viernes, 24 de mayo de 2013

Medicina para ricos, medicina para pobres

Con el país arruinado y una Sanidad que paga todo para no perder votos... las cuentas no salen. Y entonces ¿qué hacen para intentar que les cuadren las cuentas o que el descalabro económico de la Sanidad pública no sea tan escandaloso? Pues muy sencillo: quitan medicamentos de la financiación pública y van dejando solo unos cuantos genéricos y poco más.

Cada vez es más frecuente escuchar cuando se va a la farmacia, frases como esta: “Este producto ya no está financiado (no lo recetan en la Sanidad pública) y ahora cuesta el doble o el triple o...”.

Lógicamente, si los medicamentos eran tan baratos era porque el Gobierno no admitía un precio mayor si lo que querían los laboratorios era que estuviese a disposición de los médicos de la Sanidad pública para que lo recetasen. Y los laboratorios aceptaban... con gran disgusto de su casa central (en el caso de las multinacionales).

Pasaban los años y subía el coste de los salarios, el coste de fabricación, de los materiales de acondicionamiento del envase... pero el Gobierno no admitía ninguna subida de precio... y no contento con eso, iba y bajaba más los precios. Y los laboratorios tragaban.

Después, el Gobierno no paraba de autorizar genéricos a precios de risa, restringía la lista de productos que se podían recetar en la Sanidad pública, y obligaba a que –en caso de igualdad de precio entre producto original y copia- el farmacéutico diese... ¡la copia! Y los laboratorios tragaban.

Ahora, el Gobierno ha vuelto a reducir más aún la lista de productos que se pueden recetar en la Sanidad pública... y por fin los laboratorios, al ver cómo sus productos pierden esa fuente de recetas pero ganan la posibilidad de ponerles el precio que ellos quieran y no el precio que el Gobierno les había obligado... pues suben el precio para ponerlo en consonancia con lo que debería costar; pero claro, era tan bajo el precio de donde partían que por fuerza el nuevo precio supone una subida descomunal.

¿Qué nos encontramos ahora? Pues, por una parte, una Medicina para ricos, los que pueden ir al médico privado o de la sociedad y comprar luego en la farmacia el medicamento que les haya recetado, que ya lo estará con su precio actualizado. Y por otra parte, una Medicina para pobres, los que no pueden ir a la privada ni a la sociedad sino solo a la pública y allí les recetarán paracetamol o ibuprofeno (da igual cuál sea la enfermedad que tengan) y tal vez, si el médico ve que con alguno de esos dos fármacos no es suficiente, les recete algún otro genérico. Y ser genérico significa que lleva muchos años en el mercado y por lo tanto es un producto antiguo, posiblemente (no siempre es así) superado por otros más modernos a los que sí tendrán acceso los ricos. Pero, en cualquier caso, el médico de privada tiene muchísimos fármacos donde elegir para recetar el que considere mejor para cada paciente, mientras que el médico de la Sanidad pública sólo puede recetar alguno de los fármacos que vengan en el listado (cada vez más reducido) de fármacos financiados por el Gobierno.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca me lo habían explicado tan bien; ahora lo entiendo perfectamente. De todas formas, yo, siempre que puedo(y el mal no es muy grave) recurro a productos naturales, son caros pero no suelen tener efectos secundarios.
MC

Ana dijo...

Un Gobierno que siempre está amenazando con nuevas bajadas de precios con lo cual llegará un momento que ningún Laboratorio resistirá y tendrán que irse...
Por otro lado están dejando una Sanidad empobrecida tanto en asistencia como en medicamentos.
Qué verguenza!!