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viernes, 31 de octubre de 2025

En la Gloria la gocemos

Y este otro poema inédito de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981), que no pudo ser incluido en su libro “Una santa desconocida” (Amazon), está dedicado al fallecimiento, el 29 de diciembre de 1955, de su sobrina Isabel Fisac Rodríguez.
 
EN LA GLORIA LA GOCEMOS
 
Vengo de Misa de gloria,
de tu gloria, niña amada,
la gloria de Dios disfrutas,
por Él has sido llamada.
 
Lágrimas de sentimiento,
que son perfume del alma,
te ofrecimos al marcharte
con el Ángel de tu Guarda.
 
De blanco ha sido la Misa,
de blanco fueron tus galas,
y el albor de la inocencia
nos has dejado en tu casa.
 
Que en la Gloria te gocemos
nos han dicho, niña amada,
pide al Señor por tus padres,
por tus hermanos y hermana;
 
Pide por todos y goza
con los Ángeles, y canta
himnos de paz y de gloria
a Dios y a la Virgen Santa,
Reina de todos los Ángeles,
madre de todas las gracias,
para que se nos conceda,
por el don de tu plegaria,
que en el cielo te gocemos
que es la mejor esperanza.
 

“Biblioteca Fisac”. Más de 50 títulos…
Una Biblioteca que abarca todos los géneros en ediciones digital e impresa…
https://share.google/UYzsnB8QjeKJK8llh
“Una santa desconocida”: https://www.amazon.es/dp/B08LNN58KN

jueves, 30 de octubre de 2025

Tu advenimiento

Este poema de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) lo escribió en 1945 con motivo del nacimiento de su sobrino Gaspar Fisac Rodríguez…
 
TU ADVENIMIENTO
 
La Iglesia en tu frente
señala la cruz:
¡que seas un santo
amando a Jesús!
 
Dichoso el que nace
de padres cristianos
y a Cristo por siempre
promete ser fiel,
por él sus padrinos
renuncian al mundo
y aquí, en el bautismo
proclaman la fé.
 
Há poco, tu madre
sintiendo venías,
(al valle de penas)
con dulce placer
rezaba el rosario
pidiendo a la Virgen
pudiera lograrte
y un hijo tener.
 
Há poco, tu padre
llegaba al Sagrario,
su pecho latía
de amor paternal;
con fé comulgaba
y un hijo pedía
que fuese otra prenda
de amor conyugal.
 
Que luego, imitando
los Reyes de Oriente
ofrezcas tus dones
al Dios de Israel;
y seas modelo
de santas virtudes
honrando a tus padres
y honrando a Daimiel.
 

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Una Biblioteca que abarca todos los géneros en ediciones digital e impresa…
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miércoles, 29 de octubre de 2025

Una santa desconocida. Poemas inéditos


La obra poética de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) se ha recogido en el libro de Amazon “Una santa desconocida”. Sin embargo, tras su publicación, han aparecido algunos dos poemas más que vamos a compartir con vosotros en estas páginas durante los dos próximos días…
 
“Biblioteca Fisac”. Más de 50 títulos…
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sábado, 22 de septiembre de 2018

En la botica seas santo

Para terminar esta recolección de poemas de Gaspar Fisac Clemente, incluimos este que -aunque no fue escrito por él- sí que fue dedicado a él por su hermana Mercedes Fisac Clemente con la dedicatoria “A mi querido Gasparito”. Lo comenzó a escribir en 1933 y, por unas cosas y otras, no lo terminó hasta un año más tarde.

I

Hace poco más de un año
que tenía en la cabeza
unos versos preparados,
para que en “Vida Manchega”
hubieran sido insertados,
dándote la enhorabuena
por haber inaugurado
en Daimiel esa botica
y ejercer de boticario.
Una alegre circunstancia
me privó de este regalo:
Nació entonces Matildita...
y tus versos... se marcharon;
quise y no pude traerlos
a mis pensamientos varios
(los de la niña venían
entonces todo a ocuparlo).
A la par quise escribirlos.
A la vez quise dictarlos.
Empecé por los de aquella...
y ya los tuyos... ¡volaron!
El metro ya no venía,
el tiempo se fue pasando.
Yo quedé con el deseo.
¡Los versos... sin principiarlos!

II

Y ahora acude a mi mente
aquél recuerdo tan grato
de la noche en que naciste
y te contemplé tan guapo,
- liadito en la toquilla
que yo le compré a los Carlos
en la tarde de aquél día –
(toquilla que ya ha gastado
nuestra sobrina Conchita
y Matilde ha terminado).
Hoy que pienso que mañana
vas a cumplir treinta años,
y yo que te llevo quince
y eres mi pequeño hermano,
como la pluma que corre
o casi vuela en mis manos,
para enviarte en mi carta
mi más efusivo abrazo,
y contarte, Gasparito,
lo que pasó este verano.

III

Iba yo después de Misa,
una mañana temprano
(si temprano es a las ocho
en el tiempo de verano)
y al ir de una calle a otra
y por la plaza cruzando,
te vi con tu bata blanca
en la botica ocupado
en despachar las recetas
y en trajinar con los frascos.
Pensé en la pasada infancia
y en el presente, pensando...
“¿Pero es posible –me dije-
que este niño esté criado?
¡Si hace nada que eras chico
y terminabas el grado!
¡Ay si lo viera mi abuela
que siempre estaba esperando
el remedio a su reuma
cuando él fuere boticario!”
Y aquí tuve otro recuerdo...
más sentido y más amargo...
(si lo sabes, Gasparito,
¿para qué voy a nombrarlo?
¡Haz obras buenas por ella,
que en el cielo está gozando!).

IV

Refiriéndome a los versos,
que pensé el año pasado,
recuerdo bien el motivo:
tu cargo de boticario.
Era el decirte que fueras
caritativo... y simpático,
lo primero Dios lo manda,
lo segundo pide el cargo.
Siempre que des medicinas
alienta también los ánimos,
que a veces la fe en tomarlas
suele al enfermo curarlo.
Siempre buenas medicinas,
siempre palabras de agrado,
y caricias a los niños
y... dispensas en el pago...
(menos al Ayuntamiento,
que es el que siempre da el palo).
Además, ¡hay tantas cosas,
tantos esfuerzos privados
que pueden en las farmacias
llevarte hasta ser un santo...!
¡Cuidado con los compuestos!
¡Ojo siempre con los gramos!
¡Fuera lo que dañe el alma!
¡“Mens sana in corpore sano”!

V

Ya termino, Gasparito,
¡que Dios te de muchos años
de vida próspera y larga
en un hogar saturado
de cariño y de alegría...
dentro... dentro de este año!
(Ya eres hombre casadero
y te honra tu trabajo)
Que... si dejaste tu casa
y otro hogar has encontrado,
con el amor de familia
en mi tías concentrado,
hora es también de que formes
con un ideal cristiano,
otro hogar por Dios bendito
y a su gloria dedicado.
Esto a Dios pido, hijo mío,
al cumplir 31 años,
para que en el matrimonio
y en la botica... seas santo.

miércoles, 22 de agosto de 2018

A mi querido Gasparito

Para finalizar los poemas que hemos podido rescatar de Mercedes Fisac Clemente, incluimos este poema dedicado a su hermano Gaspar con la dedicatoria “A mi querido Gasparito”. Lo comenzó a escribir en 1933 y, por unas cosas y otras, no lo terminó hasta un año más tarde.

I

Hace poco más de un año
que tenía en la cabeza
unos versos preparados,
para que en “Vida Manchega”
hubieran sido insertados,
dándote la enhorabuena
por haber inaugurado
en Daimiel esa botica
y ejercer de boticario.
Una alegre circunstancia
me privó de este regalo:
Nació entonces Matildita...
y tus versos... se marcharon;
quise y no pude traerlos
a mis pensamientos varios
(los de la niña venían
entonces todo a ocuparlo).
A la par quise escribirlos.
A la vez quise dictarlos.
Empecé por los de aquella...
y ya los tuyos... ¡volaron!
El metro ya no venía,
el tiempo se fue pasando.
Yo quedé con el deseo.
¡Los versos... sin principiarlos!

II

Y ahora acude a mi mente
aquél recuerdo tan grato
de la noche en que naciste
y te contemplé tan guapo,
- liadito en la toquilla
que yo le compré a los Carlos
en la tarde de aquél día –
(toquilla que ya ha gastado
nuestra sobrina Conchita
y Matilde ha terminado).
Hoy que pienso que mañana
vas a cumplir treinta años,
y yo que te llevo quince
y eres mi pequeño hermano,
como la pluma que corre
o casi vuela en mis manos,
para enviarte en mi carta
mi más efusivo abrazo,
y contarte, Gasparito,
lo que pasó este verano.

III

Iba yo después de Misa,
una mañana temprano
(si temprano es a las ocho
en el tiempo de verano)
y al ir de una calle a otra
y por la plaza cruzando,
te vi con tu bata blanca
en la botica ocupado
en despachar las recetas
y en trajinar con los frascos.
Pensé en la pasada infancia
y en el presente, pensando...
“¿Pero es posible –me dije-
que este niño esté criado?
¡Si hace nada que eras chico
y terminabas el grado!
¡Ay si lo viera mi abuela
que siempre estaba esperando
el remedio a su reuma
cuando él fuere boticario!”
Y aquí tuve otro recuerdo...
más sentido y más amargo...
(si lo sabes, Gasparito,
¿para qué voy a nombrarlo?
¡Haz obras buenas por ella,
que en el cielo está gozando!).

IV

Refiriéndome a los versos,
que pensé el año pasado,
recuerdo bien el motivo:
tu cargo de boticario.
Era el decirte que fueras
caritativo... y simpático,
lo primero Dios lo manda,
lo segundo pide el cargo.
Siempre que des medicinas
alienta también los ánimos,
que a veces la fe en tomarlas
suele al enfermo curarlo.
Siempre buenas medicinas,
siempre palabras de agrado,
y caricias a los niños
y... dispensas en el pago...
(menos al Ayuntamiento,
que es el que siempre da el palo).
Además, ¡hay tantas cosas,
tantos esfuerzos privados
que pueden en las farmacias
llevarte hasta ser un santo...!
¡Cuidado con los compuestos!
¡Ojo siempre con los gramos!
¡Fuera lo que dañe el alma!
¡“Mens sana in corpore sano”!

V

Ya termino, Gasparito,
¡que Dios te de muchos años
de vida próspera y larga
en un hogar saturado
de cariño y de alegría...
dentro... dentro de este año!
(Ya eres hombre casadero
y te honra tu trabajo)
Que... si dejaste tu casa
y otro hogar has encontrado,
con el amor de familia
en mi tías concentrado,
hora es también de que formes
con un ideal cristiano,
otro hogar por Dios bendito
y a su gloria dedicado.
Esto a Dios pido, hijo mío,
al cumplir 31 años,
para que en el matrimonio
y en la botica... seas santo.