He murmurado tu nombre
en la noche helada;
después lo he pronunciado,
después lo he hablado.
Sobre mis mejillas
quemadas de lágrimas,
la noche me ha parecido
una mordedura.
Me habrás olvidado,
pero me habrás querido.
La noche... El viento... El frío...
La duda... Las lágrimas...
El sufrimiento...
Nada había desaparecido.
Nada estaba roto.
Fdo: Marisa
El peligro del micro abierto: cuando la falacia de la vida privada se choca
con la realidad pública
-
*Hay pocas escenas tan recurrentes en la era moderna como la del político,
el cargo público o la celebridad de turno que, creyendo que el foco ya se
ha a...
Hace 2 días

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