(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Varios artistas (Recopilatorio de música italiana)
Título:
Mosaico italiano
Sello
y Nº: Marfer / Iberofón - MR – 30.067
Año
de esta edición: 1968
Detalles:
LP. 12 canciones interpretadas por sus voces originales en lengua italiana.
El comentario de
la aguja: La invasión melódica que llegó del Mediterráneo
Durante
la década de los 60, España e Italia compartían una sintonía musical absoluta.
La calidez mediterránea, el gusto por el melodrama romántico y la efervescencia
del pop moderno unieron a ambos países a través de las ondas radiofónicas.
Discográficas madrileñas como Marfer supieron leer este idilio a la perfección
y se especializaron en empaquetar los mejores éxitos que cruzaban el mar en
álbumes recopilatorios de altísima demanda. Mosaico italiano, editado en 1968,
es el ejemplo perfecto de este fenómeno.
El sello Marfer,
fue fundado por los empresarios Martínez y Fernández (de ahí el nombre), y se
convirtió en uno de los grandes embajadores de esta música en España gracias a
sus acuerdos de licencia con compañías italianas.
La
gran baza de este vinilo es que ofrecía las canciones en su idioma original y
defendidas por los artistas que las habían catapultado a la fama en el país
transalpino. En una época en la que era muy habitual traducir los éxitos
extranjeros al castellano para el mercado local, Marfer apostó por la
autenticidad del italiano, algo que el público español —ya muy familiarizado
con los giros y la sonoridad del idioma— agradeció enormemente. Con un prensado
impecable de Iberofón, el disco desplegaba doce cortes que funcionaban como una
radiografía perfecta del pop refinado, las baladas desgarradas y los ritmos
ye-yé que dictaban la moda en Europa.
Mi experiencia
de surco
Nos
encontramos ante un magnífico y selecto recopilatorio de la edad de oro de la
música italiana de los años sesenta, defendido escrupulosamente por sus
intérpretes originales en su idioma natal.
Más
allá de su indudable calidad melódica, este álbum era una pieza de un valor
práctico incalculable en aquella época: nos ofrecía una música idónea y muy
variada que evitaba tener que estar levantándose a cambiar constantemente de
disco de 45 RPM en los guateques cada vez que se acababa una canción. Bastaba
con dejar caer la aguja en la cara A o B para asegurar un buen tramo muy
variado de baile, risas y complicidad en el salón de casa.
Tener
este ejemplar de 11 surcos en las manos es conservar una de las herramientas
definitivas de entretenimiento de 1968. Una pieza nostálgica, elegante y
sumamente disfrutable que rinde honores a la mejor escuela de la canción ligera
europea.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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