Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
Ya
te has muerto. ¿Y ahora qué? ¿Qué va a ser de tu vida, de tu nueva vida? La
mayor parte de la gente llega a ese
momento sin tener ni idea de lo que le espera porque se han pasado toda
su vida terrenal pensando que no la iban a abandonar nunca a pesar de ser
conscientes de que todos morimos, pero cada vez que la idea de la muerte
rondaba por su cerebro, inmediatamente la separaban de sí mismos y la
adjudicaban a los demás, es decir, pasaban a verla voluntariamente como algo
externo y así se evitaban preocupaciones o simplemente pensar sobre ello.
Pero
la hora llega. Tarde o temprano, la hora llega. Así que vamos a repasar cuál es
el futuro que nos aguarda cuando llegamos al otro lado…
Después
de la muerte tenemos una variedad ilimitada de experiencias disponibles, unas
más probables que otras según cuál haya sido el grado de desarrollo con el que
accedéis a esa nueva dimensión. Una opción es encarnarse de nuevo. Podemos,
incluso revisar nuestra vida pasada, ver qué cosas nos hubiera gustado cambiar,
y encarnarnos de nuevo para experimentar nuevas variaciones sobre aquella línea
de vida que tuvimos.
También
se puede elegir la vía de la reencarnación en otro ambiente diferente con el
ánimo de perfeccionarnos en algún aspecto concreto o de conocer y experimentar
nuevos escenarios que vengan a enriquecer nuestro conocimiento y nuestra
capacidad de evolucionar.
Pero
hay otros a los que no les gusta el plano físico, terrenal, y optan por
continuar en ese plano espiritual para prestar ayuda y servir de guía a otros.
E
incluso hay también planos intermedios para los indecisos, una especie de área
de servicio en esa autopista, desde la cual pueden llegar a contactar (enviando
su inspiración) a los que aún siguen en este plano terrenal y recibiendo a su
vez la ayuda e inspiración de quienes han ascendido a planos más elevados.
Mil
caminos, mil posibilidades… y serás tú quien elijas cuál será tu próximo
destino.
Así
se hace un escritor. Un libro para seguir sus primeros pasos…
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Esta
soñé con algunos pasajes de mi infancia. Me vi en la finca “El Recreo” de mi
abuelo en donde todos los veranos nos reuníamos la familia: mi abuelos, sus
cinco hijas con sus respectivos maridos y todos sus nietos, lo cual suponía una
enorme alegría para todos los niños que nos reencontrábamos con los primos y no
parábamos de jugar todo el día.
Lo
curioso esta vez, es que el sueño me hizo revivir una canción que –quizás los
primos mayores- compusieron para una de mis tías con motivo de la celebración
de su santo. Aquella canción sólo se cantó aquél día (supongo que varias veces
durante los ensayos y después una vez para felicitar a nuestra tía que, seguramente,
pediría un bis); después de aquello no se volvió a cantar nunca más. Y sin
embargo, el sueño me trajo toda la letra de la citada canción, y resulta
sorprendente cómo una canción que cantamos sólo un día hace más de 60 años
regresa a la memoria con toda su letra tal como se cantó en aquella única
ocasión. Esta era la letra:
“En
esta tarde clara, aquí en “El Recreo”, lo que yo más quiero te vengo a decir:
‘Muchas
felicidades’ te deseamos todos, que en este tu santo nos des un festín.
En
el comedor, siempre hay un Juan Carlos hecho un dormilón,
y
tu hijo Daniel, al revés, no se duerme ni a la de tres.
¡Ay
qué tostón, tener que estar desde las tres a las cinco,
con
un calor abrasador, sin que duerma Danielito!
Y
aquí estás tú, con tío Daniel, que está la mar de orgulloso,
de
poder ver a su mujer, con dos preciosos retoños”.
PD.-
Lo que ya no he recordados es si había una última estrofa o si después de esto pasamos simplemente
a gritar “¡Felicidades!”
Estos
son todos los libros escritos por Vicente Fisac, disponibles en edición digital
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Estoy
dedicando muchos posts de este blog a hablar de cómo es la otra vida, de lo que
nos espera al otro lado. Sólo podemos hacer aproximaciones porque es imposible
traducir a palabras y conceptos “terrenales” cómo es algo que se mueve con una
física diferente a la nuestra. Pero si lo hago es por algo muy importante: es
una ayuda para que nos vayamos familiarizando con lo que encontraremos allí.
Supón
que viajas por primera vez a un país extranjero cuyas costumbres, clima,
idioma, etc. sean muy diferentes al tuyo. La primera vez que llegues allí te
encontrarás extraño, desconcertado, con un nivel alto de estrés porque no
entiendes lo que hablan, no eres capaz ni siquiera de leer ese alfabeto
extraño, la gente viste rara, sus costumbres te producen asombro… Ahora bien,
si después de ese viaje lo repites varias veces en años sucesivos, cuando
llegues todo será diferente para ti, habrás llegado a un entorno que ya
conoces, que te resulta familiar, que lo comprendes aunque sea muy diferente a
tu mundo, y te sentirás tranquilo, relajado, disfrutando mucho más de tu
experiencia.
Eso
mismo es. Si ahora te documentas sobre los que encontrarás al otro lado, cuando
llegues todo te resultará familiar, no sentirás ningún temor ni intranquilidad,
sino la inmensa paz y alegría que da el hecho de llegar a un lugar que lo
sientes tuyo y con el que siempre habías soñado.
En
el ejemplo del viaje, lo mismo tú no has viajado ni viajarás nunca a China, o a
un país árabe, o a una isla del océano índico en donde viven tribus indígenas…
pero sí que te puedo asegurar que tú te vas a morir y que vas a llegar a otro
mundo muy diferente al nuestro. Por lo tanto, como este viaje sí que lo vas a
hacer, más vale que te documentes sobre el mismo para que puedas disfrutarlo a
tope.
El
yo que eres, el yo que quieres ser y… ¿y si hubiera un tercer yo?
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esperando”: https://amzn.to/3cCNEcn
Es
muy recurrente en películas, novelas e incluso en la realidad, el deseo de
algunas personas por entrar en contacto con alguno de sus seres queridos ya
fallecidos. Por muy famoso que sea un médium, nunca va a prestar su cuerpo para
que ese fallecido entre temporalmente en él y se manifieste ante ti, ni tampoco
ese ser fallecido se va a materializar como un espectro en una sesión de espiritismo.
Es
cierto que algunos médiums pueden ponerse en contacto con personas fallecidas y
“sentir” lo que ellas les dicen para luego transmitirlo a los familiares que le
han solicitado ese contacto. Como también es cierto que tú mismo puedes entrar
en contacto con tus seres queridos fallecidos y “sentir” lo que ellos te dicen.
No escucharás palabras sino que percibirás sentimientos.
Y
respecto a la pregunta relativa al tiempo que haya pasado desde el
fallecimiento, conviene recordar que la cantidad de tiempo que la persona lleve
muerta no tiene nada que ver con el hecho de que se puede sintonizar o no con
ella; lo que de verdad importa es la intensidad de la relación que existió
entre vosotros.
La
importancia de dar bien las malas noticias y no sufrir en el intento…
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Todo
a nuestro alrededor, desde el interior de nuestras habitaciones hasta el
espacio exterior, está lleno de otras presencias que no somos capaces de
percibir. ¿No somos capaces? ¡Pero si las has sentido miles de veces! ¿Sabes
cómo? De repente notas una inexplicable variación de temperatura o una pequeña
brisa… eso puede ser indicativo de que a tu alrededor hay otras presencias o
proyecciones mentales que quieren contactar contigo, que quieren transmitirte
algo. “¡Bah! ¡Qué tontería!”, me dirás, porque estás pensando en un espacio al
aire libre, donde una ráfaga de viento o un brisa más fría o caliente es algo
normal; pero… ¿y cuando eso mismo sucede dentro de una habitación cerrada, en
donde sólo estás tú y ni siquiera te estás moviendo, sino que estás sentado tranquilamente?
Ahí sí que resulta más raro ¿verdad?
Eso
sucede muchas veces y sin embargo no le prestamos atención, es como si quisiésemos
ignorarlo aposta porque no queremos salir de nuestra zona de confort y no
queremos adentrarnos en pensamientos profundos que nos hagan replantearnos
muchas cosas.
Pero
si eres valiente, si de verdad te importa lo que va a ser de ti cuando dejes
este insignificante y efímero mundo material, entonces te alegrará saber o
recordar que esos pequeños signos son avisos o alertas de que quiere
transmitirnos algo.
Cuando
–estés donde estés- percibas algo así como una variación de temperatura o de
brisa a tu alrededor, trata de concentrarte en esa señal, algo así como si tú
fueses un receptor de radio que mueve voluntariamente su dial para sintonizar
la emisora. No creas que vas a toparte con una fantasma, ni con ningún ser
incorpóreo que se ponga a hablar contigo; todo es mucho más sutil… serán
pensamientos o emociones los que llegarán a tu mente para ayudarte a progresar espiritualmente.
Hay
otra realidad que no vemos… y está aquí al lado.
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