lunes, 23 de abril de 2012

Hasta Titanic tenía fallos


En este mundo no existe la perfección, todos tenemos fallos, incluso James Cameron y su película Titanic. Por si no lo recordáis, esta película fue la más taquillera del mundo durante varios años hasta que la superó el propio Cameron con Avatar, quedando desde entonces Titanic como la segunda película más taquillera de todos los tiempos. Además de la aceptación del público y el consiguiente éxito económico, Titanic ganó 11 Oscar, igualando el record de Ben-Hur y El señor de los anillos: el retorno del rey.

Como se puede ver, una película colosal, pero que también tenía fallos. Hace poco tuve la ocasión de verla de nuevo y me llamó la atención un fallo clamoroso: cuando el barco se está hundiendo y todos están en cubierta, en los botes o en el agua, resulta que en algunas escenas les salo vaho de la boca a los protagonistas (eso era lo lógico porque la temperatura era muy baja) y en otras escenas no. Hasta a Cameron se le olvidó retocar digitalmente todas las escenas de exterior para que se viese el vaho en todas ellas.

Y si él y todo su equipo tuvo este fallo garrafal ¿por qué no vamos a tener todos los demás fallos constantes en nuestra vida? Así que hay que aprender a vivir con los fallos y aprender de ellos aun a sabiendas de que volveremos a cometerlos. Contra los fallos: tolerancia completa.

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