Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...

viernes, 31 de agosto de 2018

Daimiel, una isla en la Primera División del Fútbol español


El 45 por ciento de los futbolistas de la Primera División española han nacido en cuatro provincias españolas (Madrid, Barcelona, Guipúzcoa y Vizcaya) y de los 277 futbolistas españoles que hay este año en Primera División, sólo 2 han nacido en la provincia de Ciudad Real. Curiosamente los dos juegan en el Alavés: Rubén Sobrino (Daimiel) y Tomás Pina Isla (Villarta de San Juan).

Ciudad Real es, junto con otras 26 provincias, de las que menos jugadores aportan a nuestra División de honor, tal como puede verse en esta curiosa clasificación publicada en “AZprensa”:

Pero al hilo de las curiosidades, bueno es destacar que al menos en el terreno arbitral, Ciudad Real y, en concreto Daimiel, tienen una buena representación. Javier Alberola Rojas (Ciudad Real) es un árbitro de Primera División, y Dámaso Arcediano Monescillo (Puertollano) e Isidro Díaz de Mera (Daimiel), son árbitros de Segunda División.

Por lo tanto, si bien en el campo futbolístico Ciudad Real aporta muy pocos futbolistas, al menos en el campo arbitral sí que tiene una buena representación.

sábado, 25 de agosto de 2018

Reflexión



Si pudieras contemplar toda tu vida de principio a fin ¿cambiarías algo?
Quizás diría lo que siento, más a menudo.

(De la película “La llegada”, una película que muy pocos habrán entendido).

viernes, 24 de agosto de 2018

La obra de teatro que nunca se representó


“El tercer yo” es una obra de teatro que nunca llegó a representarse y que fue escrita en torno al año 1968 cuando sus dos autores, Pedro Fuentes y Vicente Fisac, aún no habían cumplido los veinte años de edad, habiendo permanecido escondida y desconocida por todos hasta este momento en que –gracias a esta edición- se ha puesto a disposición de todos los lectores.

Pedro Fuentes siguió escribiendo esporádicamente, aunque orientando su vida profesional en otra dirección ajena al mundo literario. Vicente Fisac siguió escribiendo (poesía, ensayo, etc.) durante toda su vida, aunque su vida profesional se centró en el mundo de la comunicación periodística. En ninguno de los casos, el teatro ocupó un lugar destacado en sus vidas, como no fuese el de tenerlos a ellos como espectadores de alguna representación teatral.

Sin embargo, cuando en el año 2012 volvimos a leer esta obra (recordemos: hace casi un cuarto de siglo por dos jovencísimos autores noveles en su primera incursión en el mundo teatral) nos dimos cuenta que no había perdido actualidad, que estaba suficientemente bien escrita como para darla a conocer al público, y que –salvo pequeños retoques para situar la acción en el momento presente- no exigió más cambios. 

Se dice que todas las personas tenemos dos “yo”, el que mostramos a los demás y el que guardamos para nosotros mismos. Sin embargo, en alguna ocasión excepcional como la presente, puede aflorar un “tercer yo” que nos hace cambiar todas nuestras expectativas ante la vida.

Construida en tres actos, y en dos momentos consecutivos (la noche de un sábado y la tarde del domingo siguiente) se estructura en una secuencia de escenas que van fundiendo a negro (como si de una película se tratara) unas con otras.

Sobre un original argumento, la obra nos habla de la familia, del amor, de la incomunicación entre las personas mayores y entre las generaciones, del egoísmo y de la superficialidad con que todos nos comportamos, y de la necesidad de comprender el sentido trascendente de la vida.

Esas dos generaciones son, en este caso, la de los mayores, representada por los padres, con sus rencores, egoísmo y materialismo, y por otra parte la de los jóvenes, con su falta de interés por asumir responsabilidades y su superficialidad en un mundo en que todo se los dan hecho.

El joven Pedro se ve inmerso en este escenario de confrontación (no sólo entre generaciones sino también dentro de cada una de dichas generaciones) cuando sorpresivamente aparece ese “tercer yo” que dará al traste con todo lo establecido.

La editorial Bubok (www.bubok.es) está ofreciendo a todos los lectores la obra literaria de Vicente Fisac, también conocido en la blogosfera como “Palabras inefables” (www.palabrasinefables.blogspot.com). En esta selección de su obra se incluyen no sólo las nuevas creaciones que va realizando sino que también recupera algunas obras escritas en el pasado. Este es el caso del presente libro.

Por su parte Pedro Fuentes continúa escribiendo y está presente en Internet a través de su blog “Noches sin luna” (www.lashistoriasdelbuho.blogspot.com).

En fin, ya va siendo hora de que vayan ocupando sus localidades. Si aún no han adquirido sus localidades pueden hacerlo a través de Internet en este enlace:
http://www.bubok.es/libros/212011/El-tercer-yo

En breves minutos dará comienzo la función. Les recordamos que sus teléfonos móviles deben permanecer apagados y que no se permite tomar fotografías durante la representación. Señoras, señores, vayan ocupando sus asientos, la representación va a comenzar...

“El tercer yo”
68 páginas. Tamaño 15x21 cms.



jueves, 23 de agosto de 2018

El cielo, en una palabra

Un ángel bajó a la Tierra
y adoptó la forma humana;
se convirtió en una nieta
cuyo nombre es el de Paula,

siendo así que me di cuenta
que la vida me premiaba
con sus risas que despiertan
una infinita esperanza

por vivir lo que me queda
con ilusión renovada.
Como la luz de una estrella
guiando nuestras pisadas

con ternura e inocencia,
alegría desbocada.
Es un ángel, es tan bella…
el motor que me levanta

cada día con más fuerza
y da vida a mi mañana.
¿Definir “estar con ella”?:
El cielo, en una palabra.

miércoles, 22 de agosto de 2018

A mi querido Gasparito

Para finalizar los poemas que hemos podido rescatar de Mercedes Fisac Clemente, incluimos este poema dedicado a su hermano Gaspar con la dedicatoria “A mi querido Gasparito”. Lo comenzó a escribir en 1933 y, por unas cosas y otras, no lo terminó hasta un año más tarde.

I

Hace poco más de un año
que tenía en la cabeza
unos versos preparados,
para que en “Vida Manchega”
hubieran sido insertados,
dándote la enhorabuena
por haber inaugurado
en Daimiel esa botica
y ejercer de boticario.
Una alegre circunstancia
me privó de este regalo:
Nació entonces Matildita...
y tus versos... se marcharon;
quise y no pude traerlos
a mis pensamientos varios
(los de la niña venían
entonces todo a ocuparlo).
A la par quise escribirlos.
A la vez quise dictarlos.
Empecé por los de aquella...
y ya los tuyos... ¡volaron!
El metro ya no venía,
el tiempo se fue pasando.
Yo quedé con el deseo.
¡Los versos... sin principiarlos!

II

Y ahora acude a mi mente
aquél recuerdo tan grato
de la noche en que naciste
y te contemplé tan guapo,
- liadito en la toquilla
que yo le compré a los Carlos
en la tarde de aquél día –
(toquilla que ya ha gastado
nuestra sobrina Conchita
y Matilde ha terminado).
Hoy que pienso que mañana
vas a cumplir treinta años,
y yo que te llevo quince
y eres mi pequeño hermano,
como la pluma que corre
o casi vuela en mis manos,
para enviarte en mi carta
mi más efusivo abrazo,
y contarte, Gasparito,
lo que pasó este verano.

III

Iba yo después de Misa,
una mañana temprano
(si temprano es a las ocho
en el tiempo de verano)
y al ir de una calle a otra
y por la plaza cruzando,
te vi con tu bata blanca
en la botica ocupado
en despachar las recetas
y en trajinar con los frascos.
Pensé en la pasada infancia
y en el presente, pensando...
“¿Pero es posible –me dije-
que este niño esté criado?
¡Si hace nada que eras chico
y terminabas el grado!
¡Ay si lo viera mi abuela
que siempre estaba esperando
el remedio a su reuma
cuando él fuere boticario!”
Y aquí tuve otro recuerdo...
más sentido y más amargo...
(si lo sabes, Gasparito,
¿para qué voy a nombrarlo?
¡Haz obras buenas por ella,
que en el cielo está gozando!).

IV

Refiriéndome a los versos,
que pensé el año pasado,
recuerdo bien el motivo:
tu cargo de boticario.
Era el decirte que fueras
caritativo... y simpático,
lo primero Dios lo manda,
lo segundo pide el cargo.
Siempre que des medicinas
alienta también los ánimos,
que a veces la fe en tomarlas
suele al enfermo curarlo.
Siempre buenas medicinas,
siempre palabras de agrado,
y caricias a los niños
y... dispensas en el pago...
(menos al Ayuntamiento,
que es el que siempre da el palo).
Además, ¡hay tantas cosas,
tantos esfuerzos privados
que pueden en las farmacias
llevarte hasta ser un santo...!
¡Cuidado con los compuestos!
¡Ojo siempre con los gramos!
¡Fuera lo que dañe el alma!
¡“Mens sana in corpore sano”!

V

Ya termino, Gasparito,
¡que Dios te de muchos años
de vida próspera y larga
en un hogar saturado
de cariño y de alegría...
dentro... dentro de este año!
(Ya eres hombre casadero
y te honra tu trabajo)
Que... si dejaste tu casa
y otro hogar has encontrado,
con el amor de familia
en mi tías concentrado,
hora es también de que formes
con un ideal cristiano,
otro hogar por Dios bendito
y a su gloria dedicado.
Esto a Dios pido, hijo mío,
al cumplir 31 años,
para que en el matrimonio
y en la botica... seas santo.