Renovando hacia la inexperiencia
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*(AZprensa)* La industria farmacéutica ya no es lo que era. Hubo un tiempo
en que sus laboratorios estaban repletos de excelentes profesionales,
respetado...
Hace 8 horas
viernes, 12 de junio de 2026
Ray Conniff – ¡Fabuloso...!: El rey de la pista en los guateques sesenteros
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA
TÉCNICA: Artista:
Ray Conniff, su Orquesta y Coros Título:
¡Fabuloso...! Sello
y Nº: CBS - 5810 (AGS 20.022) Año
de esta edición: 1962 Detalles:
EP (Extended Play). 4 canciones que funden orquesta y coros en un torbellino
bailable. El comentario de
la aguja: La fórmula mágica del ritmo contagioso Quizá
para los puristas del jazz o de la música de vanguardia este disco no sea una
"pieza de museo", pero para cualquiera que haya vivido la
efervescencia de los años 60, este plástico es sinónimo de diversión, juventud
y domingos por la tarde. Ray Conniff fue un auténtico rey Midas de la música
ligera, y este EP editado por CBS en 1962 es el ejemplo perfecto de por qué
conquistó el mundo. La
genialidad de Conniff no radicaba en la complejidad, sino en una fórmula
arreglística tan original como efectiva: hacía que sus coros (masculinos y
femeninos) no cantaran letras, sino que tararearan las melodías imitando el
sonido de los instrumentos. Las voces de las mujeres se fundían con las
trompetas y las flautas, mientras que las de los hombres doblaban a los
trombones y los saxofones. El
resultado era un sonido nítido, alegre, con un swing arrollador y una sección
rítmica que te obligaba a mover los pies de manera casi involuntaria. Este EP
en concreto era un valor seguro: cuatro canciones directas al grano, ideales
para pinchar en el tocadiscos portátil en cuanto el guateque empezaba a decaer.
Con Ray Conniff en el plato, el éxito de la fiesta estaba completamente
garantizado. Mi experiencia
de surco Tal
vez no estemos ante una rareza de coleccionista custodiada en sótanos oscuros, pero este EP es el ejemplo
supremo de la música instrumental bailable de una época irrepetible. Un disco
tremendamente "marchoso" que hizo las delicias de nuestros guateques,
recordándonos que la música, antes que nada, nació para ser disfrutada,
compartida y bailada en buena compañía. Tener
este disco de 1962, con su mítica portada de la era dorada de CBS, es conservar
el billete de entrada a aquellas tardes de risas, refrescos y bailes agarraos
en el salón de casa. ¡Pura nostalgia en alta fidelidad!
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