jueves, 17 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (17)

Hay ocasiones, como esta en concreto, en que me hubiera gustado que los mensajes ocultos de Falcon Crest hubieran sido más explícitos para que llegaran claramente a todo el mundo... aunque quizás no hubieran calado tanto porque el ser humano, al reconocer la razón de una reprimenda cierra su mente y su capacidad de razonamiento para inmunizarse frente a ella. La autocomplacencia es un perfecto anestésico de nuestra razón.

El episodio 11 de esta primera temporada es, a mi juicio, el mejor de la misma, y está plagado no solo de acontecimientos interesantes, sino también de numerosas frases dignas de ser resaltadas aun cuando aquí solo traigamos una pequeña muestra de ellas. En concreto me refiero ahora a una persona (personaje totalmente secundario) que está en una silla de ruedas a causa de un accidente sucedido hace ya muchos años. Sobre esta inválida, Julia nos recuerda lo que piensa Ángela al respecto: “Ángela dice que está ahí para recordarnos lo afortunados que somos... aunque seamos inválidos en otro sentido” (1x11).

El añadido es de Julia, obviamente, y también tiene su buena parte de “miga”. En primer lugar, Ángela nos da un interesante ángulo de visión sobre las desgracias que ocurren a nuestro alrededor (da igual que sean de seres cercanos o de ciudadanos de cualquier país): esas desgracias están ahí para recordarnos lo afortunados que somos. Es una buena reflexión que debe servir de estímulo para que aprendamos a conformarnos y contentarnos con lo que tenemos. Con demasiada frecuencia nos quejamos (sea de forma verbal o de pensamiento) de cómo nos van las cosas, de que nos falta tal o cual cosa o nos hemos quedado sin algo que nos gustaba o deseábamos, o... Pero ¿se nos ha ocurrido compararnos con esas otras personas mucho más desgraciadas que nosotros? Cualquier persona que viva en Europa y se queje, debería pensar cómo sería su vida en muchos países africanos, por poner un ejemplo. Parece mentira, como en tantas otras ocasiones, que sea una persona (bueno, un personaje de ficción) como Ángela, quien nos haga reflexionar y nos de lecciones de moralidad, pero así es y esto constituye otro de los indudables atractivos de esta magnífica serie.
(Continuará...)

miércoles, 16 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (16)

No sin cierto sentido del humor, del que se hace gala con frecuencia, Lance reconoce ante uno de sus múltiples ligues cuál es su verdadera profesión: “Tengo una carrera... que consiste en decir sí a mi abuela” (1x11).

Con esa frase retrata a miles y miles de empleados, pelotas, aduladores, cuyo principal objetivo es ganarse el aprecio del jefe para lo cual nunca hay que llevarle la contraria. Sin duda son conscientes que ese peloteo constante sobre el jefe hace que este se crea que es el mejor del mundo y, al sentirse complacido, se siente agradecido ante esos empleados mientras mira con recelo a aquellos otros que le discuten alguna decisión. ¡Dios mío! ¡A veces me asusto al pensar en la enorme cantidad de empleados como Lance que hay en las empresas y en las organizaciones! Y lo peor de todo es que a base de “dorar la píldora” al jefe, este se cree que es el mejor y –como no lo es- comete y vuelve a cometer errores que perjudican gravemente a la empresa y a los empleados... y después, como hay que rectificar y subsanar esos errores y/o esas pérdidas, la solución es muy sencilla: despedir trabajadores (a los críticos, por supuesto, no a los pelotas).
(Continuará...)

martes, 15 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (15)

Por otra parte, las luchas y las intrigas en Falcon Crest se suceden movidas por la codicia... el dinero y el poder siempre por encima de todo y de todos. Emma, que a pesar de sus desvaríos psíquicos tiene con frecuencia momentos de clara lucidez, se lo reprocha a su madre: “Tú amas el lugar, no a las personas” (1x10).

Y como siempre, Ángela da carpetazo a un asunto y pasa al siguiente porque la marcha del negocio no admite distracciones ni pérdidas de tiempo. Así es como ella lo ve: “Eso pertenece al pasado. Vamos a pensar en el futuro” (1x10).

El pasado, pasó; ya es historia y no podemos moverlo. ¿Para qué perder tiempo y energías en removerlo, en volver una y otra vez sobre lo mismo? Lo que hagamos hoy es la preparación del futuro y por consiguiente hay que mirar siempre hacia adelante. Ese “mirar adelante” resulta muy útil en ese camino de lucha que es la vida. A cada paso encontramos problemas, dificultades, también alegrías, pero en definitiva, no podemos quedarnos rezagados ni por unos ni por otras, hay que seguir adelante.
(Continuará...)