He disfrutado de su pintura y he conocido algunas cosas de
su compleja personalidad, pero fue al visitar su última morada, el castillo de
Púbol, cuando hice este sorprendente descubrimiento: a Dalí le gustaba mi
apellido. Y me atrevo a decir más: no solo le gustaba sino que lo degustaba.
Como una imagen vale más que mil palabras, aquí a la izquierda tenéis
esta foto que lo demuestra: en la cocina del castillo de Púbol se exhibe una botella
de “Chateau Petit Figeac”, un vino elaborado en la ciudad francesa de Figeac,
cuna de mi apellido, el cual al llegar a España se transformó en “Fisac” ya que
así es como suena “Figeac” en su pronunciación francesa.
PD.- Más información sobre los orígenes del apellido Fisac
en estos enlaces:
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