más grande que la de
cualquier equipo profesional de campanillas). Hay que ver lo que hace la gente
con tal de conseguir algo gratis, en este caso unas botas de fútbol, una
camiseta y unas medias...
Mientras tanto, seguían llegando las muestras de apoyo y
colaboración. Nuestro Visitador Médico en Santander era Ángel Blanco. Quizás
este nombre no os diga mucho, pero si os digo que su nombre de guerra era
“Gelucho” quizás los mayores recuerden a ese jugador del Racing de Santander
que jugó con ese equipo en Primera División y que yo mismo llegué pegar en el
álbum de cromos de mi hijo. Pues sí, él se ofreció a venir hasta Madrid (no
sólo con permiso sino con apoyo de sus jefes) para jugar el partido. Igual
sucedió con Manuel Ortiz, que compaginaba su trabajo como jefe de un equipo de
Visitadores Médicos con el de linier de fútbol en Primera División, y no sólo
él, sino que unió a la oferta a su hijo que también era linier en categorías
inferiores. Manuel Ortiz, con quien coincidía frecuentemente en todas nuestras
reuniones y convenciones porque a los dos nos gustaba ocupar la primera butaca
del autobús, me comentaba algunas veces –riendo con deportividad- cómo los
Visitadores Médicos de su equipo iban a verle cuando actuaba de linier en algún
partido... para así poder insultarle (en plan de cachondeo, claro) desde la
grada. Y es que debe dar mucho gusto eso de poder meterse con el jefe sin que
este pueda tomar represalias, ya que cualquiera que haya ido a un partido de
fútbol sabe que a los árbitros y linieres les llaman de todo menos “bonito”.
Supimos también que el abuelo de una de las compañeras de
AstraZéneca era Pantaleón, vieja gloria del Real Madrid, el cual se ofreció a
colaborar y le di el cargo de entrenador de uno de los dos equipos. Pero
Enrique Vedia también nos consiguió el apoyo de Agustín, portero recientemente
jubilado en el Real Madrid, así que ya teníamos un entrenador, Adelardo, para
Médicos del Mundo, y dos entrenadores, Pantaleón y Agustín, para nuestro equipo
(cuyo número de integrantes ya empezaba a engordar hasta en el número de
entrenadores). Y ya puestos, nuestro compañero y linier de Primera, Manuel
Ortiz, nos consiguió un árbitro de Primera División para dicho encuentro: Mejía
Dávila.
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martes, 2 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (8)
El antiguo director de ventas de Zéneca, Enrique Vedia,
ya jubilado pero manteniendo algunas colaboraciones con la nueva AstraZéneca,
era el presidente del Rayo Majadahonda, equipo de Segunda B que tiene un
precioso campo de fútbol en Majadahonda, y tan pronto supo de nuestra idea
ofreció gratuitamente sus instalaciones para que celebrásemos allí el partido.
De igual forma colaboró con nosotros en todo, y cuando digo en todo, quiero
decir todo. Lo mismo hacía gestiones para que el ex jugador del Atlético de
Madrid, Adelardo, actuase como entrenador de uno de los equipos como para
conseguir equipaciones para nuestros jugadores e incluso para ayudarnos el día
del partido a preparar bocadillos para venderlos luego a los espectadores y así
sacar más dinero.
La idea era organizar un partido entre una selección de
AstraZéneca y una selección de alguna ONG y pensamos, inicialmente, en Médicos sin
Fronteras. Sin embargo, y para asombro y pasmo de todos nosotros, los de
Médicos sin Fronteras dijeron que ellos no aceptaban dinero de los laboratorios
farmacéuticos. Es decir, preferían tener menos dinero con que ayudar a las
personas necesitadas con tal de mantener inflado ese falso orgullo de “ser
independientes” de la industria farmacéutica. Yo me indigné ante tal
injusticia, no por mí sino por la gente que esperaba ayuda de ellos para
atender sus necesidades más básicas y que se verían privadas de unos recursos
muy necesarios. Pero no todas las ONGs anteponen sus prejuicios al bien de los
necesitados y así, Médicos del Mundo, otra ONG que cumple las mismas funciones
que la anterior, aceptó encantada la propuesta. Su director de Comunicación,
Paco Flores, era una persona sensata y justa, por lo que le pareció de
maravilla esta idea y se ofreció a preparar su equipo de fútbol para esta
ocasión al tiempo que nos facilitaba los logotipos necesarios para la
publicidad que tendría que hacer de tal evento y para todo aquello en que
pudiese colaborar.
Si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás ver todos los libros de este autor.
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lunes, 1 de abril de 2024
Fútbol (empresario) (7)
Años después, dejé el sector de los agroquímicos y,
dentro del mismo grupo empresarial, me pasé al sector farmacia, en donde volví
a vivir una increíble experiencia organizando un partido de fútbol por todo lo
alto. Si hasta entonces mi actividad como “empresario” había sido en relación
con la promoción del fútbol, ahora pasaría además a la organización de
encuentros.
El estreno no pudo ser más a lo grande. Poco antes de
cumplirse un año de la fusión que había dado lugar a AstraZéneca, el director
ejecutivo, Tom McKillop, comunicó a todas las filiales alrededor del mundo que,
con ese motivo, quería que en cada país se organizase una actividad de carácter
solidario en la que participasen activamente los empleados con el apoyo de la
dirección. Fiel a su estilo, McKillop dejó total libertad para que cada país
organizase lo que quisiese, dando rienda suelta a su imaginación; no en vano
McKillop era partidario de apoyar la iniciativa y la asunción de riesgos por
parte de los empleados; prefería tener empleados motivados y con iniciativa,
aunque fracasasen, a tener empleados borregos que simplemente se limitasen a
seguir las órdenes de la dirección.
Como responsable de Comunicación de AstraZéneca en España
(el título internacional por el que se me conocía era Country Communication
Manager) fui el encargado de hacer realidad esta idea. El presidente en España,
Carlos Trias, me adjudicó cien por cien el encargo para que hiciese y
deshiciese a mi buen saber y entender. Fue así cómo entre los integrantes de mi
departamento estuvimos barajando distintas iniciativas hasta que por fin
comprendimos que si en España el fútbol era el deporte rey, ¿por qué no íbamos
a organizar un partido de fútbol benéfico?
martes, 5 de diciembre de 2023
El apasionante mundo de un Dircom
La compañía para la que trabajaba seguía creciendo (ICI –
Zéneca), hubo una fusión y se convirtió en la tercera más grande del mundo
(AstraZéneca). Y allí estaba yo como máximo responsable de Comunicación
escribiendo constantemente todo lo que se me ocurría, pero nunca en plan de
autobombo que es lo que se estila en las empresas, sino en plan auténticamente
periodístico. Y como un paso más, puse en marcha un diario digital de
información sanitaria que llegó a ser el segundo más leído de España.
Cuando después de 24 años en este grupo multinacional
tuve que dejar el mismo, afronté la última etapa de mi carrera profesional como
responsable de prensa en la organización que agrupa a todos los médicos
españoles y ahí añadí a mis experiencias previas la de escribir discursos y
artículos, aunque en esta ocasión quien los pronunciaba y firmaba luego era el
presidente. Pero también tuve ocasión de poner en marcha otro diario digital y
seguir escribiendo artículos y reportajes propios.
Las divertidas (e incluso educativas) anécdotas en la vida de un Director de Comunicación…
“Memorias de un Dircom”: https://amzn.to/32zBYmg
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