jueves, 14 de mayo de 2015

Un personaje con vida propia

Ya he dicho en más de una ocasión durante estos últimos días, que al escribir la novela
"Castidad y rock and roll"
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Sonja nos invitó a pasar, pero antes le dije que tenía un regalo para ella, así que me dirigí de nuevo al coche y lo abrí para recoger el paquete que le había preparado. El niño que vimos a la entrada había salido de nuevo y estaba pegado a las faldas de su madre mirándonos con curiosidad. “Es mi hijo Sven –nos lo presentó-, la pequeña, Kirsti, está jugando dentro de casa”. Los ojos de Sven se abrieron como platos cuando vieron el paquete que le entregaba a su madre y que estaba envuelto con un precioso papel de regalo. Yo no me di cuenta, pero Eloy estuvo al quite:
-                     Eso es para tu mamá –le dijo a Sven- pero para ti hemos traído otra cosa.

Entonces Eloy regresó al coche, se inclinó sobre el asiento de atrás y después de unos instantes buscando algo allí, volvió con un pequeño peluche con la forma de un delfín y un enganche de llavero. ¡Era su propio llavero al que había quitado sus llaves en ese momento para dárselo como regalo a Sven! Me di cuenta de mi torpeza, tenía que haberle llevado algún regalito a Sven y sin embargo sólo había pensado en su madre no en él. En cambio Eloy siempre pensaba en los demás y se dio cuenta al instante de la decepción de Sven al comprobar que el precioso paquete que yo entregaba a su madre era sólo para ella y en cambio para él no había nada, por eso fue al coche y le quitó las llaves a su llavero para dárselo como regalo al pequeño. Éste, tan pronto como lo recibió soltó un “takk” (gracias) y se lo mostró orgulloso a su madre. Sonja se dio cuenta de la maniobra y cruzó una mirada de complicidad y agradecimiento con Eloy.

PD.- En la imagen, un descanso en el camino que se volvió habitual para el protagonista de esta novela.

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