Aún tengo los pelos de punta (los pocos que me quedan) y el
corazón palpitando con taquicardia (más deprisa aún que si estuviese viendo un
partido del Atleti), después de ver esta fotografía terrorífica que ha
compartido Javier G. Carpintero. Está hecha desde el mismo sitio, en Daimiel,
con unas pocas décadas de diferencia.
El día que las residencias de ancianos quemaron la pista de baile
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*(AZprensa)* Hace años cayó en mis manos un estudio científico realizado
con personas de la tercera edad que demostraba de forma empírica cómo su
salud me...
Hace 4 horas

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