domingo, 22 de noviembre de 2015

Código de vida (4/22)

En nuestro hogar deberíamos tener reservado siempre un pequeño rincón (preferiblemente lejos del habitual ruido de la televisión) en donde sentarnos a leer y meditar algunos minutos cada día o al menos con relativa frecuencia. Conforme vayamos utilizando ese rincón para nuestros ratos de lectura y meditación encontraremos que cada día nos es más fácil abstraernos del mundo exterior tan pronto como nos sentemos allí. Un simple sillón confortable puede ser adecuado, al igual que una luz que nos permita leer con facilidad; esa luz es mejor que sea la de un flexo o algo que permita iluminar sólo las páginas de lectura mientras el resto de la habitación permanece con menor intensidad lumínica. De igual forma es muy útil encender en la habitación alguna vela ya que las vibraciones que emite el fuego ayudan enormemente a la concentración y entonación espiritual.

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