Richard Clayderman – 16 grandes temas de siempre: El piano que acariciaba el salón
(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA
TÉCNICA: Artista:
Richard Clayderman Título:
16 grandes temas de siempre Sello y Nº: Hispavox / Delphine - S 60.218 Año
de esta edición: 1979 Detalles:
LP. 16 melodías universales interpretadas al piano con sutiles arreglos de
cuerda. El comentario de
la aguja: La banda sonora de la calma interior A
finales de la década de los 70, la música de baile estaba sufriendo una
mutación frenética hacia las discotecas y los ritmos sintéticos. Como
contrapartida a todo ese ruido y luz de neón, surgió una corriente que buscaba
el refugio de la calma, la melancolía y el romance. El abanderado indiscutible
de este movimiento en Europa fue el pianista francés Richard Clayderman(cuyo nombre
real es Philippe Pagès). Editado
con gran acierto en España por Hispavox en 1979, este álbum recopilatorio es un
catálogo perfecto de su fórmula ganadora: coger melodías inmortales que todo el
mundo guardaba en su memoria sentimental, desnudarlas de artificios y volverlas
a tejer con la delicadeza de sus manos sobre las teclas negras y blancas,
arropado por una finísima orquestación de cuerdas. Es
cierto que, tal y como llegó de puntillas y conquistó las listas de ventas de
nuestro país con una suavidad pasmosa, el fenómeno Clayderman pareció diluirse
pocos años después en el panorama musical español. Sin embargo, su impacto
sociológico dejó huella: logró que el piano de cola dejara de percibirse como
un instrumento elitista o aburrido para convertirse en un elemento cotidiano,
cálido y profundamente reconfortante. Es el ejemplo supremo de la música
ambiental bien entendida. Mi experiencia
de surco Tras
el ritmo frenético de los discos anteriores, este vinilo representa un oasis de
sosiego. Contiene una magnífica selección de grandes éxitos de la música
romántica al piano, lo que lo convierte en el disco ideal para servir como
acompañamiento relajante en veladas tranquilas. Es
esa maravillosa "música para acompañarnos" mientras disfrutas de una
buena lectura, mantienes una conversación pausada o, simplemente, contemplas
cómo gira el plato a media luz al final del día. Este
LP de 1979 conserva intacto ese poder balsámico. Colocar la aguja sobre sus
surcos es una invitación automática a bajar las revoluciones del día a día, a
respirar hondo y a dejarse mecer por la elegancia de un piano que supo ganarse
el corazón de toda una generación.
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