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miércoles, 6 de marzo de 2024

Un alto en el camino

De vez en cuando es necesario parar un momento, tomarse un respiro y mirar a lo que no vemos. Hagamos ahora un pequeño descanso, porque apenas unos segundos es lo que te llevará leer el mensaje escrito en el blog “El cuaderno de Fisac” y sin embargo, una vez lo hayas leído, tardarán mucho tiempo en borrase esas palabras. (Al menos ese es mi deseo).
 
Aquí tienes su enlace: https://elcuadernodefisac.blogspot.com/2024/03/solo-estamos-de-paso.html
 
Y si escribes “Vicente Fisac” en Amazon, podrás echar un vistazo a todos los libros que he escrito.

martes, 12 de septiembre de 2023

Ahora que he vuelto

Hoy quiero mostraros el paralelismo entre un conocido cantante español, el rockero Miguel Ríos y yo a través de la letra de una de sus canciones, una canción que fue muy especial. Y digo esto, porque cuando empezó a cantar Miguel Ríos se puso de nombre artístico “Mike Ríos” porque sonaba a extranjero y daba algo así como más glamour. Por aquella época cantaba grandes éxitos de otros artistas, en general canciones banales e intrascendentes aunque tuviera mucho éxito tanto en sus versiones originales como en las versiones que hacía el propio “Mike”.
 
Pero un día, y a pesar del éxito obtenido, se cansó de aquella superficialidad y se retiró de la escena pública. Años después volvió a reaparecer –como el río Guadiana- pero esta vez con su nombre real, Miguel Ríos, y cantando canciones originales compuestas para él. Ese primer disco de la nueva etapa tenía una canción muy significativa que se titulaba “Ahora que he vuelto”. Esto es lo que decía esa canción y esto es lo que me sugiere…
 
“Yo era joven y triunfaba, y la vida me sonreía,
y cantaba cosas tontas aunque la gente aplaudía”.
 
Desde muy joven me sentí escritor. Con siete años escribí mi primer relato y con 13 años ya escribía poesías. Pude lograr mi sueño de vivir de mis escritos, aunque no fuesen poemas sino textos publicitarios, primero, y noticias, artículos periodísticos e informes, después. Triunfé y la vida me sonrió. Claro que mis escritos (los que no eran de carácter profesional y que sólo hacía por hobby, tenían esa pizca de ingenuidad y de inocencia que dan los pocos años… no eran gran cosa desde el punto de vista literario, pero sí una buena muestra de mi desbordante creatividad y originalidad.
 
“Pero un día no canté, porque un día comprendí
Que era falsa mi canción, que la vida no era así”.
 
Mi etapa de disfrute estrictamente personal como escritor tuvo un recorrido similar al del río Guadiana, que tan pronto desaparecía y dejaba de escribir para centrarme sólo en mi trabajo, como volvía con más fuerza que antes y era capaz de compaginar profesión y disfrute íntimo por escribir. Y en una de esas, comprendí que todo poder conlleva una responsabilidad, y por consiguiente un escritor tiene la responsabilidad de poner su capacidad al servicio de los demás.
 
“Ahora que he vuelto y tengo tanto que decir,
pido que me oigan, aunque no se acuerden de mí.
No tengo miedo de que se pierda mi cantar,
sé que entre todos, alguno me querrá escuchar”.
 
Si bien he seguido escribiendo cómo y cuánto me ha dado la gana, he escrito consecuente de la responsabilidad de compartir opiniones y experiencias y, sobre todo, animando a que cada uno busque su camino y se forje su propia opinión; que no sucumba ante el “pensamiento único” que la dictadura global nos está imponiendo.
Al igual que Miguel Ríos, no tengo miedo de que mis escritos caigan como semilla en desierto estéril porque sé que alguien, aunque sólo sea uno (que son muchos más, según he podido comprobar) quien me lea.
 
“Caminando entre la gente de los campos y ciudades,
me di cuenta de mentiras y aprendí grandes verdades.
Y quisiera yo contar lo que de ellos aprendí,
ya la gente no es igual que aquél día en que me fui”.
 
Tras siete décadas de vida es mucha la experiencia que se adquiere y provechosas las enseñanzas si uno pone interés en ello. Por eso quiero compartir lo que he aprendido, lo que he experimentado, lo que he intuido… y siempre con respeto por la libertad de opinión para que cada persona recuerde que tiene la capacidad de pensar por sí misma, que este mundo no es sólo material sino también espiritual, y que todos vamos evolucionando en este discurrir… y las “palabras inefables” que voy volcando en este blog, son buena prueba de ello.
 

Las sorprendentes memorias de un Director de Comunicación…
“Memorias de un Dircom”: https://amzn.to/32zBYmg

martes, 22 de junio de 2021

Esta te escribo...

De niño me llamaron la atención estos versos: “Puesto ya el pie en el estribo, gran Señor, esta te escribo…”
Lo recuerdo porque ahora ya tengo el pie en el estribo (ningún cuerpo es inmortal) y es de buena educación –sobre todo para un escritor- escribir unas líneas de despedida. En mi caso, dos blogs (“AZprensa” y “Palabras inefables”) en donde puede consultarse todo lo que he escrito en los últimos años, y más de 30 libros publicados (disponibles tanto en edición digital como en edición impresa) en Amazon.
 
Si quieres, puedes echarle un vistazo en este enlace: https://amzn.to/3sOO1Yq
 
Además, y mientras pueda, iré dejando en este blog (al que a partir de ahora llamo “Biblioteca Fisac”) una semblanza de mis escritos…

lunes, 18 de marzo de 2019

Letra a letra, haciendo camino



Cualquier artista, cualquier persona, sólo a base de practicar y practicar consigue mejorar aquello que está haciendo. En el caso de un escritor, sólo a base de escribir y escribir consigue mejorar sus obras. La práctica, como en todo, resulta imprescindible para poder llegar algún día a la excelencia.

Cuando se reúnen los primeros escritos de un escritor en ciernes se puede observar cómo se forja un estilo y cómo se abre un camino literario. Esto es lo que he hecho con el libro “Los primeros pasos de un escritor" (Vicente Fisac. Amazon). Los escritos que aparecen en este libro van, por consiguiente, desde la primera obra del autor, a los siete años de edad, hasta los relatos de algunas experiencias escritos sobre los veinte o poco más años. Puede que ninguno de estos escritos sea una obra digna de mención, pero sí que lo son los chispazos de imaginación, de creatividad, de estilo, de capacidad de sorprender... que casi todos ellos contienen en algún punto. Por más que hayan sido escritos por un niño, un adolescente o un joven con poca experiencia, en todos ellos hay algo que vale la pena.

A través de estos escritos se puede apreciar la evolución que sigue el escritor a lo largo de los años. Para el que esté interesado, el libro está clasificado en los siguientes capítulos: Primera obra literaria
Redacciones
Trabajos
Ensayos
Primeras publicaciones
Cartas
Cosmogonía
Experiencias

“Los primeros pasos de un escritor”: https://amzn.to/2OCXtzc