En esta ocasión comparto con vosotros algunas reflexiones personales de cara a las elecciones del 22 de mayo:
1.- No me gusta ningún partido político.
2.- Si no voto y paso de elecciones, no voy a conseguir que desaparezcan los políticos, sino que alguien ganará y se apalancará en el poder.
3.- Por consiguiente, votaré; y votaré al que menos me desagrade (pero eso sí, no votaré en contra de nadie, sino simplemente a favor del menos malo, independientemente de cuáles sean sus siglas).
4.- Puestos a elegir entre lo que hay, votaré al que considere que está más capacitado para ayudar –aunque sólo sea a nivel autonómico o municipal- a crear empleo.
5.- Si hay trabajo, todo lo demás vendrá por añadidura. En estos momentos lo único (repito: lo único) que importa es generar empleo.
Falsas lecciones de urbanidad: El arte político de exigir lo que no se
cumple
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*Existe una vieja y perversa costumbre en los despachos del poder que
consiste en tratar al ciudadano con una condescendencia flagrante. A
menudo, las él...
Hace 19 horas

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