Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
Durante
los próximos días voy a hablar de un mundo misterioso y maravilloso al que
todos tenemos acceso a diario, accedemos a diario, y sin embargo ignoramos a
diario también. Ese mundo es: el de los sueños.
Para
empezar, valgan estas palabras de Karl Gustav Jung (Kesswil, Suiza, 1875-1961),
médico psiquiatra, psicólogo y ensayista que profundizó en el estudio de los
sueños para intentar descifrar sus misterios:
“Los
sueños son una puerta disimulada a lo que el alma tiene de más oscuro y más
íntimo. Se abre sobre esa noche cósmica original que daba forma al alma mucho antes
de que existiese la consciencia del yo y la perpetuará mucho más allá de lo que
haya alcanzado jamás una consciencia individual”.
Nos
llaman desde el más allá…
“No
son coincidencias”: https://amzn.to/2OCmSsO
A
veces percibimos la presencia de alguien inmaterial que trata de sugerirnos
alguna idea o de transmitirnos alguna información o sentimiento. No hace falta
ir a una sesión de espiritismo (la mayoría no son sino auténticos fraudes,
sobre todo cuando te cobran por ello aunque sea en forma de donativo) para ser
conscientes en algún momento de esa presencia inmaterial y cercana, tal vez de
un familiar o ser querido, el cual nos trae a la memoria algún recuerdo muy
especial.
Pero
¿quién es, o quiénes son esos seres? Pueden ser, efectivamente, amigos y
familiares ya fallecidos, pero también pueden ser “maestros” o “guías” que
están al otro lado y tratan de ponerse en contacto con nosotros para ayudarnos,
e incluso pueden ser otras personas que en alguna otra parte del mundo se han
entonado mediante la meditación para enviar vibraciones positivas a la
humanidad o a parte de ella.
Como
pude leer en una ocasión, en donde se recogían las palabras recibidas de uno de
esos seres que estaban al otro lado: “Soy simplemente una personalidad
inteligente, no sujeta ya a vuestras leyes físicas”.
También
en una serie banal de televisión puede haber un mensaje secreto…
“La
Biblia de Falcon Crest”: https://amzn.to/30PpmGM
No
subestimemos la importancia de la sugestión, ni para nosotros mismos ni para
los demás. Si estamos pendientes (de forma exagerada y con pensamientos
negativos) de nuestra salud, no haremos sino enviarnos a nosotros mismos
energía negativa que debilitará nuestro sistema inmunitario y nos hará
enfermar. Y cuando más nos digamos a nosotros mismos “si ya lo decía yo, que
estaba muy enfermo y estos síntomas no eran nada bueno”, más iremos engordando
nuestro malestar físico y mental.
Pero
no hay que pensar sólo en nosotros, sino también en los demás. Y digo esto,
porque si nos encontramos con alguien que dice sentirse enfermo y le seguimos
la corriente (“es verdad, qué mala cara te veo, debes estar muy enfermo…”) lo
único que lograremos será empeorar su estado de salud. Por el contrario, lo que
debemos hacer es enviarle energía positiva: animarle quitando en lo posible
gravedad a su enfermedad o a sus síntomas, darle ánimo diciendo que puede
vencerlo, darle ejemplos positivos de personas que han superado con éxitos esa
enfermedad o ese tipo de molestias, derivando la conversación hacia otros temas
que le apasionen y le hagan centrar su atención en los mismos y no en su propia
enfermedad.
Si
hacemos esto último, estaremos ayudando de verdad a esa persona que está
enferma o que dice sentirse enferma.
Repito,
no subestimemos el poder de la autosugestión, y si no, ahí tienes todos los
ensayos clínicos que se hacen para los nuevos medicamentos, en donde se eligen
voluntarios y mientras a unos se les da el nuevo medicamento, a otros se les da
un placebo (es decir, una sustancia que no hace absolutamente nada, pero
haciéndoles creer que es un nuevo medicamento). Los datos estadísticos de los
miles de pacientes que han intervenido de esta forma en ensayos clínicos a lo
largo y ancho del mundo, demuestran sin lugar a dudas cómo ese “placebo”, esa
sustancia que no hace absolutamente nada, era capaz de mejorar los síntomas e
incluso de curar a un buen porcentaje de pacientes. Bien es cierto que el
medicamento verdadero suele mostrar un porcentaje de eficacia superior
(¡faltaría más!) pero igualmente cierto es que un porcentaje significativo de
pacientes se autosugestiona con que va a mejorar tomando ese placebo y
efectivamente mejora.
El
mundo secreto de los laboratorios farmacéuticos al descubierto…
“La
industria farmacéutica por dentro”: https://amzn.to/3tvDp0x
Se
dice en plan de broma que los hombres nos diferenciamos de las mujeres en que
no somos capaces de hacer dos cosas al mismo tiempo, pero sí que somos capaces…
si queremos. Todo ser humano tiene a su disposición eso que se llama
“disociación”.
Por
ejemplo: Tú puedes estar leyendo y viendo la televisión al mismo tiempo, pero
para enterarte de todo debes bajar el volumen de atención de uno de esos
canales de información para concentrar tu atención en el segundo; y acto
seguido, bajar el volumen de atención del segundo y concentrar tu atención en
el primero. Y esta alternancia debe hacerse de forma instintiva, dedicando
fracciones de segundo a cada uno de esos canales de información.
Si
quieres, puedes. La disociación es una herramienta innata que tenemos todos los
seres humanos.
Eran
otros tiempos, era otra Medicina…
“Médico,
periodista y poeta”: https://amzn.to/3bRZpfZ
Todos
hemos escuchado y/o leído alguna vez sobre la capacidad de la mente para crear
nuestra propia realidad, sobre cómo nuestros pensamientos son capaces de
conformar el mundo que nos rodea; tanta es la potencia creadora de nuestra
mente… Al hilo de esto, repasemos algunas ideas…
Los
objetos son pensamientos materializados, y los acontecimientos que nos suceden
a lo largo de la vida son fruto
igualmente de nuestro pensamiento (de ahí la enorme importancia de ser
conscientes de esto para que siempre proyectemos ideas positivas, puesto que
cada uno recoge lo que antes ha sembrado).
Esa
“materialización” de nuestras ideas y pensamientos nos permite aprender al
contemplar nuestras propias creaciones (aunque no sepamos que hemos sido
nosotros quienes las hemos creado).
El
ojo proyecta y enfoca la idea interna en el mundo físico, de la misma manera
que lo haría una cámara fotográfica. La boca crea las palabras. Los oídos crean
los sonidos. Y sin embargo nos cuesta reconocer y entender este principio ya
que nosotros damos por supuesto que la imagen y el sonido ya existían, ya
estaban ahí simplemente para aque nosotros los recibiésemos e interpretásemos.
¡Ay! ¡Damos tantas cosas por supuestas…!
Los
sentidos son los canales de creación por los cuales nuestras ideas se proyectan
y transforman en una expresión material. Y más aún, nosotros no desarrollamos
nuestros sentidos para conocer el mundo material, sino… ¡para crearlo!
La
enseñanza a través de la experiencia…
“Memorias
de un Dircom”: https://amzn.to/32zBYmg