lunes, 21 de septiembre de 2020

Espíritus de Noruega (21)


En la novela “Castidad & Rock and roll” se habla de algunos cantantes noruegos, entre ellos la cantante, compositora y violinista Martine Lund Hoel. Nacida en 1982 ha sabido conjugar la música folclórica de Noruega con la música moderna, dando lugar a originales composiciones. Se pueden destacar sus álbumes “Hidden shore” o el más reciente “Spirits from Norway” en donde pone también la voz a algunas canciones.

Y esos espíritus de Noruega han jugado un caprichoso juego con el autor de esta novela. Durante los primeros años de la década de 1990 un amigo del autor le enviaba todos los meses un vídeo en donde había grabado programas de la televisión noruega, sobre todo aquellos que mostraban paisajes y costumbres del país para que de esta forma el autor fuese conociendo más a fondo la cultura noruega. Pues bien, en uno de esos vídeos había un reportaje sobre una niña noruega de nueve o diez años que tocaba maravillosamente el violín y se llamaba ¡Martine Lund Hoel! Tanto le impresionó cómo tocaba el violín esa niña, que el autor le envió una carta contándole la forma tan curiosa en que había podido ver su reportaje de la NRK así como la admiración que había despertado en él, felicitándola efusivamente, a lo que ella contestó dando las gracias. Años después, aquella niña que con nueve años había despertado la admiración del autor se convirtió en una artista de fama reconocida en toda Escandinavia.

Por este motivo, cuando el autor tuvo que pensar en algún cantante para intervenir en uno de los capítulos de esta novela, pensó en ella. Pero no acaban aquí las curiosas coincidencias. Resulta que buena parte de la acción de la novela transcurre en torno a la ciudad de Gjovik y resulta que actualmente Martin Lund Hoel vive… ¡en Gjovik!

PD.- Otra curiosidad. Puede preguntarse algún lector cómo pudo averiguar la dirección de aquella niña sólo con la información de un reportaje de televisión en donde no se dan datos del domicilio de los entrevistados. La respuesta es muy sencilla: lo que sí se decía en el reportaje era la ciudad donde vivía y esta era un pequeño pueblo llamado Lom con sólo 2.300 habitantes. Por lo tanto con solo enviar una carta a Noruega indicando el nombre del destinatario y el nombre del pequeño pueblo donde vivía, fue suficiente para que la carta le llegara.
(Continuará…)

Fuente: “Castidad & Rock and roll”, Vicente Fisac. Disponible en Amazon: https://amzn.to/3PyfLOH

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