lunes, 17 de diciembre de 2012

Pensión para pájaros


Al igual que los hombres primitivos cuentan por las noches junto al fuego aquellas historias que pasaron de padres a hijos a lo largo de los siglos, también aquí voy a contar alguna de esas historias. Esta primera dice así: una tía (lo de tía va por el parentesco, porque ya era una señora mayor) nos contó lo sorprendida que había quedado al pasar por una calle, poco antes de iniciar sus vacaciones de verano, y ver en una tienda que habían puesto un letrero que decía “Pensión para pájaros”. Se quedó encantada con esa iniciativa, recordando cuántas veces nos encontramos con ese problema cuando los que hemos tenido algún pájaro teníamos que irnos de vacaciones y no sabíamos donde dejarlo. Pues sí, al fin alguien había tenido la feliz idea de –al igual que sucede con los perros, que cuentan con residencias caninas- hacer algo similar para que se pudiesen dejar los pájaros.

Durante sus vacaciones fue contando aquella feliz idea que había tenido el dueño de esa tienda y lo relató una y otra vez a todos los familiares... bueno, y a todo el que se le cruzase por el camino y le aguantase unos minutos de charla. Pero como decía el Dúo Dinámico, el verano acabó, y ella regresó otra vez a su casa de Madrid. Un día, volvió a pasar por aquella tienda y se dio cuenta –ya en invierno- que el letrero seguía puesto. Se acercó un poco más para leerlo y se dio cuenta, entonces, de la metedura de pata que había tenido contando aquella historia. Lo que decía aquél letrero no era “Pensión para pájaros” sino “Pienso para pájaros”.

1 comentario:

lashistoriasdelbuho dijo...

Claro, ya te dicen que si "piensas" cosas raras y diferentes, tienes pájaros en la cabeza.