Las gambas y el esquí tienen mucho en común. ¿Sorprendido?
Lo explicaré, es muy sencillo: en ambos casos lleva muchas horas la preparación
(pelarlas, en el caso de las gambas, o esperar la cola y subir el remonte, en
el caso del esquí), y sin embargo luego sólo dura cinco minutos el disfrute
(tanto el que da comer unas gambas como hacer un descenso por la pista).
La arquitectura visual como lenguaje
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*(Sunday Poetry Corner)* A veces las palabras contenidas en los versos de
un poema no pueden resistir la monotonía y las estrictas reglas
gramaticales y ...
Hace 7 horas
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