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sábado, 19 de julio de 2008

Quiero ser como Risto

¡Yo quiero ser como Risto! ¡Qué gozada eso de decir lo que te de la gana sin la pesada carga de tener que ser siempre políticamente correcto! En realidad Risto no dice nada que no sepamos o que no pensemos la mayoría. Dice cosas lógicas y elementales... pero a lo bestia. Por eso llama la atención y nos encandila. Además, tiene sentido del humor y en cada gala nos deleita con algunas “perlas” dignas de cualquier antología. El se sabe la auténtica estrella del programa, al igual que los productores que han encontrado un enorme filón en su mordacidad.

En esta vida hay que ser sinceros y decir siempre lo que se piensa. El problema es que cuando oímos algo que no nos gusta enseguida lo tomamos como una ofensa. No debiera ser así. Tendríamos que acostumbrarnos a ir con la verdad descarnada (de lo que pensamos y sentimos) siempre por delante y a no ofendernos con las opiniones contrarias. Pero eso es una utopía, como la de mi amiga Blanca, y me temo que sólo en Risto y “sus galas” encontraremos, en un "borde" ajeno, esos momentos de liberación.

Ojalá cuando me jubile y mi nombre no esté ligado a ninguna empresa o institución que me obligue a ser correcto, yo también pueda ser como Risto.

viernes, 18 de julio de 2008

Aún esperas

Aún esperas el amor
que te comprenda
y sepa darte calor y algo más
que se siente, es especial
y es difícil de nombrar.

Hay mil maneras de amar
aunque el amor sólo es uno.

Tú esperas la mano aún
que sepa darte esa parte,
similar y diferente
que te completa a ti misma.

Rezo porque la encuentres
y seas feliz con ella
como mereces,
como la fe que has devuelto
a mi alma con tu vida
.

jueves, 17 de julio de 2008

¡Queremos más médicos, que hay contratos basura para todos!

Mucho se ha hablado de la creación de “nuevas facultades de medicina”. La profesión médica, las sociedades científicas, el mundo académico, los propios estudiantes… todos han coincidido en que no es necesario: se forman en España suficientes médicos para cubrir las necesidades; lo que pasa es que las condiciones de trabajo que les ofrecen no son atractivas y la mayor parte opta por trabajar en los grandes hospitales de las grandes ciudades, o en la privada, o irse al extranjero o dedicarse a otra actividad. Y como consecuencia faltan médicos para la sanidad pública, que quieran trabajar con contratos basura en todos los pequeños centros de salud y hospitales repartidos por la geografía.

Visto lo cual, el Gobierno, en vez de mejorar dichas condiciones, aprueba la creación de nuevas facultades para que salgan más médicos (no se dan cuenta de que dichos médicos empezarán a “salir” dentro de una década que es lo que dura su formación, y que si el panorama que ven no es halagüeño se irán de su facultad de provincia hasta la capital, a la privada, al extranjero o a cualquier otro trabajo ajeno a la práctica clínica).

Y visto lo cual, el Gobierno aprueba también una “ley de manga ancha” para homologar títulos de países extracomuninarios (en algunos de los cuales sus niveles de formación no son equiparables al nuestro) pero que con un periodo de prácticas tuteladas “de hasta 2 meses” o de hasta “12 meses” si no andan muy sobraos de conocimientos, pasarán a poder disfrutar de los generosos contratos basura que se les ofrecen.

En definitiva, y visto lo cual, los futuros médicos pueden optar por estudiar en algún país de Latinoamérica donde resulta más corto y sencillo obtener el título para luego homologarlo y conseguir aquí su “contrato basura” o bien estudiar aquí –donde nuestro nivel de formación es de los mejores- y marcharse a ejercer a otro país o a la pública, con un salario más digno.

Artículo realizado para Medical Practice Group (MPG)

miércoles, 16 de julio de 2008

La Justicia es perezosa

Este animal que veis en imagen es el Perezoso, llamado así precisamente por la lentitud extrema de sus movimientos, tanto externos como internos (procesos metabólicos). Creo que sería un magnífico ejemplo para representar a la Justicia de nuestro país. Seguro que cualquiera de vosotros conoc miles de ejemplos de esa “exasperante” lentitud de la Justicia que hace que muchas de sus resoluciones lleguen tarde y mal, o sea, que sean “injustas”. De cualquier forma, voy a hacer una pequeña aportación con un ejemplo ilustrativo que venía hoy en la prensa médica.

La Sala Contenciosa del Tribunal Supremo ha anulado una resolución que impidió presentarse a las elecciones a un posible candidato a la presidencia de un Colegio de Médicos. Hasta aquí, todo parecería normal, el problema es que esta decisión de la Justicia se produce en Julio 2008 y los hechos se remontan al año 2002. Es decir, ¡han pasado seis años y encima no solo se produjo aquella convocatoria de elecciones a la que no se pudo presentar el implicado, sino otra más cuatro años después! Nadie, ni demandantes ni demandados, de los que participaron en aquellos acontecimientos, están ahora en disposición de rectificar nada, puesto que ahora hay otros responsables que nada tienen que ver con aquello.

Solicito a algún dibujante que proponga un nuevo logo para la Justicia: que la dama con la balanza y los ojos tapados (que siempre ha representado a la Justicia) se sustituya por un perezoso con balanza, ojos tapados y exhalando un enorme bostezo.

martes, 15 de julio de 2008

¡Dios nos libre de los médicos norteamericanos!

... o de su industria farmacéutica!

Según una información difundida por Bloomberg, la industria farmacéutica norteamericana ha revisado su código deontológico y a partir de 2009 estará prohibido hacer cualquier tipo de regalo a los médicos, como por ejemplo, bolígrafos, pisapapeles, libretitas de post-it, etc.

Por lo tanto, esta prohibición parecería indicar que cualquier médico norteamericano es tan fácilmente “sobornable” que por un simple bolígrafo sería capaz de cambiar el tratamiento de un paciente, recetando el promocionado por tan “generoso” laboratorio.

Más confundido aún me deja la segunda parte de la noticia, ya que según la misma, lo que no se impedirá es que los laboratorios sigan invitando a comer a los médicos norteamericanos. Vamos, que un bolígrafo es capaz de comprar una voluntad y hacer cambiar un tratamiento, pero una comida no. ¿Hay quien lo entienda? Estos yanquis están locos…