viernes, 4 de mayo de 2012

No sabemos nada y encima escondemos nuestra ignorancia


En la remota isla de Pascua hace ya muchos años se hicieron mundialmente sus enigmáticas y ancestrales esculturas denominadas “moai”, que representaban las cabezas de unos gigantes. Según los moradores de esta isla, tenían un origen antiquísimo y dieron lugar a múltiples teorías (antiguas civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra, extraterrestres, etc.) puesto que parecía difícil que un pequeño y primitivo pueblo como aquél, aislado en una pequeña isla, fuese capaz de tallar, trasladar y levantar aquellas moles.

Sin embargo, hace apenas unos meses, nos hemos llevado una gran sorpresa al darse a conocer al mundo entero que la mayoría de esas esculturas no eran sólo cabezas, sino que tenían un cuerpo entero sepultado bajo la tierra. Es decir, si ya resultaba increíble que los primitivos moradores fuesen capaces de tallar y desplazar una de aquellas cabezas, más increíble resulta que fuesen capaces de hacerlo con un cuerpo entero como se ve en las fotografías.

El ser humano es un completo ignorante. No sabe absolutamente nada, y cada vez que hace un pequeño descubrimiento lo único que descubre es que desconoce mucho más aún de lo que pensaba que desconocía.

La noticia del descubrimiento de que los “moais” tiene un cuerpo completo tendría que haber ocupado todas las portadas y espacios preferentes de los telediarios, y sin embargo pasó totalmente desapercibida. El ser humano no sólo es ignorante sino que trata de esconder su propia ignorancia.


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