Ríos de tinta están corriendo respecto a la sentencia del Tribunal Supremo apartando a Baltasar Garzón de la carrera judicial. Sin embargo la verdad solo es una: su sanción atiende a una única causa, saltarse la ley. Por muy juez que se sea nadie puede saltarse la ley y él lo hizo violando uno de los preceptos más sagrados que hay como es la confidencialidad de las conversaciones entre un acusado y su abogado.
Todo eso que hablan sus defensores es pura paparrucha. Es evidente que violó ese principio y por consiguiente debe ser sancionado.
«Ahora es mi turno»: el discurso con el que Haakon VIII se convirtió en rey
de Noruega
-
*Horas después de la muerte de Harald V, su hijo se sentó frente a una
fotografía del rey fallecido y habló a la nación. No habló como monarca que
llega,...
Hace 14 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario