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viernes, 17 de octubre de 2025

A Rafael Fisac

De Rafael Fisac poco se sabe, salvo lo que conservan con agrado en la memoria todos aquellos que lo conocieron. Hijo del médico, periodista y poeta Gaspar Fisac Orovio, se dedicó a la enseñanza en el Instituto Cervantes de Madrid. Amante del teatro y la cultura, se carteaba con grandes literatos y artistas, algunos de los cuales pasaron a visitarlo en su casa.
 
El gran autor teatral Antonio Buero Vallejo, le dedicaba palabras como estas: “Con pluma de oro y gota de zafiro, al tío Rafael –casi un padre”.
 
La gran actriz de teatro María Jesús Valdés también le tenía en gran estima: “A mi querido tío Rafael en una de mis ‘cortísimas’ visitas a esta casa tan cielo, donde se respira bondad, paz y arte! Ya lo creo! Con todo mi cariño”.
 
Otros, como un tal J.P. le decía: “Con la emoción de mis primeras confidencias, que hubiera querido le revelase mi interior con la transparencia del agua clara”.
 
Un tal P.G.S. le decía: “Con el mayor afecto, después de ‘des-cansar’ en su apacible morada, donde he encontrado la amistad más sincera de toda mi vida”.
 
Y otro, con iniciales H.F. le dedicaba este poemilla:
Este recuerdo de mi amigo trazo,
con tu pluma de oro,
mas tu amistad yo la aprecio
como el más alto tesoro”.
 
Claro que si hay un poema que puede escenificar mejor que cualquier otra cosa cómo era Rafael Fisac, es este que le dedicó Amador Ponce:
 
“Qué propicia es esta casa
para el éxtasis fecundo
donde la mente se abraza,
olvidándose del mundo
y lo que en el mundo pasa.
 
Un octavo piso; el suelo
allá abajo; allá enfrente
el rojo ardor del poniente,
y arriba, muy cerca, el cielo
madrileño y transparente.
 
No he visto mejor lugar
para vivir y soñar
en una urbana Babel.
Por algo vino a habitar
a esta casa Rafael”.
 
Una buena forma de conocer cómo son las personas es ver qué dicen de ella quienes convivieron más de cerca con esa persona… y esto también lo puedes aplicar a ti mismo.
 

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lunes, 16 de diciembre de 2024

Aquella noche (6)

Luego, aquella noche, los dos pensaron; los dos hablaron con su Dios, que era el mismo, el verdadero, el que habla la verdad; y dijeron: “Señor; todo esto no consigo comprenderlo. Siento en mí cosas extrañas; me aterran pensamientos que antes jamás tenía. ¡Hay tantas cosas que no entiendo...!
 
Pero, ¿por qué al verla -dijo él- pero, ¿por qué al verlo -dijo ella- siento en mí una sensación extraña, unas ganas locas de confiarle mis secretos, y de contarle mis pesares, sabiendo que logrará entenderlos?
 
Dime, Señor, ¿qué es esto? ¿Es el primer amor o una ilusión pasajera, una de esas ilusiones que tienen todos los adolescentes? Dime, Señor, ¿qué es esto?”
 

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miércoles, 20 de noviembre de 2024

¿Qué te apuestas?

Ya hemos hablado de la técnica para recordar los sueños, pero lo que me ha llamado después la atención –y por eso quiero compartirlo con vosotros- es un sencillo ejercicio para ayudarnos a recordar los sueños. A mí me ha parecido algo así como una apuesta, como lanzarle un reto a nuestra consciencia diciéndole “¡A que soy capaz de recordar mi sueño! ¡Qué te apuestas!”. Y no está mal hablar así al ser superior del que formamos parte, porque en el mundo espiritual existe -¡afortunadamente!- el sentido del humor.
 
Pues bien, esa apuesta se hace de la siguiente forma: Pon un vaso de agua en la mesilla de noche. Al ir a acostarte, bebe la mitad y dile a tu consciencia que cuando te despiertes y te bebas la otra mitad recordarás lo que has soñado. Al despertarte, bebe esa otra mitad del vaso de agua, tal como apostaste, y comprueba si tu consciencia ha aceptado el reto y te trae de nuevo aquello que viviste cuando soñabas durante la noche. Porque tu consciencia –durante el sueño- está a medio camino entre el estado subconsciente y consciente, por lo que puede trasladar vivencias de un lugar a otro. ¡Dile que se atreva a traértelas de nuevo por la mañana cuando bebas ese medio vaso de agua!
 
PD.- Si por lo que sea, esta técnica no te funciona, no te preocupes, porque beber agua nada más despertarnos es muy bueno para nuestra salud, así que no habrás perdido el tiempo con este juego.
 

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viernes, 11 de octubre de 2024

Grabación completa

Cuando pones a ejercitar tu memoria te vienen a la actualidad muchos momentos y vivencias tanto de los tiempos recientes como de tiempos lejanos. ¿Quiere decir resto que toda nuestra vida queda grabada como si de un archivo digital (una cinta de vídeo diríamos antes)? Resulta, no obstante, que por mucho que intentemos estrujar nuestra memoria hay episodios que han quedado completamente olvidados. En unos casos porque nosotros éramos tan pequeños y han pasado tantos años, que no somos capaces de recordarlo; en otros casos porque esos episodios han quedado tan olvidados que no somos capaces de rememorarlos. Nos encontramos así con muchas ocasiones en que un amigo o familiar nos dice “¿te acuerdas cuando…?” y eso te suena a chino porque no recuerdas absolutamente  nada de aquello. En otras ocasiones son tus familiares mayores los que te cuentan alguna anécdota de cuando tenías pocos años o incluso de cuando eras un bebé, y está claro que nadie se acuerda de las cosas que hacía cuando era un bebé o un niño/a de pocos años. ¿Quiere esto decir que no queda todo grabado, sino sólo algunas cosas?
 
El estudio pormenorizado de miles de casos de ECM (experiencias cercanas a la muerte) ha desvelado que hay en nosotros una parte secreta que guarda absolutamente todos los aspectos de nuestras vidas, es decir, hay una grabación completa de todo lo que es nuestra existencia en este plano terrenal, lo que pasa es que cuando estamos vivos sólo somos capaces de recordar una pequeña parte de todo lo que ha sido nuestra vida. Y lo más sorprendente es que ese proceso de “grabación” comienza en el mismo momento de nuestro nacimiento y, por eso, todas las experiencias de nuestros primeros años de vida quedan grabadas aunque no seamos capaces de recordarlas en vida. Pero ¿qué pasa cuando alguien vive una ECM?  Pues resulta que en esa situación sí somos capaces de recordar todo, absolutamente todo, lo que ha sido nuestra vida, desde el primer segundo de la existencia hasta el último.
 
Esto nos lleva a una nueva reflexión: Lo que viva cualquier ser humano en sus primeros meses y años de vida va a quedar grabado en su memoria y –aunque luego no sea capaz de recordarlo. Sí que va a influir en su vida, tanto a modo de traumas como a modo de sensaciones positivas.
 
Siendo esto así, ya sabes lo que tienes que hacer con tus hijos pequeños o con todos los niños pequeños que de alguna forma entren en tu entorno de vida. Conviértete en esos casos en un factor de energía positiva que reafirme su autoestima y perciban cariño y enseñanzas positivas. Aunque pasados los años no recuerden nada de aquello… sí que lo van a tener grabado en lo más profundo de su ser y sí que va a influir de alguna manera en su vida futura.
 

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miércoles, 3 de julio de 2024

Recuerdos

Todos tenemos recuerdos, pero cuando se trata de un poeta esos recuerdos no pueden ser otra cosa que poemas. Por eso traigo aquí estos “recuerdos” de cuando tenía 15 años…
 
RECUERDOS
 
Te conocí un día,
yo era joven;
más joven de lo que ahora soy,
y sin embargo
cuánto tiempo ha pasado.
Eran las seis y el sol
ya declinaba.
Música de discos,
confeti mezclado
entre la loca alegría de una fiesta.
Tú estabas rodeada igual que yo
por cantidad de gente,
enorme distancia.
Yo luchaba; tú, no sé.
Notaba cómo poco a poco
me iba a cercando a ti.
 
Al fin llegué,
y qué sensación extraña
la que sentí al estar contigo.
Me parecía estar soñando,
y sin embargo
tú estabas junto a mí.
 

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martes, 3 de octubre de 2023

Criptomnesia

Para quien no conozca esta palabra, le diré que la criptomnesia es el recuerdo durante el sueño de algunos acontecimientos que habíamos olvidado por completo.
 
Este hecho nos sugiere muchas cosas. Por ejemplo: Cuando estamos dormidos estamos más vivos y tenemos más y mejor memoria que cuando estamos despiertos. ¿Significa eso que el sueño es nuestra verdadera vida y que esta vida de despiertos es un sueño? Posiblemente no, pero sí nos hace pensar en que durante el sueño nos vemos libres de muchas ataduras, nuestra mente vuela entonces libre y puede conectarse a otros niveles espirituales sin las limitaciones que nos confiere este mundo físico.
 
En ese recuerdo podemos revivir ciertas escenas de nuestro pasado, en ocasiones con inusitado realismo; en otras ocasiones, será simplemente que nos venga a la memoria algún dato, frase, acontecimiento, etc. del pasado.
 
La criptomnesia no es muy frecuente, no es algo que nos suceda todos los días, pero sí es algo que sucede a todo el mundo en contadas ocasiones. Cuando esto suceda, demos gracias por haber tenido el privilegio de volar con nuestro espíritu por encima de las barreras de este mundo material.
 
Al igual que Jung daba una importancia capital a los sueños y afirmaba que estos “no están desprovistos de sentido” y que “nos proporcionan los conocimientos más interesantes”, cuando el sueño nos haga recordar algo que teníamos completamente olvidado, démosle la importancia que se merece porque no habrá sido por casualidad sino con alguna finalidad muy concreta que no somos capaces de comprender. Es como a los niños chicos cuando su mamá o su papá le dice que haga algo; él no sabe por qué, pero comprende de forma instintiva que debe hacerlo porque depende de sus padres para su supervivencia. Con la criptomnesia, igual; sigamos sus dictados y utilicemos cuanto nos traiga a la memoria porque tiene una utilidad para nosotros aunque no sepamos cuál es.
 

Una selección de artículos periodísticos atemporales que nos muestran un ejemplo de periodismo independiente, nos informan y nos entretienen…
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viernes, 18 de agosto de 2023

La memoria de los sueños

Aunque parezca mentira, tenemos más memoria cuando soñamos que cuando estamos despiertos. He aquí un ejemplo…
 
Por aquél entonces yo tenía seis o siete años, es decir, 68 años menos que ahora. Estábamos veraneando toda la familia en la finca de mi abuelo en Daimiel (Ciudad Real). En aquella finca, llamada “El Recreo” el abuelo Vicente disfrutaba al verse rodeado de todas sus hijas con sus correspondientes familias y nos reuníamos en verano hasta 16 primos de todas las edades. Para nosotros, los niños, aquello era una auténtica delicia: aire libre y muchos primos para jugar.
 
En una ocasión, una de mis tías iba a celebrar su santo, así que decidimos (decidieron los primos mayores) hacerle una canción especial. No recuerdo si la música de esa tonadilla sería inventada o posiblemente se tratase de alguna canción de la época a la cual le cambiaron la letra. El caso es que los primos nos reunimos en privado para aprendernos la letra de esa canción y cuando ya nos la sabíamos fuimos a ver a nuestra tía para cantársela a modo de felicitación.
 
Así lo hicimos, y esa canción, compuesta, aprendida y cantada en ese día, hace 68 años, no volvió a cantarse nunca más.
 
Pues bien, el otro día mientras dormía, reviví aquellos momentos y recordé y canté en sueños la música y la letra esa canción. Sesenta y ocho años después de una única interpretación, pude recordar la letra y música de dicha canción, y no sólo eso, sino que al despertar, la canción seguía sonando en mi cabeza. Así que decidí coger papel y lápiz y escribir la letra tal como la había recordado íntegra en mi sueño.
 
De forma consciente, aquella letra estaba olvidada, y sin embargo durante el sueño la recordé perfectamente. Somos más completos, somos más nosotros mismos cuando soñamos que cuando estamos despiertos…
 
PD.- Si tienes curiosidad por conocer cuál era la letra de esa canción, aquí te dejo el enlace:
https://palabrasinefables.blogspot.com/2023/08/cancion-de-un-solo-dia.html
 

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jueves, 20 de julio de 2023

En los sueños también tenemos memoria

Cuando estamos despiertos nos acordamos de muchas cosas, tenemos una buena memoria para recordar las cosas que hemos hecho en el pasado; cuando dormimos, también tenemos memoria de todo lo que hemos “vivido” durante las etapas anteriores de sueño. Al igual que en nuestra vida despierta hay una continuidad de actividades y recuerdos, también en nuestro mundo de los sueños hay una continuidad de todo lo que hacemos y experimentamos cuando soñamos.
 
Al igual que una parte de nuestro ser es consciente y recuerda todo lo que hacemos mientras estamos despiertos, otra parte de nuestro ser es consciente y recuerda todo lo que hacemos mientras soñamos. El problema es que, una vez despiertos, no somos capaces de sintonizar con nuestro ser de los sueños. Esto es algo así como cuando queremos escuchar la radio en un lugar de poca cobertura y/o muchas interferencias: captamos algo, pero sólo a intervalos, y todo ello envuelto en ruido de fondo que no nos deja comprender muy bien de qué están hablando. Eso mismo nos sucede cuando estamos despiertos: Tratamos de recordar lo que hemos soñado, pero sólo somos capaces de recordar algunos fragmentos aislados e inconexos que nos dan esa sensación de caos, de cosas absurdas e ilógicas; pero eso es –precisamente- porque son fragmentos sacados fuera de contexto.
 
Lo más curioso de todo esto es que nuestro ser despierto cree que es él quien está vivo y que su otro ser, el de los sueños, es sólo eso: sueños. Por el contrario, nuestro ser de los sueños tiene muchas más capacidades que nuestro ser despierto, ya que no está atado ni limitado por el mundo físico, y por eso, para él, nuestra vida actual es un sueño y la vida real es la suya.
 
Es lo que se ha dicho muchas veces: ¿No será que el sueño es la vida real y esto de ahora, cuando estamos despiertos, es simplemente un sueño?
 

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lunes, 10 de julio de 2023

Yo no lo recuerdo así

Te reúnes con un amigo de la infancia y rememoras con él aquellos tiempos de estudiante. Comentas algo que sucedió una vez y de repente compruebas cómo el otro te contesta “yo no lo recuerdo así, creo que fue de otra manera”, y entonces te cuenta una versión diferente de aquellos hechos. ¿Quién estará en lo cierto, tú o él?
 
Pues te voy a dar la respuesta: Los dos estáis en lo cierto. Y eso es porque nuestra actual existencia física es algo así como una alucinación de masas, en donde existen enormes diferencias entre la realidad de una persona y la de otra persona. Tú percibes e interpretas las cosas de una manera, pero otra persona las percibe e interpreta de manera distinta.
 
Habla con familiares y amigos de cosas que hayan sucedido hace bastante tiempo. Verás cómo cada uno las recuerda de distinta forma, porque fue así como ellos las percibieron.
 
Este es un ejemplo más de cómo nuestros pensamientos y emociones crean la realidad en donde nos movemos. Así que ya lo sabes, ten mucho cuidado con tus pensamientos y emociones. Los negativos te envolverán en un entorno negativo, mientras que los positivos irán creando para ti un futuro mucho más agradable.
 
Pero, eso sí, lo repito muchas veces: No sólo querer; también hacer. Si quieres un futuro mejor no sólo tienes que soñarlo, también tienes que trabajarlo.
 

Hay escritores que escriben sobre su infancia y juventud, pero muy pocos que hayan conservado y publicado lo que escribieron entonces…
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martes, 27 de junio de 2023

En el sueño profundo no estamos inconscientes

Hay una parte del sueño profundo que no solemos recordar al despertar. Lo que sí recordamos es la parte final, y esa parte suele estar distorsionada ya que tendemos en ella a traducirla a términos físicos, lo más parecido a nuestro entorno físico actual. Sin embargo, en los niveles muy profundos de la experiencia del sueño, entramos en comunicación con otras partes de nuestra propia identidad y con otras realidades en donde también estamos presentes aunque despiertos no seamos conscientes de ello.
 
Y ¿qué pasa en esa etapa de sueño profundo? Poco se sabe de ella, y eso que el sueño está siendo investigado científicamente, pero de esa parte lo poco que conocemos es por los místicos, no por los científicos.
 
Según parece, en ese estado nos dedicamos a trabajos y actividades que pueden estar conectados o no con nuestros intereses, tal como ahora los reconocemos. En ese estado aprendemos, estudiamos, jugamos, hacemos de todo… menos dormir (tal como entendemos el concepto de “dormir”). Contrariamente a lo que pudiera parecer, es en esa fase muy profunda del sueño cuando estamos más activos (a nivel espiritual), realizando el trabajo de fondo que es nuestra verdadera misión, aunque despiertos somos incapaces de recordarlo ni reconocerlo.
 
En esa fase muy profunda del sueño no estamos inconscientes, sino todo lo contrario, aunque por desgracia no somos capaces de recordarlo. Pero el hecho de intentar recordar los sueños nos puede ir abriendo la visión a eso otro mundo maravilloso que se esconde en nuestro interior y no conoce fronteras.
 

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lunes, 19 de junio de 2023

¿Por qué no se recuerdan los sueños?

Todos nos hemos dado cuenta de cómo al despertar la mayoría de las veces no nos acordamos de lo que hemos soñado o en apenas unos minutos ya lo hemos olvidado. La ciencia nos dice que en realidad pasamos una gran parte de la noche soñando, y sin embargo no somos capaces de recordarlo o –como digo- si acaso recordamos algo lo olvidamos en seguida. Es algo así como exhalar una bocanada de humo de un cigarrillo; durante unos instantes vemos cómo el humo adquiere diversas formas y se va expandiendo, pero casi inmediatamente se desvanece.
 
¿Cuál es la razón por la cual no recordamos los sueños? La razón es muy sencilla: Todas esas aventuras y experiencias que vivimos durante el sueño no se traducen físicamente, y al no tener acción ni efecto físico, no somos capaces de recordarlas al despertar. Tan acostumbrados estamos a nuestros sentidos físicos que cuando algo existe de forma exclusivamente mental no somos capaces de incorporarlo a este mundo físico que ahora nos ha tocado experimentar.
 

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martes, 30 de mayo de 2023

Los recuerdos


Hoy compartiré algo tan bonito como los recuerdos... pero de una forma diferente:

LOS RECUERDOS

Me llevaré (cuando me vaya)
los recuerdos, nada más,
sólo eso.
 
Aquí se quedarán las obras,
las palabras, los objetos,
y todos ellos acabarán cubiertos
por el olvido,
sepultados por la vida
de quienes van creciendo,
y el recuerdo que dejamos en los demás
resistirá un tiempo para después
diluirse como el polvo
en el desierto.
 
El mundo seguirá girando
con los ruidos de alegrías… y silencios,
con las guerras y las risas,
alegrías y fracasos,
en constante espiral de imprevistos
acontecimientos.
 
Pero ya me habré marchado
y no estaré aquí para lo bueno
ni para lo malo.
Estaré al otro lado
sin poder comunicar ni transmitir
mi propio aliento,
mas seguiré vivo,
eternamente vivo a través
de mis recuerdos.
 
Ellos vendrán conmigo,
amigos fieles, compañeros
de un viaje infinito
hacia otros mundos,
hacia otras vidas,
hacia otros cielos.
 

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martes, 14 de junio de 2022

Los recuerdos

Me llevaré (cuando me vaya)
los recuerdos, nada más,
sólo eso.
 
Aquí se quedarán las obras,
las palabras, los objetos,
y todos ellos acabarán cubiertos
por el olvido,
sepultados por la vida
de quienes van creciendo,
y el recuerdo que dejamos en los demás
resistirá un tiempo para después
diluirse como el polvo
en el desierto.
 
El mundo seguirá girando
con los ruidos de alegrías… y silencios,
con las guerras y las risas,
alegrías y fracasos,
en constante espiral de imprevistos
acontecimientos.
 
Pero ya me habré marchado
y no estaré aquí para lo bueno
ni para lo malo.
Estaré al otro lado
sin poder comunicar ni transmitir
mi propio aliento,
mas seguiré vivo,
eternamente vivo a través
de mis recuerdos.
 
Ellos vendrán conmigo,
amigos fieles, compañeros
de un viaje infinito
hacia otros mundos,
hacia otras vidas,
hacia otros cielos.
 

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miércoles, 17 de abril de 2019

¿Por qué no recordamos nuestras vidas anteriores?


Salvo casos muy excepcionales (la mayoría de ellos recogidos en libros) en donde alguien recuerda cosas de alguna de sus vidas anteriores, las cuales han podido después ser comprobadas y recogidas en libros, la mayoría de nosotros no recordamos nada al respecto. ¿Por qué? Quizás la respuesta es tan simple como que nuestra alma (o espíritu o como le quieras llamar) es eterna, mientras que el cerebro no lo es. Dicho de otra forma, cada uno de nosotros somos es un ser espiritual que ha tenido muchos cuerpos y por lo tanto muchos cerebros.

El cerebro es el procesador y archivo de nuestros recuerdos, pero cuando morimos y volvemos a reencarnar pasamos a estrenar un nuevo cerebro y toda la información que había en él se pierde. Bueno, toda no, porque nuestro espíritu sí que posee esa capacidad de almacenar todas nuestras experiencias. Por eso, sólo en algunos casos de regresión hipnótica es posible acceder a esa información precerebral y traer a la consciencia esos recuerdos.