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jueves, 3 de abril de 2025

Importancia de la práctica

La práctica es imprescindible en todos los aspectos de nuestra vida. A través de la práctica, de ese incesante juego de “prueba-error-vuelta a empezar” nos vamos superando y mejorando constantemente. A la hora de escribir pasa lo mismo, necesitamos práctica; y aunque nuestros primeros escritos sean torpes e imprecisos, son tan valiosos como aquellos que saldrán más adelante cuando hayamos recorrido más camino.
 
No te dejes aturdir por los fracasos primeros, por los momentos en blanco, por la “falta de inspiración”, por las “pájaras creativas”. Todo necesita trabajo, ejercicio constante, aprendizaje. Sigue trabajando, sigue tu camino y no pares nunca si es que quieres ganar esa batalla que es tu vida y que libras a diario contra el mundo.
 
ATURDIDO
 
Como flechas, como dardos, como espinas,
llueven sobre mí, me acribillan,
los ruidos ajenos, las luces, los objetos
que me rodean y me aturden,
que no me dejan salir del cuerpo
a través de mi cerebro.
 
Caigo desplomado, me derrumbo sobre la mesa
con un lápiz en la mano
y el coraje, la fiereza de querer luchar
contra el peso del mundo y de los años.
 
Sólo fuerza, sólo deseo, pero al fin de cuentas
fe en mi lucha capaz de vencer al tiempo.
 
Y van saliendo palabras, van saliendo los versos
ininterrumpidos, siguiendo rectos las flechas
de mi voluntad, el rumbo de mis deseos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“El cine y el misterio”: https://www.amazon.es/dp/B0DJF3M3ZW

martes, 8 de octubre de 2024

Eres único

"No te importe ser como eres, antes al contrario, siéntete orgulloso de ser como eres y sé consciente que nadie más puede igualarte porque eres único".
 
"El objetivo no es cambiar lo que hiciste en algún momento determinado, sino asumirlo y aprender de ello, porque se aprende tanto de los aciertos como de los errores".
 




“El cine y el misterio” Vicente Fisac
Disponible en ediciones digital e impresa, en Amazon: https://www.amazon.es/dp/B0DJF3M3ZW

sábado, 27 de enero de 2024

Ocurrió en los mares del sur

Y siguiendo con esa atracción irresistible que ejercía el mar sobre mí, un niño de 10 u 11 años nacido y criado tierra adentro, he podido rescatar un escrito de aquella época en donde sin duda se ven las influencias que las películas de amor y aventuras ejercían sobre tan fértil imaginación…
 
OCURRIÓ EN LOS MARES DEL SUR
 
Un ave blanca destaca en el claro cielo azul, dejándome una estela de recuerdos en los extensos mares del sur.
 
Mis islas de felicidad en los mares del sur están, donde una nueva vida vislumbré en un rojo horizonte de amanecer. Bellos son mis últimos pensamientos, recordando el día feliz que te conocí.
 
Dos barcos navegan sin rumbo para encontrarse aquí. Dos únicas vidas que se enamoran aquí. Y dos personas que mueren en una isla perdida donde nunca tendrá fin el amor que nos hizo sentir.
 
Estas islas tienen para mí el más grato recuerdo que jamás sentí. Yo deseaba vivir con la naturaleza. En una isla desierta llena de felicidad. Y compré un barco material, en el que seguiré viajando hasta encontrar tu amor sin igual.
 
Tal vez alguien conozca mi historia. Una historia maravillosa, que escribo en este instante con el rojo de mi sangre. Desembarqué en esta isla donde me encontré con una chica preciosa. Los dos nos habíamos desterrado en este mundo bello y sano, viviendo así años felices y románticos en este lugar apartado.
 
Cierto día nos atacó una fiera que la mató a ella. Yo pude matar al león, aunque con un zarpazo que me malhirió. Y aquí están estos dos esqueletos guardando entre sí el mayor secreto de amor.
 
Pero jamás podré olvidar la tormenta que me hizo llegar hasta aquí. Olas enfurecidas como animales en estampida. Viento de alta mar como huracán del desierto. Calmóse la tempestad, tratando de aclarar el rojo horizonte al despertar, mientras contemplaba cómo alguien me dirigía su dulce mirada. Y fue así como nos conocimos.
 
Eran mis últimas horas de vida. No me importaba la muerte. Sabía que en la otra vida viviríamos felices, unidos para siempre. En mi agonía alcé la vista contemplando aquél bello mundo que dejaba. Cuando de pronto, mi vista se detuvo sobre algo. Vi cómo: un ave blanca destaca en el claro cielo azul, dejándome una estela de felices recuerdos en los extensos mares del sur.
 
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jueves, 25 de enero de 2024

El mar

Bien podría titular a esta entrada “El niño y el mar” porque las palabras que vamos a  leer las escribió un niño de 10 años que ya, a tan temprana edad, soñaba con ser escritor. Es una redacción simple, de esas que los profesores encargan a los alumnos y que estos deben realizar allí mismo, improvisando sobre la marcha. Por eso tiene más valor, porque su autor tenía 10 años y todo esto le surgió de forma espontánea…
 
EL MAR
 
Un paisaje bello y exótico, un pequeño oleaje que azota blandamente el litoral. Una noche apacible envuelta en una brisa templada. Todo ello hace del mar un lugar delicioso. Pero ¿quién podría imaginar que bajo esa agua azulada que se pierde en los límites dl horizonte, hay en su interior un abismo tenebroso?
 
Con el susurro incansable de las olas parece un paraíso. A simple vista el mar es como una extensa llanura azul que parece unirse con el cielo. Muchos hombres desde los albores de la prehistoria se han sentido atraídos por ese misterio que es el mar. ¿Qué se ocultará bajo esa superficie lisa y extensa? ¿Qué hay más allá de los límites del horizonte? Estas preguntas son las que intentaron descubrir. Hombres temerarios que con su disciplina y valor rompieron toda clase de leyendas. Gigantescos dragones que emergían sobre el mar. Leyendas que destacados hombres de la historia desvelaron adentrándose más allá de los límites del horizonte. Pero ¿qué había bajo aquella hermosa superficie? Años más tarde, los seres humanos pudieron vislumbrar –con trajes especiales- un mundo exótico. Pero aquella belleza estaba rodeada de un sangriento destino: la ley del más fuerte. Temibles escualos e innumerables gigantes del mar que se devoraban entre sí. Y además... las tormentas.  Los terribles temporales de alta mar que tantas vidas y riquezas se han tragado innumerables barcos de todas las épocas, muchos de ellos llenos de riquezas, hasta los que el hombre no ha podido llegar.
 
Pero el enigma del mar aún no está aclarado. ¿Qué nuevas sorpresas le aguardan al hombre  más allá de donde ha podido llegar? ¿Podrá el hombre rescatar tantas riquezas custodiadas por los peces abisales? No se sabe.  Pero lo cierto es que el hombre luchará son descanso por descubrir este entrañable misterio que es el mar.
 

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martes, 19 de septiembre de 2023

Una carrera que dura toda la vida

¿Sabías que hay una carrera que dura toda la vida? Las carreras de Periodismo y Publicidad duraban antes tres años, pero después pasaron de ser carreras técnicas a carreras universitarias y su duración aumentó hasta los cinco años. La carrera de Medicina antres duraba cinco años, pero después le empezaron a añadir que si la especialización, que si el MIR, total que según la especialidad que escojas puede durar hasta diez años o así.
 
Yo no sé qué carrera has estudiado, estás estudiando o vas a estudiar, pero hay una carrera que dura toda la vida. ¿Sabes cuál es esa carrera?: “La vida”. ¡Toma ya! Pues resulta que esa carrera la estás haciendo tú (y todos nosotros) y a veces no nos damos ni cuenta de que estamos en clase y debemos prestar atención.
 
Para poder aprobarla se necesita en primer lugar, prestar atención a nuestro entorno, no solo al visible sino también al invisible. En segundo lugar, se necesita reconocer que formamos parte de un todo y por consiguiente debemos tratar a los demás, a la Naturaleza y a todo cuanto nos rodea, de la misma forma que nos gustaría que nos tratasen a nosotros. En tercer lugar, se necesitan dos herramientas imprescindibles: Paciencia y Confianza. Sin ellas no podremos avanzar a través de todas las lecciones que nos saldrán al paso, porque el aprendizaje se lleva a cabo durante toda la vida.
 
Si ya has terminado tu carrera y estás trabajando con ganas de progresar en tu profesión o empleo, habrás escuchado muchas veces eso del “aprendizaje continuo” y te habrás dado cuenta que no basta con obtener tu título sino que hay que seguir estudiando y aprendiendo toda la vida. Pues si esto es así en las carreras y trabajos normales, ¿qué no será en esta otra carrera, más importante aún, que es nuestra propia vida?
 

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martes, 1 de agosto de 2023

No hay nada inmutable

Los acontecimientos que nos suceden a lo largo de nuestra vida y los objetos físicos y sólidos que nos rodean, no son cosas inmutables sino que se pueden moldear según queramos hacerlo con  nuestra voluntad; lo que pasa es que así nos lo parecen en el contexto de la realidad tridimensional en la que estamos ahora, pero su verdadera naturaleza es simplemente una proyección mental.
 
Cuando hayamos muerto y estemos vivos al otro lado, esos mismos acontecimientos y objetos seguirán allí con nosotros pero libres de la realidad tridimensional y por lo tanto podremos moldearlos y cambiarlos a nuestro antojo.
 
Igual que tú puedes probarte trajes y vestidos de muchas formas y hacer todo tipo de combinaciones entre ellos, también esos acontecimientos que viviste podrás experimentarlos de otras formas y así sacar todo el conocimiento posible de lo que significaron esos hechos.
 
No significa esto que vayas a volver a este mundo físico, ni que vayas a variar el rumbo de tu vida o de la vida de los demás, sólo será un ejercicio para seguir aprendiendo y para que sigas evolucionando.
 
Hoy, por ejemplo, veía en la televisión un encierro en las Fiestas de San Fermín. La carrera, desde los corrales hasta la plaza de toros dura apenas dos o tres minutos. La seguí con interés e iba fijándome en determinadas cosas. Sin embargo al terminar, te volvían a repetir esa misma carrera de dos o tres minutos, pero ahora lo hacían unas veces a cámara lenta, otras a velocidad normal; unas veces en su toma original y otras veces ampliando con una lupa determinados detalles e incluso fijando la imagen en un detalle concreto; unas veces con una cámara en la derecha, otras en la izquierda o en el centro, o a ras de suelo, o siguiendo la trayectoria de toros y corredores a su misma velocidad…
 
Como puedes ver, los hechos (esa carrera) sólo duró dos o tres minutos, pero después estuvimos más de media hora volviendo a revivir esa misma carrera pero desde todos los ángulos y perspectivas imaginables.
 
Aplícate esto a tu vida. Ahora los acontecimientos de  tu vida los vives una sola vez, pero cuando hayas muerto los tendrás disponibles, a tu entera disposición, para revivirlos y analizarlos desde todas las perspectivas posibles y así sacar infinidad de enseñanzas que con una sola toma en directo –como en el ejemplo comentado- es imposible percibir.
 

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viernes, 27 de mayo de 2022

Los primeros pasos de un escritor

En el presente libro he recogido mis primeros pasos como escritor con la suerte de haber conservado algunos de mis primeros escritos. Ese deseo de ser escritor se despertó en mí a muy temprana edad, y digo temprana porque a los siete años ya había escrito mi primera “novela” (en realidad, un pequeño relato que se ofrece en el segundo capítulo). Años más tarde, ya en el colegio, disfrutaba cada vez que nos mandaban hacer redacciones, tanto es así que desperté la atención del profesor de Literatura y, desde aquél momento, me dedicó parte de su tiempo libre a instruirme en esos primeros pasos como escritor. Unos años más tarde, en los primeros años de juventud, otro profesor descubrió que me gustaba escribir poesía (él también era poeta) y se convirtió en mi maestro y guía en esa época turbulenta que es la juventud y los primeros amoríos.
 
Al empezar la carrera de Publicidad dejé atrás el soporte de aquellos maestros, aunque conservaba intactas todas sus enseñanzas, y como siempre, la redacción (en este caso Redacción Publicitaria, que así se llamaba la asignatura) fue mi favorita. Era consciente que la poesía no da de comer (salvo casos excepcionales), y que intentar vivir de lo se gana como escritor es un calvario que pocas veces tiene final feliz. Por eso me fui a lo práctico: la redacción y creación publicitaria sí daban dinero y a eso me dedicaría.
 
Muy pronto empecé a trabajar (a los 22 años) y muy pronto me casé (el mismo día que cumplía 23 años). Tenía un trabajo que me permitía desarrollar mi creatividad y escribir, aunque lo que escribía era el texto de folletos publicitarios de medicamentos, informes, manuales de formación, guías de entrenamiento para visitadores médicos… Pero había conseguido lo que me propuse: dedicarme a escribir y vivir bien gracias a ello. Sin embargo aún me quedaba mucho camino por recorrer.
 
Tras unos años en aquél mi primer laboratorio farmacéutico, tuve un paso esporádico –apenas unos meses- en una agencia de publicidad tras lo cual me contrataron en otro laboratorio, y sólo unos meses después me volvieron a fichar en otro laboratorio. Cada vez tenía más responsabilidad (también más sueldo) y sobre todo más libertad y medios para desarrollar mi creatividad y escribir textos en el ámbito del sector farmacéutico; pero también tenía tiempo libre y lo dedicaba a veces a escribir poesía o algún relato por el simple placer de hacerlo. En definitiva, los escritos profesionales me daban dinero, y la poesía que escribía en mis ratos libres me daba satisfacción personal.
 
Me planteé entonces dar un giro a mi carrera y me ficharon en una gran empresa del sector agroquímico. Ya no escribiría folletos y manuales de medicamentos, ahora lo haría de productos para el control de plagas, enfermedades y malas hierbas que atacan los cultivos. Pero esta era una empresa líder, con grandes recursos, y extendí el campo de mi redacción profesional a cuñas y programas de radio y audiovisuales. Y aún había campo para más… y me adentré en el periodismo, instaurando un Gabinete de Prensa (que hasta entonces no existía en la compañía) el cual me permitió escribir notas de prensa (en realidad siempre las escribí como noticias periodísticas para que los periodistas receptores de las mismas las publicasen tal cual en sus medios).
 
Como aquella era una multinacional presente en muchos sectores, también estaba presente en el sector farmacéutico, así que –ante un importante cambio que se iba a producir en el grupo- me llamaron para que me incorporase a la división farmacéutica, conocedores como eran de mi anterior experiencia en el sector farmacéutico y de mis habilidades como periodista para hacer llegar a los medios de comunicación las noticias de mi empresa. Precisamente aquella iniciativa mía, la de instaurar un Gabinete de Prensa, sería la que me abriría mi mejor y más satisfactoria etapa profesional: ya no escribiría más textos publicitarios ni informes ni manuales… a partir de ese momento me dedicaría única y exclusivamente a trabajar como periodista, como máximo responsable de la Comunicación en esa compañía.
 
A partir de ese momento pude dar rienda suelta al escritor que llevaba dentro y que hasta entonces se tenía que contentar con esos pequeños textos publicitarios o con los textos un poco más extensos de los manuales de formación e información para el resto de empleados. Como responsable de la Comunicación me dedicaba a buscar todas aquellas informaciones de la empresa y del grupo al que pertenecía, que pudieran tener interés periodístico. Después, convertía esa información en noticias de interés para el público general. Y finalmente las enviaba a los medios de comunicación para que las publicasen. Pero eso no era todo; también mantenía contacto diario con periodistas de diferentes medios de comunicación, organizaba viajes nacionales e internacionales con periodistas para cubrir eventos, organizaba ruedas de prensa, sesiones y cursos de formación para periodistas y para portavoces, escribía con regularidad artículos que enviaba y se publicaban en muchas revistas del sector, escribí –incluso- un libro sobre la historia de la compañía… y edité dos revistas, una trimestral y otra mensual. Con relación a esto último hay que aclarar que esas revistas no eran como las clásicas “revistas de empresa” que edita cualquier gran organización, algo así como “la voz de su amo”, en donde todo lo que se escribe es para ensalzar las virtudes de la compañía, de sus productos y de sus directivos; por el contrario, yo tenía libertad y criterio suficiente para dar a las informaciones un enfoque y estilo periodístico capaz de interesar a los lectores.
 
La compañía siguió creciendo, hubo una fusión y se convirtió en la tercera más grande del mundo. Y allí estaba yo como máximo responsable de Comunicación escribiendo constantemente todo lo que se me ocurría, pero nunca en plan de autobombo que es lo que se estila en las empresas, sino en plan auténticamente periodístico. Y como un paso más, puse en marcha un diario digital de información sanitaria que llegó a ser el segundo más leído de España.
 
Cuando después de 24 años en este grupo multinacional tuve que dejar el mismo, afronté la última etapa de mi carrera profesional como responsable de prensa en la organización que agrupa a todos los médicos españoles y ahí añadí a mis experiencias previas la de escribir discursos y artículos, aunque en esta ocasión quien los pronunciaba y firmaba luego era el presidente. Pero también tuve ocasión de poner en marcha otro diario digital y seguir escribiendo artículos y reportajes propios.
 
Haciendo un balance de mi trayectoria profesional, puedo sentirme enormemente satisfecho de haber trabajado en lo que más me gustaba y encima haber cobrado un buen sueldo, haber viajado por toda Europa, haber formado parte de equipos de comunicadores nacionales e internacionales y haber intercambiado con ellos ideas y experiencias.
 
Si me hubiese quedado con la idea fija de vivir de la poesía, me habría muerto de hambre. Si me hubiera empeñado en ser escritor buscando alguna editorial que me publicase, me hubiera desesperado y seguramente –porque a la extrema dificultad de esta tarea se añade una inestimable cantidad de suerte- no hubiera alcanzado el éxito que deseaba. Sin embargo, la Publicidad primero, y el Periodismo después, me permitieron disfrutar escribiendo noticias, reportajes, artículos, editoriales, discursos, libros, etc. con un salario y un reconocimiento profesional del que me siento honrado y agradecido.
 
Ahora, disfrutando ya de la jubilación, puedo recuperar muchos de aquellos escritos que realicé a lo largo de mi vida y reunirlos –como en este caso- en un libro para dar a conocer cómo son esos primeros años en que un niño, un adolescente y un joven, sueña con ser escritor. Ese es, en realidad, el único valor de este libro: la enseñanza, el poder ver cómo evoluciona un escritor en ciernes en esos primeros pasos.
 
Porque después, he seguido escribiendo y ha abarcado multitud de géneros a lo largo de mi trayectoria profesional: novela, historia, biografía, poesía, teatro, humor, comunicación, medicina, ensayo, divulgación científica… Todos esos libros que he escrito y que seguiré escribiendo mientras tenga vida y lucidez para ello, se van incorporando a Amazon para que sus ediciones en eBook y en papel puedan estar al alcance de cualquier lector interesado en cualquier parte del mundo.
 
Pasemos, ahora, pues, a ver cómo fueron esos principios, esos primeros años en que comencé a escribir siendo un niño…
 

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miércoles, 4 de junio de 2014

La belleza siempre subsiste en el recuerdo

“La belleza siempre subsiste en el recuerdo”, esta es la frase final de la mítica película “Esplendor en la hierba” y su protagonista femenina, Natalie Wood estaba en la mente del autor de “Villa Fantasía”.

Hace poco descubrí unos antiguos escritos torpemente mecanografiados en hojas amarillentas por el paso de los años. Contaban una historia de amor y desamor juvenil escrito por un autor de 16 años; es decir, el autor lo escribió al mismo tiempo que lo vivía.

No conozco –no creo que haya muchos en el mundo- a ningún chico que haya plasmado así sus experiencias y sentimientos. Hay escritores, ya adultos, que abordan el recuerdo de sus años juveniles, pero lo hacen desde la perspectiva de los años y de la experiencia acumulada, no lo han escrito justo en el momento en que todo eso sucedió. En este libro sí. Todo está escrito en los mismos instantes en que sucedió, por el protagonista que aún no dominaba el mundo literario... pero se atrevía a hacerlo.

No puede, pues, catalogarse como novela, ni como libro de poemas, ni como ensayo, ni como libro de reflexiones y opiniones personales... es todo eso y más. “Villa Fantasía” es –por definirlo de alguna manera- un atípico puzzle de emociones juveniles. Y como tal debe ser entendido y respetado... y ojalá que –en algunos momentos- compartido.

Es cierto que tan pronto habla en presente como en pasado, que tan pronto habla en primera persona como en tercera persona, que de repente se interrumpe el relato para dar paso a reflexiones personales, que tan pronto se dirige al lector como a su amada... pero quizás esa riqueza y variedad de matices hace de este libro una joya extraordinaria. En su extrema originalidad, se mezclan hábilmente la prosa y el verso, formando ambos un conjunto sólido que –cada uno a su manera- va tomando el relevo para contar la historia.

“Villa Fantasía” es como un conjunto de viejas fotografías (en prosa y en verso) que nos hacen rememorar la inocencia de los primeros amores y de los primeros desengaños. La fantasía de la ilusión, de la emoción, de la inocencia... es la que late y aún perdura en estas frases y estos versos.


Esta peculiar obra, "Villa Fantasía", está incluida en el libro 
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