(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Roberto Carlos
Título:
Roberto Carlos canta en español: Mi querido, mi viejo, mi amigo
Sello
y Nº: CBS - 8.264
Año
de esta edición: 1980
Detalles:
Single a 45 RPM. 2 canciones. Edición original española cantada en castellano.
Broche de oro a su monografía.
El comentario de
la aguja: Solemnidad sinfónica para un retrato del alma
Este
vinilo, referencia CBS 8.264, nos sitúa en el amanecer de la década de los
ochenta, la atmósfera de la sala de audición se torna solemne, íntima y de una
calidez extrema. «Mi querido, mi viejo, mi amigo» es una de las composiciones
más honestas y maduras de toda la producción musical de Roberto Carlos. La
pieza esquiva con una elegancia apabullante cualquier exceso sensiblero, con una
finura acústica ejemplar. El arreglo se inicia con un piano minimalista y
conmovedor, para ir abriendo paso de forma gradual a unas secciones de cuerda
de un lirismo bellísimo que diseñan un abrigo instrumental imponente,
sosteniendo el pulso emocional de la canción con una maestría de alta escuela.
Técnicamente,
el prensado de la CBS de 1980 es un auténtico dechado de virtudes sonoras. El
microsurco a 45 RPM está tallado con una limpieza técnica impecable, ofreciendo
un rango dinámico generoso y un relieve sonoro nítido y tridimensional. La
mezcla otorga a la personalísima y aterciopelada voz del Rey una presencia
física sobregogedora en el canal central; se pueden percibir con una nitidez
analógica soberbia las respiraciones, los hilos de voz y la profunda carga emocional
de la toma de estudio. La separación estéreo despliega la masa orquestal a los
lados con un equilibrio perfecto, logrando que los violines envuelvan la
audición de manera reconfortante y sin el menor atisbo de saturación en los
pasajes más intensos del crescendo final.
Pero
¿cuál es la historia detrás de esta canción? La asombrosa carga de emotividad
que emana de este vinilo de 1980 no es fruto del azar ni de un truco de
producción. Detrás de esta preciosa canción se esconde una de las historias más
humanas y recordadas de las sesiones de estudio de Roberto Carlos. El artista
compuso este tema como un tributo directo, sincero y en vida a su padre, don
Robertino Braga.
A
la hora de grabar la pista de voz definitiva en español, el cantante se vio tan
fuertemente embargado por los recuerdos de su infancia y la figura de su
progenitor que rompió a llorar de forma incontenible frente al micrófono,
obligando a detener las cintas magnetofónicas en repetidas ocasiones. La toma
que finalmente quedó registrada para la eternidad en este plástico conserva en
su textura ese quiebro genuino del llanto contenido, demostrando que la
verdadera grandeza analógica se esculpe con jirones de verdad.
Mi experiencia
de surco
Llegamos
al séptimo y último capítulo de nuestra andadura disco a disco por la obra de
Roberto Carlos, y nos despedimos de la presencia de este gigante de la canción
con una de las composiciones más hermosas, emotivas y logradas de toda su
trayectoria. Nos situamos en el año 1980 para ver girar a 45 revoluciones este
sencillo que es, en esencia, una preciosa canción dedicada por entero a la
figura de su padre.
Estamos
ante una experiencia que conmueve el corazón de cualquier coleccionista.
Roberto Carlos logra plasmar aquí un sentimiento universal con una sencillez y
una solera impecables- Una pieza indispensable que pone el cierre perfecto y
cargado de sensibilidad a este bloque de mi fonoteca antes de abrir las páginas
a un nuevo cantante en la bitácora.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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