Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
Ya
sé que es un concepto bastante difícil de asimilar, al igual que no nos es
posible comprender el concepto de “infinito” o de la “nada absoluta”, por poner
sólo dos ejemplos. Nuestra propia existencia también es muy difícil de
comprender y ni siquiera los filósofos se han puesto de acuerdo.
La
realidad –tal como muchos la entendemos. Es una realidad multidimensional, lo
cual nos lleva a tratar de comprender algo tan difícil como el don de la
ubicuidad. ¿Podemos estar en dos sitios al mismo tiempo? ¿Podemos estar en dos
épocas distintas al mismo tiempo? ¿Podemos estar en muchos lugares y épocas
distintas al mismo tiempo? Es muy difícil de asimilar y todo porque partimos de
un concepto erróneo que es el del “tiempo”.
El
“tiempo” no es mas que un enfoque particular en una línea de sucesos concreta,
lo cual no quiere decir que esos sucesos se vayan sucediendo –valga la
redundancia- unos a otros sino que coexisten simultáneamente y es nuestro
enfoque particular en los mismos el que nos da esa sensación de avance en el
tiempo.
Vivimos
muchas vidas a la vez y todas son simultáneas. Lo que estamos haciendo ahora
mismo –tú, yo y todos los demás- es concentrarnos en una línea de sucesos
determinada y es así como percibimos nuestra existencia.
Como
aquí hemos venido para aprender y para perfeccionarnos, ese progreso al que
aspiramos no tiene nada que ver con el tiempo ni con ninguna serie de
acontecimientos, sino con el enfoque psíquico y espiritual que estemos
aplicando.
El
progreso está, pues, en tu mente y en el desarrollo que hagas de tu parte psíquica
para tratar de aprender y comprender todo cuanto vivimos y todo cuanto nos
rodea.
Hay
otra realidad que no vemos… y está aquí al lado.
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Lo
he explicado alguna que otra vez, pero nunca está de más recordarlo; es un
símil muy gráfico… Os
habéis puesto vuestro traje de submarinista y os zambullís en las aguas para
contemplar la belleza interior del mar, los corales, los peces, la inmensa y
variada fauna y flora marina. Pero, en realidad ¿cuánto estáis viendo? Si las
aguas son claras y luminosas quizás vuestra vista llegue hasta varias decenas
de metros de distancia, nunca más. Puede que a doscientos metros de donde os
encontráis reposen los restos de un naufragio pero no sois capaces de verlo,
vuestro sentido de la vista y la limitada transparencia del agua del mar no dan
para más. Esos restos de naufragio existen, están allí, y sin embargo no sois
capaces de verlos y una vez concluido vuestro periodo de inmersión saldréis a
la superficie hablando de los peces y corales que habéis visto en esa pequeña
parcela que habéis recorrido, pero nada diréis de lo que no habéis visto, de lo
que ni siquiera habéis intuido.
Eso
mismo es lo que nos pasa en este mundo y en esta realidad que vivimos: Sólo
somos conscientes de una pequeña parte de nuestro entorno, pero la realidad que
nos rodea es mucho más amplia.
¿No
os gustaría que vuestros sentidos alcanzasen a ver algo más? ¿No os gustaría –como
en este ejemplo anterior- ir a explorar los restos de ese naufragio? Pues se
puede hacer, pero no es gratis… el precio es el trabajo, pero el trabajo
psíquico, el ejercicio de vuestra parte espiritual.
Y
tampoco esperes grandes cosas; nadie se construye un cuerpo de culturista tras
dos únicas sesiones de gimnasio. Hace falta meditación, ejercitar la intuición,
permitir que vuestra alma gane terreno al cuerpo físico y haga oír su voz… Nada
será como un abrir y cerrar de ojos, nada será de hoy para mañana, ni –posiblemente-
conseguirás en este vida el ansiado objetivo de ver tan lejos, pero con que
seas capaz de ver un poquito más allá de esta realidad, sólo un poquito más, te
sentirás suficientemente recompensado.
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Para
que sepas quién soy (o quién he sido –depende de cuándo leas esto-), te diré
que nací en Madrid en 1949, pero pasé toda mi infancia en Daimiel (Ciudad Real).
Comencé a escribir relatos a los ocho años de edad y poesía a los trece años de
edad, siendo tutelado de manera muy especial por los profesores Eloy Rada
García (durante mi infancia) y Manuel Prieto Peromingo (durante mi
adolescencia). Tras estudiar la carrera de Publicidad me dediqué de lleno al
mundo de la Comunicación, en donde desarrollé toda mi trayectoria profesional
al frente del Departamento de Comunicación de diversas organizaciones y
compañías internacionales. Primero en los laboratorios farmacéuticos
Latino-Syntex durante seis años; después de un breve paso por Bristol Myers
Squibb me incorporé a un pequeño laboratorio nacional, la Sociedad Ibérica de
Estudios Terapéuticos Aplicados, en donde trabajé cinco años hasta incorporarme
al Grupo AstraZéneca, en donde trabajé 24 años. Finalmente fiché por la
Organización Médica Colegial de España (OMC) en donde trabajé cuatro años hasta
jubilarme.
Mi
incorporación al grupo AstraZéneca se produjo en 1983 cuando fui contratado por
la división de agroquímicos de Imperial Chemical Industries (ICI) –la parte
británica de la que luego fue AstraZéneca- y que en España estaba representada
en esos momentos por Zeltia Agraria (compañía participada al 50% por el grupo
británico ICI y el grupo español Zeltia). Como Jefe de Publicidad potencié la
comunicación y colaboré activamente en el cambio de esta compañía que, poco
después pasó a ser 100% ICI y a denominarse ICI-Zeltia. Ya como ICI-Zeltia,
instauré un Gabinete de Prensa –hasta entonces inexistente en la compañía- y
colaboré con la central del grupo en España para potenciar la comunicación de
todas las áreas de negocio, instaurando –entre otras medidas- la creación de
unas “Jornadas de Comunicación” para todas las empresas del grupo y trasladando
a los medios de comunicación noticias sobre todas las actividades del grupo.
Cuando
en 1993 el grupo ICI se segregó en dos compañías independientes y su división
de biociencia pasó a denominarse Zéneca,
me incorporé a
la división farmacéutica que
hasta ese momento se había denominado en España ICI-Farma y que, a partir de
entonces, se llamó Zéneca Farma. Allí instauré y dirigí el Gabinete de Prensa,
colaborando activamente con la sede central de Londres para abrir la compañía a
la sociedad y trasladar a la opinión pública, a través de los medios de
comunicación, todas las actividades y logros de la compañía, a través de una
política de comunicación transparente, abierta, accesible y proactiva, con el
apoyo de Alfredo Rubín, como presidente en España y David Barnes como CEO
internacional.
En
1998, con la fusión de Astra y Zéneca, dirigí el Gabinete de Prensa que aumentó
en dotación de personal y presupuesto, bajo la dirección del nuevo presidente
en España, Carlos Trias que, consciente de los tiempos de apertura informativa
que vivía el nuevo grupo farmacéutico dirigido a nivel mundial por Tom
McKillop, me incorporó al Comité de Dirección. Durante los años siguientes
desarrollé una amplia labor de comunicación con emisión constante de notas de
prensa, gestión de entrevistas, atención a los requerimientos de los
periodistas, organización de ruedas de prensa, viajes de prensa, etc., todo lo
cual se tradujo en más de 2.000 noticias publicadas cada año sobre la compañía
y sus productos, en los medios de comunicación españoles.
Formé
parte de los Comités de Comunicación internacionales, trabajando en equipo con
los responsables de comunicación de la compañía en otros países. Edité y dirigí
la revista “Información al Día”, que contaba con dos ediciones mensuales, una
dirigida a todos los empleados y otra para médicos, periodistas y colaboradores
externos, manteniéndola en activo durante ocho años (87 números mensuales
editados) hasta que dejé la compañía.
Fundé
y dirigí el diario digital de información sanitaria “AZprensa”, al que llegué a
situar como el segundo diario digital sanitario más leído de España (más de
360.000 visitas mensuales) gracias a su credibilidad (de hecho, se trató del
único caso en la historia en que un diario informativo editado por un
laboratorio farmacéutico incluía también noticias de otros laboratorios
farmacéuticos). Posteriormente, en mi última etapa profesional en la
Organización Médica Colegial (OMC) lancé y dirigí el diario digital “Médicos y
Pacientes”.
Intervine
como ponente en congresos de comunicación (Aipet, Amifa, Fisalud, etc.) y
desarrollé una labor docente a través de mi participación en cursos y master de
comunicación (Universidad Complutense de Madrid y Universidad Rey Juan Carlos
de Madrid; Jornadas de Marketing Farmacéutico; etc.). Fui fundador y tesorero
de la Asociación de Profesionales de la Comunicación de la Industria
Farmacéutica (ACOIF), y situé a AstraZéneca en los primeros lugares de los
rankings de compañías farmacéuticas más transparentes. He publicado numerosos
artículos sobre Comunicación y Periodismo en medios de comunicación del sector.
Como autor de diversos libros sobre las temáticas más variadas (novela,
historia, comunicación, poesía, humor, etc.) he escrito más de 30 libros que
están disponibles en Amazon (eBook y papel). También he mantenido durante años
algunos blogs como:
“Diario
AZprensa” https://azpressnews.blogspot.com
“Palabras
inefables” https://palabrasinefables.blogspot.com
En
el año 2005 se sucedieron los reconocimientos públicos a mi labor profesional.
Cabe destacar entre ellos el segundo puesto como mejor director de comunicación
y como laboratorio más transparente por la revista “PR Noticias”, así como mi
elección entre los diez mejores directores de comunicación de la industria
farmacéutica por el grupo editorial Sanitaria 2000 y la nominación para mi
diario digital “AZprensa” como finalista a la “Mejor iniciativa sanitaria” en
los premios Fundamed 2005, un proyecto que ya había sido premiado como una de
las mejores iniciativas sanitarias por el diario líder de la prensa médica “Diario
Médico”. Finalmente fui elegido por la revista “PR Noticias” como “Personaje
del año” en el mundo de la comunicación sanitaria en el año 2005. En mayo 2012,
ya jubilado, recibí el reconocimiento a mi labor durante su última etapa
profesional, en la Organización Médica Colegial, por parte de los Responsables
de Comunicación de Colegios de Médicos en el transcurso de su séptimo Congreso
Nacional.
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Está
claro que el pensamiento actúa sobre la materia y que los pensamientos actúan
sobre ella (los positivos en plan positivo y los negativos en plan negativo).
Pero hoy vamos a considerar un paso más: ¿Son los pensamientos capaces de
transformar el mundo físico? Los místicos dicen que sí.
No
sólo nuestro cuerpo, sino todo nuestro entorno es la materialización física de
nuestros pensamientos. En realidad cada uno de nosotros actúa como un
“transformador” y lo hacemos de forma inconsciente y automática. Igual que
nuestro corazón está latiendo sin que nosotros hagamos nada por mantenerlo en
ese estado de actividad, así nuestros pensamientos están “trabajando”
constantemente aunque no nos demos cuenta.
Se
dice que todo pensamiento y emoción existe espontáneamente como una unidad
electromagnética. (Esta afirmación no ha sido comprobada “científicamente” pero
sí ha sido “verificada” por muchos místicos y estudiosos a lo largo de los
siglos). ¿Y qué ocurre después? Pues que esas unidades electromagnéticas las
transformamos en materia física.
Así
que conviene reflexionar sobre esto: “Nuestra forma física, nuestro entorno
corpóreo personal, es la materialización física de nuestros pensamientos,
emociones e interpretaciones”.
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Que
la mente influye sobre la materia se sabe desde hace muchos siglos, y así lo
han afirmado muchos filósofos; sin embargo, ahora los científicos también se
están dando cuenta de que esto es cierto: la mente influye sobre la materia.
¿Y
cuál es la materia que tenemos más cerca? Pues nuestro propio cuerpo. Así es
que nuestros pensamientos son capaces de influir sobre nuestro estado de salud.
Lo
positivo atrae lo positivo y lo negativo atrae lo negativo. Un estado de ánimo positivo
no sólo ayuda a sobrellevar mejor las enfermedades y dolencias sino que ayuda a
mejorarlas; por el contrario el estado de ánimo negativo no conseguirá sino
agravarlas. Aun así, para el que no crea esto, yo le diría que aunque esto no
fuese cierto, lo que sí es indudable es que si afrontas los males con espíritu
positivo serás capaz de sobrellevarlos mejor aunque eso no influya para nada en
tu estado general; y por el contrario, si vas con el pesimismo por bandera –aunque
esa visión negra de las cosas no influya sobre tu salud- lo que es indudable,
cierto y comprobable, es que estarás más amargado.
Así
que la conclusión es muy clara: Sea cierto o no que los pensamientos influyen
sobre nuestro cuerpo físico y sobre nuestro estado de salud, si tenemos
pensamientos positivos disfrutaremos más o al menos padeceremos menos; por el
contrario si vamos de negativos por la vida, seremos nosotros mismos quienes
nos estaremos amargando, añadiendo un padecer más (el del estado de ánimo) a
nuestro padecer físico. Tú eliges.
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