
Visto lo cual, el Gobierno, en vez de mejorar dichas condiciones, aprueba la creación de nuevas facultades para que salgan más médicos (no se dan cuenta de que dichos médicos empezarán a “salir” dentro de una década que es lo que dura su formación, y que si el panorama que ven no es halagüeño se irán de su facultad de provincia hasta la capital, a la privada, al extranjero o a cualquier otro trabajo ajeno a la práctica clínica).
Y visto lo cual, el Gobierno aprueba también una “ley de manga ancha” para homologar títulos de países extracomuninarios (en algunos de los cuales sus niveles de formación no son equiparables al nuestro) pero que con un periodo de prácticas tuteladas “de hasta 2 meses” o de hasta “12 meses” si no andan muy sobraos de conocimientos, pasarán a poder disfrutar de los generosos contratos basura que se les ofrecen.
En definitiva, y visto lo cual, los futuros médicos pueden optar por estudiar en algún país de Latinoamérica donde resulta más corto y sencillo obtener el título para luego homologarlo y conseguir aquí su “contrato basura” o bien estudiar aquí –donde nuestro nivel de formación es de los mejores- y marcharse a ejercer a otro país o a la pública, con un salario más digno.
Artículo realizado para Medical Practice Group (MPG)
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