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jueves, 6 de agosto de 2026

Line et Willy – Cada uno con su canción: Cuando en Eurovisión competían melodías

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Line et Willy
 
Título: Cada uno con su canción
 
Sello y Nº: Disc'AZ / Hispavox - H 315
 
Año de esta edición: 1968
 
Detalles: Single a 45 RPM. 2 canciones. Edición original de catálogo de la alianza Hispavox-Disc'AZ.
 
El comentario de la aguja: La elegancia de la orquesta frente al artificio moderno
 
En 1968, el panorama discográfico español se nutría de las grandes citas europeas, y el Festival de Eurovisión era el escaparate definitivo. La referencia H 315 de Hispavox nos devuelve la propuesta de Mónaco para aquella edición, defendida por el dúo galo Line et Willy. «Cada uno con su canción» es un monumento a la artesanía pop de finales de la década. La producción destaca por un suntuoso y majestuoso fondo orquestal; un imponente despliegue de cuerdas y arreglos de viento de corte clásico que arropan las armonías vocales del dúo con una finura y una elegancia desbordantes. Aquí no había trampa ni cartón: la melodía sostenía todo el peso de la obra.
 
Desde la perspectiva técnica del microsurco, este single de 1968 es una auténtica delicia analógica. Al albergar una única pista por cada cara, los ingenieros de Hispavox pudieron exprimir la anchura del surco, regalándonos una mezcla con un cuerpo y una calidez extraordinarios. La voz de Line y la réplica de Willy se entrelazan en un plano central perfectísimo, flotando sobre un colchón sinfónico tridimensional que inunda la sala de escucha con un sonido limpio, nítido y sumamente reconfortante para el oído.
 
Mi experiencia de surco
 
Recordar este vinilo es viajar a una época maravillosa en la que la promoción musical buscaba fórmulas de lo más ingeniosas, como regalar discos con la compra de determinados productos de alimentación o mediante dinámicas de sorteos en la prensa. En mi caso, este plástico llegó a mis manos gracias a que resulté ganador en un concurso del recordado “Diario SP”, el primer periódico en España que introdujo el color en sus páginas y revolucionó los quioscos de nuestra juventud.
 
En una de sus secciones organizaban un sorteo para los lectores; participé y la fortuna quiso que me enviaran un lote de 5 Singles. Entre ellos venía esta pieza de rigurosa actualidad, pues Line et Willy acababan de representar a Mónaco en el Festival de Eurovisión de aquel mismo año.
 
Quedaron en un dignísimo séptimo puesto, pero la canción caló fuerte por su maravillosa factura. El dúo francés Line et Willy (Line Van Lancker y Willy Lewis) defendió la bandera de Mónaco en el Festival de Eurovisión de 1968 —el célebre año en que nuestra Massiel ganó con el «La, la, la» en Londres— con el tema «À chacun sa chanson», traducido al castellano como «Cada uno con su canción». Es una melodía bonita y sumamente agradable de escuchar. Desde luego, se sitúa a años luz de las composiciones que se presentan en estos últimos tiempos al festival, donde parece que nadie se fija ya en la calidad de la canción y todo se fía a las extravagancias y excentricidades de sus puestas en escena.
 
Hacer girar este single de 1968 es rescatar la pureza de la canción melódica y el romanticismo de una prensa que premiaba a sus lectores con alta fidelidad. Un ejemplo de contexto histórico que nos recuerda cómo las buenas canciones no necesitan disfraces ni extravagantes puestas en escena para brillar con luz propia a lo largo de los tiempos.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

domingo, 28 de junio de 2026

Varios – Superitaliano (Vol. 1): El tratado de paz de las grandes multinacionales

(El maravilloso mundo del vinilo)

FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Varios artistas (La cumbre de la canción italiana)
 
Título: Superitaliano. Vol. 1. Grandes éxitos de la canción italiana
 
Sello y Nº: Imperial Internacional S.A. (Con la colaboración exclusiva de Ariola, CBS, CFE, Hispavox, RCA, Yep Record y Zafiro) - LP-101 / Vol. 1
 
Año de esta edición: 1980
 
Detalles: LP. 14 canciones en sus versiones originales.
 
El comentario de la aguja: Un milagro de licencias en el umbral de los 80
 
Si hoy en día nos sorprende ver colaboraciones entre grandes marcas, lo que ocurrió en las oficinas de Imperial Internacional S.A. a las puertas de 1980 fue un auténtico milagro industrial. Conseguir los derechos de los mayores éxitos italianos del momento implicaba picar a la puerta de sellos rivales que se disputaban el mercado día a día. Sin embargo, la música italiana tenía tanta fuerza en España que gigantes de la talla de Ariola, CBS, Hispavox, RCA o Zafiro decidieron dejar las armas a un lado y ceder sus mejores cintas máster para dar vida a este álbum.
 
Gracias a ese esfuerzo cooperativo sin precedentes, Superitaliano. Vol. 1 nació sin rivales en las tiendas. No había canciones de relleno ni burdas imitaciones de estudio: el disco metía en un solo microsurco catorce bombazos incontestables que habían sonado hasta la saciedad en las emisoras de radio españolas durante toda la década de los 70. Al pincharlo, la aguja saltaba de una multinacional a otra a golpe de hit, ofreciendo un sonido directo, maduro y rebosante de esa lírica mediterránea que se convirtió en la banda sonora de nuestras vidas.
 
Mi experiencia de surco
 
Con este volumen cerramos un triplete italiano inolvidable. Nos encontramos ante una enorme recopilación que condensa de manera soberbia los grandes éxitos y los intérpretes más señeros de la música italiana de los prolíficos años setenta.
 
Es, por méritos propios, otro ejemplo supremo de una selección musical idónea para animar cualquier guateque o fiesta casera de la época. Poner este LP en el tocadiscos garantizaba una sucesión imparable de temazos con los que cantar, emocionarse y bailar sin descanso.
 
Girar este ejemplar de 1980 en el plato es festejar el momento cumbre de una escuela musical irrepetible. Una auténtica medalla de oro al coleccionismo que demuestra el poder de convocatoria que Italia tenía sobre nuestros tocadiscos.

martes, 12 de septiembre de 2023

Ahora que he vuelto

Hoy quiero mostraros el paralelismo entre un conocido cantante español, el rockero Miguel Ríos y yo a través de la letra de una de sus canciones, una canción que fue muy especial. Y digo esto, porque cuando empezó a cantar Miguel Ríos se puso de nombre artístico “Mike Ríos” porque sonaba a extranjero y daba algo así como más glamour. Por aquella época cantaba grandes éxitos de otros artistas, en general canciones banales e intrascendentes aunque tuviera mucho éxito tanto en sus versiones originales como en las versiones que hacía el propio “Mike”.
 
Pero un día, y a pesar del éxito obtenido, se cansó de aquella superficialidad y se retiró de la escena pública. Años después volvió a reaparecer –como el río Guadiana- pero esta vez con su nombre real, Miguel Ríos, y cantando canciones originales compuestas para él. Ese primer disco de la nueva etapa tenía una canción muy significativa que se titulaba “Ahora que he vuelto”. Esto es lo que decía esa canción y esto es lo que me sugiere…
 
“Yo era joven y triunfaba, y la vida me sonreía,
y cantaba cosas tontas aunque la gente aplaudía”.
 
Desde muy joven me sentí escritor. Con siete años escribí mi primer relato y con 13 años ya escribía poesías. Pude lograr mi sueño de vivir de mis escritos, aunque no fuesen poemas sino textos publicitarios, primero, y noticias, artículos periodísticos e informes, después. Triunfé y la vida me sonrió. Claro que mis escritos (los que no eran de carácter profesional y que sólo hacía por hobby, tenían esa pizca de ingenuidad y de inocencia que dan los pocos años… no eran gran cosa desde el punto de vista literario, pero sí una buena muestra de mi desbordante creatividad y originalidad.
 
“Pero un día no canté, porque un día comprendí
Que era falsa mi canción, que la vida no era así”.
 
Mi etapa de disfrute estrictamente personal como escritor tuvo un recorrido similar al del río Guadiana, que tan pronto desaparecía y dejaba de escribir para centrarme sólo en mi trabajo, como volvía con más fuerza que antes y era capaz de compaginar profesión y disfrute íntimo por escribir. Y en una de esas, comprendí que todo poder conlleva una responsabilidad, y por consiguiente un escritor tiene la responsabilidad de poner su capacidad al servicio de los demás.
 
“Ahora que he vuelto y tengo tanto que decir,
pido que me oigan, aunque no se acuerden de mí.
No tengo miedo de que se pierda mi cantar,
sé que entre todos, alguno me querrá escuchar”.
 
Si bien he seguido escribiendo cómo y cuánto me ha dado la gana, he escrito consecuente de la responsabilidad de compartir opiniones y experiencias y, sobre todo, animando a que cada uno busque su camino y se forje su propia opinión; que no sucumba ante el “pensamiento único” que la dictadura global nos está imponiendo.
Al igual que Miguel Ríos, no tengo miedo de que mis escritos caigan como semilla en desierto estéril porque sé que alguien, aunque sólo sea uno (que son muchos más, según he podido comprobar) quien me lea.
 
“Caminando entre la gente de los campos y ciudades,
me di cuenta de mentiras y aprendí grandes verdades.
Y quisiera yo contar lo que de ellos aprendí,
ya la gente no es igual que aquél día en que me fui”.
 
Tras siete décadas de vida es mucha la experiencia que se adquiere y provechosas las enseñanzas si uno pone interés en ello. Por eso quiero compartir lo que he aprendido, lo que he experimentado, lo que he intuido… y siempre con respeto por la libertad de opinión para que cada persona recuerde que tiene la capacidad de pensar por sí misma, que este mundo no es sólo material sino también espiritual, y que todos vamos evolucionando en este discurrir… y las “palabras inefables” que voy volcando en este blog, son buena prueba de ello.
 

Las sorprendentes memorias de un Director de Comunicación…
“Memorias de un Dircom”: https://amzn.to/32zBYmg

viernes, 28 de diciembre de 2018

Sapore de sale


Hay canciones como esta de Gino Paoli, que marcan una época y se hacen inmortales. Por si te animas a cantarla, esta es la letra:

Sapore di sale, sapore di mare
Che hai sulla pelle, che hai sulle labra
Quando esci dall’acqua e ti vieni a sdraiare
Vicino a me, vicino a me.
Sapore di sale, sapore di mare
Un gusto un po’ amaro di cose perdute
Di cose lasciate lontano da noi
dove il mondo e diverso, diverso da qui.
Il tempo e nei giorni che passano pigri
E lasciano in boca il gusto del sale
Ti bitti nell’acqua e mi lasci a guardarti
E rimango da solo nella sabbia e nel sol.
Poi torni vicino e ti lasci cadere
Cosi nella sabbia e nelle mie braccia
E mentre ti baccio sapore di sale, sapore di mare, sapore di te.

lunes, 11 de mayo de 2015

Jesús se escribe con minúscula

Por su originalidad y toda la miga que lleva, aquí os transcribo un fragmento de la novela
"Castidad y rock and roll"

-                     Hoy es un día muy especial, y más para nuestro invitado, Eloy, porque su canción “Hoy” acaba de situarse como número uno y ya son cuatro canciones las que tiene colocadas en el top ten. Así que, si os parece, queridos amigos, vamos a escucharla porque sin duda nos dará ánimos para afrontar con fuerzas y energía este nuevo día.
La emisora comenzó a emitir esa canción, precisamente la que daba título al disco aunque hasta hacía dos semanas no se había emitido y promocionado como single. Era un rock pleno de ritmo y energía, con una letra que no hablaba ni de “te quiero” ni de “hacer el amor” ni de “te dejo”... no, los mensajes de Eloy siempre eran diferentes:

Cuando sientas que estás sola,
llámale.
Cuando pierdas perspectiva,
piensa en él.
Cuando tus fuerzas aflojen,
rescátate,
escápate,
agárrate,
con todas tus fuerzas a la fe.
Allí está él,
aquí está él,
todos nosotros somos él,
todos nosotros somos él,
todos nosotros somos él.

Hoy es el día de comienzo.
Hoy es el día que comprendo
que todo vale la pena
si creemos con firmeza
y ponemos nuestro esfuerzo.
Hoy es el día.
Hoy es el día.
Hoy es el día.

Manuel Toledo no pudo resistir la curiosidad, que suponía era compartida por miles de radio oyentes, y le preguntó a Eloy:
-                     No puedo resistirme a hacerte una pregunta sobre esta canción. Si la escuchas, puedes pensar lo que quieras, pero si lees la letra, tal como yo estoy haciendo en la carátula que acompaña al CD, uno se da cuenta que la palabra “él” viene con minúscula, con lo cual nos entra la duda si te estás refiriendo a Dios o a Jesucristo (en cuyo caso tendría que ir con mayúscula) o al chico en quien la chica a quien diriges la canción debe agarrarse para recuperar la esperanza. ¿A quién te refieres?
-                     Buena pregunta y, como se dice por ahí, me alegro que me hayas hecho esa pregunta –respondió Eloy continuando con la explicación- porque siempre he dicho que yo canto para todo el mundo, para todos aquellos que quieran escucharme, cualesquiera que sean sus creencias religiosas, ideales políticos, situación económica, nacionalidad, etc. Por eso he puesto “él” con minúscula, para que cada uno pueda traducirlo como quiera. Si quien me escucha no es creyente, ese “él” es el chico enamorado y dispuesto a ayudar a la chica. Si, por el contrario, si quien me escucha es creyente, ese “él” es Jesús.
-                     Pero en este último supuesto sí tendría que ir con mayúscula –terció Manuel.
-                     No, ese es el error. Jesús siempre predicó la humildad, él era quien servía a sus discípulos y siempre decía que los últimos serían los primeros y que nunca debemos buscar asiento en un lugar de privilegio sino en el último rincón. ¿Tú crees que a una persona así le gustaría el tratamiento de “Él” con mayúscula y tanta reverencia y distinción. Yo creo que no, que él (con minúscula) prefiere la humildad y el servicio antes que las distinciones y los privilegios. Por eso –en el caso que interpretes mi “él” como referido a Jesús, debe ir con minúscula de humildad y de servicio a los demás.
-                     ¡Dios mío! –exclamó Manuel- ¡Jamás había escuchado palabras semejantes, ni una explicación tan bonita de las cosas! Enhorabuena, Eloy, están todos en lo cierto cuando valoran no sólo tu calidad como compositor y cantante sino también como un ser humano tremendamente peculiar y diferente. De verdad te deseo que tengas mucho éxito con este disco, te lo mereces.

PD.- En la imagen, uno de los lugares por donde paseó el protagonista de esta novela.