He murmurado tu nombre
en la noche helada;
después lo he pronunciado,
después lo he hablado.
Sobre mis mejillas
quemadas de lágrimas,
la noche me ha parecido
una mordedura.
Me habrás olvidado,
pero me habrás querido.
La noche... El viento... El frío...
La duda... Las lágrimas...
El sufrimiento...
Nada había desaparecido.
Nada estaba roto.
Fdo: Marisa
Tres verdades incómodas sobre lo que te haces a ti mismo
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*El odio solo te quema a ti. Lo negativo atrae más negativo. Y la queja es
un bumerán. Tres ideas sencillas, respaldadas por la experiencia y el
sentido ...
Hace 4 días

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