The Sputnicks – Sputnicks: El torbellino espacial que reventaba los guateques
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA: Artista: The Sputnicks (The Spotnicks) Título:
Sputnicks Sello
y Nº: Record Dim (Bajo licencia de Discos President) - DGS 145 Año
de esta edición: 1968 Detalles:
LP. 12 composiciones instrumentales de puro Space Rock primitivo. El comentario de
la aguja: Guitarras eléctricas directas desde la estratosfera A
finales de los años 60, el panorama de los conjuntos instrumentales de guitarra
estaba dominado por la sobriedad británica de The Shadows. Sin embargo, desde
los fríos parajes de Suecia, llegó un cuarteto que decidió tomar una ruta
completamente diferente y decididamente más alocada: The Sputnicks. Con un
nombre inspirado en el célebre satélite soviético, esta banda combinaba una
técnica instrumental impecable con un sentido del espectáculo desbordante. De
hecho, ¡en muchos de sus conciertos aparecían en el escenario embutidos en
aparatosos trajes espaciales! Este
álbum homónimo editado en España por el sello Record Dim en 1968 es una
auténtica fiesta de principio a fin. El grupo dominaba como nadie el uso del
reverb y las frecuencias cortas, logrando que sus guitarras sonaran metálicas,
rápidas y futuristas. Pero
lo que hacía verdaderamente únicos a The Sputnicks era su desparpajo para coger
canciones tradicionales del folclore europeo —desde temas marineros hasta
danzas folclóricas— y meterles un acelerón a base de transistores, baterías
frenéticas y guitarras eléctricas electrizantes. El resultado era una música
desacomplejada, gamberra y con un sentido del humor que se contagiaba a la
primera escucha. Mi experiencia
de surco Aunque
este sensacional conjunto instrumental sueco nunca alcanzase los niveles de
fama planetaria de The Shadows, fue el encargado de animar y salvar muchísimos
guateques de aquella época. Siento una debilidad confesa por este LP, en
especial por su mítica e impagable «Happy Henrics Polka». En
aquellos años no había absolutamente nada mejor que esa pieza para levantar el
ánimo de la fiesta: era ponerla en el tocadiscos y, de inmediato, todo el mundo
se levantaba a bailar, a saltar y a reír a carcajadas, como si estuviéramos
dentro de una comedia cinematográfica de la época. Este
vinilo de 1968 es el testimonio vivo de una era donde la música pop no se
tomaba tan en serio a sí misma y cuyo único y noble objetivo era hacérnoslo
pasar en grande. Una joya imprescindible para entender la cara más gamberra y
bailable de los guateques sesenteros.
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