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jueves, 8 de mayo de 2025

Diferencia entre sueño y meditación

El sueño y las visiones que percibimos cuando meditamos no son la misma cosa, pero tienen algo en común: ambas se nutren del subconsciente. Tanto en un caso como en otro, escapamos de la razón y conectamos con un plano espiritual superior.
 
Al meditar conseguimos que la mente se relaje, que deje de estar ocupada en sus asuntos para dar paso libre a lo que quiera venir; algo así como quedarnos pasivos, completamente en blanco, totalmente receptivos, para sintonizar con la Consciencia Cósmica.
 
Son procesos muy parecidos en cuanto a sus resultados; la principal diferencia es que el sueño nos llega de forma involuntaria mientras que en la meditación somos nosotros quienes acallamos a nuestro cerebro para escuchar lo que nos viene del más allá.
 

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viernes, 7 de marzo de 2025

Hasta mañana

Así ve un poeta ese momento mágico en que el ser amado, ya vencido por el sueño, se duerme para entrar en el reino de los sueños, y ahí no cabe sino esperar a que amanezca un nuevo día para volver a estar juntos y compartir la vida. Porque esas horas en que dormimos no podemos estar junto al ser amado aunque estemos físicamente a su lado. Cada uno dormirá y soñará de forma independiente, y sólo será al despertar un nuevo día que vuelvan a estar juntos aunque no se hayan separado en toda la noche.
 
No queda más remedio que mirar con ternura al ser querido que una vez más se abandona a sus sueños y nos deja mirando la superficie de ese nuevo mundo en el que se ha adentrado sin que nosotros podamos vislumbrar todas las aventuras y experiencias que vivirá en esa noche… Habrá que esperar hasta mañana para poder compartir las vidas de los sueños…
 
HASTA MAÑANA
 
Te has arropado con la noche
sin apagar las estrellas.
Acurrucada a mi lado,
calentita,
la Luna ha esbozado en tu cara
una tímida sonrisa.
 
Tu cabeza ha reposado
sobre almohadas de silencio
y debajo,
como siempre, se almacenan
las plumas de tus deseos
y encajes de confianza.
 
Vas a dormir tranquila,
descansa,
necesito tu calor y tus cuidados,
tu silencio y tus palabras,
mañana -una vez más- para poder caminar
me apoyaré en tu alma.
Apaga tu razón y sueña.
Hasta mañana.
 

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domingo, 24 de noviembre de 2024

Sueños absurdos

Es una tendencia generalizada quitar importancia y trascendencia a los sueños, tildándolos de banalidades a las que no merece la pena prestar la más mínima atención, y ello es porque la mayoría de los sueños nos parecen completamente absurdos y fuera de toda lógica y razón. Pero ¿es esto cierto?
 
Claro que es cierto que los sueños suelen ser absurdos, que nos comportamos en ellos de forma extraña y ajena a como lo haríamos en el mundo real. Muchos de nuestros sueños nos parecen tan disparatados que ni siquiera nos atrevemos a contárselos a nadie. “Ese no soy yo. Eso es absurdo. Yo nunca haría eso”, son algunas frases que nos decimos a nosotros mismos al despertar de tales sueños.
 
La clave está en que el subconsciente no se rigen por las mismas reglas que el consciente, y por lo tanto utiliza la imaginación y la fantasía para construir esos relatos que nos resultan tan extraños cuando los vemos a la luz de la razón.
 
¿Existe algún motivo por el cual nuestro subconsciente se comporta así? Posiblemente sí exista una razón (aparte de la ya demostrada científicamente de liberarnos de nuestras tensiones y restablecer nuestro equilibrio emocional) y es la de hacernos reflexionar.
 
Eso es lo que más escasea en nuestro mundo actual: la reflexión serena, sincera y profunda.
 

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sábado, 23 de noviembre de 2024

Cómo escribir un sueño

Recordemos una vez más el primer paso para recordar un sueño: Al despertar, y sin movernos en la cama, sin cambiar de postura, tratar de recordar cuanto podamos de ese sueño. Una vez fijado en nuestra memoria, levantarnos y dirigirnos inmediatamente a escribirlo.
 
No se trata de escribir una novela, ni siquiera un relato corto. El objetivo es escribir las líneas generales del sueño, es decir, su argumento. Ya de entrada, al hacerlo, nos daremos cuenta que vamos recordando más detalles del mismo. Después procederemos a escribir los acontecimientos más importante sucedidos ene se sueño, las imágenes o escenas que más nos hayan llamado la atención, lo que hayamos sentido en aquellos momentos.
 
Después de eso, ya podemos lavarnos, vestirnos, desayunar y hacer nuestra vida normal. Más adelante, en el transcurso de ese mismo día y cuando tengamos unos momentos de tranquilidad, conviene poner –junto a esas líneas manuscritas- la fecha. Y si podemos, lo ideal es dedicar unos minutos a leer de nuevo aquellas notas, reflexionar sobre ellas y escribir como un anexo a ese capítulo de nuestra diario tan especial, unos comentarios con lo que nos haya venido a la mente, tratando siempre de extraer del sueño las enseñanzas que nos puedan ser útiles.
 
De igual forma, en ese mismo día o días más tarde, podremos igualmente leer de nuevo aquellas notas inconexas y meditar sobre ellas. La reflexión y meditación es algo que viene muy bien a nuestra salud mental, aparte de ayudarnos a conocernos mejor a nosotros mismos.
 

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viernes, 22 de noviembre de 2024

Sueños protagonistas

No todos los sueños son iguales ni tienen la misma importancia, y por consiguiente no todos merecen nuestro esfuerzo de intentar recordarlos, transcribirlos y analizarlos posteriormente. Ya hemos dicho que sólo aquellos sueños que hayan sido capaces de impactarnos emocionalmente pueden considerarse dignos de nuestra atención. Y posiblemente entre ellos encontraremos algunos sueños de esos que se repiten con frecuencia (como si nuestro subconsciente estuviese empeñado en decirnos algo). No podemos dejar pasar de largo aquellos otros sueños que nos asaltan cuando atravesamos periodos de crisis, ya que podríamos encontrar en ellos alguna clave para resolver nuestros problemas. Finalmente, también debemos prestar atención a esos sueños de carácter místico que hacen remover algo en nuestro interior.
 
Como puedes ver, la riqueza y variedad del mundo de los sueños es enorme pero, por una cuestión de economía de tiempo, sólo deberíamos prestar atención a los que de verdad merezcan la pena.
 

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jueves, 21 de noviembre de 2024

Diario de los sueños

Hay quien se aficiona tanto a eso de descubrir el significado de sus sueños que incluso lleva un diario en donde cada mañana, al levantarse, lo primero que hace es transcribir todo lo que recuerde de los sueños de esa noche. Pero no se quedan ahí sino que van conservando todos esos escritos cual si de un “Diario” se tratase. Y hay quien dice que eso tiene un gran valor porque exige un nivel de atención superior al de un simple recuerdo mental y ese esfuerzo de recordar se traduce en un aumento de la memoria.
 
Dicen también que cuando vuelves a leer ese “Diario de los sueños” al cabo de un tiempo, puedes apreciar cómo ha sido tu progreso interior e incluso cómo has ido madurando espiritualmente.
 
Pero ¿cómo debe hacerse ese “Diario”? Lo primero que hay que decir es que no es necesario escribir todos los sueños sino sólo aquellos que merezcan la pena y eso se detecta muy fácilmente: dependerá de la emoción que hayan despertado en ti. Todos aquellos sueños que te hayan impactado emocionalmente merecen la pena ser escritos y analizados.
 

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miércoles, 20 de noviembre de 2024

¿Qué te apuestas?

Ya hemos hablado de la técnica para recordar los sueños, pero lo que me ha llamado después la atención –y por eso quiero compartirlo con vosotros- es un sencillo ejercicio para ayudarnos a recordar los sueños. A mí me ha parecido algo así como una apuesta, como lanzarle un reto a nuestra consciencia diciéndole “¡A que soy capaz de recordar mi sueño! ¡Qué te apuestas!”. Y no está mal hablar así al ser superior del que formamos parte, porque en el mundo espiritual existe -¡afortunadamente!- el sentido del humor.
 
Pues bien, esa apuesta se hace de la siguiente forma: Pon un vaso de agua en la mesilla de noche. Al ir a acostarte, bebe la mitad y dile a tu consciencia que cuando te despiertes y te bebas la otra mitad recordarás lo que has soñado. Al despertarte, bebe esa otra mitad del vaso de agua, tal como apostaste, y comprueba si tu consciencia ha aceptado el reto y te trae de nuevo aquello que viviste cuando soñabas durante la noche. Porque tu consciencia –durante el sueño- está a medio camino entre el estado subconsciente y consciente, por lo que puede trasladar vivencias de un lugar a otro. ¡Dile que se atreva a traértelas de nuevo por la mañana cuando bebas ese medio vaso de agua!
 
PD.- Si por lo que sea, esta técnica no te funciona, no te preocupes, porque beber agua nada más despertarnos es muy bueno para nuestra salud, así que no habrás perdido el tiempo con este juego.
 

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martes, 19 de noviembre de 2024

Soñamos todos los días

 
Todos los seres humanos soñamos todos los días y sin embargo casi nunca recordamos que hemos soñado, o si recordamos algo del sueño enseguida lo olvidamos.
 
Desde un punto de vista de salud física y mental, el soñar es imprescindible para tener buena salud. Se ha demostrado científicamente cómo privar a las personas de la capacidad de soñar (despertándolas cada vez que entraban en la fase de sueño) empeora su salud.
 
Pero desde un punto de vista espiritual, los sueños son la etapa de la vida en que más cerca estamos del mundo en donde reside el alma.
 
Sin embargo hay una dejadez generalizada respecto a los sueños, a los que no damos importancia y por eso somos incapaces de recordarlos y si recordamos algo lo olvidamos inmediatamente. Porque para recordar los sueños, lo primero y fundamental es “querer recordarlos”. Luego ya vendrá todo lo demás.
 
Y ¿por qué no queremos recordar los sueños? Pues muchas veces es porque no queremos enfrentarnos cara a cara con nosotros mismos; tenemos miedo a vernos como realmente somos.
 
Tenemos que aprender a conocernos a nosotros mismos y los sueños nos ayudan a conseguirlo.
 
Hay una frase que me ha resultado muy ilustrativa: “Cuanto más vamos hacia el sueño, más viene él hacia nosotros” (1)
 
(1)   Mario Mercier, “Le monde magique des revés”.
 

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lunes, 18 de noviembre de 2024

Ora et labora

Esta popular frase en latín lo dice muy claramente: Reza y trabaja. Muchos se creen que basta con rezar, con desear cosas, para que estas se cumplan, y tras esa oración o ese simple deseo, siguen como antes, haciendo el vago, esperando que alguien les resuelva o les consiga aquello que quieren obtener. Y no, no es así como funcionan las cosas.
 
Rezar está muy bien, desear las cosas y la solución a los problemas está muy bien, pero nada se soluciona por sí mismo es necesario que nosotros intervengamos de forma activa, es decir, que “trabajemos”.
 
Quieres aprobar un examen y rezas para que te aprueben… pero no estudias. ¿Cómo piensas que vas a aprobar? ¿Se va a examinar Dios en tu nombre para responder a todas las preguntas del examen y que así apruebes?
 
Quieres lograr un ascenso en tu trabajo y lo deseas con fuerza, pero… ¿te esfuerzas en tu trabajo? ¿Tratas de alcanzar los objetivos que se esperan de tu puesto de trabajo? ¿Dedicas tiempo a hacer mejor las cosas, a formarte y a poner todo tu esfuerzo en conseguirlo? Si no lo haces y sólo estás en plan pasivo ¿qué es lo que van a ver en ti tus superiores? Sólo un holgazán al que por supuesto no van a recompensar de ninguna manera.
 
También en el mundo de los sueños, del que venimos hablando estos días, sucede algo similar. Queremos tener sueños agradables y que nos inspiren y aporten soluciones para los problemas de nuestra vida. Incluso hemos dado el importante paso de meditar y visualizar lo que queremos para que así nos llegue mejor la inspiración a través del sueño. Muy bien ¿y qué? ¿Qué hacemos después? Seguramente hemos recibido algunas ideas brillantes durante el sueño, sugerencias de lo que deberíamos hacer, pero… ¿nos dedicamos después a trabajar para hacerlas realidad? ¿O es que simplemente nos quedamos sentados esperando que todo se resuelva por sí mismo sin que pongamos en ello ni la más mínima gota de sudor con nuestro esfuerzo?
 
A través del sueño recibimos (incluso sin pedirlo expresamente) sugerencias e ideas –eso que podemos llamar “inspiración”- para mejorar nuestra vida, pero una vez recibidas esas ideas hay que trabajar para ponerlas en práctica, y así –día tras día- ir diciendo a la mente universal que somos buenos estudiantes, que cada inspiración positiva que recibimos durante el sueño, la ponemos en práctica al día siguiente.
 
Si tú brindas ideas y ayuda a una persona y esa persona rechaza la ayuda e ignora las sugerencias que le haces… ¿vas a seguir ayudándola o la vas a mandar a paseo? Pues esto es lo mismo. Si no hacemos caso a la inspiración que nos llega durante el sueño y no la ponemos en práctica… nos iremos embruteciendo y ese maravilloso mundo de los sueños cada vez será más oscuro e inalcanzable para nosotros.
 

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domingo, 17 de noviembre de 2024

¿Puedo soñar lo que quiera?

Seguro que te has planteado esta pregunta alguna vez o cuando menos has pensado que te gustaría poder elegir tus sueños. Ahora bien ¿es eso posible? La respuesta es “sí” y “no”. “Sí” porque es posible conseguirlo en algunas ocasiones; “no” porque resulta muy difícil conseguirlo y porque de lograrlo sólo es posible en algunas ocasiones aisladas y –en cierto modo- fuera de nuestro control.
 
El punto de partida para esto se llama “meditación”. Si estás acostumbrado a meditar, te resultará relativamente fácil conseguir que en algunas ocasiones –sólo en algunas- sueñes con aquello que deseabas. Si sólo meditas de tarde en tarde, te resultará mucho más difícil conseguirlo. Si no dedicas nunca tiempo a la meditación, prácticamente te resultará imposible, y cuando alguna vez así suceda, habrá sido por otras causas, no por tu deseo de conseguirlo.
 
La técnica que se utiliza en la meditación es lo que se llama “visualización”. Hay que focalizar la meditación en el asunto concreto sobre el que deseamos obtener inspiración a través del sueño (ese momento en que nuestra mente entra en contacto con la mente universal). A través de ese proceso de visualización “materializamos” nuestro deseo, hacemos que mentalmente se convierta en realidad y, una vez conseguido, damos gracias a la mente universal con el convencimiento de que al soñar recibiremos esa inspiración que hemos solicitado.
 
Haciéndolo así, en algunas ocasiones –repito: sólo en algunas ocasiones aisladas- soñaremos con aquello que deseábamos y recibiremos la inspiración que anhelábamos.
 
Por otra parte hay que recordar que para fortalecer nuestra capacidad de “control” (lo pongo entre comillas porque nunca vamos a poder controlar los sueños, sino sólo y simplemente vamos a poder aprender a recordar los sueños y aprender de ellos) es preciso que –como ya hemos indicado en otras ocasiones- tratemos de recordar todo lo que podamos del sueño nada más despertarnos, en la misma cama, en la misma posición, sin movernos para que esas imágenes no se diluyan como el humo de una bocanada de cigarrillo; y después, nada más levantarnos escribirlo inmediatamente. Haciendo esto un día tras otro, nos daremos cuenta que cada vez nos resulta más fácil, más agradable y más instructivo, recordar nuestro sueños e incluso recibir a través de ellos la inspiración que deseemos para nuestro progreso personal e incluso profesional.
 

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martes, 5 de noviembre de 2024

Sueño y alma

Al ser el sueño un mundo en el que nuestra alma penetra cada noche (todas las noches soñamos aunque la mayoría de las veces no lo recordemos al despertar) se tiende a considerar este “reino” como algo espiritual. Sí y no. Es espiritual en cuanto es nuestra parte psíquica la que vive, se mueve, actúa, siente, etc. durante el sueño; pero no es espiritual en el sentido místico que algunos quieren darle. Los hay que llegan a  afirmar que “los sueños son el lenguaje del alma”. Pues, sí y no, volvemos a decir. Nuestra alma forma parte del todo universal, de la energía absoluta y eterna, y por ello está en comunión constante con la misma, porque es que forma parte de ella, no puede separarse. Siendo así, es lógico que nuestra alma reciba inspiración del universo y la traslade a nuestra consciencia durante el sueño, que es el momento en que el alma se siente más libre. Pero no todos los sueños son así. Ya hemos hablado que una cosa son los “sueños” y otras muy distintas las “experiencias psíquicas”.
 
Viéndolo así, podríamos decir que los “sueños” son más bien una vía de compensación de nuestra vida cotidiana para mantener en equilibrio nuestro ser psíquico, aunque en determinadas ocasiones puedan servir de vía de comunicación para aleccionar a nuestra consciencia. Las llamadas “experiencias psíquicas” sí que habría que analizarlas más profundamente porque ellas enraízan más con nuestro ser espiritual, con nuestra parte mística.
 

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lunes, 4 de noviembre de 2024

Sueños y simbolismo

Con esa manía que tienen otros de considerarse capaces de interpretar tus propios e íntimos sueños, hasta los hay que han publicado “Diccionarios de símbolos” para afirmar que cuando se sueña con tal cosa significa lo que ellos te dicen que significa. Así, de forma generalizada para todos los habitantes del planeta a lo largo de los milenios. Es igual que eso de los horóscopos: dividen a los 8.000 millones de habitantes del planeta en sólo 12 tipos o clases de personas. Esto quiere decir que si tú eres Capricornio y tu horóscopo te dice tal cosa, eso mismo es válido para 666 millones de personas (la doceava parte de 8.000). ¿De verdad te crees que esos consejos del horóscopo son válidos para 666 millones de personas? No hagas caso ni de horóscopos de diccionarios de símbolos que pretenden decirte que cada cosa o situación que aparezca en tu sueño tiene un significado concreto, el mismo para 8.000 millones de personas que en algún momento de sus vidas hayan podido soñar con lo mismo.
 

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domingo, 3 de noviembre de 2024

El elemento indispensable

Como decía Karl Gustav Jung “el sueño es el teatro en el que el soñador es, a la vez, el escenario, el actor, el apuntador, el regidor, el autor y el crítico”. Por eso, ante cualquiera que pretenda interpretar tu sueño hay que decirle que le falta el elemento más importante para descifrarlo: conocer al soñador. De ahí la imposibilidad de que cualquiera pueda interpretar el sueño de un desconocido.
 
Lo que sí se puede hacer, desde el campo de la psicología y la psiquiatría es ofrecer al soñador una serie de guías o pautas para que pueda hacer por sí mismo ciertas asociaciones entre lo soñado, sus vivencias personales y sus expectativas. Pero ¡ojo! ¡Debe hacerlo sin pasarse! Deben ser unas pautas o guías tan ambiguas que no induzcan al soñador a dar por cierto lo que dichas pautas indican. Porque la tendencia de los “interpretadores” es dar un exagerado poder a sus sugerencias lo que conduce a que el propio soñador lo acepte así y lo asuma como cierto.
 

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sábado, 2 de noviembre de 2024

La obsesión por interpretar los sueños

Basta con repasar pasajes de la Biblia o de cualquier libro de historia para comprobar cómo siempre ha atraído sobremanera la interpretación de los sueños. Se han visto como vivencias sagradas que nos ayudan a prevenir calamidades o nos anuncian nuestro destino. Reyes y gobernantes acudieron a los expertos de su época para que les ayudasen a desentrañar el misterio de sus sueños y esos “expertos”, envueltos en su áurea de interlocutores de los dioses les contaron a esos reyes lo que les vino en gana, de tal forma que si acertaban decían aquello de “ya lo avisé”, y si se equivocaban inventaban cualquier excusa para decir que otros acontecimientos posteriores impidieron que aquello anunciado en el sueño se realizase.
 
En los tiempos modernos, el papel de los sacerdotes y gurús del pasado lo han tomado los psicólogos y psiquiatras, pero con el mismo nivel de acierto: ninguno. Cuando aciertan es por casualidad o por sugestión sobre el soñador; cuando fallan, nunca es culpa suya sino de otros acontecimientos externos que sobrevinieron.
 
Y entre medias de unos y otros están los “videntes”, los “horóscopos” y toda esa parafernalia de farsantes que se valen de la buena fe y la credulidad de la gente para hacer su negocio sin el más mínimo escrúpulo.
 
En definitiva, por mucho que leas que “los sueños tienen tres niveles de explicación: la interpretación literal, la psicológica y la sagrada”, no te fíes. Los sueños pertenecen a otra dimensión que nuestra capacidad actual de razonamiento no puede alcanzar. Oirás o leerás que las caídas significan tal cosa, la desnudez en público significa otra cosa, y así sucesivamente se inventan interpretaciones para temas recurrentes en los sueños tales como el fuego, la muerte, los viajes, los vuelos, el agua, etc. y se quedan tan anchos.
 
Hablaremos más sobre esto, pero de momento baste decir que el elemento principal que permite conocer la interpretación de un sueño (si es que son interpretables, que eso es otro asunto que cabría debatir) es uno mismo y por lo tanto nadie puede conocerse mejor que uno mismo, así que no pretenda nadie interpretar tu sueño cuando ni siquiera te conoce a ti tan en profundidad como puedas conocerte tú a ti mismo.
 

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viernes, 1 de noviembre de 2024

No quiero despertar

En alguna ocasión te habrás sentido tan a gusto en tu sueño, en uno de esos sueños en que todo era más real que la vida misma, que te habrá dolido despertar porque te hubiera gustado seguir más tiempo allí. ¡Qué le vamos a hacer! Todo tiene una finalidad.
 
En este caso el despertar significa que debes continuar tu aprendizaje en este plano de existencia, limando tus defectos y trabajando tus cualidades positivas.
 
Simplemente no ha llegado aún tu hora. Simplemente te ha dado –como gratificación- un anticipo de la felicidad a la que estamos destinados. Simplemente te han recordado (de la forma más amable posible) que debes continuar trabajando.
 

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jueves, 31 de octubre de 2024

El reparto de tu sueño

Al igual que en una película hay eso que se llama “reparto”, es decir, la relación de actores que intervienen en la misma, y hay también toda una serie de escenarios y decorados, también en los sueños los hay.
 
Los escenarios y decorados se construyen con retazos de escenas y vivencias que has tenido durante el día (estos constituyen la mayor parte de los escenarios y decorados del sueño que tendrás esa noche), pero también con elementos anteriores, de hace más tiempo… e incluso de vidas pasadas. En cuanto a los “actores” te encontrarás con personas que han tenido presencia ese día o los días precedentes, pero también puede haber “actores invitados” tales como familiares y/o amigos fallecidos, anfitriones espirituales, maestros cósmicos, seres angélicos, etc.
 
Si tú te adentras –aunque sólo sea levemente- en el conocimiento de los sueños (tal como estás haciendo ahora mismo) todo te resultará más familiar y podrás tomar tú mismo el papel de “director” y dirigir el sueño en la dirección que desees, porque con mucha frecuencia te darás cuenta de que estás soñando (serás consciente de que estás durmiendo y estás soñando) y en ese `preciso momento tendrás la facultad de tomar las riendas del sueño.
 
En algunas ocasiones, esos sueños te parecerán más reales que la propia vida; estarás alcanzando un nivel superior para pasar a disfrutar de un sueño místico. En ellos experimentarás una indescriptible sensación de bienestar interior, paz espiritual, paz profunda e incluso comunión espiritual con el todo.
 

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martes, 8 de octubre de 2024

Una experiencia psíquica real: Entrelazamiento cuántico (6/6)

Durante mi experiencia de 11 minutos de “entrelazamiento cuántico” (no era un “sueño” como ya he explicado anteriormente) mantuve una conversación con ese ser que fue respondiendo a mis preguntas y contándome muchas cosas. Lo que he transcrito en las entregas anteriores sólo es una ínfima parte porque, como es bien sabido, al despertar se olvida casi todo por más que uno se esfuerce en escribirlo nada más levantarse.
 
Decir, en primer lugar, que la presencia de ese ser no causaba temor sino todo lo contrario, era una presencia no física, ni tenía forma visible ni pude identificar su cara, aunque se percibía su “humanidad”, y no sabría decir si era hombre o mujer, porque estos términos sólo se dan en nuestro mundo terrenal. Lo que irradiaba este ser era un gran amor, una gran comprensión y compasión por nuestra limitada percepción de la realidad, y estando en su presencia se respiraba un clima de paz y felicidad difícilmente alcanzable en nuestro mundo material.
 
¿Cómo hablábamos? Por la mente. No usábamos la boca, sólo el pensamiento y este nos transmitía con toda claridad el mensaje. Curiosamente, en una parte de esta experiencia, me veía a mí mismo intentando hablar y entender otros idiomas y sólo conseguía hacerlo cuando cerraba los ojos y me concentraba haciéndome receptor de lo que querían decirme. Era en ese estado de concentración y de dejar la percepción abierta cuando conseguía escuchar a quien me hablaba y entonces lo escuchaba y entendía claramente en ese idioma mental.
 
Yo era a la vez protagonista y espectador de esta experiencia. Me veía a mí mismo en la historia que se sucedía como un espectador de lujo, pero al mismo tiempo era consciente de estar viviendo esos acontecimientos en primera persona. Esta dualidad, desdoblamiento de personalidad, también se daba en el tiempo, porque era capaz de ir hacia adelante y hacia atrás en la historia que sucedía. Y todo ello era auténticamente real, más real que la vida que sentimos cuando estamos despiertos, con color, sonidos, aromas y todo tipo de sensaciones. Y a ese personaje que me contaba cosas, y al que hacía preguntas y me respondía, lo sentía cerca como cuando estás hablando con alguien y notas la vibración de su cuerpo cerca del tuyo.
 
¿Cuánto tiempo duró la experiencia? Analizando el análisis de lo que fue esa noche, todo eso sucedió justo antes de despertar, es decir, durante los 11 minutos anteriores al despertar, lo que se correspondía según el gráfico de análisis del sueño, con una fase de sueño profundo, es decir, la fase en que no se tienen sueños. Pero en cuanto a su duración diría que duró mucho más de esos 11 minutos del gráfico, aunque no sabría decir cuánto porque precisamente ene se estado no tiene ninguna relevancia el tiempo. Como tampoco la tiene el espacio. Porque yo podía “viajar” hacia adelante y hacia atrás en la percepción de esta experiencia, e incluso repetir alguna secuencia de la misma. Igual que cuando hojeas un libro puedes pasar páginas hacia adelante y hacia atrás, también aquí podías ir hacia adelante, hacia atrás, fijarte en un párrafo determinado y luego saltar hacia adelante o hacia atrás de nuevo.
 
Ya hemos dicho que todo es uno, que somos parte del todo, que no hay tiempo ni espacio. Y eso lo viví en esta experiencia.
 
Sólo me queda una cosa más por añadir: ¿Sabéis una cosa? Me dio muchísima rabia despertar, porque yo hubiera querido continuar allí, en aquél estado de paz, de felicidad y de aprendizaje mucho más tiempo, toda la eternidad, aunque al despertar comprendí que tenía algo pendiente que hacer, empezando por contarlo a los demás.
 

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lunes, 7 de octubre de 2024

Una experiencia psíquica real: Entrelazamiento cuántico (5/6)

Esta experiencia vivida en fase de sueño profundo que os voy a contar, duró 11 minutos y nada más finalizar me desperté. Insisto nuevamente en que los sueños se producen en la Fase REM y no en la fase de sueño profundo como sucedió en este caso.
 
Una voz me explicó que estaba viviendo un “entrelazamiento cuántico”. La voz, la presencia, era agradable, cálida, amigable, y no sabría decir de qué sexo era, posiblemente de todos y de ninguno.
 
Esa voz me siguió hablando y de dictó algunos mensajes que, afortunadamente, pude escribir nada más despertar. Estos son los que llegué a plasmar en el papel:
 
-           No hablamos ningún idioma porque sólo hay un idioma único universal, y ese idioma es mental, sin palabras, que puede comunicarse con la mente, no con la boca.
-           Debemos aprender de nuestros sueños, porque a través de ellos se abre una ventana al mundo exterior (pero no al mundo que está al otro lado de la ventana, sino a los otros mundos que están en el exterior del mundo que habitamos).
-           Si nos ejercitamos y escribimos al despertar lo que hemos sentido en el sueño (no la historia en sí, que casi siempre suele ser absurda, sino lo que hemos sentido y aprendido durante esa experiencia) entonces progresaremos.
-           Cuando recibas estos mensajes, sencillamente déjate llevar y escríbelos pronto para que no se olviden. El mundo del sueño, sus conocimientos, se desvanecen como bocanadas de humo si nos los fijáis en el papel inmediatamente.
-           Vemos el mal donde no lo hay. El cuerpo no es libidinoso. En otros planetas no hay ropa, porque no es necesaria ya que sus cuerpos tienen la capacidad de adaptarse a la temperatura exterior.
-           Deberíamos dedicar tiempo a meditar.
-           Tenemos que aprender a entender a la Naturaleza. Todo son procesos naturales y hay que conocerlos y estar en armonía con ellos.
-           Tenemos muchas capacidades que ni siquiera imaginamos.
-           Todo es uno. Somos parte del todo aun cuando manejamos y guiamos con libertad nuestra propia individualidad.
 
Y no cuento de qué iba la historia absurda de esa experiencia, que no era un sueño, porque esa disparatada historia no significaba nada, lo que de verdad importaba era lo que yo había “sentido, experimentado y aprendido” durante tal experiencia, y eso es lo que he hecho y he compartido aquí con vosotros.
 
Claro que, si tenéis curiosidad, os contaré algunos otros detalles…
 

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domingo, 6 de octubre de 2024

Una experiencia psíquica real: Entrelazamiento cuántico (4/6)

Cuando dormimos, los sueños se producen en lo que llamamos Fase REM y sin embargo la experiencia vivida que voy a relatar (por eso la llamo “experiencia vivida” en vez de llamarla “sueño”) se produjo en fase de sueño profundo. No se trataba, pues, de un sueño.
 
Yo he oído hablar, como todo el mundo, de la física cuántica, y yo –como todo el mundo- no llego a comprender bien qué es eso, simplemente conozco que en ese estado no hay tiempo ni espacio, sino que todo está unido formando un todo absoluto.
 
En los 11 minutos que duró mi atípica experiencia de fase de sueño profundo, alguien –una voz, una presencia que no supe identificar- me dijo bien claramente que “eso es entrelazamiento cuántico”. Que conste que ni la noche anterior ni los días precedentes había leído, visto u oído nada relacionado con la física cuántica. Ya sabemos que los sueños acostumbran a tomar prestados muchos elementos de nuestra actividad del día para montar a su antojo unas historias sorprendentes; pero este no era el caso, porque ni sucedió en fase REM (la de los sueños) ni en mi actividad reciente había estado presente nada relacionado con la física cuántica, es más, ni siquiera sabía lo que era el “entrelazamiento cuántico”.
 
Por tanto, al despertar, tuve que poner en orden mis ideas y escribirlas cuando aún estaban frescas para que no se olvidaran. Y aprovecho para recomendar, a todos los que despierten con imágenes frescas de un “sueño” que sigan este proceso si es que quieren profundizar en el mismo:
 
Lo primero, al despertar y ser conscientes de que ya estamos despiertos, es quedarse inmóvil en la cama, en la misma posición en que nos hayamos despertado. A continuación hay que “hacer memoria” y tratar de recordar todo eso que hemos vivido en el “sueño”. Cuando lo hayamos traído a nuestra memoria, entonces nos podremos levantar para ir inmediatamente a escribirlo. Es la única forma de que no se olvide, porque esos “sueños” o “experiencias” que tanto nos han impactado son como cuando alguien está fumando y se dedica a hacer rosquillas de humo, tan pronto se levante o haya el más mínimo movimiento, el aire diluirá las rosquillas de humo haciéndolas invisibles. Por eso es importante la inmovilidad y el tratar de recordar y asentar esas imágenes y sensaciones que hemos vivido porque, si nos movemos mucho y dejamos pasar el tiempo, se olvidarán por completo, incluso en cuestión de unos pocos minutos.
 
Pero sigamos contando la experiencia vivida en fase de sueño profundo…
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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sábado, 5 de octubre de 2024

Una experiencia psíquica real: Entrelazamiento cuántico (3/6)

Eso de la física cuántica (habrás oído hablar de ella) es difícil de explicar y casi más difícil aún de comprender, porque nos da a entender que un sistema físico puede existir en más de una posición al mismo tiempo, es decir, tiempo y espacio son términos relativos y no absolutos e invariables como los conocemos ahora.
 
Entre los términos de la física cuántica hay uno que se conoce como “entrelazamiento cuántico” en el cual “los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir mediante un estado único que involucra a todos los objetos del sistema, aun cuando los objetos estén separados espacialmente”, dicho de otra forma: Permite que dos partículas separadas, incluso a kilómetros de distancia, estén conectadas de una forma que la física clásica no puede explicar.
 
Y de eso vamos a hablar hoy, de una experiencia real de entrelazamiento cuántico. Pero primero, pongámonos en contexto:
 
Una noche cualquiera, me acuesto a las 23:13 h. y me despierto a la mañana siguiente a las 7:09 h. Un total de 8 h. 5 m. de sueño, de los cuales hubo:
1 h. 34 m. (19%) de sueño profundo, la fase en que se regenera nuestro organismo, que en este caso quedó dividida en dos periodos de media hora aproximadamente y otros tres periodos de más corta duración.
1 h. 57 m. (24%) de sueño en fase REM, aquella en que se producen los sueños, que tan necesarios son para nuestra salud mental.
4 h. 34 m. de sueño ligero, que como siempre constituyen la mayor parte de nuestro descanso nocturno diario.
 
En conjunto, los porcentajes de cada fase del sueño han estado acordes con la normalidad para una persona de mi edad y actividad diaria normal. Sin embargo, analizando estas fases ya encontramos una primera cosa que nos llama la atención: Una de las fases cortas de sueño profundo se produjo inmediatamente antes del momento de despertar, concretamente de las 6:56 h. a las 7:07 h. ¿Qué pasó en esos 11 minutos? Esto es lo que os voy a contar…
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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