Bud Ashton – Sonido nueva ola: El futuro tenía cuatro canciones
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA
TÉCNICA: Artista:
Bud Ashton Título:
Sonido nueva ola Sello
y Nº: Vergara - 35.6.018 C Año
de esta edición: 1963 Detalles:
EP (Extended Play). 4 canciones instrumentales con un sonido futurista para la
época. El comentario de
la aguja: Cuando la guitarra eléctrica sonaba a ciencia ficción Corría
el año 1963 y en España la juventud andaba ávida de ritmos nuevos. El pop
moderno empezaba a asomar la cabeza, pero la censura y la falta de distribución
hacían que los discos de las grandes bandas anglosajonas llegaran a cuentagotas
o a precios prohibitivos. En ese contexto, los EP de cuatro canciones se
convirtieron en el formato rey, y sellos nacionales como Vergara hicieron el
agosto licenciando material internacional de lo más jugoso. Bajo
el estimulante título de Sonido nueva ola, este EP nos presenta a Bud Ashton,
un alias artístico tras el que se ocultaba el guitarrista británico Bob Leaper.
Ashton se especializó en traducir a las seis cuerdas los éxitos vocales de la
época, dotándolos de una personalidad instrumental única. En
este plástico, la gran protagonista es la guitarra eléctrica cargada de reverb
y twang, inspirada claramente en el sonido transgresor de bandas como The
Shadows o The Ventures. Escuchar hoy estas cuatro pistas instrumentales es
hacer un viaje en el tiempo a una época en la que la distorsión sutil, el
trémolo y el eco no eran simples efectos de estudio: eran la banda sonora de la
modernidad, un pasaporte a la vanguardia sonora que rompía con la música
orquestal, acartonada y folclórica que todavía dominaba las radios españolas. Mi experiencia
de surco Este
es un disco genuinamente vanguardista que llenó muchas de nuestras veladas
juveniles, sorprendiéndonos con un sonido absolutamente rompedor respecto a
todo lo que se había escuchado antes. Era la banda sonora de los guateques que
querían mirar al futuro; un vinilo pequeño en tamaño, pero enorme en el impacto
que causaba en el salón de casa cuando la aguja tocaba sus surcos. Tener
esta copia de Vergara de 1963 en las manos, con su portada original de estética
sesentera, es poseer un pedazo vivo de la historia de la alta fidelidad en
nuestro país. Un sonido que, lejos de envejecer, hoy conserva todo el encanto
del retro-futurismo.
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