viernes, 26 de abril de 2019

No hay enseñanza sino adoctrinamiento


No hace mucho saltaba la noticia de que se habían retirado de la biblioteca de un colegio público los cuentos de “Caperucita” y “La bella durmiente” por considerarlos sexistas y, en consecuencia, se prohibía el acceso de los niños a su lectura.

Este es un ejemplo más de la obsesión por el pensamiento único, por adoctrinar en vez de enseñar. ¿No sería más provechoso enseñar a los niños a pensar y desarrollar un pensamiento crítico? ¿Por qué se empeñan en que todos pensemos de la misma manera? ¿Por qué se persigue a quien piensa de forma diferente?

Es la obsesión de las élites que gobiernan el mundo: no quieren disidentes, no quieren que nadie piense por sí mismo; su objetivo es tener millones de borregos que acepten disciplinadamente cuantas cosas quieran imponerles, y siempre –claro está- en beneficio de esas élites.

No olvidemos que todas las estadísticas mundiales nos están revelando que la riqueza mundial está centrada en muy pocos y que esos pocos cada vez son más ricos… mientras el resto del planeta se empobrece.

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