Aún tengo los pelos de punta (los pocos que me quedan) y el
corazón palpitando con taquicardia (más deprisa aún que si estuviese viendo un
partido del Atleti), después de ver esta fotografía terrorífica que ha
compartido Javier G. Carpintero. Está hecha desde el mismo sitio, en Daimiel,
con unas pocas décadas de diferencia.
«Ahora es mi turno»: el discurso con el que Haakon VIII se convirtió en rey
de Noruega
-
*Horas después de la muerte de Harald V, su hijo se sentó frente a una
fotografía del rey fallecido y habló a la nación. No habló como monarca que
llega,...
Hace 6 horas

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