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viernes, 31 de octubre de 2025

En la Gloria la gocemos

Y este otro poema inédito de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981), que no pudo ser incluido en su libro “Una santa desconocida” (Amazon), está dedicado al fallecimiento, el 29 de diciembre de 1955, de su sobrina Isabel Fisac Rodríguez.
 
EN LA GLORIA LA GOCEMOS
 
Vengo de Misa de gloria,
de tu gloria, niña amada,
la gloria de Dios disfrutas,
por Él has sido llamada.
 
Lágrimas de sentimiento,
que son perfume del alma,
te ofrecimos al marcharte
con el Ángel de tu Guarda.
 
De blanco ha sido la Misa,
de blanco fueron tus galas,
y el albor de la inocencia
nos has dejado en tu casa.
 
Que en la Gloria te gocemos
nos han dicho, niña amada,
pide al Señor por tus padres,
por tus hermanos y hermana;
 
Pide por todos y goza
con los Ángeles, y canta
himnos de paz y de gloria
a Dios y a la Virgen Santa,
Reina de todos los Ángeles,
madre de todas las gracias,
para que se nos conceda,
por el don de tu plegaria,
que en el cielo te gocemos
que es la mejor esperanza.
 

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jueves, 30 de octubre de 2025

Tu advenimiento

Este poema de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) lo escribió en 1945 con motivo del nacimiento de su sobrino Gaspar Fisac Rodríguez…
 
TU ADVENIMIENTO
 
La Iglesia en tu frente
señala la cruz:
¡que seas un santo
amando a Jesús!
 
Dichoso el que nace
de padres cristianos
y a Cristo por siempre
promete ser fiel,
por él sus padrinos
renuncian al mundo
y aquí, en el bautismo
proclaman la fé.
 
Há poco, tu madre
sintiendo venías,
(al valle de penas)
con dulce placer
rezaba el rosario
pidiendo a la Virgen
pudiera lograrte
y un hijo tener.
 
Há poco, tu padre
llegaba al Sagrario,
su pecho latía
de amor paternal;
con fé comulgaba
y un hijo pedía
que fuese otra prenda
de amor conyugal.
 
Que luego, imitando
los Reyes de Oriente
ofrezcas tus dones
al Dios de Israel;
y seas modelo
de santas virtudes
honrando a tus padres
y honrando a Daimiel.
 

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miércoles, 29 de octubre de 2025

Una santa desconocida. Poemas inéditos


La obra poética de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) se ha recogido en el libro de Amazon “Una santa desconocida”. Sin embargo, tras su publicación, han aparecido algunos dos poemas más que vamos a compartir con vosotros en estas páginas durante los dos próximos días…
 
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lunes, 27 de octubre de 2025

Luis Ferrerós y Vilar


Para completar las “semblanzas” poéticas que
Gaspar Fisac Clemente (1903-1986) hacía de sus familiares y amigos, ofrecemos esta otra dedicada a:
 
LUIS FERRERÓS Y VILAR
 
Le gusta mucho el anís
Luis
e ir del amor en pos
Ferrerós
hablar muy poco y bailar
Vilar.
Quiere en Santiago aprobar
para seguir su carrera
y a su padre desespera
Luis Ferrerós y Vilar.
 

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domingo, 26 de octubre de 2025

Pascual Crespo Campesino


En esta revisión y recuperación que estamos haciendo de los poemas de Gaspar Fisac Clemente (1903-1986) destacan los denominados “semblanzas” en donde transmite a través de un poema lleno de ingenio algunas de las características que definen a una persona. El que recuperamos hoy estaba dedicado a:
 
 
PASCUAL CRESPO CAMPESINO
 
Simpático sin igual
Pascual
y además un poco fresco
Crespo
y a veces habla sin tino
Campesino.
 

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sábado, 25 de octubre de 2025

Agapito Crespo Campesino

De los años de estudios y recuerdos de aquella época, Gaspar Fisac Clemente (1903-1986) dedicó este poema a uno de sus amigos. En general, la amistad se convirtió en uno de los ejes de su vida y la poesía era igualmente su herramienta preferida para felicitar o simplemente saludar a sus amigos…
 
AGAPITO CRESPO CAMPESINO
 
Querido Amigo Agapito:
Te escribo desde Daimiel
y te ruego no protestes
como pasó la otra vez,
y si por cualquier motivo
tardo un poco en escribir
no se te ocurra pensar
que no me acuerdo de ti.
Pues tu fiel recuerdo Pito
nunca se aparta de mí
aunque tú estés en Fernán-
Caballero o en Madrid.
De la vida que aquí hago
poco te puedo contar
pues no salgo de un plan ostra
como es…el de estudiar.
Otro gallo me cantara
si en vez de estar en Daimiel
veraneando, estuviera
contigo en Carabanchel.
Pues habiendo allí una ”concha”
que vale cien veces más
que la concha tan famosa
que existe en San Sebastián,
creo, que en Carabanchel
se debe veranear;
¿No es verdad querido Pito
que allí debíamos estar?
¡Qué bien que lo pasaría!
Y tú también ¡cómo no!
¡Teniendo todo el verano
esa “concha” “pa” los dos!
Pues aquí desde que vine
no he salido a ningún sitio
¡y a nuestra Ramona Mauri
todavía no la he visto!
Pero esto pasará pronto
y antes de que llegue enero
he de llevarte a la calle
de Don Cardenal Cisneros.
Y con tantas tonterías
dejo lo más importante,
el objeto de esta carta
que es, el de felicitarte:
Y como de mi amistad
quiero que estés satisfecho
además de aconsejarte
te he compuesto este “ovillejo”.
Con gusto te felicito, Pito
y a la vez te compadezco, Crespo
al empezar tu camino, Campesino.
Pues si te marca el destino
de…”dolores” padecer
¡qué paciencia has de tener
Pito Crespo Campesino!
Y nada le digo en ésta
al simpático Pascual
porque hasta que él no me escriba
no le puedo contestar.
Un saludo a tu familia
y un abrazo muy cordial
para ti y para tu hermano
de vuestro amigo Gaspar.
 

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viernes, 24 de octubre de 2025

El poeta de la amistad (2)

Del 1 al 22 de septiembre de 2018 fui publicando algunos poemas de Gaspar Fisac Clemente (1903-1986), el poeta de la amistad, en este blog. En el índice por fechas que aparece en el lateral derecho de este blog (vista como web) se puede acceder a ellos, pero para ponerte las cosas fáciles, te detallo los poemas que publiqué en este blog con su enlace correspondiente para que puedas acceder directamente a los que más te interesen:
 
Álvaro Pinilla Chacón
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/alvaro-pinilla-chacon.html
 
Aurorita Atienza
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/aurorita-atienza.html
 
Carmen Rodríguez Pinilla
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/carmen-rodriguez-pinilla.html
 
Casio Clemente
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/casio-clemente.html
 
Cruces Lozano
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/cruces-lozano.html
 
Gaspar Fisac Clemente
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/gaspar-fisac-clemente-1903-1986.html
 
Isabel Rodríguez Pinilla (1)
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/isabel-rodriguez-pinilla.html
 
Isabel Rodríguez Pinilla (2)
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/a-isabel-en-el-venturoso-natalicio.html
 
Juan Sánchez López
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/juan-sanchez-lopez.html
 
Lola Fisac Serna
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/lola-fisac-serna.html
 
Manolo Pinilla Fisac
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/manolo-pinilla-fisac.html
 
Mercedes Casado Herrero
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/mercedes-casado-herrero.html
 
Pascual Crespo
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/son-los-dias-de-pascual.html
 
Piedad Lozano
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/piedad-lozano.html
 
Ramón Fisac
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/ramon-fisac.html
 
Vicente Fisac Rodríguez (1)
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/vicentito.html
 
Vicente Fisac Rodríguez (2)
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/a-vicentito.html
 
Zenaida Rodríguez Pinilla
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/zenaida-rodriguez-pinilla.html
 
Otros poemas:
 
Amor o caradura
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/amor-o-caradura.html
 
A mi querida abuela en sus días
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/a-mi-querida-abuela-en-sus-dias.html
 
A mi primera nieta
https://palabrasinefables.blogspot.com/2018/09/a-mi-primera-nieta.html
 
En fin, estos son los poemas que había conseguido recopilar hasta esa fecha, pero años después han aparecido nuevos poemas que compartiré con vosotros en los próximos días…
 

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jueves, 23 de octubre de 2025

El poeta de la amistad (1)

Gaspar Fisac Clemente nació en Daimiel (Ciudad Real) el 8 de enero de 1903, hijo de Gaspar Fisac Orovio y Concepción Clemente Pozuelo. Era el menor de seis hermanos, siendo los cinco que le precedían: Mercedes, Rafael, Carmen, Domingo y Concepción. Fisac Clemente estudió la carrera de Farmacia en Granada y, una vez terminada, abrió botica en Daimiel, en donde se casó y tuvo cuatro hijos: María del Carmen, Gaspar, Vicente e Isabel. Al cabo de unos años, se trasladó a Madrid en donde estudiaron y vivieron sus hijos.
 
La historia de Gaspar Fisac Orovio, su vida, su legado, la época en que vivió, etc., la podemos encontrar en Amazon, en el libro “Médico, periodista y poeta” y ya podemos adivinar por el título de este libro, que una de las facetas de Fisac Orovio fue la poesía, habiéndose distinguido por sus composiciones poéticas e incluso por la composición de algunas piezas teatrales en verso.
 
Esa vena poética se transformó en hereditaria ya que de sus seis hijos, dos de ellos, Mercedes y Gaspar escribieron poemas a lo largo de su vida, en el caso de Mercedes, todos ellos centrados en el ámbito religioso, y en el caso de Gaspar básicamente en el ámbito de la amistad. Años más tarde, en la siguiente generación, la de sus nietos, Gaspar Fisac Rodríguez también escribió algunos poemas a lo largo de su vida, pero fue Vicente Fisac Rodríguez quien se dedicó por entero al mundo del periodismo y la comunicación (para sustentar el cuerpo) y a la poesía (para sustentar el alma).
 
Durante los próximos días vamos a repasar los poemas que hemos conseguido recopilar de Gaspar Fisac Clemente y que nunca fueron recopilados en un libro, permaneciendo esparcidos por cualquier rincón esperando –quizás- que en algún momento alguien les diera una nueva oportunidad de ser leídos…
 

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miércoles, 22 de octubre de 2025

La fuerza de la familia (y 4. El refugio de la familia)

Capítulo 4.- El refugio de la familia

 
El verano de 1936 dejó a Consuelo y Paco huérfanos en un Daimiel sacudido por la Guerra Civil. A sus dieciséis y catorce años, los hermanos enfrentaban un mundo roto, pero no estaban solos. Vicente, el tío que años atrás había viajado a Granada para cuidar de su hermano Pepe, abrió las puertas de su hogar sin dudarlo. Junto a su esposa, Carmen, y sus seis hijas, acogieron a Consuelo y Paco como si fueran suyos. La casa de Vicente se convirtió en un refugio donde el dolor encontraba consuelo en la unión familiar.
 
Consuelo y Paco, aún marcados por la pérdida de su padre y el recuerdo lejano de su madre, encontraron en sus tíos y primas una nueva familia. Vicente, con su carácter firme pero afectuoso, se aseguraba de que no les faltara nada, mientras Carmen, la tía, les ofrecía el cariño maternal que habían perdido. Las primas, de edades cercanas, llenaban los días de charlas, juegos y confidencias. Consuelo, con su madurez precoz, se integró rápidamente, ayudando a sus primas con las tareas y aprendiendo de ellas el arte de la economía doméstica. Paco, más reservado, encontraba en las bromas de sus primas un alivio para su tristeza.
 
La guerra seguía su curso, pero en la casa de Vicente, la vida continuó con una rutina que sanaba poco a poco las heridas. Cuando el conflicto terminó, Vicente y Carmen decidieron que los hermanos debían tener las mejores oportunidades posibles. Paco, con su mente inquieta y su deseo de ayudar a otros, se inclinó por la medicina. Con el apoyo de sus tíos, se trasladó a Madrid para estudiar la carrera, dedicándose con la misma tenacidad que su padre había mostrado en el ejército. Consuelo, como sus primas, no tuvo acceso a una educación universitaria —algo poco común para las mujeres de la época—, pero Vicente y Carmen se aseguraron de que recibiera una formación sólida. La enviaron al colegio de las Damas Negras, en la calle Eduardo Dato de Madrid, donde aprendió idiomas, cultura general y labores, todo lo que se consideraba esencial para una joven de su tiempo.
 
En Madrid, Consuelo floreció. Su inteligencia y su carácter la convirtieron en una joven admirada, y pronto llamó la atención de Manolo, un hombre de Daimiel. Se casaron en una ceremonia sencilla, marcada por la alegría de volver a reunir a la familia en el pueblo. Paco, por su parte, conoció a Mª Teresa, sobrina de Álvaro, novio de una de sus primas. La boda de Paco y Mª Teresa selló aún más los lazos entre las familias, tejiendo una red de afecto que parecía desafiar las tragedias del pasado.
 
Consuelo y Paco, ya adultos, llevaron consigo las lecciones de su infancia: la resiliencia de su padre Pepe, la bondad de su madre Carmen, y la generosidad de sus tíos y Josefa, la niñera que los protegió en los días más oscuros. La casa de Daimiel, con su patio de geranios y sus recuerdos, siguió siendo un lugar de reunión, donde las nuevas generaciones escuchaban las historias de un tiempo de fiebre, guerra y sacrificio. Y aunque la sombra del tifus y la guerra nunca se desvaneció por completo, en el seno de la familia se encontró el amor, la unión y la fuerza necesaria para seguir luchando hacia un futuro mejor.
 

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martes, 21 de octubre de 2025

La fuerza de la familia (3. El sacrificio)

Capítulo 3.- El sacrificio

 
El verano de 1936 llegó a Daimiel con un sol abrasador, pero con una calma aparente que escondía la tormenta que se avecinaba. Pepe, ya un militar respetado, había llevado a sus hijos, Consuelo y Paco, a pasar las vacaciones en la casa familiar de Daimiel, como era su costumbre. La vivienda, sencilla pero llena de recuerdos, era un refugio donde Consuelo, ahora de dieciséis años, y Paco, de catorce, disfrutaban de la compañía de sus tíos y primas. Consuelo, con su inteligencia despierta, ayudaba a sus primas con las tareas domésticas, mientras Paco, soñador y curioso, exploraba los campos manchegos con sus primos.
 
Pero el 18 de julio, el mundo que conocían se fracturó. La Guerra Civil estalló con una violencia que recorrió España como un relámpago. Daimiel, un pueblo tranquilo, se vio envuelto en el caos de los dos bandos enfrentados. Pepe, como militar leal al ejército, se convirtió en un objetivo inmediato para las fuerzas republicanas locales, que sospechaban de cualquiera con un uniforme. Sin tiempo para reaccionar, fue arrestado y llevado a una improvisada prisión en el pueblo.
 
Consuelo, con la valentía que había heredado de su padre, no se quedó de brazos cruzados. A sus dieciséis años, recorrió Daimiel buscando aliados, hablando con vecinos y autoridades locales, suplicando por la liberación de Pepe. Pero sus esfuerzos chocaban contra un muro de miedo y desconfianza. La guerra había desatado una fiebre de sospechas, y nadie quería arriesgarse por un militar. Paco, más joven pero igual de decidido, la acompañaba en silencio, apretando los puños cada vez que una puerta se cerraba ante ellos.
 
Una noche, un grupo de milicianos republicanos visitó a Pepe en su celda. Le ofrecieron un trato: unirse a su bando, traicionar sus juramentos y sus ideales, a cambio de su vida. Pepe, con la misma calma que había enfrentado el tifus años atrás, los miró a los ojos.
—Soy militar —dijo, su voz firme a pesar de la fatiga—. No desertaré de mi ejército ni de lo que creo.
Los milicianos, impacientes, le dieron un ultimátum, pero Pepe no cedió.
 
Días después, en una madrugada fría, lo sacaron de la celda y lo llevaron al término municipal de Torralba de Calatrava. En un descampado, bajo un cielo sin estrellas, le preguntaron si quería que le vendaran los ojos.
—No —respondió, erguido, con la dignidad de quien sabe que su hora ha llegado—. Soy militar.
El eco de los disparos resonó en la noche, y Pepe cayó en una cuneta, su vida segada por la guerra que dividía a España.
 
Un vecino de Daimiel, que por casualidad pasaba por el lugar, reconoció el cuerpo y corrió a avisar a la familia. Vicente, el tío de Consuelo y Paco, organizó el traslado del cadáver al cementerio, donde fue enterrado con una ceremonia breve, marcada por el silencio y el dolor. Consuelo, con los ojos secos pero el corazón roto, y Paco, que por primera vez parecía más hombre que niño, se aferraron el uno al otro. A sus dieciséis y catorce años, se habían quedado huérfanos, solos en un mundo que se desmoronaba.
 
La guerra seguía rugiendo, pero en Daimiel, la casa familiar se convirtió en un refugio de luto. Consuelo y Paco, con la memoria de su padre como un faro, sabían que debían seguir adelante, aunque el camino estuviera lleno de sombras.
 

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lunes, 20 de octubre de 2025

La fuerza de la familia (2. El peso de la pérdida)

Capítulo 2.- El peso de la pérdida

 
El verano de 1915 se alargaba en Granada, y la casa de los Rodríguez Lozano se había convertido en un refugio de lucha y esperanza. Josefa, la niñera, iba y venía con una determinación silenciosa, mientras sus hijos, Consuelo y Paco, jugaban ajenos al drama que se desarrollaba en el dormitorio de sus padres. Pero la enfermedad no cedía. Carmen, cuya risa una vez llenaba la casa, se apagaba bajo el peso del tifus. Sus mejillas, antes rosadas, estaban ahora pálidas como la cera, y sus manos temblaban al intentar aferrarse a la vida.
 
La noticia de la enfermedad llegó hasta Daimiel, y Vicente, el hermano mayor de Pepe, no dudó en actuar. Propietario de una fábrica de aceite de orujo heredada de su padre, Vicente era un hombre práctico, de pocas palabras pero de acción decidida. Delegó en otras manos su negocio y viajó a Granada, con la determinación de salvar a su familia. Al llegar, encontró a Pepe luchando por recuperarse y a Carmen al borde del abismo. La presencia de Vicente trajo un poco de orden al caos: organizó las tareas de la casa, aseguró que Josefa tuviera lo necesario y, en los momentos más oscuros, sostuvo la mano de su hermano.
 
Pepe, aunque débil, comenzaba a mostrar signos de mejoría. La fiebre cedía por momentos, y su espíritu militar lo mantenía firme. Pero Carmen no tuvo la misma suerte. A los pocos días de la llegada de Vicente, una noche de agosto, su cuerpo agotado se rindió. No había llegado a los treinta años, y su partida dejó un silencio que pesaba más que el calor. Pepe, postrado aún, recibió la noticia con una resignación que ocultaba un dolor inmenso. No hubo llantos ni lamentos; solo un asentimiento callado, como si aceptara una orden inevitable del destino.
 
Vicente se encargó de los arreglos fúnebres, mientras Josefa mantenía a Consuelo y Paco ocupados con cuentos y juegos, protegiéndolos del peso de la tragedia. La pequeña Consuelo, con sus cuatro años, preguntaba por su madre, y Josefa, con el corazón roto, le hablaba de ángeles y estrellas para suavizar la verdad. Paco, demasiado pequeño, solo percibía la ausencia en las miradas tristes de los mayores.
 
Cuando Pepe recuperó las fuerzas, algo en él había cambiado. La chispa juguetona de sus ojos se apagó, reemplazada por una determinación férrea. Juró dedicarse por entero a sus hijos y a su carrera militar. Granada, con sus recuerdos amargos, ya no podía ser su hogar. Aceptó un nuevo destino en Cádiz, una ciudad luminosa junto al mar, donde esperaba que el aire salado sanara las heridas de su familia.
 
En Cádiz, Pepe se convirtió en un padre ejemplar. Aunque tenía dos personas a su servicio para ayudar con la casa, él mismo llevaba a Consuelo y Paco de paseo por la Alameda Apodaca, les compraba helados en la Plaza de Mina y supervisaba sus tareas escolares con una paciencia que contrastaba con su disciplina militar. Consuelo, con su carácter despierto, empezaba a mostrar una inteligencia vivaz, mientras Paco, más inquieto, soñaba con aventuras en alta mar. La vida, aunque marcada por la ausencia de Carmen, comenzaba a encontrar un nuevo ritmo.
 
Pero en el fondo, Pepe sabía que la paz era frágil. Los ecos de la tragedia en Granada lo seguían, y en Cádiz, mientras paseaba con sus hijos bajo el sol, sentía que el destino aún guardaba pruebas por venir.
 

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sábado, 14 de junio de 2025

Una lágrima es un beso

Hay personas cuya biografía merece la pena leer y una de ellas fue este médico, periodista y poeta cuyas iniciativas y aportes a la Medicina trascendió los límites de un pequeño pueblo. Este libro nos hablará de aquella época, de cómo era la Medicina hace más de un siglo en el ámbito rural, y nos descubrirá a un polifacético médico y humanista.
 
“Gaspar Fisac Orovio (1859-1937). Esta biografía recoge, por primera vez, su triple faceta de médico, periodista y poeta. Como médico destacó por sus descubrimientos sobre la tuberculosis, como periodista por su contribución y dirección del diario "El Eco de Daimiel", y como poeta por sus excelentes y hasta hoy desconocidas composiciones. Sin embargo, y por encima de todo, fue un ser humano excepcional y entrañable, querido por sus pacientes y por cuantos tuvieron la oportunidad de conocerle”.
 
“Una lágrima es un beso” (Vicente Fisac. Editorial Bubok)
https://www.bubok.es/comprar-libro/266934

jueves, 12 de junio de 2025

Daimieleño – Español

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre sí que deberíamos acordarnos, se hablaba de una manera peculiar, tan peculiar que a algunos les dio por llamarla “idioma”. Por eso este libro nos introduce, con buenas dosis de humor y de nostalgia, a ese peculiar “idioma” llamado “daimieleño” porque es el que desde hace tiempo inmemorial se ha venido hablando en Daimiel (Ciudad Real), sí ese pueblo famoso por el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel y por otras muchas cosas que descubrirás en este libro…
 
“El presente libro es una "Guía práctica de una forma de hablar especial" y recoge 2.000 palabras típicas de Daimiel (Ciudad Real). Muchas de ellas ya han quedado en desuso y precisamente por eso, este libro quiere rescatarlas del olvido. Hay palabras exclusivas de Daimiel, otras que son típicas de La Mancha, otras que son del idioma español pero que en Daimiel adquieren un significado distinto, y finalmente otras del idioma español que en Daimiel se utilizan con muchísima frecuencia. Se trata de una obra más emocional que académica y se advierte a todas las personas sin sentido del humor que se abstengan de leer este libro”.
 
“Daimieleño – Español” (Vicente Fisac. Editorial Bubok)
https://www.bubok.es/comprar-libro/266948

lunes, 31 de marzo de 2025

De Daimiel al habla inglesa

El libro que recoge la biografía del médico daimieleño Gaspar Fisac Orovio (Daimiel, 1859-1937) y que se editó en España con el título “Médico, periodista y poeta”, ha sido ahora traducido al inglés con el título “Kisses are tears”, el cual hace referencia a uno de sus poemas más memorables.
 
Este libro no es sólo la biografía de este polifacético médico, un auténtico adelantado a su tiempo, ni tampoco la de su hermano Deogracias (farmacéutico, político y periodista), sino que nos ofrece un documentado panorama de cómo eran la medicina y la farmacia en la sociedad rural del siglo XIX.
 
Por eso, su traducción al inglés permitirá llevar el conocimiento histórico y social de aquella época a todos los conocedores del habla inglesa. Un enorme salto temporal y geográfico que bien merecía este personaje cuya vida y obra no dejará de sorprender.
 
Ambos títulos “Médico, periodista y poeta” (edición en español) y “Kisses are tears” (edición en inglés) están disponibles en Amazon, tanto en eBook como en edición impresa.
 

A well-documented exploration of Medicine, Pharmacy, and rural society in the 19th century through two biographies that should not be forgotten:
“Kisses are tears”: https://a.co/d/eCok2Y0

sábado, 1 de junio de 2024

Tángana (y 3)

Para terminar, no he podido resistir la tentación de incluir aquí este delicioso texto publicado en la web “daimieldiario”, ahora que está tan de moda eso de la “independencia”. Bajo el título “Nace el independentismo daimieleño”, dice así:
 
“He de reconocer que a mi alrededor hay gente muy cachonda, ocurrente, capaces de sacarle gracia a muchos aspectos de la actualidad. Por eso hoy, cuando se comentaba la aparición de un diccionario daimieleño-español, obra del paisano Vicente Fisac, alguien ha comentado:
¡Pues ya está!, ahora que tenemos lengua propia podemos pedir la independencia de España.
Y claro, la lluvia de ideas surgida a continuación ha ido en ese sentido reivindicando que tenemos escudo, bandera y hasta himno, aunque en este extremo no había consenso. Si lo pensamos hasta tenemos una historia a la que asirnos y hasta, como Catalunya, podemos sentir que el trato fiscal nos discrimina por el hecho mismo de que la Junta nos deba más de cinco millones de euros que no parece llegar a soltar. Y esto sería base, no me digan, para exigir un pacto fiscal para Daimiel y hasta crear nuestra propia Hacienda.
Si por tener, hasta en eso nos parecemos, podríamos alardear del desafecto de las regiones colindantes y exprimir que las gentes de Villarrubia, Torralba o Manzanares no nos quieren.
Eso sí, lo que no ha habido forma de resolver es el asunto de construir el modelo política independiente sobre una monarquía o una república. Y sin embargo sí ha existido cierto consenso en que constituirse como  paraíso fiscal puede ser una buena forma de financiación y alejarnos de la tentación de una república bananera.
Por último hemos constituido una serie de grupos de estudio y trabajo para montar el armazón secesionista y llenar las alforjas del sentido identitario suficiente para exacerbar el valor de lo nuestro, la historia, la cultura, el espacio natural, y ahondar en las diferencias respecto al resto. Y poner a los medios de comunicación locales al servicio de la idea a cambio de promesas de generosas subvenciones.
No está clara la fecha de la entrevista con Rajoy o Cospedal ("o nos dais lo que pedimos o nos lo montamos por nuestra cuenta") y se ha abierto lista para los que se ofrezcan a quemar banderas nacionales en público, que ya se ve que no pasa nada, aunque de momento tendrán que poner ellos el mechero hasta habilitar presupuesto para las acciones a seguir. Después nos hemos ido cada cual a su faena, despojados ya de todo arrebato secesionista con la sonrisa en la boca”.
 
Y entre los muchos comentarios que suscitó el citado artículo, me llamó la atención este en concreto, ya que se refiere –precisamente- al deporte de la Tángana, al que hemos dedicado el presente capítulo:
 
“En realidad no es ninguna tontería. Liechtenstein tiene la mitad de extensión geográfica que el término de Daimiel y hace de su condición de paraíso fiscal su fortuna. Es un principado, así que nos podemos conformar con eso, si tiramos por la constitución monárquica. El deporte nacional sería la Tángana y hasta podemos hacer aquí la sede de la Federación Internacional de este deporte que nos daría, al menos en los primeros años, varios campeonatos mundiales para nuestra nación”.
 

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viernes, 31 de mayo de 2024

Tángana (2)

Como autor del “Diccionario Daimieleño-Español” he recuperado numerosas palabras típicas de Daimiel, algunas de ellas relacionadas con el mundo del deporte. Recuperando, así, el espíritu olímpico, vamos a practicar ahora un poco de “Deporte daimieleño”:
 
Para empezar vamos a pegar un “espolillo”. ¿Qué es eso? Pues hacer un sprint, hacer una carrera rápida. Ahora bien, esa carrera puede ser de muchas modalidades según el tipo de terreno por el que se vaya corriendo; así unos hablan de ir a “tronchacarrizo”, otros a “cruzosurco”, otros a “tronchalomos” y otros a “tronchamatas”, con lo cual se expresa perfectamente la clase de terreno que estemos atravesando. Eso sí, no hay que confundir estos términos con el de “tronchamozas”, que eso es algo muy diferente y se refiere a aquellos mozos que se llevan a la era a toa la que pillan.
 
En las olimpiadas podemos ver una gran agilidad de atletas y cómo estos hacen “voltijetas”, es decir, volteretas, y dan numerosos “blincos”, o sea, brincos. No podemos olvidarnos tampoco de disciplinas artísticas como el ciclismo, ya que la “becicleta” siempre ha sido un medio de transporte ampliamente utilizado por los daimieleños.
 
Hay sin embargo otros deportes que, aunque no sean olímpicos, han dado fama internacional a una determinada región. Así, por ejemplo, las carreras de caballos trotones de Menorca son mundialmente famosas, y es una pena que habiendo existido en Daimiel tantos carruajes típicos (tílburis, carros, galeras, tartanas...) no nos hayamos decantado por hacer deporte con ellos.
 
No obstante, si hablamos de deporte nacional en Daimiel, no nos referiremos al “fúrgol” sino a otro realmente autóctono, la “Tángana”, que requiere fuerza y habilidad, aunque aún no haya calado entre los jóvenes. Ya hemos mencionado los diversos nombres que ha recibido a lo largo de la historia y cómo ha sido adoptado y adaptado por diversas regiones, de ahí que muchos consideren la “Tángana” de Daimiel como su deporte autóctono.
 
Pero hay otros deportes practicados por la juventud, tales como la “pídola”, juego que consiste en saltar por encima de otro niño que se ha agachado, poniendo las manos en su espalda para tomar impulso; o el “guá”, mediante el cual hay que introducir una canica en un hoyo –llamado “perrondilla”- practicado en el suelo, y cuando se consigue se canta con satisfacción “he hecho guá” que sería tanto como decir “he acertado” ó “acabo de anotar tanto”. Y cuando un jugador tiene una canica favorita porque le da buena suerte o gana con ella, la llama “chilín”.
 
En fin, mejor será dedicarse a estas actividades deportivas antes que enzarzarse en peleas con las que solo se conseguirá traer las rodillas “sollejás” (es decir, desolladas) o alguna “escalabraura” en la cabeza y luego por mucho que intentes “tusarte” el pelo (es decir, peinarte y colocarte bien el pelo) se te va a notar la “macoca” (zona sin pelo en la cabeza como consecuencia de una herida anterior). Ojalá no tengamos que oír nunca el ninonino, o sea, la sirena de la ambulancia.
 

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jueves, 30 de mayo de 2024

Tángana (1)

Al haberme criado en un lugar de La Mancha, de cuyo nombre sí me acuerdo –Daimiel- me pide el corazón incluir en este libro una referencia a un deporte que, aunque no lo he practicado nunca, es el deporte rey en Daimiel: la Tángana.
 
Según parece, este deporte, para el que se requiere “mucha destreza y fuerza física” según el organizador de algunos de los campeonatos, Emiliano González, consiste en derribar un objetivo en forma de palo o “seto” con la “tángana”, un disco de hierro de unos diez centímetros de diámetro que se lanza para conseguir el objetivo situado a una distancia de 25 metros. El que más “setos” derribe, gana.
 
Buscando en las fuentes de la sabiduría, es decir, en el Oráculo de Internet, o sea, Wikipedia, este juego (yo prefiero llamarlo deporte ya que, por ejemplo, requiere más esfuerzo físico que el ajedrez al que sí llaman deporte) presenta numerosas variantes de unas zonas a otras: “al ser un juego popular y no reglado más que por la tradición, se practica de forma peculiar en cada comarca, pudiendo encontrarse diferencias incluso entre localidades vecinas. También los Reglamentos que se han confeccionado para su práctica en competiciones oficiales pueden variar de unas provincias a otras”.
 
Se indica también que este deporte era popular en tiempos de Fernando III el Santo, rey de Castilla (1217-1252) y de León (1230-1252) y ha recibido diversos nombres a lo largo de la historia y de la geografía, tales como “chito”, “tángana”, “tanga”, “tuta”, etc., si bien, como hemos dicho antes, cada región lo ha adaptado a su idiosincrasia y de ahí que algunos consideren la “Tángana” de Daimiel como su deporte autóctono.
 

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