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viernes, 27 de mayo de 2022

Los primeros pasos de un escritor

En el presente libro he recogido mis primeros pasos como escritor con la suerte de haber conservado algunos de mis primeros escritos. Ese deseo de ser escritor se despertó en mí a muy temprana edad, y digo temprana porque a los siete años ya había escrito mi primera “novela” (en realidad, un pequeño relato que se ofrece en el segundo capítulo). Años más tarde, ya en el colegio, disfrutaba cada vez que nos mandaban hacer redacciones, tanto es así que desperté la atención del profesor de Literatura y, desde aquél momento, me dedicó parte de su tiempo libre a instruirme en esos primeros pasos como escritor. Unos años más tarde, en los primeros años de juventud, otro profesor descubrió que me gustaba escribir poesía (él también era poeta) y se convirtió en mi maestro y guía en esa época turbulenta que es la juventud y los primeros amoríos.
 
Al empezar la carrera de Publicidad dejé atrás el soporte de aquellos maestros, aunque conservaba intactas todas sus enseñanzas, y como siempre, la redacción (en este caso Redacción Publicitaria, que así se llamaba la asignatura) fue mi favorita. Era consciente que la poesía no da de comer (salvo casos excepcionales), y que intentar vivir de lo se gana como escritor es un calvario que pocas veces tiene final feliz. Por eso me fui a lo práctico: la redacción y creación publicitaria sí daban dinero y a eso me dedicaría.
 
Muy pronto empecé a trabajar (a los 22 años) y muy pronto me casé (el mismo día que cumplía 23 años). Tenía un trabajo que me permitía desarrollar mi creatividad y escribir, aunque lo que escribía era el texto de folletos publicitarios de medicamentos, informes, manuales de formación, guías de entrenamiento para visitadores médicos… Pero había conseguido lo que me propuse: dedicarme a escribir y vivir bien gracias a ello. Sin embargo aún me quedaba mucho camino por recorrer.
 
Tras unos años en aquél mi primer laboratorio farmacéutico, tuve un paso esporádico –apenas unos meses- en una agencia de publicidad tras lo cual me contrataron en otro laboratorio, y sólo unos meses después me volvieron a fichar en otro laboratorio. Cada vez tenía más responsabilidad (también más sueldo) y sobre todo más libertad y medios para desarrollar mi creatividad y escribir textos en el ámbito del sector farmacéutico; pero también tenía tiempo libre y lo dedicaba a veces a escribir poesía o algún relato por el simple placer de hacerlo. En definitiva, los escritos profesionales me daban dinero, y la poesía que escribía en mis ratos libres me daba satisfacción personal.
 
Me planteé entonces dar un giro a mi carrera y me ficharon en una gran empresa del sector agroquímico. Ya no escribiría folletos y manuales de medicamentos, ahora lo haría de productos para el control de plagas, enfermedades y malas hierbas que atacan los cultivos. Pero esta era una empresa líder, con grandes recursos, y extendí el campo de mi redacción profesional a cuñas y programas de radio y audiovisuales. Y aún había campo para más… y me adentré en el periodismo, instaurando un Gabinete de Prensa (que hasta entonces no existía en la compañía) el cual me permitió escribir notas de prensa (en realidad siempre las escribí como noticias periodísticas para que los periodistas receptores de las mismas las publicasen tal cual en sus medios).
 
Como aquella era una multinacional presente en muchos sectores, también estaba presente en el sector farmacéutico, así que –ante un importante cambio que se iba a producir en el grupo- me llamaron para que me incorporase a la división farmacéutica, conocedores como eran de mi anterior experiencia en el sector farmacéutico y de mis habilidades como periodista para hacer llegar a los medios de comunicación las noticias de mi empresa. Precisamente aquella iniciativa mía, la de instaurar un Gabinete de Prensa, sería la que me abriría mi mejor y más satisfactoria etapa profesional: ya no escribiría más textos publicitarios ni informes ni manuales… a partir de ese momento me dedicaría única y exclusivamente a trabajar como periodista, como máximo responsable de la Comunicación en esa compañía.
 
A partir de ese momento pude dar rienda suelta al escritor que llevaba dentro y que hasta entonces se tenía que contentar con esos pequeños textos publicitarios o con los textos un poco más extensos de los manuales de formación e información para el resto de empleados. Como responsable de la Comunicación me dedicaba a buscar todas aquellas informaciones de la empresa y del grupo al que pertenecía, que pudieran tener interés periodístico. Después, convertía esa información en noticias de interés para el público general. Y finalmente las enviaba a los medios de comunicación para que las publicasen. Pero eso no era todo; también mantenía contacto diario con periodistas de diferentes medios de comunicación, organizaba viajes nacionales e internacionales con periodistas para cubrir eventos, organizaba ruedas de prensa, sesiones y cursos de formación para periodistas y para portavoces, escribía con regularidad artículos que enviaba y se publicaban en muchas revistas del sector, escribí –incluso- un libro sobre la historia de la compañía… y edité dos revistas, una trimestral y otra mensual. Con relación a esto último hay que aclarar que esas revistas no eran como las clásicas “revistas de empresa” que edita cualquier gran organización, algo así como “la voz de su amo”, en donde todo lo que se escribe es para ensalzar las virtudes de la compañía, de sus productos y de sus directivos; por el contrario, yo tenía libertad y criterio suficiente para dar a las informaciones un enfoque y estilo periodístico capaz de interesar a los lectores.
 
La compañía siguió creciendo, hubo una fusión y se convirtió en la tercera más grande del mundo. Y allí estaba yo como máximo responsable de Comunicación escribiendo constantemente todo lo que se me ocurría, pero nunca en plan de autobombo que es lo que se estila en las empresas, sino en plan auténticamente periodístico. Y como un paso más, puse en marcha un diario digital de información sanitaria que llegó a ser el segundo más leído de España.
 
Cuando después de 24 años en este grupo multinacional tuve que dejar el mismo, afronté la última etapa de mi carrera profesional como responsable de prensa en la organización que agrupa a todos los médicos españoles y ahí añadí a mis experiencias previas la de escribir discursos y artículos, aunque en esta ocasión quien los pronunciaba y firmaba luego era el presidente. Pero también tuve ocasión de poner en marcha otro diario digital y seguir escribiendo artículos y reportajes propios.
 
Haciendo un balance de mi trayectoria profesional, puedo sentirme enormemente satisfecho de haber trabajado en lo que más me gustaba y encima haber cobrado un buen sueldo, haber viajado por toda Europa, haber formado parte de equipos de comunicadores nacionales e internacionales y haber intercambiado con ellos ideas y experiencias.
 
Si me hubiese quedado con la idea fija de vivir de la poesía, me habría muerto de hambre. Si me hubiera empeñado en ser escritor buscando alguna editorial que me publicase, me hubiera desesperado y seguramente –porque a la extrema dificultad de esta tarea se añade una inestimable cantidad de suerte- no hubiera alcanzado el éxito que deseaba. Sin embargo, la Publicidad primero, y el Periodismo después, me permitieron disfrutar escribiendo noticias, reportajes, artículos, editoriales, discursos, libros, etc. con un salario y un reconocimiento profesional del que me siento honrado y agradecido.
 
Ahora, disfrutando ya de la jubilación, puedo recuperar muchos de aquellos escritos que realicé a lo largo de mi vida y reunirlos –como en este caso- en un libro para dar a conocer cómo son esos primeros años en que un niño, un adolescente y un joven, sueña con ser escritor. Ese es, en realidad, el único valor de este libro: la enseñanza, el poder ver cómo evoluciona un escritor en ciernes en esos primeros pasos.
 
Porque después, he seguido escribiendo y ha abarcado multitud de géneros a lo largo de mi trayectoria profesional: novela, historia, biografía, poesía, teatro, humor, comunicación, medicina, ensayo, divulgación científica… Todos esos libros que he escrito y que seguiré escribiendo mientras tenga vida y lucidez para ello, se van incorporando a Amazon para que sus ediciones en eBook y en papel puedan estar al alcance de cualquier lector interesado en cualquier parte del mundo.
 
Pasemos, ahora, pues, a ver cómo fueron esos principios, esos primeros años en que comencé a escribir siendo un niño…
 

“Biblioteca Fisac”: https://amzn.to/3sOO1Yq

miércoles, 12 de agosto de 2020

Ojalá sigas aspirando a imposibles


Cuando después de muchos años me reencontré con mi maestro, aquél que me formó como persona en esa edad difícil que va de los 16 a 19 años, me dijo lo siguiente: “Físicamente con los años hemos cambiado, como puede verse, pero a pesar de los achaques, por dentro estoy seguro de que todos seguimos aspirando a imposibles, igual que entonces”. ¿Y tú? ¿Sigues aspirando a imposibles?

No era justo que me quedara para mí solo las enseñanzas de mi maestro, así que decidí trasladarlas a un libro para que todo aquél que quisiera pudiese beneficiarse de ellas.

Es tanta la riqueza de su contenido que debe ser leído y releído varias veces, porque la libertad individual y la necesidad de experimentar y decidir por uno mismo es algo que nos deja bien claro desde el principio.

Fuente.- “Asignatura: La vida”, de Vicente Fisac.
Disponible en Amazon (www.amazon.es) en ediciones digital e impresa.

lunes, 16 de marzo de 2020

La educación de nuestros hijos o nietos


El otro día me preguntaron en una encuesta qué era lo que consideraba más importante para la enseñanza de los hijos (o los nietos en mi caso) en los colegios. No dudé ni un solo segundo mi respuesta: “Lo más importante es que les enseñen a pensar y razonar por sí mismos, que sean capaces de elaborar sus propias opiniones”. Me salió de inmediato, totalmente espontáneo.

Pasados unos instantes, añadí: “Y en segundo y tercer lugar, deberían enseñarles educación y respeto. Sin educación y respeto es imposible la convivencia. Todo lo demás, es secundario”.

Sin embargo me temo que todo esto no son mas que ideales utópicos porque ahora mismo estamos en la época del “pensamiento único” en donde la censura se ceba con todo aquél que piense por sí mismo y exponga sus propias opiniones si estas son contrarias a la línea oficial impuesta.

viernes, 26 de abril de 2019

No hay enseñanza sino adoctrinamiento


No hace mucho saltaba la noticia de que se habían retirado de la biblioteca de un colegio público los cuentos de “Caperucita” y “La bella durmiente” por considerarlos sexistas y, en consecuencia, se prohibía el acceso de los niños a su lectura.

Este es un ejemplo más de la obsesión por el pensamiento único, por adoctrinar en vez de enseñar. ¿No sería más provechoso enseñar a los niños a pensar y desarrollar un pensamiento crítico? ¿Por qué se empeñan en que todos pensemos de la misma manera? ¿Por qué se persigue a quien piensa de forma diferente?

Es la obsesión de las élites que gobiernan el mundo: no quieren disidentes, no quieren que nadie piense por sí mismo; su objetivo es tener millones de borregos que acepten disciplinadamente cuantas cosas quieran imponerles, y siempre –claro está- en beneficio de esas élites.

No olvidemos que todas las estadísticas mundiales nos están revelando que la riqueza mundial está centrada en muy pocos y que esos pocos cada vez son más ricos… mientras el resto del planeta se empobrece.

sábado, 21 de octubre de 2017

Definición de "educación"


Hoy vamos a dar la verdadera definición de la palabra “educación”: 

“Educación”.- Es el nombre que los políticos dan al adoctrinamiento para formar borregos obedientes que les permitan seguir en el poder muchos años mientras ellos se enriquecen.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Las frases de Eloy: Educación sexual


"Si existiese tanta preparación sexual entre los jóvenes como se dice, no existiría esa cantidad cada vez mayor de embarazos no deseados en adolescentes”

De la novela "Castidad & Rock and roll":