Continuemos repasando la historia del
maravilloso mundo del vinilo…
La edad de oro: los años 50, 60 y 70
Lo que vino después es historia de la cultura occidental. El vinilo fue
el soporte sobre el que se construyó todo: el rock and roll de Elvis, el
Motown, los Beatles, los Rolling Stones, Jimi Hendrix, Pink Floyd, Miles Davis,
Coltrane, la bossa nova, el flamenco eléctrico, Sinatra, Piaf, Raphael, Serrat.
Cada época, cada género, cada revolución musical de la segunda mitad del siglo
XX llegó al oyente a través de ese disco negro que giraba sobre un plato.
La portada del álbum se convirtió en un arte en sí mismo. El cuadrado de
31 centímetros de cartón que envolvía el disco era un lienzo que los artistas y
diseñadores tomaron muy en serio: desde la manzana verde de Apple Records hasta
el plátano de Warhol para los Velvet Underground, desde las portadas
psicodélicas del verano del amor hasta los diseños conceptuales del rock
progresivo. Comprar un disco era también comprar una imagen, un objeto, una
experiencia táctil y visual que el streaming nunca ha podido replicar.
La caída y la resurrección
En 1983 llegó el disco compacto y los profetas anunciaron el fin del
vinilo. Tenían razón a medias: las ventas de LP se desplomaron a lo largo de
los años 80 y 90, muchas discográficas dejaron de fabricarlos, y las tiendas de
discos fueron cerrando una tras otra. Pero el vinilo nunca desapareció del
todo. Siguió vivo en las manos de los DJ de música electrónica, en las
colecciones de los aficionados más fieles, en los mercadillos y las tiendas de
segunda mano.
Y entonces ocurrió algo que nadie predijo: el vinilo resucitó. Desde
mediados de los años 2000, y de forma sostenida desde 2010, las ventas de
discos de vinilo no han dejado de crecer año tras año. En 2022, por primera vez
desde 1987, los LP vendieron más unidades en Estados Unidos que los CD. En
España, las ventas de vinilo se han multiplicado por diez en la última década.
Los jóvenes que nunca vivieron la edad de oro del LP están comprando tocadiscos
y discos con una pasión que desconcierta a los analistas de mercado y alegra a
quienes siempre supimos que esto no podía morir.
¿Por qué? Porque el vinilo ofrece algo que ningún formato digital puede
dar: el ritual. La pausa. La decisión consciente de escuchar. Sacar el disco de
su funda, colocarlo en el plato, limpiar suavemente la superficie, bajar la
aguja con cuidado y esperar ese instante de silencio cargado de anticipación
antes de que llegue el primer sonido. Nadie hace eso con Spotify. Y en un mundo
en que la música se ha convertido en fondo sonoro permanente y gratuito, hay
quien ha decidido volver a escucharla de verdad.
1877.- Edison inventa el
fonógrafo. Primera grabación y reproducción de sonido de la historia.
1887.- Berliner patenta el gramófono y el
disco plano. Nace la posibilidad de copiar y distribuir música en serie.
1900-1940.- Era de la goma laca a 78 rpm. Las
grandes discográficas construyen sus imperios. Caruso, la ópera, el jazz.
1948.- Columbia presenta el LP de vinilo a 33
rpm. Nace el álbum como obra musical completa.
1949.- RCA lanza el single de 45
rpm. Guerra de formatos que el mercado resuelve en pocos años.
1950-1970.- Edad de oro del vinilo. Elvis, Beatles, Miles Davis, Sinatra. La portada del álbum
como arte.
1983.- Llega el CD. Inicio del declive
comercial del vinilo, que sin embargo nunca desaparece del todo.
2010-hoy.- La gran resurrección. El vinilo
crece año tras año. En 2022 supera en ventas al CD en EE.UU. por primera vez
desde 1987.
«Bienvenidos,
pues, al maravilloso mundo del vinilo. En las próximas entradas de este blog
iremos recorriendo, disco a disco, la colección que lleva años acumulándose en
estas estanterías. Cada uno con su historia, su época, sus canciones y las
curiosidades que hacen de cada disco algo más que un objeto: un pedazo de
tiempo guardado en un surco.»
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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