sábado, 23 de septiembre de 2023

No te compadezcas de ti mismo

No subestimemos la importancia de la sugestión, ni para nosotros mismos ni para los demás. Si estamos pendientes (de forma exagerada y con pensamientos negativos) de nuestra salud, no haremos sino enviarnos a nosotros mismos energía negativa que debilitará nuestro sistema inmunitario y nos hará enfermar. Y cuando más nos digamos a nosotros mismos “si ya lo decía yo, que estaba muy enfermo y estos síntomas no eran nada bueno”, más iremos engordando nuestro malestar físico y mental.
 
Pero no hay que pensar sólo en nosotros, sino también en los demás. Y digo esto, porque si nos encontramos con alguien que dice sentirse enfermo y le seguimos la corriente (“es verdad, qué mala cara te veo, debes estar muy enfermo…”) lo único que lograremos será empeorar su estado de salud. Por el contrario, lo que debemos hacer es enviarle energía positiva: animarle quitando en lo posible gravedad a su enfermedad o a sus síntomas, darle ánimo diciendo que puede vencerlo, darle ejemplos positivos de personas que han superado con éxitos esa enfermedad o ese tipo de molestias, derivando la conversación hacia otros temas que le apasionen y le hagan centrar su atención en los mismos y no en su propia enfermedad.
 
Si hacemos esto último, estaremos ayudando de verdad a esa persona que está enferma o que dice sentirse enferma.
 
Repito, no subestimemos el poder de la autosugestión, y si no, ahí tienes todos los ensayos clínicos que se hacen para los nuevos medicamentos, en donde se eligen voluntarios y mientras a unos se les da el nuevo medicamento, a otros se les da un placebo (es decir, una sustancia que no hace absolutamente nada, pero haciéndoles creer que es un nuevo medicamento). Los datos estadísticos de los miles de pacientes que han intervenido de esta forma en ensayos clínicos a lo largo y ancho del mundo, demuestran sin lugar a dudas cómo ese “placebo”, esa sustancia que no hace absolutamente nada, era capaz de mejorar los síntomas e incluso de curar a un buen porcentaje de pacientes. Bien es cierto que el medicamento verdadero suele mostrar un porcentaje de eficacia superior (¡faltaría más!) pero igualmente cierto es que un porcentaje significativo de pacientes se autosugestiona con que va a mejorar tomando ese placebo y efectivamente mejora.
 

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